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Cuando ví por primera vez las fotos del 147, debo reconocer que la palabra "extraño" se fijaba en mi cerebro a medida que recorría el "book" de este vehículo. En cierto salón del automovil de cuyo nombre no quiero acordarme, pude por fin ver el vehículo en cuestión. Tras la toma de datos pertinente, y comparación "en real" con la ficha que nos había facilitado Alfa Romeo, procedimos al test.
La línea del vehículo poco o nada tiene que ver con lo que podamos ver en las fotos. Es sencillamente delicioso. Nuevamente el fabricante italiano vuelve a deleitarnos con una joya de la automoción. El frontal del vehículo, dominado por una poderosa parrilla que le dá un cierto toque retro, nos trae dulces recuerdos del pasado deportivo de Alfa. Los afilados ojos de este capricho, nos hablan de una deportividad que ya intuimos con el magnífico 156, el primero del gran "lavado de cara" de este fabricante. El perfil, nos deja ver una cintura que sigue cierta elevación desde la parte delantera a la trasera, configurando el aspecto exterior. La parte trasera (recordemos que un estamos en el exterior), empobrece el conjunto. No es que no esté bien configurada, al contrario, es más bien el aspecto parco con respecto a la delantera.
La puertas, de generosa embergadura, nos dan acceso a un acabado fantástico. Aunque el técnico de Alfa nos advierte que no estamos ante el tope de gama, a nosotros nos parece delicioso. Encontramos una mezcla casi perfecta entre deportividad y lujosa exclusividad. Como siempre, al sentarnos en el puesto de conducción, Alfa nos regala la espectacular visión de un panel de mando impactante. Nada que ver con su competencia. Un cuadro realmente precioso, con un volante que, aunque cumple en el capítulo estético, lo encontramos excesivamente cargado. Encontramos los reloges analógicos separados, dando una imagen subjetiva de "grande". Nuevamente y al igual que en su hermano mayor, el sol en el salpicadero, hará que perdamos una parte generosa de visión de datos. Solo indicar, que algunos plásticos, por tacto, color, impresión subjetiva al verlos en conjunto, no están en absoluto a la altura. Los asientos delanteros, aunque no son especialmente envolventes para lo que esperabamos, los encontramos sufiencientes. La elección de las telas, va acorde con el acabado del cuatro: fantástico (No olvidemos que no estamos frente al "full equipe"). Los asientos traseros, permiten viajar a dos adultos con relativa comodidad. Digo relativa con conocimiento de causa. La distancia entre la banca trasera y el respaldo delantero, se nos antoja excesivamente justa para este vehículo, y más, teniendo en mente a otro "3 puertas de la casa", el 145, con una posición realmente cómoda en las plazas traseras. Cuando arrancamos, una vez sometido el vehículo a todo tipo de reglajes (El 147 tiene muchos y buenos), antes de observar el motor, encontramos un viejo defecto de muchos Alfa: La luna trasera. Como siempre, y por motivos estéticos, es pequeña, restando más visibilidad de la que se pueda imaginar a simple vista. En este capítulo los pilares C (traseros, donde ancla la luna trasera), ayudan poco. Su grosor, hace más dificil aun tener una visión clara.
Una vez más, el pedal de embrague se encuentra excesivamente desplazado a la derecha, con lo que la postura de conducción con respecto a la consola central, se hace ciertamente extraña. De todos modos, ya en carretera, con el pie lejos del embrage, no se hace especialmente pesado.
En cuanto al motor, y tras tan deliciosa visión del conjunto, debo reconocer que defrauda. El 1.6, con sus 120 cv, da en primera instancia la imagen de "avión", pero a medida que vamos rodando con él, y acomodandonos a su peculiar motor, echamos de menos la deportividad que nos ofrecierón anteriores modelos. Descubrimos un coche, con unos cambios excesivamente largos a partir de 3ª. Descubrimos que aquella deportividad extrema que siempre caracterizó a la marca, se ha convertido, en este modelo, en suavidad. Una suavidad propia de vehículos con mayor empaque, que da al conjunto bastante solidez como producto, pero que deja para el recuerdo aquellas vibraciones deportivas que transmitian los modelos más clasicos. La suspensión del vehículo, excesivamente blandas, nos empujan aun más a la comodidad en lugar de deportividad. Encontramos a cambio, un vehículo que lanza los compactos Alfa a un escalon superior, situandolo en el ábanico de opciones del potencial comprador de Golf y A3.
En suma, lo dicho nos deja un buen sabor de boca, aunque obligue a olvidar viejos conceptos deportivos, mostrándonos un coche bonito, con un buen motor y un acabado excelente. Queda patente el interés de Alfa en posicionarse a alto nivel en los compactos de élite con este coche. Incluso su precio, lamentablemente, se mueve con los de es casta de vehículos, rondando el 1.6 los 18.000 €.
siento la valoración, pero la verdad después de haber leído la opi, se ve que no sabes de lo que estás hablando. El GTA es una serie especial del 147, nada de 1.6 120 cv, jejeje
03.04.2005 19:21
siento la valoración, pero la verdad después de haber leído la opi, se ve que no sabes de lo que estás hablando. El GTA es una serie especial del 147, nada de 1.6 120 cv, jejeje
28.08.2004 00:13
El GTA me tiene loquito. Salu2
27.07.2004 17:31
No valora el modelo en cuestión sino la version mas sencilla de gasolina, que no lleva ni el mismo motor ni el mismo equipamiento