Templos de Angkor, la maravilla mejor escondida
20.01.2009
Ventajas:
Única, expectacular, económica, accesible desde Thailandia
Desventajas:
Calor, muchos turisas en horas punta
Recomendable:
Sí
 jjjna_mas
Sobre mí:
Los silencios más intensos son los que están repletos de todo lo que ya se ha dicho
usuario desde:13.01.2009
Opiniones:10
Confianza conseguida:3
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 3 miembros de Ciao
Hay pocos lugares en el mundo que sorprendan como Angkor. Sin tener el renombre de otras maravillas (dígase la muralla china, las pirámides de Egipto, etc...), este conjunto de templos es incapaz de dejar indiferente al visitante, quizá precisamente por ese factor sorpresa que hace que algo inesperado te impacte aún más. Angkor respira misticismo por los cuatro costados. Es una acertada mezcla entre grandiosidad y enigma y aunque, hoy ya, ordas de turistas japonenes abarroten sus frías piedras a primera hora de la mañana, resulta un lugar relativamente apartado del mundo, capaz de disfrutarse tal y como fue concebido. Por mi experiencia, ahí van unos consejos: * El cuartel general de este conjunto arquitectónico está situado en Siem Riep, una localidad al norte de Camboya, accesible desde dos puntos principales: Phnom Phen (capital camboyana) y la frontera Thailandesa. De este modo, son muchos los turistas, como en mi caso, que llegan directamente desde Bangkok a través de un tren matutino (sale a las 5 de la mañana y te deja en la frontera sobre las 10 ú 11). Tras unos pequeños trámites de visado, se puede coger un vestusto autobús o alquilar un taxi privado (en mi caso íbamos 6 personas en el coche) que atraviesa las áridas carrertas (sin asfaltar, por cierto) camboyanas hasta llegar en unas 5 horas entre bache y bache hasta Siem Riep. De este modo, a pesar de que Camboya puede parecer hoy un país perdido, resulta relativamente fácil acceder a su principal joya en apenas 10 horas desde uno de los principales aeropuertos del mundo (Suvarnavumi en Thailandia).
* Siem Riep es una ciudad apacible y llena de hoteles y guest houses. Se puede llegar allí sin reserva previa y encontrar auténticas gangas. Eso sí, resulta casi imposible deshacerse de los insistentes "comerciales" a comisión que te asaltan con sus tuk tuks con la esperanza de que acudas a su hotel. Los precios, si bien económicos para nosotros, resultan bastante elevados en comparación con el nivel de vida del país (algo lógico por otra parte). Como referencia, una habitación doble con baño y agua caliente en un hotel más que sencillo, venía a costar unos 10,5 USD la noche. Los restaurantes te ofrecen comidas (arroz y noodles) por unos 3,5 USD el plato, y los desayunos (aún conservan cierta herencia francesa) son expectaculares (con tortillas, huevos, cereales, etc...) por 1,5 USD. * Pero lo que nos interesa, los templos, están a 6 kilómetros de Siem Riep. Ambos puntos están contectados por un camino totalmente llano, sin pérdida y rumbo al norte. Existen varias posibilidades para llegar hasta allí, aunque una vez más el turista queda avasallado por la guerra de precios de los tuk tuk, el de aquí te cobra 5 USD, el de allá, 4, el otro 3,8... Sin duda la experiencia más recomendable es la de alquilar una bicicleta durante todo el día, por tan solo 1,5 USD (apenas llega a un euro) y hacer un agradable paseo de media hora a la sombra de los frondosos árboles de la carretera. En el camino te cruzas con los niños perfectamente uniformados y peinados pedaleando a tu par sobre unas bicis gigantes de las que parece imposible bajarse. Todo son sonrisas y saludos. La entrada al complejo se encuentra aproximadamente en el kilómetro 5. Existen varios precios en función del número de días que quieras pasar allí. Desde 20 USD un día hasta 40 USD por 4 días. En la propia cabina de los tickets te hacen una foto y te la imprimen al instante en tu entrada, para que no se la puedas dar a otro. Con esta tecnología en un lugar tan remoto, empieza a respirarse la importancia del lugar.
* Cinco minutos más de pedaleo y ya se deja entresomar el primer y más conocido templo Angkor Wat al otro lado de un inmenso lago. Existen más de 200 y en la entrada te dan un mapa con rutas para que puedas verlos todos (para lo que se debe emplear un mínimo de 2 días). La ruta "oficial" te recomienda dirigirte hacia la izquierda del lago, pero si se llega a una hora poco prudencial (dígase las 8 ó 9 de la mañana), la explanada se encontrará llena de autobuses con japoneses haciendo fotos a diestro y siniestro. Conclusión: 1. Madrugar. Es algo que se ve una vez en la vida. Las puertas abren a las 5 de la mañana, por lo que si no se es perezoso se puede estar allí con la salida del sol, algo que resulta especialmente expectacular, sobre todo en el segundo de los templos: Bayon, justo en la parte trasera del de Angkor Wat. Los cinéfilos lo recordarán por películas como Tomb Raider. Se trata de un templo repleto de caras gigantes talladas en piedra y que en cierta manera recuerdan a las construcciones mayas. Una vez dentro y si se tiene la suerte de llegar con la salida del sol, las sensaciones son indescriptibles. Los rayos de luz se cuelan entre las piedras, dándolas otros matices, acentuando las miradas de los dioses allí tallados. Sintiendo incluso respeto ante su presencia. Es una sensación increíble. La segunda conclusión es realizar exactamente el camino inverso al recomendado. Es decir, comenzar por el final de la ruta (girar a la derecha en el lago). De este modo, te aseguras de estar absolutamente sólo allá donde vayas, ya que mientras todos los turistas y viajes organizados siguen la misma ruta, tú estás haciendo exactamente la inversa. * Además de los dos templos comentados (Angkor Wat y Bayon), existe un tercero imprescindible: Tha Prom (también protagonista en Tomb Raider) Se trata de una maravilla de la naturaleza, en la que la vegetación ha sabido convivir con las piedras y ambas coexisten con un todo. Las raíces de los árboles se fijan en las propias paredes creando una imagen insólista, casi de cuento. El contraste de luces y sombras creado por el sol hace el resto.
* Y así hasta otros 197 templos, cada uno con su historia, su encanto, su particularidad. En el camino, simpáticos niños vendiendo bebidas contra el abrasante calor y monjes budistas novatos paseando con sus telas naranjas por los angostos pasillos de los templos. En definitiva, se trata de un lugar imprescidible para el amante de la aventura, o el de la historia, o el de la fotografía... Tal y como se ha comentado, accesible desde Bangkok, y totalmente preparado para el visitante de cualquier perfil.
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20.01.2009 15:05
Una opinión muy elaborada. Petonets