Un paraje legendario, cuya belleza e inmensidad escapan a mis humildes artes de escritora y “descritora”.
Es un Parque Provincial, sí. Pero es mucho más que eso… es un sitio mágico…
7.000 Kms2 de bosque, lagos, ríos, senderos, rocas multicolores y pinturas de las Primeras Naciones americanas…
No hay carreteras que lo crucen, no hay casas ni urbanizaciones en cientos de kms. a la redonda, no hay acampada libre… no se oye ni un ruido que no sea el de la naturaleza. Así durante kilómetros y kilómetros de senderos o durante horas y horas de remar silenciosamente una canoa a través de lagos inmensos…
¿Cómo describirlo? Empecemos por los datos prácticos necesarios para una visita planeada:
Algonquin Park se encuentra en la zona norte de la gigantesca provincia de Ontario, en Canadá.
Es el parque provincial más antiguo del país, y los habitantes de Ontario sienten un cariño especial hacia este paraje, lleno de leyendas y personajes curiosos y fascinantes.
Es un sitio de visita obligada cuando se pasa una temporada en Toronto o si se reside allí de forma permanente, no puedes dejar de visitarlo si estás dentro de uno de estos dos grupos.
…ANTES DE VISITAR…
Recuerda que la acampada libre en los parques de Canadá no existe como tal (otra cosa es que te creas muy listo y pienses que en esa inmensidad de parque de 7.000 Kms2 sea imposible que te pillen haciendo acampada libre, pero ser deshonesto es algo que no entra en la cabeza de un canadiense y como se supone que tú estás ahora allí pues como dice el dicho “cuando estés en Roma haz lo que los Romanos”. Además, los “rangers” del parque patrullan sin que te des ni cuenta con sus canoas y a pie, y te van a pillar)
Dicho esto: como no se puede acampar a la buena de dios, antes de ir allí hay que reservar plaza. Como lo leeis.
El parque es inmenso, vuelvo a insistir, pero está perfectamente planificado para que acuda gente a acampar sin abusar de sus recursos. Cada sitio autorizado de acampada está perfectamente ubicado en el mapa del parque, y si todos los sitios están reservados, pues no hay peros que valgan, el “ranger” no te va a dejar ir.
Las reservas se pueden hacer por teléfono y, supongo que como los tiempos adelantan que es una barbaridad, ahora también se podrán gestionar por internet.
En todo caso, es sencillo, basta con dar unos datos básicos y el número de personas que acudirán, fechas, etc.
Ya tenemos la reserva gestionada.
…¿QUÉ ME LLEVO?...
Desgraciadamente, ir de acampada en Ontario, aunque sea en el mes de julio o agosto, no significa que tendremos calor o siquiera sol, así que hay que recordar varias cosas importantes (yo las aprendí a fuerza de pasar frío allí, cuando no sabía nada del verano en Canadá, y pensaba que en julio por narices
Fotos de Algonquin National Park, Nipissing (Ontario)
tiene que hacer calor… ¡qué grave error!)Aparte de los pertrechos normales de acampada (tienda, saco, esterilla (importantísima), kit de aseo personal, achiperres de cocina básicos, siempre incluir:
Una taza de camping,
Ropa de repuesto, porque si llueve y se nos moja todo se puede pasar muy mal, sin poder encender una lumbre…
Botas de repuesto también, por la misma razón
Cerillas impermeables
Impermeable y pantalones para la lluvia
Spray para mosquitos. Como hay muchos árboles y muy densos, y mucha humedad también, sin este spray la acampada se puede convertir en un suplicio. No sólo hay mosquitos, también hay tábanos y otros bicharracos del demonio que hacen el mismo ruido que un B-52 en vuelo raso cerca de tus orejas.
Si no puedes evitar las picaduras o, te pones tan histérico que el spray se te acaba a las dos horas de adentrarte en la espesura, lleva una loción para después, tipo “afterbite”, que ayuda.
Chalecos salvavidas, de uso obligado en Canadá. Sin ellos, los “rangers” no te van a dejar poner un pie en nada que flote, así que no los olvides. (Si los olvidas, hay un plan B que paso a contaros un poco más abajo)
Comida en abundancia pero que no vaya en envases que no sean desechables o reciclables. Tú verás cómo te las compones, pero es que, cuando llegueis un poco más abajo, vais a entender el por qué de esto…
…LET’S HEAD NORTH!...
La distancia desde Toronto es de unos 240 Kms., y teniendo en cuenta que el límite de velocidad estrictamente aplicado y respetado en Canadá es de 100 Kms/hr, calcula que tardarás unas 3 horas en llegar, si no te lo impiden los miles de canadienses con sus coches pertrechados de canoas panza arriba en el techo que protagonizan un curioso éxodo hacia el inmenso Norte, por la Autopista 400, cada viernes, religiosamente, en cuanto el sol asoma un poco y empieza a calentar (que es hacia mediados de junio o en julio)
Para acceder al parque de la forma más inmediata, y si se ha tomado la Autopista 400 para ir dirección Norte, habría después que tomar la 60, que es la única que da acceso a la puerta sur del parque y nos lleva hasta la entrada, donde hay que cumplir una serie de trámites:
…UNA VEZ ALLÍ…
Cuando se accede por la puerta sur (la más comunmente utilizada), y después de un corto trecho que hay que recorrer aún en coche, se llega a varios sitios donde se puede aparcar.
A partir de aquí, todo será caminando o en canoa, no hay otra forma de acceder al parque, propiamente dicho, por ningún lado.
Nos encontraremos con una cabaña de madera muy grande donde tendremos que parar obligatoriamente para:
Confirmar con los guardas forestales nuestra llegada.
Habrá que confirmar cuántas personas hay en el grupo, cuántas tiendas de campaña se van a utilizar, de qué color son (por si pasa algo y nos tienen que buscar desde el aire) y en qué zonas hemos reservado la acampada (por el mismo motivo).
Los guardas, una vez confirmado todo esto, nos darán una bolsita de basura de estas con asas para cerrar, de color amarillo, donde nos tiene que caber toda la basura que vayamos generando a lo largo de nuestra estancia.
Por eso no se permiten latas ni envases que no te vayas a volver a llevar a casa, que sean reutilizables, porque no está permitido mezclar en esta basura cristal, latas, restos orgánicos, etc. Lo ideal es que al final sólo tengamos restos orgánicos para la famosa bolsita amarilla, sobre la cual te avisarán una y otra vez los “rangers” que, en cuanto llegues a tu lugar de acampada señalizado, la cuelgues lo más alto posible de clavos que se encuentran en los árboles de la zona de acampada, y la mantengas ahí subida sobre todo por la noche, para evitar a los osos que merodean por allí (y te querrán afanar algo de comer, en plan oso Yogi) y también a los mapaches, que lo destrozan todo y no hay nudo de bolsa ni cierre que se les resista.
(A mí una vez me tuvieron los bichitos en vilo un buen rato, una noche porque se me olvidó poner en alto un contenedor de corchopán con gusanos de cebo para pescar y les costó un buen rato abrirlo, pero al final lo consiguieron (como buenos y habilidosos mapaches que eran). Y yo dentro de la tienda, oyendo ruidos de animales trasteando fuera y sin atreverme a encender ni una linterna, por no llamar su atención, porque no tenía ni idea de si se me iba a aparecer una inocente ardilla, un zorrito, una mofeta o un oso negro).
Después de pasar este trámite, es el momento de pasar al Plan B, si se te ha olvidado llevar algo importante de casa, porque en esta misma cabaña venden TODO lo que te puedas imaginar, así como también alquilan muchas cosas, por si tú no tienes de todo: desde canoas a chalecos salvavidas, tacos de gomaespuma para llevar la canoa en el techo del coche, remos, etc etc…
…YA NO VALE DESPISTARSE…
El momento de la verdad: tienes tu canoa en el agua, has metido las mochilas (es importantísimo que, todo lo que te lleves de acampada, te quepa en una sola mochila, porque en todo momento necesitarás las dos manos libres para transportar la canoa de un lago a otro, hasta que llegues al lago y al sitio de acampada que has elegido.
Tu chaleco salvavidas puesto, remo en mano, mapa localizado y… empieza la aventura.
Si no tienes brújula (porque, como me pasa a mí) no tienes ni idea de cómo orientarte con ella, asegúrate que o tú a alguien que vaya en tu canoa o en tu grupo, sepa orientarse a la perfección con el mapa en la maraña de lagos que es este parque porque te aseguro que, una vez te alejes del lago principal por donde entraste, no te vas a encontrar con nadie hasta que no vuelvas a salir, salvo en raras ocasiones, en las sendas entre lagos, que son parte del entramado de los caminos de senderismo que hay también, donde es más fácil ver a alguien en algún momento.
Los lugares designados de acampada está señalizados con carteles en los árboles de color naranja butano (se ven muy bien desde bastante lejos) así que localizarlos no tiene mucha pérdida.
A veces os encontrareis que, el grupo que ha estado en ese sitio anteriormente, os ha dejado un mensaje de bienvenida hecho con ramitas, en el suelo, os han dejado un pequeño tesoro: cerillas perfectamente secas y ramas para hacer una fogata, a salvo de la humedad en algún escondrijo señalizado, algunos dejarán carteles en algún árbol, recordándote que debes dejarlo todo limpio, tal como ellos te lo han dejado. Los canadienses, que son así…
Eso sí: siempre siempre siempre que llegueis a vuestro sitio de acampada escogido y empiece la actividad de deshacer bolsas y acomodar tiendas, sacos y comida, vereis por el rabillo del ojo que empiezan a rodearos las simpáticas y sociables ardillas coreanas (chimpmunks), que son supergraciosas y rapidísimas.
Recordad también que, dependiendo de cómo haya sido el invierno, estará o no terminantemente prohibido hacer fuego (lo que puede ser bastante molesto si coincide que no hace demasiado buen tiempo los días que te toque estar allí) y, repito, si crees que eres muy listo y lo puedes hacer sin que te pillen los guardas, te diré (y esta vez de absolutísima primera mano), que a nosotros nos pillaron en aquella inmensidad y vinieron dos de ellos en una canoa a ponernos la consiguiente multa, os lo prometo. Es que teníamos mucho frío… y la fogatilla raquítica nos salió por 90 dólares…
…UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS…
Me gustaría poder explicar con palabras todo lo que vais a encontrar aquí, describir el amanecer en Algonquin, la bruma sobre los lagos quietos como espejos que se va levantando con el sol, el canto triste y casi tétrico del colimbo (un pato casi anfibio de plumaje negro y ojos rojos, muy característico que en inglés se llama “Loon” y que aparece en la moneda de un dólar canadiense), la absoluta quietud antes de que levante el sol, el silencio total, donde se aprecia claramente el salto de algún pez en el lago inmóvil.
Si teneis suerte quizá al amanecer podreis ver de cerca algún alce bebiendo en el lago, a los castores siempre ocupados (más de una vez donde debería haber un riachuelo que conecta dos lagos, os encontrareis un dique de castor que tendreis que sortear y que, evidentemente, no aparecía en el mapa…)
Pero mi humilde capacidad narrativa se queda muda del todo ante la belleza de Algonquin, prefiero que mis fotos (de las cuales siento poder haber aportado tan pocas, espero poder ir añadiendo...) os den una idea de lo hermoso que es el lugar y espero que puedan transmitir esa sensación que a todos los que lo hemos disfrutado nos invade, de estar realmente en mitad de ninguna parte, y de ser los últimos habitantes del planeta…
30.03.2010 17:44
Anda que no lo habréis disfrutado las dos ni nada. Por mucho que sea un punto bastante tirístico, tiene que ser un lugar espectacular, tu texto y tus fotos nos dan una idea sobre este pequeño paraíso, a pesar de los bichos. Maravillosa y completísima opinión.
22.02.2010 12:02
Tiene que ser un lugar increible. Unas fotos preciosas. No creo que me atreva a ir, eso de bichos y bichitos y lo que no son bichitos pues como que no, pero tengo que reconocer que debe se un encanto todo lo que describes. Me parece genial que sean tan estrictos los canadiesen con su naturaleza, la pena es que nosotros no tengamos esta mentalidad y apreciemos y cuidemos nuestras cosas con tanto afan. Excepcional opnion. y las fotos me han gustado muchisimo.
19.12.2009 23:08
El parque seguro que tiene que ser precioso y ademas con todos guardianes que lo vigilan ... Me parace fenomenal que lo cuidan tanto, es que tiene que ser asi, sino aunque parece que todos somos respetuosos y responsables.... los bosques nuestros están llenos de basura de todos tipos. Tu opinion es excepcional... Saludos