Adopción Internacional en China.
06.09.2007 (18.07.2008)
Ventajas:
El fabuloso placer de ser papás .
Desventajas:
La espera .
Recomendable:
Sí
 sylguan
Sobre mí:
A ver si es verdad que ahora puedo volver a Ciao. La falta de tiempo... ya se sabe.
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Ya ni me acuerdo de cuando empezó todo, sé que una buena mañana oí algo de alguien que se había ido a China a buscar a su hija, lo hablamos y sin dudarlo ni un segundo, nos subimos al carro. Me voy a ahorrar el describir todo el papeleo que fue necesario conseguir, fotocopiar, compulsar, legalizar para finalmente entregar a unos y a otros, sólo voy a hablaros de la "montaña rusa de sensaciones" que vives, cuando esperas un hijo en adopción.
Cuando una mujer se queda embarazada, tiene su bebé en su vientre y sabe que existe un período de gestación, sabe que al cabo de unos meses, puede ver a su hij@ a través de una ecografía e incluso puede saber el sexo y sabe también que en una fecha en concreto da a luz y puede coger por fin a su bebé en brazos. Las mamás biológicas pueden partir de cero, pueden comprar de todo porque siempre será un recién nacido, pueden comprarle cochecito, ropa, juguetes, biberones y preparar su habitación y que esté todo listo para cuando llegue a casa. Es muy diferente cuando tu hijo te llega a través de una adopción, ya que vives en un mar de incertidumbres, puesto que hasta el final no sabes con certeza si será niña o niño, aunque en un 95% son niñas. Pero por ejemplo, no puedes comprarle ropa porque no sabes su edad, no puedes comprarle bibes porque no sabes si estará en edad de tomar bibes, no puedes comprarte la sillita porque puede que te asignen a una niña mayor. No tienes fechas, no sabes cuando te la van a asignar, no sabes cuando podrás ir a por ella y no puedes ni comprarle un simple vestido porque desconoces su talla.
Lo que sí tenemos en común las mamás biológicas con las mamás adoptivas, es que mucho antes de ver su carita, aprendemos a quererles con toda nuestra alma. Las mamás biológicas pueden acariciar su vientre y decirles palabras bonitas a sus "barrigas", pero las mamás adoptivas gestamos a nuestros bebés en el corazón. Aunque suene cursi decirlo es cierto, sin saber como será tu hij@, cada día que pasa te lo vas imaginando y aprendes a quererle muchísimo antes de ver su carita. Desde que te dicen que tu expediente ya entró en China, esa fecha es tan importante para ti como si fuese el día en que vas al médico y te dicen que si, que vas a ser mamá. Esa fecha, para los que ven el asunto desde fuera no significa nada, es más, se sienten extrañados de que te ilusiones con una simple fecha en el calendario, pero para unos papás, es ya tener un pié en la China, es saber que todo está correcto y que tu expediente no se extravió por el camino… es casi poder tocar a tu bebé en un dedito así a lo lejos.
Me eternizaría si os contase como fueron mis dos años y pico de espera, aguardando por la foto de asignación de mi hija, los dos largos años soñando con su carita: ¿Ya habrá nacido?, ¿Cómo será?, ¿estará bien?, ¿estará sana?, ¿la estarán cuidando bien?, ¿pasará hambre?, ¿tendrá frío?... ¿seremos buenos padres?, ¿lo haremos bien?. Hay en ese largo período de espera todo tipo de momentos que se cruzan, muchísimos altibajos provocados en su mayoría por tu estado anímico, estás especialmente sensible, ansiosa y especialmente nerviosa y no ves llegar el final del asunto.
Confieso que si algo me puso concretamente de los nervios, fue la espera de noticias a través de los foros de la red. Mucha gente parecía intuir basándose en a saber que, ¡que ya!, ¡que ya estaban llegando las fotos de asignación!, ¡que si sería para el mes que viene!, que si tal y que si que se yo… siempre falsos rumores que te hacen vivir con el corazón en un puño. Os recomiendo si tenéis pensado adoptar, que no os metáis en esas marañas. Lo único que vais a necesitar es tranquilidad, familia y buenos amigos que os dejen hablar largo y tendido, que sepan de verdad escuchar vuestras inquietudes y sobretodo necesitaréis paz, paz, mucha paz. Pues bien una buena mañana, llamaron de Asuntos Sociales para comunicarnos la gran noticia, ¡que ya éramos papás!, que era una niña y que al día siguiente podíamos pasar por allí a ver su carita. No podría describiros exactamente como fueron las horas anteriores a entrar a aquel despacho, lo que ahora me parece que fue rapidísimo, en su día me pareció sencillamente eterno. No recuerdo si pude dormir aquella noche anterior, no recuerdo nada de lo que hice, ni si comí, ni si lloré, ni si reí, no lo sé… tengo un lapsus producido por los nervios del momento.
Lo que será inolvidable fue aquella mañana, incluso aquellos momentos previos en la cafetería de las dependencias de la Xunta, esperando a reunirnos con una pareja de amigos que también recogerían la foto de su hija el mismo día que nosotros. Y allí estábamos todos, tratando de desayunar. También estaba con nosotros la intérprete, puesto que la documentación venía en Chino y evidentemente no la íbamos a entender. Una vez reunidos todos, entramos en Asuntos Sociales, nos preguntaron los apellidos, nos pasaron a una salita pequeña y allí fuimos todos. Una chica nos puso en las manos una carpeta con el expediente de nuestra hija, yo en aquel momento hubiese hasta tirado los papeles, yo solo quería ver por fin y de una vez por todas, como era mi hija, conocerla… por fin, allí estaban sus tres fotos de asignación.
Y allí estaba aquella cosita linda, tenía siete meses y era preciosa, grandes mofletes, el pelo negro azabache, los ojitos parecían almendritas y unos deditos para comérselos. Tenía cara de salud, esa niña no había pasado hambre en su vida. La única reacción que tuve al ver las fotos, fue "romper" a reír. Una risa nerviosa totalmente incontrolable de ilusión y de felicidad… la niña estaba bien y en unos días podríamos ir a por ella. En seguida cogí el teléfono y me puse a hacer llamas para comunicar a mi familia, lo espectacularmente linda que era mi hija.
Los informes sobre ella decían que había sido abandonada en las puertas de un organismo oficial y que posiblemente en ese mismo día, la habían encontrado y llevado al orfanato. Se encontraba, según el parte médico, en perfecto estado de salud, no había padecido de nada y tenía en regla todas sus vacunas. Y bueno, al cabo de escasas dos semanas, cogimos nuestras enormes maletas llenas de cosas para ella compradas de prisa y corriendo (biberones, ropa, medicinas, juguetes, etc) y después de ya ni sé cuantísimas horas de avión (por cierto, horrible el jet lag), llegamos a Guangdong. Ni que decir tiene, que en el avión me fui tomando tranquilizantes porque estaba totalmente desbordada de los nervios.
Bueno, pues aterrizamos, nos dejaron ir al hotel a adecentarnos un poco y comer algo el que fuese capaz. Después nos metieron nuevamente a todas las familias adoptantes ya reunidas en un autocar y allá nos fuimos. Nos llevaron a un edificio altísimo en el que había varios organismos, entre ellos el Centro de Adopciones de la ciudad. Ya me había tomado mi ración de tranquilizantes, pero aquella vez, nada podía contener mis nervios. Antes de subir en el ascensor mi marido me sostenía, yo creí que me iba a desmayar, tenía ganas de vomitar, tenía miedo de irme por la pata para abajo y era un total y completo valle de lágrimas. Nos acompañaban mi cuñada y mi hermana, que fueron un gran soporte para no caerme redonda al suelo.
Al llegar al Centro de Adopciones, nos pasaron a una salita, entró una chica y se puso a hablar largo y tendido, nuestro intérprete la tradujo, nos dijo algo al respecto de unos papeles y que enseguida empezarían a llamarnos. Darían el nombre chino de nuestra hija (que ya nos sabíamos de memoria), y nuestros apellidos y acto seguido entraría la niña por la puerta en el colo de su cuidadora. Yo estaba de los nervios, sólo el hecho de pensar que a mi hija y a mi nos separaba tan solo una pared, pues no sé, me daban ganas de pasar de todos los protocolos y empezar a abrir puertas para ver donde estaba mi hija. Por fin sonaron nuestros nombres y fue entonces cuando aquellos dos largos años de espera llegaron a su fin. Allá se fue la incertidumbre de los últimos dos años, las dudas de todos los meses, los nervios y el insomnio de las últimas semanas y las lágrimas de los últimos días.
Allí estaba, entrando en brazos de una chica, llevaba una camiseta amarilla con su nombre chino bordado y un pantalón corto negro que aún conservo. ¡¡¡¡¡Por fin, aquella era mi hija!!!!. La cogí en el colo y me fundí con ella en el abrazo más largo de la historia de mi vida, le di los besos más cariñosos que mis labios supieron dar, le hice las caricias mas tiernas que salieron de mis manos y al oído le susurré "hola cariño, soy mamá"… y aún así para mis adentros yo pensaba ¿de verdad es mía?, ¿de verdad que me la puedo llevar?... no me lo creía. Creo que le gusté por que sonrió, íbamos preparados para un posible rechazo por parte de la niña, pero fue la única que no lloró. Fue la única que cuando conseguí dejar de abrazarla, de besarla y de darle caricias y separarme para verla mejor, me esbozó una bonita sonrisa, posiblemente fuese aquella también la mejor sonrisa de su vida.
La tengo por aquí conmigo ahora. Hace unos días cumplió ya dos añitos, es una preciosidad que nos tiene embobados a todos, tanto a familia como a amigos. Es cariñosa, risueña, pilla, simpática, muy obediente, come de maravilla, tiene una salud de hierro, una fortaleza increíble y sabe como quedarse con la gente. Entre los muchos comentarios (y otras joyitas) que oyes cuando adoptas, están por ejemplo frases míticas como estas:
- "¿Y cuanto os costó la niña?" a lo que respondes: Nos costó muchos papeles y mucha paciencia en la espera. - "¿Fuisteis allí y la escogisteis entre varias, no?" a lo que contestas: No mujer, es una niña no una sandía, es una menor y nos la asignaron.
- "¿Y como te la mandaron?" y tu te muerdes la lengua porque en realidad te apetece decirle: "¡¡Por Seur envuelta en papel de burbujas!!", pero como una es educada explica: "No nos la mandaron, la fuimos a buscar a China" - Y por último la más frecuente "Que labor más grande hicisteis, adoptando a esa niña, que suerte tuvo"… y a esta frase contestamos con una sonrisa: "No la adoptamos a ella… ella nos adoptó a nosotros, nosotros fuimos los afortunados".
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22.07.2008 16:15
Muy buena opinión Saludos
19.07.2008 15:13
Me ha encantado tu opinion. SALUDOS!!!
27.06.2008 16:48
Me encanta tu opinion, se puede percibir que la escribes desde el corazon y que esa niña es tu razon de vida. Gracias por compartirlo con todos.