Los tiempos del cine "S"
17.05.2009
Ventajas:
Simpática
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Tonta
Recomendable:
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El infierno puede ser divertido si vamos todos juntos.
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Tres hermosas jóvenes veraneantes vivirán diversas correrías sexuales en sus vacaciones en un pueblecito de la costa... En 1925, el rey Alfonso XIII, gran aficionado al cine en sus proyecciones privadas, encargó al conde de Romanones la realización de distintas escenas pornográficas, algo que queda demostrado en los tres cortometrajes que se conservan: "El ministro" (1921), "El confesor" (1921) y "El consultorio de señoras" (1923). Parece ser que eran películas realizadas a través de la compañía Royal Films y dirigidas por los hermanos Ramón y Ricardo De Baños, que llegaron a hacer unos cincuenta de estos curiosos cortometrajes.
Aunque parezca increíble, tanto el cine erótico como el porno español pasó de ser un entretenimiento para los gobernantes a desaparecer de la circulación durante casi cuarenta años. La guerra civil y la dictadura franquista (1939-1975) privaron a los españolitos de tener un mal cacho de carne que echarse a los ojos. Tanto que el primer bikini que se pudo ver en el cine español fue el que permitió la censura en "El juego de la oca" (Manuel Summers, 1965). Después llegarían las dobles versiones -poca ropa en su estreno en España y total despelote en el extranjero-, y tras la muerte del dictador se pudo contemplar el primer desnudo femenino del cine español en "La trastienda" (Jorge Grau, 1976), a cargo de María José Cantudo. En 1977 se suprime definitivamente la censura, lo que provoca una auténtica avalancha de películas eróticas que el público acoge como maná caído del cielo. Debido a la imposibilidad de regular las salas X hasta 1984 -no me preguntéis por qué-, el Ministerio de Cultura decidió crear una clasificación denominada "S" e inédita en el mundo hasta entonces. Dichas películas aparecían con la siguiente leyenda: "Se advierte al público que esta película, por su temática o contenido, puede herir la sensibilidad del espectador". La mayoría estaban referidas al género erótico, aunque después se fueron ampliando al ámbito de la violencia -"Holocausto caníbal" ("Cannibal holocaust", Ruggero Deodato, 1980), "Mad Max: Salvajes de autopista" ("Mad Max", George Miller, 1980)- e incluso ¡la política! -"Marcha triunfal" ("Marcia trionfale", Marco Bellochio, 1975), "La mujer del ministro" (Eloy de la Iglesia, 1981)-. Las primeras películas en ser proyectadas en los cines con la "S" de marras fueron "Emmanuelle" ("Emmanuelle", Just Jaecklin, 1974) y "Emmanuelle II, la antivirgen" ("La antivergine", François Giacobetti, 1975), concretamente el 5 de enero de 1978. De hecho, las estigmatizadas por esta letra acabarían convirtiéndose en una especie de cajón de sastre donde cabían películas eróticas europeas, porno estadounidense convenientemente cortado y algunos escándalos que no tenían mucho que ver con el sexo como "La gran comilona" ("Le grande bouffee", Marco Ferreri, 1973).
Las producciones españolas clasificadas "S" se caracterizaron por una falta de pudor absoluta en sus escenas, libertad sexual plena y satisfacción por el deber cumplido. Sus chicas no necesitaban silicona para resultar atractivas e imponentes; las escenas de lesbianas se rodaban sin ningún prejuicio y con un dominio magistral de la lengua por parte de sus protagonistas, y los rodajes se realizaban en lugares de vacaciones -Tenerife, Mallorca-, a la vista de la gente y mostrando una gratificante falta de escrúpulos a la hora de sintetizar el placer sexual. Los directores rodaban estos filmes con pseudónimos para que sus respectivas madres no supiesen a qué se dedicaban, en un cine que resultaba puro, auténtico, tribal, racial, naturalista, vivo, intenso. Entre todos ellos destacaron los nombres de Ignacio F. Iquino -"Inclinación sexual al desnudo" (1981), "La caliente niña Julieta" (1981)-, Carlos Aured -"La frígida y la viciosa" (1980), "Apocalipsis sexual" (1981)- y Al Bagran -"Colegialas lesbianas y el placer de pervertir" (1982), "Las lesbianas y la caliente niña Julieta" (1982)-. El denominador común de las "S" era su escasa profesionalidad y poco presupuesto, superado por el indudable ánimo de sus actrices, siendo las más representativas Andrea Albani, Lina Romay, Eva Lyberten, Concha Valero y Rachel Evans. Sin embargo, este cine, tan denostado por la crítica, caló hondo en el espectador que, por primera y única vez, se sintió realmente cercano al cine español, logrando excelentes resultados en taquilla.
Pero, como todo tiene un final, este subgénero del subgénero acabó barrido a partir de 1984 con la llegada del cine pornográfico y la clasificación "X", y del reto imposible de "intelectualizar" el cine español. A partir de esos momentos, del cine erótico español apenas cabe mencionar alguna que otra rareza como "El jardín secreto" (Carlos Suárez, 1984), "La señora" (Toni Verdaguer, 1987), filmes de Bigas Luna como "Las edades de Lulú" (1990) y "Bámbola" (1996), y la decepcionante "Lucía y el sexo" (Julio Medem, 2001). Bueno, todo este rollo viene a cuento porque "Al sur del Edén" fue una de esas películas clasificadas "S", puesta en marcha por el todo terreno Ismael González -él mismo escribía, producía, realizaba y distribuía sus películas-, autor de un cine bastante pobre y de varias de las producciones menos conseguidas de aquella época -por decirlo suavemente-, pero que en esta ocasión no salió del todo mal parado, más que nada por las dos estupendas chicas protagonistas: Sara Mora y Andrea Albani. Rodada en los idílicos paisajes de La Manga del Mar Menor, la historia podría considerarse como un remake encubierto de la serie "Verano azul" (1981), donde tres veraneantes femeninas reciben un conveniente tratamiento amatorio por parte de los pescadores locales. Hay una interesante trama paralela donde una de ellas ha de tener sexo con varios viejos babosos para recuperar un dinero que había desfalcado a su empresa. En fin, como catálogo de postales no está mal, y tiene el título alternativo de "Amor ardiente sobre la arena caliente".
España, 1981. Director: Ismael González. Intérpretes: Sara Mora, Andrea Albani, Berta Cabré, Alfonso Zambrano, José Febles, Bernard Seray. 92 minutos.
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17.05.2009 18:26
muy buena opinion.