Los fantasmas de la América profunda
16.05.2004
Ventajas:
Te partes de risa al principio . . .
Desventajas:
. . . al final se te pone la piel de gallina .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Gancho
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 larky
Sobre mí:
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 112 miembros de Ciao
Leí esta novela de 1964 hace bastante tiempo en una traducción catalana de la mítica colección Cua de Palla y me dejó anonadado. Nunca había oído hablar de Jim Thompson y me extrañó que un autor tan tremendamente bueno no fuera conocido del gran público. Hay quien lo ha comparado a Faulkner (por sus orígenes sudeños y su crítica descarnada de la sociedad americana), a Céline (por su prosa tan directa y su conspícua amoralidad) e incluso a Dostoievsky. Enfín, las comparaciones siempre son odiosas: Thompson es todo eso, junto y revuelto, pasado por el túrmix y con unas gotas de Tarantino y de Raymond Chandler. Ahí es nada. Vistas estas credenciales, antes de comentar la novela, que he vuelto a leer esta semana en su versión original, vale la pena recapitular un poquitillo y conocer la personalidad de su autor, un escritor maldito donde los haya. EL AUTOR ---------------- James Myers Thompson nació en 1906 en una prisión en Anacardo, Oklahoma. Su padre era el sheriff de la población, de ahí que viniera a este mundo en un sitio tan peculiar, pero parece que desde la cuna ya estaba destinado a ser un escritor de novela negra. Ya desde su más tierna infancia se vió obligado a llevar una vida itinerante de penurias por la América de la Gran depresión que marcaría su caústica visión del mundo. Su carrera como escritor se inició escribiendo crónicas de sucesos para publicaciones de poca monta, lo que en aquella época se denominaban pulps, término tan querido a Tarantino. De ahí le vino su familiaridad con el mundo del hampa y de los servidores del orden público (por aquel entonces no había mucha diferencia entre unos y otros).Fue en esa época que se afilió al Partido Comunista, hecho que le condenaría después de la Segunda Guerra mundial al ostracismo durante la celebérrima 'caza de brujas' del senador McCarthy. Autor fracasado, Thompson fue dando tumbos toda su vida, probando suerte en todas las facetas posibles de la actividad lieteraria, desde el periodismo de pacotilla hasta los guiones cinematográficos. En los años 50 y 60 algunas de sus novelas llegaron a gozar de cierta popularidad, lo que le hizo aterrizar en Hollywood. Allí colaboraría en los guiones de dos películas de Stanley Kubrick, The Killing (Atraco perfecto) y Senderos de Gloria. Pese al éxito de estas dos cintas, siempre perseguido por el fantasma del fracaso y su afición al alcohol, Thompson acabó escribiendo guiones para series de televisión de tres al cuarto y malviviendo de sus novelas hasta su fallecimiento en 1977. Rápidamente olvidado por las editoriales (salvo en Francia, donde gozó siempre de la predilección de los amantes de la serie negra), Thompson fue rescatado del olvido por el mundo del cine, que adaptó para la escena varias de sus obras. Ya en 1972 el mítico Sam Peckinpah llevaría a la pantalla una de sus más célebres novelas, The Getaway, con Steve McQueen y Ali McGraw en los papeles estelares. En 1975, ya gravemente enfermo, el director Dick Richards le ofreció un pequeño papel de juez en su adaptación de la novela de Raymond Chandler 'Adios, muñeca' junto al colosal Robert Mitchum. Desde entonces, sus novelas han inspirado una docena de producciones, siendo quizá la más conocida The Grifters (1994) del británico Stephen Frears, con Anjelica Huston, Anette Bening y John Cusack.
1280 ALMAS... Y UN DEMONIO ------------------------------------------------ Las 1280 almas a las que se refiere el título son los habitantes de Pottsville, un pequeño pueblo de un remoto condado del Profundo Sur. Su sheriff, Nick Corey, es un perfecto haragán, un inepto total que en su vida ha detenido un delincuente y que siempre encuentra la manera de mirar hacia el otro lado cuando se produce un delito. Su vida transcurre plácidamente de siesta en siesta, pero en su fuero interno, Corey no está tranquilo: algunos nubarrones se ciernen sobre su futuro... Escrito en primera persona, el relato es un monólogo en el que va aflorando la personalidad de Corey. Bajo su aspecto inofensivo de policía corrupto y holgazán, se oculta una mente criminal de primer orden. Una mente de una amoralidad perfecta, capaz de cualquier cosa para conseguir sus propósitos. Pero la gracia de todo es que Corey no está movido por las banales pasiones humanas. A diferencia de sus conciudadanos, no odia ni desprecia a los negros, ni tampoco se desvive por la riqueza. Simplemente, se limita a ser el reflejo de una sociedad hipócrita y a explotar sus pequeñas (y grandes) miserias en provecho propio. EL PEOR SHERIFF DEL MUNDO -------------------------------------------------- Eso es lo que piensan de Nick Corey sus conciudadanos. Y no saben lo acertados que están. A cualquier comunidad le va bien que haya un representante de la ley y el orden dispuesto a hacer la vista gorda. Total, siempre pagan el pato los mismos: los negros y los pobres (bueno, los negros también son pobres, qué se la va a hacer...). Pero su patético sheriff se va a convertir de un dia para otro en una némesis para las pobre gentes de Pottsville. Corey ve que su orden del mundo peligra por momentos. En su plácido horizonte han aparecido dos amenazas: un par de chulos que disfrutan poniéndolo en ridículo públicamente y un candidato a sheriff del condado en las próximas elecciones. Para su gran sorpresa, descubre que tiene una gran facilidad para maquinar unas soluciones drásticas, que varias veces pasan por el asesinato puro y simple. Pese a lo que pudiera aparentar , no se trata de una novela sórdida. Al principio, te ríes mucho con las gansadas de Corey, su sorna para no cumplir con sus obligaciones, su retranca, sus autojustificaciones baratas... Pero luego, las cosas toman un cariz agridulce. Corey empieza a disfrutar con su juego de justiciero y sus comidas de tarro empiezan a manifestarse como muy peligrosas. La prosa de Thompson es directa, lacónica, visceral, hipnótica, pero, por encima de todo, fácil de leer. En este sentido, recuerda mucho a Céline: las ideas más cafres parecen revestidas de una naturalidad pasmosa. Atrincheradas detrás de la miseria moral de la sociedad, en la que encuentran su plena justificación, late el espectro de la criminalidad sádica y del fascismo puro y duro. Todo es una mierda, allá voy... 'No hay vicios privados. Sólo vicios públicos', dice Corey cuando empieza a encontrarle gustillo a su juego siniestro. Si se acepta este presupuesto, se entra en el camino sin retorno de la criminalidad más abyecta...
No hará falta decir que esta es una novela tan dura como divertida. Su visión de la naturaleza humana no sé si es cínica o sencillamente lúcida, pero atrapa al lector. Es de esas novelas que se lee de una sentada. La trama tiene un inesperado corolario religioso-apocalíptico que hay que leer en su salsa para disfrutarlo como se merece. Cada vez que oigo a Bush o a cualquier otro 'born again christian' no puedo evitar pensar en el sheriff Corey y en su beatífica carrera criminal. Un escalofrío me recorre el espinazo. Joder ¡qué miedo!
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11.02.2007 22:37
no tardare en leerlo no, besos
12.12.2004 14:28
Felicidades !!! Quizás la mejor crítica que haya leido hasta ahora. Desde luego me dejas sin palabras, no me cabe nada más que sostener todo lo que tu has dicho acerca de la novela. Realmente, es una historia absorbente y, cómo dices, combina a la perfección el sadismo con la sátira social. Muy acertado haber contextualizado tu opinión con la vida de su autor para comprenderle. Felicidades, pero no lo hagas tan bien que espantas a los demás opinantes !!! ;). Venga saludos Jordi i Ciao.
20.07.2004 11:56
Voy por la página cien, ayer tuve que hacer un esfuerzo de voluntad para dormir sin terminármela, mientras mi novia veia embrujadas yo leia sin parar y reia ruidosamente y ella se enfadaba, pero tienes razón se olisquea un tufo a Psicópata. Es brutal, es la hostia, es un maestro de bukowskis, Peckimpah's y Tarantinos este hombre, si yo supiera escribir haría lo mismo pero en la España profunda. Creo que Sam Peckimpah deberia haberla rodado. Por cierto "La huida" es una de esas películas que recuerdo siempre, de pequeño la vi unas cinco veces en aquellos tiempos en que no tenias que apuntarte al Canal Digital para ver películas antiguas.