Si os digo que el tiempo pasa rápido, supongo que no sorprenderé a nadie. Personalmente lo había notado, pero este sábado tuve una nueva confirmación. Cuando llegué al cine me di cuenta que hacía más de un mes que no me sentaba en una platea y veía una película en pantalla grande.
Solo fui al cine con la intención de quemar una tarde que preveía soporífera, porque realmente, si hubiera tenido que ir por la atractiva cartelera, quizá hubiera tenido que esperar hasta Semana Santa (aunque ... ahora que lo pienso ... solo falta un mes ... tampoco es tanto).
La elección de “A propósito de Schmidt” fue por eliminación (mala señal número 1), es decir, era la única película que empezaba en veinte minutos, por tanto, me daba tiempo de sacar la entrada, llegar a la sala correspondiente y acomodarme sin prisas.
Fue una sesión en familia. En la sala éramos 4 (mala señal número 2).
Uy uy uy, dos malas señales y la película aún no había empezado, cachis, pintaba a que había echado por la borda 5.3 Euros más.
“A propósito de Schmidt” narra los tres meses más difíciles de la vida de Warren Schmidt, su protagonista.
Cuando uno ve la película, se imagina un gran castillo de naipes. Alto, estructurado, bien conjuntado, pero al mismo tiempo extremadamente frágil e inestable. Así me imaginé yo la vida del protagonista (y mal que me pese, de la propia película).
Warrem Schmidt es un hombres “chapado a la antigua”, es decir, vive para trabajar y aportar un sueldo a cada. Lleva 42 años casado con la misma mujer, a la que considera poco más que su criada.
La película empieza con una mano (simbólica) que se acerca a la base del castillo de cartas. Sin dudarlo coge una. Media vida de Warren Schmidt se va al suelo. La carta que ha cogido la mano es la del trabajo, el protagonista de jubila y pierde su principal razón para vivir.
Al poco tiempo, otra mano simbólica entra en escena. En esta ocasión se lleva otra carta, la de su familia. Adiós a su esposa, adiós a todo lo que había montado, adiós a su estabilidad.
Poco a poco, Schmidt descubre que ha vivido en base a unos objetivos equivocados, descubre que no tiene nadie a su lado, sin trabajo, sin esposa, sin amigos, y para colmo sin hija porque la chica, no le aguanta.
Personalmente me decepcionó un poco el personaje del protagonista (interpretado por el oscarizable Jack Nicholson). Es un personaje sin gancho, apático, por el que, después de más de dos horas de película, el único sentimiento que te ha despertado es la indiferencia. No resulta ni simpático, ni da lástima ni te provoca las más mínimas ganas de continuar sabiendo cosas de él, en definitiva, es insípido como el agua.
En cuanto a los secundarios poco tengo que decir, porque aunque están bien, son eso, secundarios y no tienen el más mínimo relieve.
Si alguien está dudando si verla o no verla, mi consejo es que espere a que la saquen en DVD y guarde los más de cinco euros de la entrada para otras película, por ejemplo, para la que estrenan la semana que viene: “Star Trek X: Nemesis”, que seguro sienta mejor pagar para verla.
Saludos y hasta la próxima.
20.12.2004 14:55
Me parece una película que al contrario que a ti a mi no me deja indiferente. Es una película que según transcurre puede que la opinión que tenemos de Warren cambie como mínimo en un par de ocasiones. A mi me parece una película con un guión impresionante, uno de los papeles mejor interpretados por Jack Nicholson y la verdad no se me ocurre nadie que puediese interpretar este papel mejor que él. A mi me provocó ternura, compasión, risas... mil y una sensaciones para una película realmente magistral. En fin, es cuestión de opiniones. Saludos
15.02.2004 02:03
La acabo de ver en dvd y la verdad es que me he aburrido como una ostra!
24.11.2003 18:56
La verdad es que comparto tu opinión, personalmente me pareció bastante aburrida, muy lenta, no pasaba nada. Supongo que estamos acostumbrados a ver películas animadas, rápidas y esto es tan lento. El personaje no es la gran cosa, la verdad. Buena opinión. Saludos.