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Alejandro Magno - DVD

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El tintero derramado

2  30.01.2005

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Tiene razón en una cosa Oliver Stone al poner en boca de Olimpia, la madre de Alejandro, la idea de que él será una fuerza inspiradora. La figura de Alejandro deprimió a Julio Cesar, porque a la edad de la muerte del primero, el segundo consideraba que no había hecho nada. Igualmente inspiró a Napoleón y a otros genios militares, conquistadores que tras él vinieron. De Alejandro se conoce algo, pero nunca es suficiente puesto que no se sabe todo de ese hombre que con 33 años había conquistado el mayor imperio del mundo (con la nada glamourosa excepción de Bill Gates, claro)

La historia de Alejandro no te la voy a contar yo. Para mí, al menos, es de primero de Bachillerato. Los hechos, lo que él hizo, está en los libros de historia. Pero quizá sea ese el error de partida de Oliver Stone, el director de otras obras enclavadas en la historia mas moderna –Platoon, Asesinos Natos, JFK o Nixon-. Partir del erróneo presupuesto de que todo el mundo conoce la historia de Alejandro. Y me da en la nariz que no es así.

Entonces para el espectador al que se le ha vendido esta superproducción y no sabe mucho de Alejandro Magno las preguntas surgen (caso de que el espectador tenga inquietud intelectual, esto es como la mili y el valor, se le supone) : ¿Quién era Alejandro?. ¿Cuáles son sus orígenes?. ¿Por qué se comporta de esa manera?. ¿Su cultura griega porque lo lleva a tener tanta fijación con el Imperio Persa?. ¿Y su madre?. Oliver Stone se apoya en demasía en la confianza de que la persona que va a ver la película sabe quien es Alejandro Magno. Y quizá sea así, pero quizá no lo sea. Quizá Alejandro tan solo sea una respuesta de Trivial en este mundo que nos ha tocado vivir.

Pero vayamos por partes y no destripemos la película como si fuera esto una escabechina, Hagámoslo con el metódico órden con el que lo haría, por ejemplo, Annibal Lecter comiéndose el cerebro de Ray Liotta ....

[Alejandría y Sir Anthony Hopkins]

Pues esa es la primera voz que nos llega, tras unos laaaaaaaaaaaargos titulos de credito con lo que se supone que es música cautivadora y en realidad (horas después de haberlo visto) responde a la vieja máxima que establecí con mi exnovia hace ya tiempo: que la musica new age es mala de manera directamente proporcional a los ooohs y aaahs que se escuchan en ella.

La necesidad de un narrador es síntoma claro de la imposibilidad de Oliver Stone de plantear una historia que se sostenga per se. Que no es el caso de la vida de Alejandro, donde hay suficiente materia como para saltarse los cinco primeros minutos de metraje, por lo menos .... y para llenar tres horas de película .... también, pero si el director necesita una voz externa para presentar el personaje, mal empezamos, mari. Precisamente lo difuso del tema hubiera permitido a Oliver construir la infancia y la juventud de Alejandro de una manera mucho más sugerente que los saltos que Ptolomeo Hopkins nos hace dar, yendo a Pellas y volviendo a Alejandría. No sólo en el presunto origen divino de Alejandro, sino en muchas otras anécdotas de infancia que adornan la vida del personaje. Le hubiera dado tiempo, además, a plantar en la mente del espectador, sin la voz superflua del viejo faraón, la situación política y a lo que se enfrentaba Alejandro, sin tener que declamar cada uno de los estados de ánimo de los personajes. Porque el cine como séptimo arte es eso: el conjugar imagen y sonido de manera que pueda contar una historia sin la concurrencia de las palabras, ahorrando tiempo y ganando en intensidad, precisamente porque los medios técnicos permiten que todos los espectadores vean lo mismo. Es decir, no ha de decir lo dolido que se siente, sino que un primer plano nos puede mostrar a alguien dolido... Y lo cierto es que Stone lo consigue, pero ya es demasiado tarde, porque lo hace casi al final de la película.

[Mamá, quiero ser dios...]

La película descansa, en su primer tramo, sobre un trabajo solvente de Angelina Jolie como Olympia, la madre de Alejandro. Pero viéndola, exhuberante, mostrando sus registros de madre y de reina, uno llega a dudar si esta Jolie era la más indicada para el papel de inteligente e intrigante madre que la historiografía nos ha legado. Bien será que aquí se aplica lo dicho anteriormente: si el público sabe de la historia de Alejandro, bien puede saber de Olympia. Y el problema de la Jolie es que se muestra mas exuberante que regia, mas mujer que reina. Y es precisamente todo lo contrario lo que en realidad ayuda a Alejandro.

En cuanto a Collin Farrell como Alejandro lo hace bien, pero no llega a alcanzar la excelencia que quizá otro actor si hubiera conseguido. Quizá porque lo intenso del personaje se le queda grande y no consigue adaptarse perfectamente a la idea del Alejandro mito, anclándose demasiado en el Alejandro hombre. Si la película se hubiera llamado la verdadera historia de Alejandro, caso de que esta se supiera, claro, las interpretaciones de Farrell, y por ende, de la Jolie, serían perfectas. Pero la historia no es la vida privada de Alejandro, sino la vida pública de Alejandro Magno, con ciertas hipótesis sobre su muerte. No gano nada viendo cubierto a Alejandro de sangre en la batalla de Gaugamela, pero es que pierdo mucho más cuando se me escatima la relación que tuvo con Darío y quien era este. El pasar por encima del inicio de la conquista del imperio persa, y lo que supone de fundamental en la vida del conquistador la visita al oasis de Siwa es una de esas cosas que te hace pensar que esta película se acerca más a un reportaje del Discovery Channel con tintes épicos que a una película de tintes épicos con reflexiones sobre el poder y la grandeza.

[Me debes un beso, no te lo perdono]

De esta película resulta curioso el hecho siguiente: la negación constante de una plasmación visual de las relaciones homosexuales, que no de la homosexualidad, de Alejandro. Y de hecho aparecen dos de los amores que la tradición y la novela histórica le atribuyen al Magno: Hefestión y Bagoas. Pero en cuanto al primero, la película roza, en su tratamiento de esta relación, los tintes de melodrama teen sobre el descubrimiento de la sexualidad. Y bien me vale que eso sea para un Alejandro a los dieciséis, incluso a los diez, pero me cuesta ya con un Alejandro en los veinticinco, puesto que lo dibuja como un tímido sexual –cosa que me cuesta creer por lo que se de él, y por el mundo que le rodea-. Es decir, que un hombre en la cima de su poder, o en el ascenso imparable a ella se permita únicamente un abrazo a su amante admitido por sus compañeros –cosa que ya querrían muchos en los tiempos actuales- me parece de una pacatería insoportable. Y no es por reivindicación del hecho homosexual sino porque así como Stone nos muestra, insobornable, la consumación del matrimonio con Roxanna, si debiera ser justo y mostrarnos más indicios que unos leves gestos de que Alejandro le daba a pelo y a lana con la misma pasión.

Luego están los actores que interpretan a Hefestión (Jared Leto) Roxanna (Rosario Dawson) y Bagoas (Francisco Bosch, ¡valenciano!), cuyo papel es, lo que se dice, un papelón. ¿Os acordáis de la película de “El último mohicano” de Daniel Day Lewis? ¿Y de la hermana de la heroína?. Pues Bagoas igual, aporta su presencia, andrógina, encantadora, flexible, castrada, autista, pero nada más.

Los dos primeros se limitan a darle la réplica a Farrell, y la Dawson a poner cara de cabreada y a enseñar las tetas, pero tampoco mucho más. Si ahí hay un triangulo, o un cuadrilátero de pasiones, no esta nada bien dibujado –y quizá sea precisamente por la renuencia de Stone a hacer que Hefestión y Alejandro se besen-.

Y lo cierto de todo es que esta película enfoca de manera correcta la homosexualidad en Grecia (re)interpretando el mito de Aquiles y Patroclo también de manera correcta. Es decir, Aquiles y Patroclo en su dimensión aquea no es un mito homosexual, sino un canto a la amistad. Es después, en la Grecia clásica –la de Sócrates, la de Platón, la de Aristóteles- la que reinterpreta el mito en clave homosexual, retrotrayendo ese efecto a la Illiada. Pero, precisamente por eso, la ausencia del beso de amor entre Hefestión y Alejandro convierte en más insultante el beso que Alejandro da a Bagoas tras su interpretación, porque no admite, al mismo nivel, la importancia del amor entre Hefestión y Alejandro y el que hay entre Alejandro y Roxanna

[¡Rupert, te necesito!]

Esta película le debe mucho a los anuncios de champú. Me explico. La entrada en Babilonia, una vez ganada la batalla de Gaugamela es tributaria de los anuncios de Herbal Essence de Clariol. Y no sólo eso, sino que los apliques capilares en el personaje principal le resta mucha credibilidad al personaje. De hecho, en algunos momentos, los finales sobre todo, hacen que Alejandro se parezca más a Sandra Dee que a otra cosa. Tratar de hacer que Farrell compita en lujuriante pilosidad con Jared Leto o con la mismísima Jolie es una batalla perdida que los encargados de maquillaje de la película debieran haber hecho notar al director. La palabra “pelucón”, y no precisamente referida a un Rolex, se dibuja en el escenario, imponiéndose a cualquier otra cosa, palabra o artificio, que suceda en la acción. Nunca un postizo tuvo tanto protagonismo en la historia del cine.

[¡Graves, te necesito!]

Cuando uno explica mitología en el cine, o al menos una persona tan de rigor como se supone que es Stone, mas cercana a esta vera del Atlántico que a aquella, no puede permitirse el lujo de cometer errores de documentación como el que pone en boca de Filipo(Val Kilmer), que no sabe explicar correctamente los mitos (sobre todo el de Hércules) a su hijo. Ni tampoco el de Prometeo. El mundo mágico de los mitos, presente junto con el de la razón, en la vida de Alejandro, es determinante en todo esto. Él, educado por Aristóteles, se cree hijo de un dios. Y estos mitos han de surgir con naturalidad. Y sin errores

[Soldadito macedonio, soldadito valiente ...]


Si la recreación plástica de las batallas es fundamental en este tipo de películas, Stone echa el resto. Chapeau, entonces a la acción de las falanges y a como plantea la batalla de Gaugamela. No así a la del Indo, que parece, en su tramo final, un sueño onírico. Quizá el querer representar la única derrota de Alejandro lleva a Stone a cargar la mano demasiado en un efecto que, por otro lado, ya había usado Ridley Scott en Gladiator. El bicromatismo de los sueños de Máximo agonizante se repiten aquí, dejando de lado el efecto tan conseguido de la vibración de los elefantes, de su evocación antes que de su plasmación gráfica en el celuloide, que tampoco tiene ideal contrapartida en la acción de las falanges como actor/coro.

En este punto el grupo secundarios subsector ejército triunfa y es muy correcto, quizá lo más acertado de la película y lo que la lleva a la coherencia en su parte final, que es la muerte de Alejandro. Y aquí, precisamente en la muerte, donde existen documentos fehacientes de cómo fue enterrado, son simplemente un abanico y un anillo los protagonistas de la misma. Destacar el papel de Crátero (Rory McCann) como voz del coro, que es la falange, por encima de cualquier otro, incluso la del superfluo narrador, Ptolomeo.

[Derrame de tinta]

Y es precisamente ese tintero derramado, ese deseo que no se quede nada en el tintero y hace que se quede precisamente lo importante, el que hace que la película se haga tediosa, y en expresión inmarcesible del propio Floh cuando estás aburrido de dos horas de película, piensa que aún te queda una tercera.
De todas maneras, y aunque el varapalo por mi parte es gordo, no te digo que no vayas a verla, pero quizá mejor te esperas al DVD. Podrás pararla, ir al servicio, hacerte palomitas y comentar con los amigos. A no ser que Stone saque el montaje del director, que entonces ya supongo que será para tomarse un café para quedarse despierto.

Yes, Alexander! Si te van los dramones históricos en vena y sin anestesia
No, Alexander! Si no te gusta que te cuenten las historias con rodeos


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Comentarios sobre esta opinión
mercuchin

mercuchin

31.01.2005 13:34

Sorprendido grátamente -no te acostumbres- de tu fluida prosa, a la vez que densa cuando hace falta. Aciertas en los toques cómicos, y eso hace redonda la opi. De sus defectillo no hablaré, que ya he leído más abajo algo adecuado. Un beso, que no te lo debo, pero es procedente. PD (¿Algún experto CIAERO podría explicarme porqué veo descuadrada esta page?)

Txakolina

Txakolina

30.01.2005 23:49

Como siempre, me has ganado por la mano (lo nuestro va a ser de psicoanalista ^_^), como siempre cuentas lo mismo que quería contar yo y como siempre, lo haces infinitamente mejor. Por lo demás, fíjate tú que coincido con los comentarios de aquí abajo... :DD

Abad_de_Carfax

Abad_de_Carfax

30.01.2005 22:02

Pues la peli será un asco, pero se nota que te lo has pasado chupi escribiendo la opi... Y coincido en lo grande que es lo de tu exnovia ahi metido xDD

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