Sobre mí:Odiado por unos, tenido por loco por otros. Yo soy el que hace polvo los montañas y el que derriba l...
usuario desde:03.01.2012
Opiniones:12
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 7 miembros de Ciao
Águila Roja, la que es probablemente la serie más cara rodada en España, es para mí uno de los misterios más grandes que oculta este país. Y ese misterio radica en que no me explico cómo una serie tan rematadamente cutre puede gustar a tanta gente. De hecho, incluso yo me cuento entre sus simpatizantes, por raro que pueda sonar en contraste con esta opinión.
Analicémosla: una serie que se basa en el clásico concepto de héroe enmascarado que lucha contra la injusticia, el cual ha sido claramente sobreexplotado a lo largo de la historia y que, en mi opinión pre-ver la serie, no podía tirar de ningún modo. El tema iba a peor cuando lo ubicamos en en la España del Siglo de Oro, y se hundía definitivamente si encima le poníamos atributos orientales que parecen salir directamente de una mala película americana de samurais. Pero, contra todo pronóstico, Águila Roja es una serie que coge todos esos defectos y se los lleva por delante: es probablemente la serie más vista en la historia de Televisión Española, y lo es a pesar o a causa de ser todos estos aspectos.
Águila Roja es una serie espantosamente poco original por un lado y curiosamente innovadora por otro. Un maestro de escuela que de noche se convierte en un héroe ninja que se mueve por los tejados de una ciudad española del siglo XVII para vengar a su esposa asesinada por un contubernio de conspiradores; y, por si esto era poco, un amplio abanico de argumentos se abre a partir de este, así que no falta guión para cada una de las temporadas de esta serie. La serie cuenta con una atmósfera realista y fantasiosa a la vez: la vida diaria de la época está retratada de forma magistral, pero dentro de ese ambiente realista destaca un elemento tan simpáticamente fuera de lugar como es un justiciero ninja. Debo alabar el trabajo hecho por el equipo de producción de AR, así como los técnicos de escenografía, atrezzo y demás parafernalia, cuya labor no se puede describir fácilmente: gracias a ellos nos metemos directamente en la vida de esta ciudad tan inespecífica de la España vieja. Sin embargo, esta realidad histórica se quiebra con uno de los aspectos más interesantes de AR, que es su extrema abundancia de estereotipos, referencias y bases tomadas del cine de aventuras. En alguna ocasión me he planteado que AR es algún tipo de parodia a todos las irrealidades escénicas de ese género, especialmente cuando veo al protagonista hacer acrobacias innecesarias al saltar de una viga o abatiendo a tres guardias con sendos shurikens lanzados con una sola mano y sin mirar. Porque eso sí, la serie contiene numerosos elementos de este tipo: los deus ex machina y las escenas molonas se cuentan por millares, sin duda haciendo las delicias de cualquier usuario de TV Tropes.
AR sufre una importante evolución a lo largo de su desarrollo: primero empieza con cierta crudeza, insegura, pero luego se va convirtiendo en una serie más ceñida a sí misma y con un estilo propio. Sus personajes, también, son un punto a considerar.
Gonzalo de Montalvo / Águila Roja: un maestro de escuela con conocimientos de años de adelanto para la época, que ha estudiado en China, Japón y quién sabe dónde más. Bajo su faceta de maestro, es un individuo tranquilo y un padre demasiado modélico; bajo su faceta de justiciero, es una especie de jedi con poderes sobrehumanos que busca vengar a su esposa y de paso descubrir su auténtico origen.
Sátur: el fiel escudero de Gonzalo. Sátur es una especie de personificación del humor español: es un personaje torpe, vividor, despreocupado, cobardica, sin muchas luces -aunque con no pocas agallas cuando es necesario- y dispuesto a aprovechar las oportunidades de la vida, siguiendo siempre sus principios. Su torpeza es mayor rasgo: invariablemente la termina liando varias veces por episodio.
Alonso: el hijo de Gonzalo. Aunque inicialmente tenía cierta cantidad de complejidad y protagonismo, probablemente para que los televidentes más jóvenes se identificasen con él, con el tiempo se ha ido degradando a una especie de relleno.
Margarita: hermana de la fallecida esposa del maestro. Mantiene una especie de tensión sentimental no resulta con Gonzalo, la cual llena escenas y escenas para sufrimiento de los televidentes cínicos. No, en serio, resulta extremadamente cansino.
Hernán Mejías / El Comisario: uno de los personajes representativos de la ambientación de AR. Hernán es el comisario de la ciudad, oficio que desempeña con crueldad, sadismo y ejecuciones continuas. Constantemente ataviado con una chaqueta de esgrima de cuero y con gusto por las tácticas arteras -véase espada con pistola en el mango-, Hernán es un personaje al que inicialmente se intentó hacer pasar como el malo malísimo, pero la jugada salió rana y resultó uno de los personajes más populares, en gran medida por su problemático romance con Lucrecia.
Lucrecia de Santillana / La Marquesa: aristócrata local, concretamente marquesa. Lucrecia es una mujer astuta, calculadora y despiadada, y tiene predilección por llevarse a la cama a medio elenco. Aliada con los malos de cada temporada, siempre consigue salir indemne del desbarate de sus tejemanejes.
Nuño: el hijo de la marquesa (y extraoficialmente de Hernán). Al principio es el típico niño mimado y tiene choques con Alonso y demás, pero con el tiempo se convierte en un personaje con personalidad propia, haciéndose su hueco en el programa.
Juan: noble degradado voluntariamente a médico regional. Comienza una relación con Margarita, la cual se trunca por el inicio de otra relación paralela con una vieja amiga suya, la cual también acaba mal. Juan es un personaje trágico con gran habilidad para absorber sus tragedias.
El resto de personajes es variado y con distintos grados de complejidad, a pesar de sus posibles defectos, y de sus frecuentes problemas, típicos de la vida en sí. Los sicarios de Hernán casi merecen otro asterisco, ya que resulta gracioso el hecho de cómo el efecto Stormtrooper les aniquila sin piedad cada capítulo a través de Gonzalo. Luego están los malotes de cada temporada, pintorescos y variados a su modo, y casi siempre siendo conspiradores que ansían el trono de las Españas, ocupado en ese momento por un rey gordinflas y mujeriego. Además de eso, una línea argumental que emparenta a Gonzalo con no sé qué rama de la realiza comienza a abrirse paso en el tema de la serie, combinada con la búsqueda del Santo Grial (cómo no, ya que hablábamos antes de originalidad) y otros aspectos, que contribuyen a hacer esta serie en lo que es.
En resumen, y como creo que ya he dicho, Águila Roja es una serie que proviene de fundamentos del género de aventuras que ya no se llevan ni en el mango de los paraguas, pero a la que su interpretación y argumento han conseguido llevar hasta el estrellato. Personalmente, cuando empecé a ver la serie -desde su estreno, por cierto- la primera cábala que me hice fue cuántas semanas aguantaría esta serie en antena, pero el tiempo me calló la boca y nos demostró a todos que la producción de series de España no está perdida, y que todavía nos queda algo en la aljaba para competir contra el cine americano.
12.02.2012 21:23
Valorada :))
11.02.2012 23:23
no sigo esta serie, saluditos.
11.02.2012 21:48
Nunca la he visto, saludos!