Sobre mí:Uy, parece que vuelven a funcionar los contadores...
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Si hay dos destinos evidentes en cualquier viaje a Sicilia son el Etna y Agrigento. El primero por el hecho insólito de ser un volcán activo y el segundo por el impresionante conjuntal monumental de templos de la época griega, sólo superado en magnificencia por la acrópolis de Atenas. No es que a Sicilia le falten encantos turísticos, precisamente, pero no hace falta decir que la estampa de los templos de Agrigento al atardecer es una de las más publicitadas en las agencias de viajes, sólo superada por una espectacular erupción nocturna del más célebre de los volcanes. Sin embargo, además del celebérrimo Valle de los Templos, Agrigento es una ciudad (raramente visitada) que alberga otros muchos atractivos para el turista, si es que uno logra sortear el laberinto de edificaciones que rodea al casco antíguo.
EL VALLE DE LOS TEMPLOS -----------------------------------------------------------------------
No por trillado y archiconocido podemos dejar de comentar este conjunto histórico monumental cuyos orígenes arrancan en el siglo V A.C. Lo componen media docena de templos, aunque de algunos de ellos sólo quedan restos inapreciables. En efecto, el conjunto está muy degradado, tanto por los terremotos que periódicamente han sacudido a la isla como por el saqueo sufrido durante los primeros tiempos del cristianismo. Por fortuna, uno de los templos, el de la Concordia, fue reconvertido en Iglesia, lo que garantizó se mantuviera en pie a lo largo de los siglos. Su magnífico estado de conservación, así como sus espléndidas proporciones, hacen de él uno de los ejemplos más valiosos de la arquitectura helénica. La visión del templo de la Concordia con el sol otoñal poniéndose a sus espaldas en el mar es uno de los mejores recuerdos de mi luna de miel. El conjunto se completa con un importante museo arqueológico sobre el que no puedo opinar, ya que no llegué a visitarlo.
LA CIUDAD -----------------------------------------------------------------------
Situada a unos pocos kilómetros al norte de los templos, Agrigento es la ciudad más importante de la parte meridional de la isla. Con apenas 60.000 habitantes, es una pequeña ciudad de provincias con un núcleo histórico muy agradable. Elevada sobre un promontorio entre dos rios, la ciudad medieval daba la espalda a la antiquísima ciudad griega. La parte baja, rodeando completamente al casco antíguo, es un batiburrillo de edificaciones modernas sin ningún interés (a mí me recuerda a Santa Coloma de Gramenet). Como todas las ciudades del sur de Italia, por pequeñas que sean, el tráfico es espantoso y caótico.
Llegar hasta el núcleo histórico en automóvil es toda una odisea. Mi esposa y yo tardamos más de hora y media dando vueltas hasta que encontramos el único acceso, que se encuentra (por más señas) en el lado norte. De nada sirvió preguntar ni seguir las indicaciones. Tan sólo por pura chiripa conseguimos encontrar el camino cuando ya estábamos a punto de darnos por vencidos.
EL CENTRO HISTÓRICO -----------------------------------------------------------------------
El contraste entre el caos urbanístico de la ciudad baja y la apacible tranquilidad que se descubre una vez se traspasa la Porta di Ponte, la entrada tradicional a la ciudad, no puede ser más llamativo. Detrás de los edifcios decimonónicos que tiempo atrás reemplazaron a los medievales, se esconde una ciudad provinciana sumida en un ritmo de vida sosegado y muy meridional, con la gente tomando el fresco agradablemente en la calle y charlando pausadamente. La Porta di Ponte da paso a la Via Atenea, una calle peatonal que ejerce funciones de calle mayor y en la que se desarrolla la vida comercial del centro histórico. Recorriéndola nos adentramos cada vez más en el laberinto de callejuelas que llevan hasta el Duomo, la catedral, que domina la ciudad desde lo más alto del promontorio sobre el que se asienta. Si uno, como nos pasó a nosotros, se aleja del camino trazado y se adentra por las calles más estrechas y empinadas, corre el riesgo de perderse, pero puede encontrar rincones difíciles de describir por su tipismo. Nosotros recorrimos el casco antíguo cuando ya había anochecido y en las calles no había un alma. Por descontado, nos encontramos el Duomo cerrado, pero la relativa decepción de no poder visitarlo fue ampliamente compensada por las iglesias que nos topamos por el camino, desiertas y débilmente iluminadas a la luz de las velas, transmitían una sensación de intemporalidad, de hallarse uno fuera del curso normal del tiempo, que difícilmente se da en otro sitio que no sea Sicilia.
En suma, sino imprescindible, la población de Agrigento es un punto de interés que raramente es frecuentado por los circuitos turísticos. Para quienes la visiten en época estival, sus playas, que están menos concurridas que las de la costa este, son un atractivo añadido.
04.02.2007 12:12
Todos los veranos estoy en Agrigento y me parece una opinión perfecta para que un español sepa lo que se encuentra. Saludos
31.07.2005 01:12
Lo has descrito muy bien, a mí también me maravilló tanto como a ti. Un saludo.
14.06.2005 19:28
Yo nunca he ido, pero debe ser precioso..., al menos asi me lo ha parecido visto con tus ojos.