IMPEORABLE (SEAMOS OPTIMISTAS)

1  01.03.2011

Ventajas:
sólo hay una al año y nos da tiempo a olvidar la anterior

Desventajas:
inaceptable por lo pobre de cada idea

Recomendable: No 

bedizu

Sobre mí: JOSÉ Y PILAR___HOP___83ª CEREMONIA DE LOS ÓSCAR___RABBIT HOLE___CRANFORD___CISNE NEGRO___¡QUÉ TIEMPO...

usuario desde:05.09.2003

Opiniones:1130

Confianza conseguida:320

Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 27 miembros de Ciao

Hay una razón por la que, cuando los niños alcanzan cierta madurez, los profesores dejan de pretender que participen en funciones escolares. Los más pequeños se dejan hacer, aún tienen fe ciega en las promesas de los mayores y no rechistan, sólo marean con su barullo. Pero en cuanto estos pequeñines han vivido más de 5 funciones escolares captan el engaño y se dan cuenta de que hacen el ridículo sin que el resultado se parezca mínimamente a lo que los profes prometen. Es entonces cuando se niegan a disfrazarse de chorradas varias y a ensayar hasta la náusea canciones u obras que para ellos no tienen el más mínimo interés. No saben aún que para los espectadores tampoco lo tienen, y mientras los niños creen que hacen un favor a los mayores haciendo lo que les piden, los adultos los miran con condescendencia, aplaudiendo por lástima.

Creces creyendo que dejaste atrás la vergüenza de verte expuesto ante una multitud vestido de elefante, interpretando con una flauta "En un mercado persa" vestido como un mamarracho o siendo un segundón en la insigne obra "Rinconete el del copete" (tres experiencias que marcan, doy fe). Estos horrores alcanzan su clímax en el festival de villancicos navideños, algo cuyo mero concepto ya es como para sumergirse en cultos satánicos. Lo que no sabes es que quienes ideaban esos engendros sin el más mínimo sentido del espectáculo, del buen gusto o la compasión siguen esperando con fruición el momento de pergeñar nuevos "espectáculos", esta vez para nuestra vergüenza ajena.

Esa fue la sensación con la que padecí anoche la lamentable entrega de los Óscares. La Real Academia de la Lengua dice que el plural de Óscar ha de ser Óscares, algo tan absurdo como la palabra cederrón, así que paso a escribirlo como mejor suena.

El espectáculo fue espectacularmente carente de espectacularidad (chorradas que se me ocurren), sin un sólo clavo ardiendo al que aferrarse para decir "pues esto sí que me gustó muchísimo". El guión era penoso, la realización anodina, los invitados apenas tuvieron protagonismo, los presentadores parecían suplentes, los premios fueron previsibles y manipuladísimos... Pero lo peor de todo es que este espectáculo lamentable en España tuvimos que sufrirlo dentro de un show aún peor, el de Canal+, que cada año es más zafio.

Empecemos por ese "marco incomparable" que supone la retransmisión de Canal+:

¿De qué caverna han sacado a este tipo?

Yo no pensaba escribir sobre la ceremonia, la verdad. Lo que me llevó a coger un boli y apuntar sandeces para despellejar fueron los comentarios de un tiparraco llamado Pepe Colubi, el mismo que hace dos años se permitió hacer bromas hirientes sobre las drogas y Mickey Rourke. La drogadicción es una enfermedad, y no creo que haya que burlarse de alguien que la sufre ni mucho menos reírse ante la posibilidad de que recaiga.No me voy a esforzar siquiera en redactar lo que fui apuntando, simplemente transcribo los "greatest hits" de Colubi:
  • "Mila Kunis a partir de ahora será conocida como kunis-lingus" (algo tan gracioso que mereció un par de repeticiones)
  • "hace frío, así que es muy posible que veamos a muchas de las actrices empitonadas, ya que llevan ropa muy ligerita"
  • Cuando su compañero dice que los hombres también pueden opinar sobre ropa, Colubi hace un gesto como si tuviera pluma y dice "sí que podemos".
  • Cuando alguien menciona el idioma francés él apostilla "los idiomas hay que practicarlos".
  • Hablan de las actrices adolescentes y su paso a la madurez y él enriquece el diálogo con un "es que cuando una niña crece le salen bultos".
  • Sale Sandra Bullock y él nos ilustra diciendo que la palabra bullock significa "poco pecho" y se burla de la actriz por ello. Primera noticia.
  • "Helena-Bonham Carter tiene pinta de llevar bragas de pana."

    El machismo que me parece más asqueroso es el que se enmascara como humorístico. Con esa excusa se veja a las mujeres, porque la base del machista es el desprecio al género femenino. Entre todos los comentarios vejatorios de Colubi sólo hubo uno dedicada a un hombre, en concreto a James Franco, del que repitió que tenía aspecto de porreta, para acabar diciendo que el actor hacía "gracietas de porro de segunda generación". No puedo imaginar de qué generación es el porro que inspira las gracias de este tipo, pero me parece indigna su presencia año tras año para cagarla cada vez que abre la boca.

Estos premios tienen numerosos cortes para publicidad, y todos los años Canal+ me hace preguntarme si no estoy viendo una retransmisión de Antena3, por la falta de imaginación. Sé que no es Antena3 porque no llevan boina. Cada año hacen una fiestecilla a la que van personajes poco interesantes de nuestro cine que sólo están allí por amiguismo, no porqe hayan visto más de dos de las candidatas, pero sientan cátedra con frases mil vecces repetidas en todos los medios sobre las únicas películas que han visto, como si por haber visto "El discurso del rey" ya pudieras deducir que es imposible que haya actor mejor entre los otros cuatro. Salen gafapastas como Bajo Ulloa o un tipo rarísimo que dice ser diseñador, viste de leñador, tiene más pluma que Boris, una barba de ermitaño y dice que Cher es la que mejor ha vestido jamás en los Óscar. Temí que el tío me desintonizara el TDT con sus desbarres.
También tenemos a los dos frikis empeñados en decir que se está desarrollando una actividad frenética en sus cuentas de twitter y facebook, cuando realmente quienes escriben son ellos, sus más allegados y el pesado de Colubi, que lanza sus sandeces también en las redes sociales. El encargado de hacer las conexiones con la fiesta también se las trae, y ante la referencia de una invitada a los fouettés de Portman (unos giros de ballet) él soltó "¿qué es un fouetté, porque me imagino muchas cosas...?". Sal gruesa.

Como no tenían nada de nada que aportar a lo visto, de vez en cuando conectaban con los comentaristas de la SER, entre los que Boris Izaguirre resultaba de lo más molesto intentando hacerse el gracioso y acaparar cada minuto.

Lo único que tiene que hacer un canal que emite la ceremonia es transmitir el sonido y la imagen, porque lo que quiere el televidente es ver la ceremonia, no escuchar los comentarios de semejante caterva de opinadores. Bueno, pues como si de Antena3 se tratara, la cagaron en la transmisión. El doblaje al español tenía dos problemas insalvables: el volumen era el mismo en ambos idiomas y las bromas del guión no eran traducidas por los encargados de ellos a un ritmo que les permitiera pillarlas y traducirlas. El resultado era enloquecedor, del mismo modo que jodieron la emisión de los dos últimso capítulos de "Perdidos".

¿Cómo es posible que no contraten a gente con más tablas para traducir un diálogo ágil y lleno de supuestas bromas de doble sentido? Si hay traductores capaces de traducir en tiempo real lenguaje técnico ¿cómo contratan a los mismos cafres cada año? ¿Y cómo nadie en toda la cadena se percata de que si mantienes el mismo volumen en dos diálogos en distinto idioma resulta todo incomprensible? ¿Por qué todo el diálogo que tenía lugar en la mesa del estudio iba acompañado por una música supertaladrante? Tan poco pegaba y resultaba tan molesta que quité

Fotos de 83ª Ceremonia de Entrega de los Oscar 2011
  • 83ª Ceremonia de Entrega de los Oscar 2011 1 - 83ª Ceremonia de Entrega de los Oscar 2011
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83ª Ceremonia de Entrega de los Oscar 2011 1 - 83ª Ceremonia de Entrega de los Oscar 2011
83ª Ceremonia de Entrega de los Oscar 2011
el sonido de la tele temiendo que fuera de algún vecino o algún coche reggaetonero.

En ese despropósito que se nos ofrecía desde el estudio, destacaba para bien Ana García Siñeriz, elegante, hermosísima y centrada. Tanto que intentó controlar al incontrolable Colubi, pero no con la suficiente contundencia. Y es que a este tipo de patanes, lo mismo que al gilipollas que habló en tono procaz de las adolescentes en Telemadrid o al insufrible Ricky Gervais, lo peor es que alguien le ríe las gracias. Gervais me parece una mala persona que cultiva el hijoputismo las veinticuaro horas del día. Tiene gracia alguna vez, pero una se siente muy mal al escuchar bromas de mal gusto sobre discapacitados, enfermos terminales y demás, que forman el grueso de sus monólogos. Por que una cosa sea cierta no tenemos el derecho de avergonzar a los demás, menos aún cuando nuestras palabras sabemos que van a alcanzar una difusión enorme. La crueldad siempre es innecesaria, y de ella hacen gala este tipo de patanes.

The Kirk's Speech ¡la mare que et va a pari!

En medio del número inicial, visto que era imposible seguir la retransmisión doblada, pasé a verla sólo en inglés, momento en el que me castigó Dios y salió un Walking Dead llamado Kirk Douglas al que no se le entendía una mierda porque tiene problemas en el habla desde que sufrió un panflús hace unos años. Allí nadie entendía tampoco una palabra a este señor que daba auténico miedo. Es una pena que su lucidez mental no pudiera brillar por culpa de sus problemas de dicción.

Fue de una crueldad innecesaria hacer a las candidatas esperar unos momentos eternos mientras este señor casi centenario desbarraba. Con gracia, pero desbarraba. Imagino que una tiene que estar preocupada por la cara que va a poner, temiendo que haya alguna confusión con los nombres que le haga quedar en mal lugar, y sale este señor a quien no se le entiende una mierda y empieza con su monólogo.

Deberían retirarle la licencia al médico que operó a Douglas, porque su aspecto era realmente aterrador. Sin embargo, lo pesadísimo de su dicción y su espeluznante rostro contrastaba con su capacidad de improvisación, que se complementó a la perfección con el acierto de Melissa Leo al seguirle el rollo, aunque casi derriba al anciano al girarse. Le metió un tantarantán que temí por su ya maltrecha integridad física. El señor debe de ser de hierro (además de tener unos cojones como los del caballo de Espartero para salir con ese rostro a la calle), porque a pesar de hacernos temer por su equilibrio durante interminables minutos se las apañó para mantener la verticalidad. Pues qué quieres que te diga, olé sus huevos.

Woman in Chains

Así se titulaba una canción de Tears for Fears de hace tiempo, y aunque la letra era muy pobretona, pretendía hacer referencia a las mil formas en las que el mundo mantiene a las mujeres encadenadas. En los países subdesarrollados las cadenas son mucho más duras, pero eso no significa que una cadena invisible o de diamantes no sea un modo de inmovilizar a la persona.

Este rollo viene a cuento por cómo creo que la alfombra roja refleja las cadenas estéticas a las que las mujeres occidentales estamos condenadas. Año tras año me sorprende que me siga sorprendiendo que prácticamente todas sean guapas y delgadísimas, pero este año la cosa ha ido a más. Por un lado la figura de Penélope Cruz, que parió hace un mes, era la comidilla general, como si fuera obligatorio estar como una sílfide en ese momento. No sólo eso, en un programa de "telecopio" (antena3) decían que estaría muy mal por parte de la actriz no ya no acompañar a su pareja, sino privarnos de verla en la alfombra roja. Como si no yendo nos ofendiera, cuando probablemente lo último que te apetece cuando aún te sobran unas arrobas tras un embarazo es probarte mil vestidos para comprobar cómo tu cuerpo ha quedado hecho unos zorros y encima lucirte entre beldades delgadísimas y ante la mirada crítica de cualquier mari que se ponga por delante.

A mí no me gustaba ese escote, pero pienso en sus circunstancias y creo que no merece el trato despectivo que ciertas personas le dan.

Por otro lado las cadenas estéticas a las que estamos atadas quedan más y más en evidencia a medida que los tíos van desastrados. No es nada raro ver en la vida normal o del colorín a mujeres que van encaramadas a taconazos de vértigo, que lucen minifaldas "reveladoras" o van pasando un frío de muerte, mientras sus parientos van poco menos que en chanclas, no se han metido un peine y hacen gala de su falta de cuidado personal. Ayer algunas, entre los taconazos, los nervios y las colas de las faldas, pensé que acabarían rodando.

En esta ceremonia hemos podido ver cómo ellas aceptan la presión por estar hechas un pincel al mes de dar a luz, mientras ellos han seguido religiosamente la dieta de la panceta ¡Qué gordos estaban ellos! ¿Por qué tantos actores llevaban el botón inferior de la chaqueta desabrochado, lo que dejaba ver la camisa? Tal vez es moda, pero la sensación es de "no me abroooocha". Si a Penélope apenas se le notaba haber parido hace un mes, James Franco parecía haber parido septillizos anteayer ¡Qué pintas me llevaba el pobre! Merecerá capítulo aparte.

En ese mundo en el que las mujeres se ven obligadas a parecer barbies, casi me quito el sombrero ante la seguridad en sí misma que muestra Helena Bonham-Carter para ir hecha un cristo con aplomo. Sí, va horrorosa siempre, pero ¿no va igualmente horrible Johnny Depp, y nadie se lo recrimina? Y encima te dicen que Depp está muy bueno, y ahí es cuando alucino con las distintas varas de medir que se adoptan según el género.

Otra que vive en un mundo estético paralelo es Oprah Winfrey ¡La madre que la parió! ¿Cómo se puede llevar semejante pinta? En primer lugar no sé qué pinta entregando un Óscar, porque como actriz no es nadie, pero ella cada año sale a repartir. Bueno, sí, hace unos años fue candidata a mejor secundaria por "El color púrpura", pero su trayectoria como productora y algunas colaboraciones chorras no creo que la acrediten para salir a entregar un premio que cada año tiene más prestigio, el de mejor documental.

La tía va por la vida como si fuera la reina de Inglaterra, en el sentido de que hace lo que le sale de'l toto . Buena muestra de su capacidad para hacer, decir y ponerse lo que le sale del toto fueron las pintas que me llevaba ayer, con esas tetas sólo comparables a las de megavixens up colocadas encima de un llamativo andamio ¿Qué le pasa a esta señora, que hace unos meses también se presentó ante Obama (al que parece creer que ha coronado ella personalmente) con las tetas en plan anginas, que parecía que el presidente le iba a pasar la tarjeta VISA por el canalillo? (ver foto) Entre someterse a los rigores de la moda y asaltarnos con semejante exceso mamario, no sé a qué atenerme.

La dejadez masculina de la gala no se queda en la pobre forma física de los varones en comparación de las mujeres, porque también tenemos a los muy mal operados, a los peor teñidos (ese Billy Crystal, por el amor de Jon)...

En medio del horror de la estética masculina general, brillaba como una princesa de cuento la niña de "Valor de Ley". Casi tanto como destacaba lo arreglada y magníficamente maquillada que iba Ana García Siñeriz frente al Coludi de camisa sin corbata y pinta poco atractiva.

Los presentadores parecían suplentes de última hora

Ante la indolencia de James Franco, que como bien dijo Ana García Siñeriz no miró ni una sola vez a Anne Hathaway, ella parecía haberse puesto las bolas chinas. Él parecía que le estuviera haciendo un favor a un amiguete que le hubiera dicho "mira, tú vas, me sustituyes y ya verás como no tienes ni que abrir la boca y se acaba en un momento". Jamás he visto a alguien en una entrega de premios menos motivado que Franco. Siento tener que dar la razón al cavernícola Colubi, pero el presentador estaba completamente ido, como si estuviera rumiando un chiste privado.

La pobre Hathaway, luciendo algún vestido que la hacía parecer caderona, a pesar de estar esquelética, y algún que otro peinado impensable, intentaba compensar con su entusiasmo la falta de interés de su colega ¿Cómo se puede poner una presentadora una cola de caballo cutre tipo "no me da tiempo a lavarme el pelo hoy así que con esto puedo pasar"? ¿Quién fue el cabrón que sugirió que Franco metiera esas extrañas lorzas en un traje que parodiara el rosa de Marilyn? Eso me pareció más atroz que el "fucking" de Melissa Leo, que para nosotros no es nada, pero en el mundo elevisivo estadounidense y en una ceremonia así es como si hubiera soltado "me cago en la hostia puta" delante de Rouco Varela ¿Cómo se te puede ir tanto la pelota, si todo tu discurso se ve superensayado?

Esa es otra: los discursos. A cual peor, salvo excepciones. Confeccionar una lista de invitados, rellenar una agenda o cualquier otra enumeración son un coñazo para quien las hace, así que ni te cuento para el que las escucha ¿De verdad un guinista candidato a premio por su labor no es capaz de decir algo lúcido? ¿Qué decir de las palabras de Firth, que sabía que iban a darle el premio? ¿No se le ocurrió que su discurso tenía dos interpretaciones, y una de ellas era claramente escatológica?

¿Y esos vídeos que parecían hechos para youtube, en los que se usaban imágenes de sitintas pelis para montar una cosa horrible pretendidamente musical en la que los actores parecía que cantaban algo? ¿Por qué el vídeo final destripaba todas y cada una de las películas que competían? Reconocí el desenlace o escenas reveladoras de todas ellas.

¿Qué horrible máscara de pestañas se ha puesto de moda que hace parecer jirafas a las famosas, por sus pestañas desproporcionadas?

Detalles que me gustaron

Entre tan poco talento para hablar en público y un guión tan, tan pobre, destacaron muy poquitos, empezando por Jeff Bridges o Sandra Bullock, que juegan en categorías de nivel muy dispar, pero tengo que quitarme el sombrero por lo bien que ella supo, tan bien como él, dar peso y sentido a sus palabras.

Me gustó cómo el premiado por el mejor guión adaptado decía compartir el premio con el novelista (pocas veces se acuerdan), el discurso de aceptación del guionista original y alguna frase de Portman, además de la gran verdad que dijo el del mejor documental, refiriéndose a que no hay un sólo cabrito de los culpables de la crisis que esté pagando sus delitos en la cárcel.

Me gustó muchísimo cómo el escenario utilizaba los semicírculos concéntricos a modo de pantalla para dar una sensación de tridimensionalidad a escenas de películas imprescindibles. Tiene pinta de que "en vivo y en directo" era un efecto buenísimo, tanto que la sensación de "estar dentro" de la peli llegaba a nuestras casas.

Los premiados

En una entrega de los Goya, esa ceremonia que tantos critican con saña sin razón, se leyó un discurso de aceptación de premio por parte de Fernán Gómez. Éste, con ese humor que me encanta, decía no saber porqué la gente parece tan contenta en los premios, si sólo uno va a volver a casa laureado y los demás se iran habiendo perdido.

Se me pidió un pronóstico para la newsletter, esa newsletter que no he recibido pero no sé tampoco si la han mandado, y yo aposté por "La red social" como ganadora, aunque no es mi favorita. Fallar en un pronóstico antes de que suceda algo es chusco, pero que se publique después de que quede patente el resbalón es una putada.

A pesar de mi entusiasmo por alguna película concreta, creo que hemos pasado un año de películas muy mediocres, en el que ni siquiera las mejores son suficientemente buenas. Me parece excelente "Valor de ley" y me maravilla "Cisne negro", pero casi todas las demás me parecen carne de olvido ¿Quién va a recordar "Winter`s Bone", "Los chicos están bien" (de lo más normalita), o "127 horas"? Son películas de transición, escalones que los artistas suben en el camino a obras mayores, in my oponion.

En el año del regulerismo, fruto del emperramiento de dos millonetis por conseguir el mayor número de premios posible, parecía que sólo hubiera dos candidatas, "La red social" y "El discurso del rey". No sé si acabaré escribiendo una opinión sobre la ganadora, y si lo hago repetiré algo del argumento que paso a desarrollar: hace unas semanas Ana Rosa Quintana recomendó con pasión esta película. Lo vi de pasada, así que puede que mi memoria me traicione confundiendo a esta mujer con otra de sus intercambianles rivales.

Me dejó pensando que alguien como Ana Rosa recomendara una peli, porque yo diría que esta señora cinéfila no es. Hablo desde mis prejuicios, que me dicen que es la clase de persona que ve dos pelis al año, más si le invitan, y las dos vienen avaladas por el boca a oreja de alguna mari cercana ¿Cómo pueden comparar con las demás? No me veo yo a Ana Rosa comprando la entrada para ver "Origen", la verdad. A lo mejor sabe más de cine que Truffaut, pero no lo veo yo probable.

"El discurso del rey" es de digestión fácil. Gusta, pero no tiene la altura narrativa ni conceptual ni estilística de "La reina", por hablar de una película similar. Lo que pesa a favor de la peli premiada es que es comprensible para todos, no es excluyente. "La red social" sí lo es, aunque a los espectadores avezados no se lo parezca. Tú le llevas a tu madre a ver "Origen" y te pone una reclamación. La llevas a ver "La red social" y descarrila con la primera escena. Pero la llevas a ver la de Firth y le parece un peliculón, pero no porque lo sea, sino porque es fácil de seguir en un mundo donde las pelis cada vez están, como los canales de televisión, más orientados a espectadores exigentes que quieren que lo que ven les exija un esfuerzo.

Comentaba yo hace poco en alguna opinión que tenemos la suerte los que estamos entre 30 y 45 años de que los cineastas que se han hecho dueños del cotarro hablan nuestro idioma generacional. Boyle, Nolan, Fincher, Aronofsky... todos ellos intentan encontrar historias nuevas y narrarlas desde perspectivas sorprendentes. Queremos que nos sorprendan, que nos reten a aceptar propuestas arriesgadas, que nos pongan a prueba como espectadores. Sin embargo, hay una ingente masa de espectadores que quedan descolgados de este nuevo cine. Los "anarosas" de la vida se pierden en la rapidez de unos diálogos chispeantes llenos de guiños y sobreentendidos ¿Cómo no les va a gustar la seguridad y claridad de "El discurso del rey"? Es el último reducto de calidad y seguridad narrativa que encuentran.

Tienen derecho a defender la propuesta que hace Hopper, pero esa defensa me recuerda muchísima a cómo el impresionismo se hizo fuerte: todos los años se exponían miles de obras en París en una gran exhibición, y un año se rechazaron numerosos cuadros de autores rompedores que aterrorizaron a la crítica. El salón de los rechazados acogió estas pinturas que parecían contradecir todo lo que hasta entonces se tenía como dogma. La pintura tenía que ser un reflejo lo más perfecto posible de la realidad, y el trazo tenía que ser imperceptible, como si se tratara de una fotografía actual. Está claro que ese modo de entender la pintura se daba de leches con el trazo grueso de los impresionistas, que no pretendían copiar la realidad, sino transmitir la "impresión" que ésta causa en quien la contempla.

Les pusieron a parir, decían que aquellos cuadros parecían inacabados o el resultado de gente con poca pericia con el pincel, pero... el público poco a poco aceptó aquel reto, al "sentir" esos cuadros de una forma completamente distinta a la habitual. Los cuadros no mostraban, sino que sugerían. La cambiante luz del sol en un cuadro impresionista cala en quien lo contempla, a poco que esté preparado para romper con la idea de "cuadro que copia la realidad".

Lo mismo sucede con la literatura del siglo XX, con todas las tendencias que se suceden en él y que la hacen más rica y vívida para el lector. Es la búsqueda de nuevas perspectivas y la huida de lo clásico lo que permite impactar al espectador, que antes de ese impacto siente que todas las historias están contadas y sólo le queda esperar nuevos refritos, de más o menos calidad.

Los nuevos directores desestructuran sus tramas e incluso la pantalla. No están inventando la pólvora, y ha habido generaciones de cineastas que también abrieron nuevas vías narrativas. Pero los Nolan, Aronofsky y demás son el futuro, o más bien el presente, y aunque a veces ofrezcan obras con factura clásica, como "La red social". el ritmo de ésta es tan acelerado que resulta excluyene para los espectadores acomodaticios.

"El discurso del rey" está bien, gusta, entretiene, pero ni refleja el momento actual del cine ni del mundo ni tiene un valor cinematográfico excepcional. No hay nada nuevo en ella, y puestos a comparar, "La reina" es mil veces superior. La película que se ha llevado el Óscar tiene escenas espantosas, como la que antecede al discurso, esa en la que Firth estalla y descontrola, y utiliza el gran angular y el primer plano de forma viejuna y muy molesta, con una impericia que me parece inaceptable para llevarse el premio al mejor director. Pero gusta, y al público al que va encaminada pasa de lo que a mí me parecen fallos imperdonables. Imperdonables para llevarse el Óscar a la mejor película, se entiende, no imperdonables como para no pasar una tarde muy agradable viendo una buena película.

En esta cadena de saldar deudas que los votantes siguen, cada año alguien recibe un premio que mereció antes, pero no había hueco. Firth hace un papel soberbio (aunque me preguntó cómo lo saben quienes han visto la peli doblada), pero también lo hacía el año pasado en "Un hombre soltero". Entonces se llevó Brisges el Óscar que debieron darle por "El gran Lebowski". Ahora le deben un Óscar como mejor actor a Bardem, y no estoy diciendo que se lo haya levanado Firth, sino que queda una deuda pendiente con Bardem, del mismo modo que Benning merecía premio por su impresionante papel de una mujer normal sin taras, sin discapacidades ni talento especial. Los Coen tal vez merecían un Óscar por "Valor de ley", pero se lo dieron antes de tiempo por "No es país para viejos". Tarantino también lo merecía por "Malditos bastardos", o Fincher por "El curioso caso de Benjamin Button"... todo son parches en unos premios demasiado condicionados por la larguísima mano de Miramax, capaz de aniquilar a competidoras más valiosas en la carrera de los Óscars.

Hablando de otro asunto, me sorprende la cantinela de que deberían premiar una peli de animación como mejor película, porque desde el momento en que se crea un apartado para mejor peli de animación queda casi imposibilitada la opción del premio gordo. Lo mismo sucede con los documentales o con las películas en habla no inglesa. Al tener su propia categoría se desdibujan como opciones para el gran premio. Pienso que en vez de reivindicar un premio como mejor peli para una de animación (algo que encima se pide para secuelas), lo que habría que hacer sería dar más importancia a la categoría de documental y animación. Es tan fácil como ponerlas antes de la de mejor director, porque es una vergüenza que la de documental siga apareciendo en un tandem con la del documental breve. Volviendo a la ceremonia de premios, saqué alguna conclusión:
  • que James Franco ha cavado un poco su tumba, porque le van a llover las críticas por su indolencia y además no es alguien que caiga especialmente bien. Se le ve buen tío, pero algo falla en su actitud. Se matriculó en la universidad para estudiar cinematografía y por unas razones y otras acabó cayendo fatal a los alumnos. Su forma de tener la mente en otro sitio me parece desconcertante, y del mismo modo que el papel de Hugh Jackman en la ceremonia del año pasado lo fijó en nuestra mente como "tío capaz al que nos gusta ver", Franco pasa tras lo de ayer al grupo "este será muy mono, pero mejor que use zapatos con velcro porque los de cordones le superan".
  • El candidato ideal para presentar los Óscar me parece Justin Timberlake. No sigo su carrera, pero tiene un aplomo impresionante, cae bien, sabe improvisar, es ágil... y en cuanto salió al escenario la gala cobró vida. Lo mismo sucedió cuando salió esa figura de cera mal teñida que resultó ser Billy Crystal. En un segundo se quedó con el personal, me sacó de mi aburrimiento y, aunque lo que contó de Bob Hope me pareció algo inadecuado, fue impresionante ver, por comparación, lo bajo que ha caído la ceremonia.
  • El listón de los Óscar marca su mínimo histórico con el número de los niños con camisetas de colores cantando "Over the Rainbow". Hasta ese momento todo había sido de función escolar, pero con aires de grandeza. Fue la aparición de esos niños lo que les quitó la careta del todo y quedó en evidencia la falta de talento que hay en todos los que no son capaces de pensar en algo menos lamentable para una ceremonia que ven 1100 millones de personas ¡Esas camisetas verdes! No me extraña que cantaran con desgana, mientras yo me preguntaba si no serían de una ONG o discapacitados o algo, pues alguna razón tenía que haber para que por lástima les dejaran cantar esa cosa como de campamento de verano ante gente que viste alta costura y luce joyas millonarias.

Uno no se queda a ver los Óscar para ver un "Over the Rainbow" que ya sería deleznable en una fiesta de una guardería. No te quedas para ver a James Franco que parece a punto de rascarse el sobaco mientras bosteza. No te quedas para ver a la famélica Celine Dion perpetrando "Smile" en un alarde de cursilería mientras desfilan nombres de fallecidos que no conoce nadie y faltan otros que son historia del cine ¿Cómo puede salir una montadora y no Berlanga o María Schneider?¡Menos mal que nos dan un año para olvidar lo sucedido! Yo resetearé mi memoria y se me olvidará la zafiedad de Colubi, el empeño de Winfrey de marcar territorio, lo aburrido de los números musicales, lo malos que son los diálogos y demás... hasta que el año que viene vuelvan con las mismas ¡Y luego dicen que los Goyas son cutres! Tienen mucho menos presupuesto y nuestros actores nos parecen de andar por casa, pero nunca han caído tan bajo como para llevar niños a canturrear.

(Edito mi opinión para recomendar la lectura de un artículo que compara la decisión de premiar "El discurso del rey" sobre sus arriesgadas competidoras a la lucha de un duelo entre autores y funcionarios. Han ganado los dinosaurios, los que siguen manteniendo un discurso del siglo XX: http://www.elpais.com/articulo/cultura/estatuilla/marmol/elpepicul/20110301elpepicul_2/Tes )



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Comentarios sobre esta opinión
Walewska

Walewska

25.09.2011 16:14

Muackas! Mejor la opinión que la gala, aunque caeré y la volveré a ver el año que viene... you know, la tradición ;)

cay11

cay11

19.03.2011 11:26

De la misma manera que hay chismes para medir la audiencia, un grupo de espectadores sabios (como tu, por ejemplo) deberían tener un chisme para eliminar ipso facto de la pantalla a gente deleznable como Pepe Colubi, que anda destrozando neuronas con sus estupideces supinas. No vi la ceremonia de los Oscar, no me interesa para nada ese mundo que se me antoja frívolo y demasiado alejado de la realidad. Besos.

Antullas

Antullas

16.03.2011 22:56

Muy buena opinión

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