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Al llegar al hotel colas en la recepción, una sola persona que atiende antes al teléfono que a los que estan desesperados. Piscina pequeña y sucia con un solo socorrista, eso si muy ligón. Habitaciones amplias. Muy poco menaje, tres cubiertos, tres platos, dos cacerolas en fin si quieres hacer de comer te mueres. El cuarto de baño amplio, la ducha se cae, la cortina de ducha es muy corta ( seguramente comprada de rebajas en los chinos),con lo que el agua se sale y el cuarto de baño parece una piscina. La limpieza solo lo que se ve, si miras debajo de las camas te encuentras las plantaciones de patatas. Cafetería con personal inexperto, muy agradables pero lentos, no os perdáis el show de Maria Fernanda. Generan colas y malestar, posiblemente debido a la mala organización de la dirección. Pierden mucho tiempo sacando tikets de 0€ para las bebidas de todo incluido Comedor caótico, posiblemente por la incompetencia del maitre, imposible que te monten una mesa y cuando lo consigues, mucho tiempo esperando que te sirvan las bebidas. Comidas poco variadas y de poca calidad. Generan grandes colas ofreciendo cutre- manjares (pinchitos, helados etc). Tiene un rincón de cocina en vivo donde siempre ofertan salchichas de 30 centimos paquete, hamburquesas que parecen de plástico, pan duro de salchichas o de hamburguesas. Postres siempre los mismos y tartas de muy buen aspecto pero de mal sabor. Animación con nulos medios y pocas ganas de trabajar (no se pierdan el bujío del mini club), Discoteca siempre cerrada. Si te toca un apartamento de planta baja que dé al descampado, es para morirse de miedo. Observarás que cualquier persona con suma facilidad podría acceder a tu apartamento. El hotel carece de vigilancia privada o por lo menos no se ven. Desde la piscina se ve que dos de los tres ascensores llevan mucho tiempo sin funcionar y las critaleras de estos están muy sucias, dando muestras de la brutal dejadez que padece este hotel de media estrella. Resumiendo, he tenido todas las vacaciones un mosqueo de cuatro estrellas.