Avatar, James Cameron

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El avatar de la vida

5  19.04.2012

Ventajas:
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Desventajas:
Argumento simple y pasado de moda, personajes típicos, duración finita

Recomendable: Sí 

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 2 miembros de Ciao

Bienvenidos a esta opinión, yonquis del cine. Empecemos por una breve introducción.

Hace cierto tiempo me dio por ir al cine a ver cierta peliculeja que anunciaban y que parecía que iba a ser la bomba. Se llamaba Avatar, y parecía ser una de estas pamplinas con sobredosis de efectos especiales y CGI que sacaban ahora con el advenimiento del 3D, utilizando el efecto para cautivar a los espectadores con un popurrí de monsergas visuales y efectistas. Era la primera película que yo veía en 3D, de modo que mi opinión, antes de entrar, fue más bien sobre cómo podría adaptarme a una situación tan rara. En realidad no tenía en mente una imagen del filme tan dura como he puesto arriba, pero tenía mis dudas. En fin, el caso es que cuando empezó la película y conseguí acostumbrar la vista al 3D, comenzó lo que no tuvo otra definición que una odisea espiritual.

Avatar es la historia que el maestro Cameron quiso contar hace mucho tiempo y no tuvo los medios adecuados para hacerlo. Nadie sabía muy bien en qué papelera acabaría el guión, pero lo cierto es que no fue así, y años después pudimos ver su historia tal y como él quería: una metáfora de la vida en sí y de los eventos que en ella ocurren en relación con los humanos. Si uno se pone a mala idea, puede decir que Avatar es un remake de Pocahontas con marcianos azules, pero personalmente no creo que el parecido del argumento se deba a la poca originalidad. Simplemente, si uno quiere tocar cierta fibra que todos los humanos tenemos, es necesario tirar por esa vía.

Bueno, descendiendo otra vez a la tierra, el argumento de la película nos habla de cómo la humanidad está explotando un planeta llamado Pandora para encontrar un mineral milagroso para salir de la crisis que atraviesa la humanidad. Pero se da el caso de que el lugar está habitado por una raza alienígena de humanoides azulados con una sociedad tribal profundamente enraizada -y nunca mejor dicho- a su tierra y a su naturaleza. Y por ello los humanos han creado una serie de clones por control remoto de esos individuos, los Avatares. Y es el trabajo de nuestro protagonista, un marine en silla de ruedas, tomar uno de estos cuerpos para convencer a los nativos de que se piren del lugar para que los humanos exploten a gusto. Pero, una vez contacta con esta sociedad, nos damos cuenta de que el mundo de los Na'vi, como se denominan estos seres, es algo mucho más complejo y trascendente de lo imaginable: no sólo para su misión, sino para el lugar que los humanos ocupamos en el universo.

Los Na'vi son unos individuos capaces de conectarse virtualmente con su entorno: tienen una empatía total con su naturaleza, un equilibrio con ella más perfeccionado que ninguna otra raza, y lo que es más importante, conservan y viven algo que los hombres perdimos hace mucho tiempo y que hemos olvidado, pero que ellos están ahí para recordárnoslo y hacernos ver que no sólo somos una plaga de langostas devoradoras y desalmadas. Pero no lo harán gratis, porque nada es gratis en la naturaleza: todo debe tener un equilibrio. Y eso es lo que la película nos explica a lo largo de su argumento. Para el espectador, la vida tribal de los azules es algo que atrapa y hace sumergirse en ella, evocando otros tiempos y lugares en los que los humanos no éramos muy diferentes de estos seres y que todos aún llevamos dentro de estas tumbas ambulantes de carne. Pandora es un planeta con una inconmensurable biodiversidad, una jungla alienígena llena de seres sorprendentes y extraños, pero que por alguna razón (quizá porque es eso, una jungla) no nos hace sentir totalmente extranjeros. A lo largo de su recorrido, Jake comienza a entender lo que somos para la naturaleza y viceversa, y por qué estamos cometiendo un error al refocilarnos en un egoísmo chauvinista que nos hace coger una piedra y decir "esto es mío, y al que se queje le atizo". No, no me acusen de comunista, camaradas, se trata de algo mucho más profundo, algo que tenemos delante de las narices todo el tiempo y no nos damos cuenta. Sí, la película es una alegoría crítica de la explotación capitalista de los países africanos, pero si vamos a discutir sobre si esto no es más que un arrebato anarco-reaccionario naturalista, salga de esta página y vaya a leerse ADV, porque entonces no estamos haciendo nada. ¿Se me oye allá en China?

La película es un estereotipo, sí, pero es un estereotipo que se repite en el cine porque es algo que sentimos y que no sabemos contar. Pero no sólo eso. En esta película, ni todos los humanos somos malotes ni la naturaleza es un continuo poner la otra mejilla. Aquí vemos un romance entre especies entre Jake y Neytiri, y sin embargo en ningún momento se nos hace una película pastelona. Es, como creo que ya he dicho muchas veces, la evolución de lo arquetípico hacia lo profundo. Quién sabe, quizá las dos cosas sean lo mismo. En cualquier caso, tenemos personajes planos, cuya evolución es profunda, aunque quizá más para el espectador que para ellos. Jake es un soldado puro y complicaciones, que sólo quiere recuperar sus piernas y acabar el trabajo, pero que empieza a darse cuenta de que hay algo más importante que un puñado de minerales en ese planeta y en todos lados, y comienza a adquirir conciencia y consciencia hacia ello; Neytiri pertenece a una cultura diferente, con diferentes valores morales y una diferente visión, que sin embargo gracias a las interacciones con ella podemos comprender y valorar. El resto de personajes son más bien de relleno, pero un relleno que sin él no valdría de mucho el desarrollo. En general, aunque es una película que abruma por esa exhibición de exotismo selvático alienígena y esos paisajes paradisíacos potenciados por el 3D, no sólo es un desfile visual, sino también filosófico, y cuya capacidad de catarsis no debería dejar indiferente a nadie

Tenemos a esos avatares, que son un medio tosco e imperfecto de alcanzar la plena libertad en un Edén al que hemos vuelto (¡para saquearlo!) sin saberlo pero sospechándolo, y que nos permite disfrutar de las virtudes del paraíso. Biotecnología que nos permite conectarnos con la vida y con el sentido de la vida, y que son una extensión nuestra, de lo que somos y de lo que nos gustaría ser. Sí, pero a la vez simples máquinas de las que al desconectarnos volvemos a la espantosa y rancia realidad de cada día, de nuestro mundo cansado y gris y de la rutina que nos apresa, ahora lejos de esa vorágine de color y de vida de las que nos hemos sentido parte. Los avatares son una simple metáfora de lo superior a la realidad de siempre, plasmado en un mñetodo tecnológico y artificial, muy similar a los EVA de Neon Genesis Evangelion. Esta película hizo en mí, que me considero un nihilista existencial y sin esperanzas vitales, el mismo efecto que Evangelion y su simbolismo de lo que estos métodos de ascenso representan para nosotros. Puedo entender por qué hay gente que sale con depresión de esta película, y es porque, tanto si eres un amante de la ciencia-ficción como un crítico amargado que no le encuentra color a nada, cuando estás allí sentado ya no estás en la Tierra que conoces y odias, y sientes una mezcla de fascinación residual y lástima cuando ves que se acaba la peli. Cuando salgas del cine, ya no volverás a ser el mismo.

Aparte de todas estas parrafadas sobre filosofía, que sin duda estarán aburriendo al lector, el clímax de la película es simple y a la vez intenso, y su conclusión, aunque predecible, es el colofón adecuado a este argumento de vida y de muerte. No se deje engañar por tanta palabrería de estos locos que somos los críticos locos, a los que una simple obra de ficción basta para insuflar una esperanza idealista en el más ennegrecido de los cinismos, y simplemente piense sobre la película. No la vea, siéntala. Porque es algo que hay que ver con algo más que con los ojos, para los que también hay un festín preparado, pero en el que no podemos pararnos. Avatar es un avatar de la vida misma, y es algo de lo que debemos aprender. Si le parezco un exagerado o un fan desquiciado, haga lo que yo recomiendo: vea la película y piense, y sienta. Porque para eso estamos todos en este condenado mundo, no para hundirnos en lo negativo y arrasar la naturaleza porque hemos olvidado para qué sirve, sino para recordar lo que somos y de lo que formamos parte. Eywa existe, caballeros, y está en todos nosotros.

Como conclusión, gracias por haber aguantado tantas líneas de divagaciones, y no olvide jamás lo que esta película nos muestra. No caiga en ese rebaño gris que es la sociedad descreída de ahora, y piense, evoque, imagine, aunque sea por un momento, en esos tiempos en los que recorríamos la naturaleza lanza en mano, y soñando con algo más allá de las estrellas.

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Comentarios sobre esta opinión
kimweone

kimweone

19.04.2012 23:51

Buena opi , saludos

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  2. Paty28

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