Aunque su apariencia externa no es muy llamativa, el hotel está muy bien. Su ubicación es muy buena, a unos diez minutos andando de la estación de tren, cerca de restaurantes, bares de tapas y de la zona de marcha (pero sin que moleste para descansar) y a unos 15 minutos andando de la plaza mayor aunque en menos de cinco minutos estas en el comienzo del casco antiguo.
Me alojé en una habitación triple, cuando entramos pensabamos que sería una habitación con tres camas, pero en realidad la habitación está formada por dos habitaciones, una doble y otra sencilla que comparten baño y a las que se accede por la misma entrada. Todo estaba muy nuevo y limpio.
Los suelos son de tarima y los muebles son modernos, la decoración sencilla y está equipada con teléfono, televisión de pantalla plana y minibar. El baño es muy amplio y lo que más nos llamó la atención es que el espejo tiene calefacción, de manera que cuando te vas a duchar el baño está calentito y además el espejo no se empaña.
Aunque el desayuno no estaba incluido en el precio uno de los días subimos a desayunar al restaurante situado en la septima planta y que tiene unas vistas espectaculares del casco antiguo. El desayuno es tipo buffet: embutidos, huevos revueltos, salchichas y beicon, varios tipos de zumos, horchata, batidos, maquina de café, chocolate, cereales, mantequilla, mermelada, bolleria etc. bastante completo y bien de precio (8 € por persona)
ima planta con vistas a la antigua zona medieval de la ciudad.ssCuenca es una ciudad fascinante, rodeada de naturaleza y ubicada entre los ríos Júcar y Huécar.