CUANDO ESPAÑA DEJÓ DE SER ESPAÑA
10.09.2006
Ventajas:
Una soberbia lección de historia mostrada de la mejor de las maneras posibles . Ambientación, fotografía, guión, interpretaciones, ritmo . . . . ¿por qué no puede ser así el cine español?
Desventajas:
Unos 15 o 20 minutos del primer tercio de película (los del primer libro) mostrados a toda prisa . La interpretación de Eduardo Noriega no me gusta . Blanca Portillo convence . . . cuando no tiene que hablar .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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 Feisal
Sobre mí:
En breve, volveré casi un año después... y espero que para no irme en mucho tiempo
usuario desde:21.04.2005
Opiniones:79
Confianza conseguida:36
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 66 miembros de Ciao
Al basarse en nada menos que en cinco libros que, con la excusa de narrarnos las aventuras de un oscuro espadachín español, nos cuentan un pedazo de la historia de este país justo cuando dejó de ser grande para siempre, la película merece algo más que una simple opinión personal, así que me he tomado la libertad de hablar un poco de la época histórica, de las novelas que adapta y del autor. Voy a procurar ser claro y conciso para no aburrir al personal (reconozco que a veces tiendo a ello), y para mostrar mi visión de lo que de verdad la película narra. -------------------------------------------------------------------------------------
- LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII - Los Reyes Católicos habían construido el nuevo estado que se había estructurado como un conjunto de reinos unidos por tener los mismos monarcas pero que mantuvieron sus propias leyes e instituciones. Desde el siglo XVI se manifestaron conflictos entre una tendencia centralizadora, que trataba de homogeneizar los territorios de la Corona siguiendo el modelo de reino más poderoso, Castilla, y una tendencia descentralizadora que buscaba el mantenimiento de las las leyes (fueros) e instituciones particulares de cada territorio.
A estas tensiones de tipo político se les vino a unir en el siglo XVII las derivadas de la dura crisis económica y social que sufrió la monarquía hispánica. El valido de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares, trató de que los demás reinos peninsulares colaboraran al mismo nivel que Castilla en el esfuerzo bélico que agobiaba a una monarquía con graves dificultades financieras. España participaba en esos momentos en la Guerra de los Treinta Años. Este proyecto de Olivares, conocido como la "Unión de Armas" desencadenó la crisis más grave del siglo XVII, la crisis de 1640. En plena crisis de la monarquía, hubo levantamientos de tinte separatista en Andalucía, Aragón, Cataluña y Nápoles. Pese a ser aplastadas todas las rebeliones, excepto la portuguesa, Felipe IV mantuvo los fueros de los diversos reinos.
El siglo XVII fue testigo de la aparición y consolidación de un nuevo orden internacional en Europa. Las guerras fueron una constante del que ha sido denominado Siglo de hierro. La cruel Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y, ligada a la anterior, la Guerra Franco-Española que culminó en 1659 son buen ejemplo de ello. La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Este tratado significó el triunfo de una "Europa horizontal", basada en monarquías independientes y en la búsqueda del equilibrio diplomático y militar, y la derrota de la idea de una "Europa vertical" , en la que los reinos estarían subordinados al Emperador y al Papa. Más que esto, La Paz de Westfalia supuso el fin de la hegemonía de los Habsburgo (Austrias) en sus dos ramas, la de Madrid y la de Viena, en Europa. El reinado Felipe III (1598-1621) fue un reinado pacífico. Agotada España y sus enemigos tras las continuas guerras del siglo anterior, se paralizaron los conflictos con Francia, Inglaterra y los rebeldes holandeses, con los que se firmó la Tregua de los Doce Años.
Con Felipe IV (1621-1665) y su valido, el Conde-Duque de Olivares, España volvió a implicarse en los grandes conflictos europeos. La monarquía española participó en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), apoyando a los Habsburgo de Viena (Emperador del Imperio Germánico) y a los príncipes católicos alemanes. El fin de la Tregua de los Doce Años (1609-1621) añadió un nuevo frente al conflicto. El conflicto se inició con victorias de los Habsburgo, como la toma de Breda a los holandeses y las victorias de Nordlingen y la Montaña Blanca en el conflicto germánico. Pronto cambió el signo del conflicto y las derrotas se repitieron, como en Rocroi ante Francia, mientras que franceses e ingleses atacaban las posesiones americanas. La impotencia de los Habsburgo llevó finalmente al Tratado de Westfalia (1648) por el que se ponía fin a la Guerra de los Treinta Años y en el que España reconoció la independencia de Holanda. La Paz de Westfalia no marcó el fin de las hostilidades. La guerra continuó hasta 1659 contra Francia. Finalmente en la Paz de los Pirineos (1659), Felipe IV aceptó importantes cesiones territoriales, Rosellón y Cerdaña, Artois... en beneficio de la Francia de Luis XIII.
En lo referente a la cultura, España vivió una época de auge sin precedente. Iniciado el siglo con la figura de Cervantes (1547-1616) y su "Quijote" (1605 y 1614), las letras hispanas brillaron con figuras como Quevedo, Lope de Vega o Góngora. La pintura española del Barroco es una de los momentos claves de la historia de la pintura mundial. Los nombres de Zurbarán, Velázquez, Alonso Cano, Ribera o Murillo muestran el momento de apogeo del arte barroco español. - LAS AVENTURAS DEL CAPITÁN ALATRISTE -
A Diego Alatriste y Tenorio le tocó vivir esos años tan convulsos... y muy de cerca, ya que como soldado veterano que era, participó desde joven en muchas batallas y conflictos, en muchos lugares. Es a través de él, y de Íñigo Balboa, cómo se nos va revelando el misterio, las grandezas y miserias de aquella España en decadencia. ···· Libro 1º: "El capitán Alatriste" ····
"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado....". Así comienza el primer volumen de la serie, en la cual se nos narra las andanzas y pensamientos del joven Íñigo Balboa, protegido del capitán e hijo del soldado Lope Balboa, que murió en una guerra junto a Alatriste. En el Madrid de los Austrias, y tras salir de la cárcel, Alatriste acepta un encargo de dos misteriosos encapuchados y un alto cargo de la Inquisición (Emilio Bocanegra): él y un mercenario italiano, Gualterio Malatesta, deben encontrarse en la calle en mitad de la noche con dos caballeros ingleses que viajan solos y a caballo, y matarles. Cuando se encuentran con ellos, y luchan, Alatriste se da cuenta de que algo no va bien, e impide que Malatesta acabe con su adversario. Tras llevar a los ingleses a refugio seguro en la casa del conde de Guadalmedina, amigo de Alatriste a pesar de sus diferencias sociales, el capitán se entera de la verdadera e importante identidad de ambos viajeros, y se da cuenta de que se ha metido en un buen lío, ganándose además, algunos enemigos. Íñigo, por su parte, conoce a Angélica de Alquézar, menina de la Reina, y de la cual se enamora perdidamente, lo que le traerá más de un quebradero de cabeza. ···· Libro 2º: "Limpieza de sangre" ····
Alatriste, por mediación de su amigo Francisco de Quevedo, acepta un trabajo por parte de un caballero, cuya hija ha sido recluida en un convento en el que se ha producido un asesinato, y cuyo sacerdote es de dudosa honorabilidad. Así, una noche, Alatriste, Íñigo, el caballero y sus dos hijos tratan de efectuar el rescate, en una misión que les hará enfrentarse cara a cara con la terrible Inquisición. ···· Libro 3º: "El sol de Breda" ····
La historia transcurre en Flandes, donde Alatriste e Íñigo se han unido al Tercio Viejo de Cartagena. Y allí, en la fría y brumosa Flandes, se nos narra cómo era la vida de aquellos soldados, que luchaban contra los herejes para vivir, y vivían como podían para luchar. Entre batalla y batalla, se producen amotinamientos, incursiones, peleas y demás rutina de soldado. ···· Libro 4º: "El oro del rey" ····
Tras su vuelta de la guerra, Alatriste e Íñigo desembarcan en Sevilla, donde se encuentran con Quevedo y Guadalmedina, quienes proponen al capitán una misión que será muy bien remunerada. Se trata de la parte sucia de un asunto turbio entre el duque de Medina Sidonia, el Rey Felipe IV y el oro que proviene de América. Alatriste debe encontrar la manera de sacar un cargamento de oro del barco flamenco Niklaasbergen, y entregarlo
Fotos de Alatriste, Agustín Díaz Yanes
a varios soldados del rey. Para ello debe reclutar a un grupo de matones, jaques y rufianes que después del asunto, desaparezcan. Íñigo, por su parte, se reencontrará con una Angélica más crecidita.... y más misteriosa.···· Libro 5º: "El caballero del jubón amarillo" ····
De vuelta en Madrid, este volumen nos indaga la relación que tiene Alatriste con la bella actriz de teatro María de Castro, una relación que le traerá complicaciones, ya que no es el único amante de la actriz, sino que un personaje muy poderoso también la corteja: el rey. Los enemigos del monarca utilizarán esto para crear un complot, y Alatriste está en el centro de todo eso. La relación de Íñigo y Angélica se hará más profunda, y más peligrosa para Íñigo. Libros 6º y 7º: "La venganza de Alquézar" y "Misión en París"
Son los dos últimos libros de la colección, y aún no han sido escritos, pero se espera que el 6º salga este otoño o este invierno.
- ARTURO PÉREZ-REVERTE: Lucidez, claridad y honestidad - Pérez-Reverte (nacido en Cartagena en 1951) es, probablemente, el escritor español más leído de la actualidad, y su fama va más allá de nuestras fronteras, habiendo ganado importancia en Latinoamérica y en EE.UU., y en el resto del mundo. Antes de ser escritor, Pérez-Reverte había sido periodista de guerra durante 20 años, trabajando en guerras en Chipre, Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia y algunas más. En 1986 inició su carrera como escritor y novelista, comenzando en 1991 a escribir artículos en la revista El Semanal, actividad que hoy en día continúa. Sus novelas siempre han sido trepidantes mezclas de thrillers y novelas históricas, como "El club Dumas", "La tabla de Flandes", "El maestro de esgrima" o "La carta esférica", pero siempre han pervivido los recuerdos de tantas guerras vistas por él, tal y como lo refleja en "Territorio comanche", ha derivado su obra (sin perder de vista la historia o el misterio) hasta escribir novelas como "Cabo Trafalgar", "El sol de Breda" (dentro de la serie de Alatriste) y especialmente la última, "El pintor de batallas". Aparte de demostrar un conocimiento como pocos de lo que significa el verdadero significado de la palabra "guerra", Pérez-Reverte ha demostrado tener una lucidez y una franqueza como pocos, como demuestran sus artículos de cada domingo (recogidos en libros en tres etapas, "Patente de corso", "Con ánimo de ofender" y "No me cogeréis vivo") desde 1991, en los cuales denuncia constantemente las miserias del mundo en el que vivimos, la ignorancia con la cultura, la imbecilidad de las personas, las injusticias con nuestra historia, la incapacidad de los que nos gobiernan, y también las pequeñas historias de la gente humilde que dan lugar a la esperanza. Personalmente, es mi escritor favorito, éxitos internacionales y premios al margen, porque pocas veces se han escrito cosas con las que yo haya estado más de acuerdo, y porque las inquietudes y pensamientos del autor para con temas relativos a la guerra, al hombre y al mundo están muy cercanos a los míos, y no puedo más que sentir afinidad hacia este escritor, siendo siempre un placer poder leerle cada vez que puedo.
"No queda sino batirnos, batirnos contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia. Que es como decir contra España, y contra todo..." - ESTOCADAS Y VERSOS: comentarios de la película -
* Guión e historia * En mi opinión, la parte más crítica de la realización de la película ha debido de ser el guión. Díaz Yanes y Pérez-Reverte tuvieron muchos encuentros durante la escritura del guión, y decidieron contar la historia de Alatriste desde el principio hasta el final, es decir, desde la primera novela hasta la séptima, inédita aún. Hacer una película de 147 minutos contando con los argumentos de ¡7 novelas! es tarea ardua y difícil, porque se debe eliminar, separar, cambiar, adaptar, readaptar.... pero, ¿qué se elimina, qué se separa, cambia, adapta, readapta, etc., sin cargarse la esencia y el espíritu de las palabras de los libros, consiguiendo, además, un ritmo calculado que no sea ni demasiado rápido ni demasiado lento?. Definitivamente, no era una tarea fácil la que le esperaba a Díaz Yanes, pero por suerte contó con el apoyo de Pérez-Reverte, quien parece que conectó de maravilla con el cineasta, algo importante, ya que éste comprendió, al parecer, lo que el novelista ha querido transmitir a lo largo de las siete novelas, más allá de batallas, duelos, persecuciones y demás alicientes adrenalíticos, que siempre gustan, pero que no era la prioridad de Pérez-Reverte a la hora de escribir los argumentos.
La decadencia de todo un imperio, que durante 200 años había gobernado el planeta, la decadencia debida a la inutilidad de sus gobernantes, al fanatismo e ignorancia de la Iglesia, y al analfabetismo y manipulación del pueblo, unida a la visión similar que tiene el escritor sobre la España de hoy en día: ésa es la verdadera esencia de las novelas. Por ello, Díaz Yanes y Pérez-Reverte se pusieron de acuerdo en hacer un guión que fuera enlazando los distintos hechos y peripecias que les suceden a Íñigo y al capitán a lo largo de las siete obras, eliminando algunas obviamente, al igual que algunos personajes y situaciones, pero quedándose con lo mejor, lo que más ayuda a definir a los personajes y al mundo en el que viven. Y tengo que decir que Díaz Yanes obtiene, en mi opinión, un notable alto en la tarea. Hubiese dado lo que fuera por poder haber puesto un "sobresaliente alto", pero la culpa la tienen unos 15 o 16 minutos del primer tercio de película, los relativos al episodio del primer libro, los de la aventura de los dos ingleses. Y es que aquí a Díaz Yanes se le fue la mano durante el montaje, y se limitó a poner escena tras escena, todo demasiado rápido. Las escenas duran, como máximo, medio minuto, y la gente que no se ha leído ningún libro se pierde inevitablemente entre tanta frase dicha demasiado fugazmente como para asimilarla. Esto es un grave error en la película, y se nota que han querido contar mucho en poco tiempo. Pero, menos mal, eso sólo dura hasta que la peripecia de los dos ingleses acaba, y la película coge un pulso más pausado, tomándose su tiempo entre escena y escena para recrearnos con los gestos, las frases y las miradas de los actores. Los lances narrados en los demás libros fluyen poco a poco, siendo normal que los que no hayan leído ninguno se pierdan un poco si se distraen. Y es entonces cuando la película se hace grande, con secuencias magníficas como la visita de Alatriste al hospital de sifilíticas, plena de emoción y amor, el último encuentro (o desencuentro) entre Angélica e Íñigo, la última aparición del Conde-Duque de Olivares, la secuencia entera de las caponeras en Flandes, o la de la misión del Niklaasbergen (del 4º libro), etc. Todo ello para derivar a un final que es ya uno de los mejores que he visto este año (junto con el de "V de Vendetta") y siempre, un final que es todo un resumen de lo que fue España en aquel año, de lo que dejó de ser, y de lo que pasó a ser desde entonces, que es lo que es hoy en día. Me refiero a la última batalla, la de Rocroi (19 de mayo de 1643), en la cual, franceses y españoles se jugaron el ser o no ser del futuro. Allí, la película demuestra lo trágica que es nuestra historia, lo grande que fue la gente de a pie, la soldadesca, los hombres que se dejaban tirotear por conservar la bandera, una bandera gobernada por fanáticos, burócratas y gente sin escrúpulos cuyo único honor estaba en ganar poder y dinero.... justo lo que nos pasa hoy en día, en el año 2006, 363 años después en los que nada ha cambiado.
*Actores* -- Viggo Mortensen (Diego Alatriste) Era la apuesta principal, uno de los motivos por los cuales esta película había levantado tanta expectativa. La apuesta hollywoodiense para que este filme terminara de triunfar del todo. Pero no se ha escogido a Ben Affleck, precisamente, sino a un muy buen actor, cuyo conocimiento del castellano, y su constitución física hacían idóneo para el papel. Y no me queda más que decir que ya no me imagino a nadie más en el papel. El sentido trágico, pero honroso, sucio y oscuro, pero con un punto de gallardía, del personaje lo recoge perfectamente Mortensen, cuyo acento (tan, tan, tan comentado y criticado) al principio extraña, pero que luego resulta ser excelente para la taciturnidad del personaje. Las escasas palabras que masculla, son pronunciadas como con resignación y melancolía por Mortensen, dotando así de nostalgia y tenebrismo al personaje. Simplemente, un diez.
-- Ariadna Gil (María de Castro) Fan-tás-ti-ca la actuación comprensiva y triste de la actriz, cuyo personaje, enamorado del capitán, no puede quedarse con él porque en el mundo en el que les ha tocado vivir, ambos tienen papeles distintos e incompatibles que representar, aunque al final, el último momento, al tornarse la gloria en miseria, quede sellado entre los dos, su mutua declaración de amor. -- Juan Echanove (Francisco de Quevedo) y Javier Cámara (Conde-Duque de Olivares) Ambos papeles son más bien cortos, pero tan estupendamente interpretados que se quedan en la memoria un vez acabada la película, porque ambos actores saben no mostrarse grandilocuentes o demasiado expresivos para conseguir mayor protagonismo, sino que dicen sus frases tal y como las dirían sus personajes, en su momento y a su modo. Memorable es la última aparición tanto de Cámara (asediado por los fracasos de su política) como de Echanove (en una calle nevada, camino de la cárcel, a merced de la incultura).
-- Unax Ugalde (Íñigo Balboa) El Íñigo Balboa ya crecido es consciente del mundo en el que vive, y de las reglas que contiene, pero no por ello renuncia a sus sentimientos, ni al amor que siente por Angélica, y está dispuesto a correr hasta el último riesgo para permanecer junto a ella, cueste lo que cueste. Unax Ugalde ha sido, para mí, la sorpresa de la película, porque temía la manera de interpretar al personaje, y me encontré con la más que correcta actuación del joven actor. Muy bien. -- Elena Anaya (Angélica de Alquézar) El gran amor de Íñigo, la razón de su vida, no es más que una menina de la Reina, cuyo gran atractivo es una extraña mezcla de belleza y malicia que se terminará transformando en pasión.... una pasión a la que no cederá, venciendo así las reglas del mundo de lujo e hipocresía en el que vive, y del cual jamás se librará del recuerdo de Íñigo. Otro tanto positivo para Elena Anaya, cuyo talento antes visto se transforma aquí en un personaje, cuyo último encuentro con el capitán es muy emotivo y triste. La secuencia de la escalera es, quizá, uno de los más tristes del filme.
-- Eduardo Noriega (Conde de Guadalmedina) Siento decirlo, pero la actuación de Noriega, un intérprete que ha actuado de manera correcta en películas como "Lobo" o "Abre los ojos", es la peor de la película, pero no porque actúe muy mal, sino porque no logra lo que sus colegas sí hacen, y esto es desaparecer en el personaje. Cuando veía al conde, no veía al personaje del conde, sino a Eduardo Noriega disfrazado de conde, y actuando. No me lo podía quitar de la cabeza, y otro error suyo es mostrar un punto de frialdad hacia el capitán, pues en los libros, el personaje de Guadalmedina se muestra cálido y receptivo con el capitán, ya que siempre le está agradecido por haberle salvado la vida en una batalla. Por eso, la permanente mirada de sospecha de Noriega me hizo removerme incómodo en la butaca. Una lástima. -- Blanca Portillo (Fray Emilio Bocanegra) La nota rara de la película la pone Blanca Portillo, al actuar en un papel masculino, se dice que a modo de ambigüedad y burla hacia la Inquisición y la Iglesia, y lo cierto es que en cuanto aspecto da el pego, pero en la voz se nota un poquito que es mujer, y eso provoca un efecto curioso, como de no saber realmente quién es el personaje. Pienso que, ambigüedades y burlas aparte, un actor masculino hubiera sido lo mejor (se me viene a la cabeza el actor Celso Bugallo, por ejemplo), y lo más fiable.
-- Enrico Lo Verso (Gualterio Malatesta) El otro actor no español de la producción, Enrico Lo Verso, actor siciliano que está impecable como el perfido y malévolo Malatesta. Su acento, aquí sí, es perfecto para el personaje, siciliano también, y su aire esquivo y misterioso es fantástico. Este actor sí que hace justo lo que no hace Noriega, desaparecer bajo la piel del personaje, y ofrecer una interpretación tan veraz como tenebrosa. -- Secundarios (Eduard Fernández, Antonio Dechent, etc.) De entre los secundarios, Eduard Fernández me pareció sencillamente perfecto en su papel de Sebastián Copons, camarada de armas de Alatriste, y hombre de pocas palabras, con una mirada parecida a la del capitán, trágica y resignada. La verdad es que este actor lo hace siempre de maravilla, en cualquier película que salga. Antonio Dechent aporta esa gracia andaluza y gaditana, y aporta ese sentido de honra que hasta los soldados más humildes tenían, y que con ella reclamaban lo que se les debía.
*Fotografía y decorados* La fotografía de Paco Femenia es uno de los puntos fuertes de la película, y es uno de los pocos aspectos del filme que casi nadie ha criticado, ya que se trata de un juego de luces y sombres estupendo, tratándose de oscuridad y tinieblas en las angostas callejuelas madrileñas (la cuales conozco yo a la perfección), y de luces amarillentas y claras en espacios grandes como el interior de palacios y alcázares. Lo mejor viene en el campo abierto, en la secuencia inicial, donde predomina una luz azulada en mitad de la niebla para acentúar la tensión, y sobre todo, en secuencias como las de la última batalla, en los que el polvo, la luz del sol y la cara sucia de los actores provoca el efecto de estar viendo un cuadro en movimiento, sensación que también tenemos en otras escenas, y es que el director de fotografía se ha inspirado claramente en Velázquez, conocedor de esos juegos de luces y sombras, y que vivió también en la época de Alatriste. Por ello, el direcor ha incluido un guiño a uno de sus cuadros más famosos ("La rendición de Breda") en la parte de la historia que transcurre en Flandes.
La película se ha rodado en 97 localizaciones. A lo largo de las 15 semanas de rodaje, el equipo, compuesto de unas 200 personas, se movió por las calles de Úbeda y Baeza, donde se rodaron las grandes escenas callejeras del Madrid de la época; la planicie del monasterio de Uclés sirvió de escenario para la gran batalla de Rocroi; Sevilla, Cádiz y las playas gaditanas (Conil de la Frontera -¡ahí he veraneado yo este verano!- , Tarifa...) fueron el decorado real de los galeones, el desembarco y las escenas de los veteranos. Benjamín Fernández, el director artístico, realizó, además, unos decorados en estudio, como tabernas, algunos interiores y un teatro. Pero su gran creación es un galeón español del siglo XVII de 45 metros de largo y 8,5 de ancho, para la secuencia de la captura del oro del Niklaasbergen. Así que, en exteriores, la presencia de decorados es mínima, aprovechando así la amplia gama de decorados naturales que nuestra geografía (y nuestra historia) nos ofrecen. Hay que destacar, al margen de decorados, que la leyenda del cine de espadas, Bob Anderson, el coreógrafo de todas las grandes películas de espadas, desde las protagonizadas por Errol Flynn hasta Barry Lyndon o El Señor de los Anillos, es el que ha montado todas las escenas de combate, y de duelos, de tal manera que lo hace lo más realista posible, para que aparezca tal y como eran.
*Música* Roque Baños fue el designado para componer la música, aunque yo siempre creí que el designado sería Alberto Iglesias, que estuvo nominado este año al Oscar por la música de "El jardinero fiel". El caso es que Roque Baños ha demostrado porqué confiaron en él, creando una música acorde con la época, utilizando un suave rasgueo de guitarra para acentuar las pequeñas escenas íntimas, y para las escenas de acción ha compuesto una música más rítmica que se acopla a las imágenes.
Mención aparte merece la secuencia de la última batalla, en la que Baños da todo lo que tiene creando una música con coros que hubiera firmado Howard Shore sin dudarlo. La polémica viene en la última carga, el momento más emocionante de todo el filme, el cual está subrayado por una música de viento y percusión myuy parecida a la de las saetas o a la de los himnos de Semana Santa (hay gente que ya ha identificado el himno), y que por ello mucha gente ha salido echando pestes contra lo que creen una bufonada. Vamos a ver, yo creo que, en primer lugar la música encaja perfectamente con las imágenes. ¿Por qué?. Porque la secuencia entera es una muestra de la tragedia que se vivió, de lo que en aquel combate se perdió, aunque las tropas del Tercio mantuvieron hasta el final del todo, la dignidad y la honra. Por ello, la marcha fúnebre da sensación de teatralidad, como si fuera el último acto de una obra que ya va a terminar. Donde Howard Shore hubiera puesto coros a enésima potencia resaltando el heroísmo, Baños pone esa música para resaltar el patetismo de aquellos hombres, españoles dejados de la mano de Dios a su suerte, pero que hasta el último de ellos supo defender con honradez y honor lo que no supieron defender reyes, gobernantes, ministros, obispos y demás alimañas ahogadas en oro. Con todo esto, ya he dicho mi opinión. - LA DECADENCIA DE UN IMPERIO: conclusiones -
Rocroi, Francia, 19 de mayo de 1643. El Tercio Viejo de Cartagena, diezmado y cansado, aguarda en formación en una inmensa llanura. Ante ellos, miles de jinetes franceses aguardan pacientes una señal. Un grupo de tres hombres se adelanta, y se dirige a la formación española, de la cual, salen a su vez tres hombres a pie, uno de ellos es Diego Alatriste y Tenorio. Los enviados franceses imponen unas condiciones de rendición en las que, a cambio de la bandera y de dejar las armas, los soldados no sufrirán ningún daño. Alatriste, sudoroso, lleno de polvo, dolorido y exhausto, mira hacia atrás, y después lo hace hacia los tres franceses. Su mirada cansada, pero digna, habla antes que su boca: "Este es un tercio español". Y se da la vuelta. A lo largo de todos estos días, desde el día del estreno de la película, he ido leyendo y observando las críticas de la gente hacia este filme. Y he visto la gran cantidad de gente indignada y enfurecida: "Mucho ruido y pocas nueces.....", "Mala...", "Alatriste y su empalagosa historia de amor...", "Muy floja..", "Muy sobrevalorada...", "Los 6 € peor gastados en el cine....", "Horrible...", "Infecto telefilme...", y paro porque podría seguir así todo el día. He estado pensado en qué han podido ver los espectadores que les provoque tanta desazón y tanta furia. Y leyendo un crítica enseguida lo supe, porque dicha valoración hacía mención del trailer de la película donde aparecían escenas de batallas, de caballos galopando por la llanura, etc. Y lo comprendí. Hace tres años, la trilogía de El Señor de los Anillos cambió completamente la visión que sobre el cine de aventuras tenía todo el mundo, mostrando, combinaciones binarias de ordenador mediante, enormes batallas de veinte minutos de duración, con 600.000 seres vivos dándose de hostias sin descanso.
Y el trailer empujaba a pensar, a quien no se había leído ningún libro de la colección, que "Alatriste" iba a ser así: una recreación hollywoodiense de las batallas del siglo XVII, en las que nada se dejaría a la imaginación del espectador, y nada se haría con sutilidad y minimalismo. Ello es, en parte, debido a lo del trailer, lo cual reconozco, pero es que la gente debería ir a los cines mejor informada. No me entendáis mal, no es que esté llamando a la gente ignorante, ni nada de eso, porque el primer ignorante soy yo, pero sí que es cierto que, durante la cola antes de entrar en los cines, cuando esperaba a que llegara la hora, me fijé en un grupo de chavales que estaban detrás de mí, y que iban diciendo que ojalá fuera un "Señor de los Anillos español", que iban a contar los minutos de batallas y el realismo de los extras digitales, todo ello bien pertrechados de palomitas. Es tan sólo un ejemplo, pero imagino que son muchos lo que habrán ido así a los cines de su ciudad, y claro, teniendo en cuenta esos 15 o 16 minutos atragantables, más todas las secuencias pausadas y fluidas de después, para acabar en una batalla en la que casi no se da ni un tiro, y no hay 600.000 extras digitales, pues entonces comprendo que a algunos les haya sentado como un tiro de arcabuz. Suelen ser los mismo que bostezan con películas como "Barry Lyndon", de Kubrick, con secuencias bien largas sin diálogos, película, por cierto, con la que "Alatriste" guarda algunos puntos en común, referentes a la fotografía y recreación de la época. "Alatriste", y quiero dejarlo claro, no es "El Señor de los Anillos", es decir, no es una película épica propiamente dicha, si por épica entendemos ejércitos innumerables de miles de hombres hasta el horizonte. Pero, si entendemos por película épica el devenir de un hombre a través del tiempo, en medio de grandes conflictos, con personajes que le importan o le odian, y con su participación en sucesos de gran importancia.... entonces eso sí es épica. Son verdaderamente épicas, "El último mohicano", "La caída del Imperio Romano", "Ben-Hur"... y quizá "Alatriste". Aquí no hay ritmo de videoclip, ni espectaculares escenas de acción como en esa estupidez de celuloide llamada "La leyenda del Zorro", ni efectos especiales rimbombantes, ni fuegos artificiales, ni explosiones atómicas... sólo hay las aventuras y desventuras de un hombre que le tocó vivir la parte fea de un tiempo y una época en la que la historia de nuestro país rebasó una línea, la que separaba la grandeza de tiempos pasados con la mediocridad y emponzoñamiento de los tiempos actuales. Ese hombre, vivió, amó y murió como cualquiera de su clase y de sus posibilidades, pero con la elección suya de tener siempre presente unas reglas y normas que le permitieran caminar siempre con honra y con dignidad. Y es curioso y triste que la gente que da importancia a esas cosas sean las que pertenecen a la más baja estofa, a la más baja clase social, mientras que los que les gobiernan, nadando en la abundancia, hacen guerras, planes, previsiones con el único objetivo de obtener más poder, más separación con las clases más bajas, siempre consideradas como ganado. Al igual que ellos, la Iglesia, apoyada en su club privilegiado de fanáticos ignorantes llamado Inquisición saciaba su infinita sed de sangre y carne con las vidas de cientos de miles de infelices y desgraciados. Y así, todo aquel maremágnum derivó en el naufragio total y absoluto de lo que antes había sido el mayor imperio sobre la Tierra, y que a partir de entonces sólo conocería la medianía, la mediocridad y la miseria, tres características que hoy en día seguimos viendo cada vez que vemos un telediario o abrimos el periódico por la sección de "Nacional".
Eso, simplemente eso, la decadencia de lo antaño grande, es de lo que trata "Alatriste". Ni más, ni menos. Por ello, comprendo a los que aborrecen el filme, a los que pensaban que iban a ver manadas de orcos disfrazados de soldados franceses de la flor de lis. Una última cosa: a los que todavía dais una oportunidad al filme, compraos, cuando salga, el DVD. Dadle otra oportunidad, y puede que, en vez de reyes y conde-duques, veáis ministros de cultura o líderes de la oposición. Sólo eso.
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14.02.2009 14:04
Además de opinar igual que tu en todo, se trata de una opinión muy extensa y relatada, la cual te habrá llevado mucho tiempo y dedicación. Te felicito por tu opinión. Saludo.
23.11.2007 12:19
yo intenté leerme los libros, pero cansan. prefiero la película que no se explaya tanto. un saludo
11.09.2007 13:37
Se nota que te gusta la pelicula, excepcional el comentario, aunque demasiado extenso