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Apple iPod 20GB

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Ámalo. Acarícialo.

5  19.07.2005

Ventajas:
Filosofía Apple :  diseño, tecnología, funcionalidad .  .  .

Desventajas:
Filosofía Appel :  precio .

Recomendable: Sí 

Detalles:

Calidad de sonido

Facilidad de manejo:

Calidad de la pantalla

Funciones adicionales

Manual de instrucciones

más


Abad_de_Carfax

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 31 miembros de Ciao

El mercado de reproductores de mp3 portátiles y/o sticks de memoria es lo suficientemente grande y variado como para que un comprador potencial vulgaris encuentre exactamente aquello que busca. Y seguramente lo encontrará dos veces, encarnado en productos de marcas diferentes. Es más, seguramente también encontrará las prestaciones que busca en otros aparatos como teléfonos móviles, cámaras digitales o palms.

Entonces, si dentro de nada hasta las tostadoras reproducirán mp3, por aquello de alegrarnos el desayuno, ¿qué sentido tiene comprarse un iPod? En el mercado hay chismes que combinan la reproducción de mp3 con el almacenamiento burdo de memoria y cuya capacidad no tiene nada que envidiar a la de un iPod (que va desde los 512 MB del modelo básico del iPod Shuffle hasta los 60 GB del modelo superior de iPod 'normal'). Además, el factor diseño cada vez recibe más cuidado por parte de los fabricantes. La única diferencia, a priori, es que los iPod son sustancialmente más caros. ¿Para qué pagar más por un trasto que hace lo mismo?

Yo mismo pensaba eso cuando, empujado por mi creciente MacFilia, consultaba la web de Apple, sección iPod + iTunes, con ojos anhelantes. Mi parte racional gritaba que gastarse semejante dineral aunque fuera en el Shuffle de 512 MB era una locura, cuando por el mismo precio obtenía gigas y gigas en otras marcas. Pero mi parte irracional sólo veía el precioso acabado de todos los iPod, su prístina presencia, su corazón de Apple y, por qué no admitirlo, lo molón que sería tener un iPod, el cacharrillo de moda y el chisme del que en todas las revistas trendies dicen que es el icono de la era digital.

Pero entonces Apple renovó su gama de productos y mi parte irracional se hizo pis encima (que es algo muy irracional, convendrán ustedes conmigo) al ver el nuevo iPod a color. Y ya la cosa se convirtió en obsesión.

[Adiós iPod Photo, hola iPod color]

Hasta hace poco, la gama de los iPod estaba formada por los iPod Shuffle (finos y chiquitines, sin pantalla), el iPod clásico (el primero que salió, un trasto), los iPod mini (super cucos, pequeñitos aunque con pantalla y una maravillosa rueda táctil) y el iPod foto, que era como el clásico pero con la salvedad que mientras el normal tenía una pantalla monocromo muy sosa, el iPod Photo tenía una estupenda de color que permitía ver las fotos que almacenabas en su memoria, de mayor capacidad. También estaba (y está) el iPod U2, una serie limitada para irlandeses en general y fans de la banda de Bono en particular.

Pues bien, el nuevo iPod a color no sólo corrige y aumenta el iPod clásico, sino que incluso mejora el iPod Photo. Por lo que se acabaron los dilemas, las dudas y las ganas de comprarse uno de cada. Y, ya puestos, se le da un valor añadido al iPod del que carece la competencia (otra cosa es que a ti te interese ver fotos en tu reproductor mp3, claro).

[Amor a segunda vista]

Si ver el nuevo iPod color fue un flechazo en toda regla, conocerlo y usarlo no ha hecho más que consolidar este amor. No sé si el iPod es un icono o no de la era digital, pero lo que puedo asegurar es que poseer un iPod es aprender a mimar la tecnología. Y no sólo eso, sino que la tecnología te mime a ti.

- Rueda de desplazamiento táctil.

Uno de los aspectos sorprendentes de los iPod de nueva generación es este sistema de navegar por el menú. Se trata de una rueda, hecha de una sola pieza, en la que pulsando su parte inferior se activa la función play (o pause) mientras que apretando los lados se avanza o retrocede de pista. La parte superior sirve para acceder a los menús o volver al paso anterior de la selección y un botón central sirve para confirmar. Pero lo realmente encantador es que para desplazarse por el menú se debe deslizar el dedo por la rueda en el sentido de las agujas del reloj o el contrario, según se quiera subir o bajar por las opciones. Realmente este sistema no aporta nada significativo a la navegabilidad y hasta le puede resultar poco preciso a según quién. Pero en la práctica, te pasas todo el día acariciando a tu iPod, haciéndole rosquillitas en la barriga, y él te lo paga cantándote canciones y enseñándote fotitos. Del roce nace el goce, ¿no?

- Pantallón a todo color.

Cabe citar que mi reproductor anterior al iPod era un Creative MuVo de 128 MB, sin pantalla. Así que aunque mi nuevo mp3 hubiera tenido una rendija de cristal ya hubiera agradecido el cambio, ya que esta carencia acabó siendo bastante irritante en mi viejo reproductor. Pero es que la pantalla a color es, precisamente, uno de los rasgos diferenciadores y definitorios de este iPod. Siete lineas de texto (220 x 176 píxeles) a todo color (65.536 de hecho) que aprovechan la posibilidad de mostrar fotos incluso cuando se reproduce música, pudiendo mostrar la carátula del disco que suena. Y aún así, apareciendo título de la canción, intérprete, disco, carátula, barra de reproducción, estado de la batería e informaciones varias a la pantalla le queda aún espacio en blanco. Maravillosa. Por cierto, presenta una luminosidad poderosa y, por otro lado, se ve claramente en la calle con mucho sol, no como en algunos móviles en los que el contraste desaparece y no descifras nada.

- Organización.

Siguiendo con las odiosas comparativas con el MuVo (no hay ni punto de comparación objetivamente, pero precisamente por eso quiero mostrar lo contento que estoy del cambio) otro de los puntos débiles de mi viejo reproductor era que debías meter toda la información al mogollón en el stick de memoria y ahí te las compusieras. Si con 128 MB ya resultaba peliagudo afinar al encontrar algo concreto, con los 20 GB del iPod preveía volverme loco. Pero la organización de los ficheros en el iPod es estupenda. Se aprovecha que la carga del iPod se realiza con el programa iTunes (el Winamp de Apple, para entendernos) y que el iTunes lee la información ID3 de los archivos y, así, se puede llegar a una canción por la lista de todas las canciones contenidas (ordenadas alfabéticamente), de todos los autores de canciones, todos los discos e incluso mediante los diferentes géneros. Eso en lo referente a la música, porque los audiolibros y los podcasts (a eso voy ahora) tienen su entrada de menú para ellos. Y por si fuera poco, y siguiendo con las ventajas de usar iTunes, se pueden crear listas de reproducción. Si no quieres poner el iPod a ver qué suena (que también se puede y reproduce aleatoriamente las 5.000 canciones que caben) puedes tener tu lista de canciones para ir a correr, las de ir en tren, la de estar en la biblioteca, etc. perfectamente accesibles y diferenciadas.

- Batería y recarga.

Por fin. Se acabó. Nunca más comprar pilas de esas enanas y de estar pendiente de disponer de una de recambio para cuando se funda la actual. Ni de acumularlas a lo bestia esperando encontrar algún día un contenedor de pilas, que uno además es un chico ecológico. El iPod funciona con una batería recargable, como los móviles y cámaras de última generación, con 15 horas de autonomía nominales y la necesidad de 5 horas de carga, aunque que tampoco me he parado a medir esto nunca debido a otra original sorpresa del iPod: el mismo cable USB que viene de serie con el iPod es lo que se conecta al transformador de corriente. Eso significa, además del ahorro de un cable, que al conectar el iPod a tu ordenador se inicia un proceso de carga de la batería, pues el reproductor le vampiriza la energía a tu ordenador. Esto es realmente útil si dejas el iPod enchufado por la noche al ordenador esperando que se actualicen las descargas. Lo que me lleva al siguiente punto…

- Podcasts.

La última de las modas en Internet, que se vende como el renacimiento de la radio y la evolución de los weblogs. Se trata, simplemente, archivos de audio colgados en la red, con la novedad de que te puedes suscribir a un podcast en concreto e ir recibiendo las nuevas entregas puntualmente. Por ejemplo, aquí en España ofrece este servicio la Cadena Ser, que ofrece en podcast 'El Larguero', 'Las noticias del guiñol', los comentarios de cine de Teófilo Necrófilo y algún debate. El programa de tu ordenador (iTunes mismo, aunque hay específicos para ello) reclama las actualizaciones al servidor y, de ahí, las actualiza en tu iPod. Así puedes escuchar programas de radio en diferido, sin pérdida de señal y las veces que quieras. Del mismo modo, freaks de diferente índole se han lanzado a hacer sus propios programas de radio, que van desde los magazines en toda regla, con sus noticias, sus secciones de cine o tecnología, hasta el diario personal de la adolescente de turno que cuenta sus tonterías a quien pueda interesar. Es un mundo realmente apasionante que, por cierto, también puedes disfrutar si no tienes un iPod, ya que no dejan de ser mp3 descargables y reproducibles donde sea.

- Asociación con iTunes.

El CD de instalación del iPod trae la última versión de iTunes, tanto para Mac como para PC. Especialmente en el primer caso, esto es de agradecer, ya que no necesitas un software específico para actualizar tu iPod (aunque si quieres, existen programas creados para eso). La jugada es realmente muy de Microsoft o Real Audio, expertos en colarte porque sí sus productos. A lo tonto a lo tonto, te instalas el iTunes en tu ordenador aunque uses Winamp. Pero como personalmente uso el iPod en un Mac y, por otro lado, ya me gusta el iTunes… por mí mejor, oye. La integración del iPod en la interficie de iTunes es completa, y de hecho nuestro iPod será simplemente una carpeta más dentro de la lista de reproducción, que a su vez puede contener nuevas listas de reproducción. Existe una (para mí) emparanoyante opción por defecto mediante la cual sólo enchufar el iPod el iTunes se lanza como loco a actualizar el reproductor, añadiendo y quitando archivos según figuren en su propia lista (del mismo modo que el iPhoto te cuela todas las fotos que tenga en su biblioteca como te descuides). Pero esta opción se puede desconectar en ambos programas, así que sólo es cuestión de escoger.


- Conectividad y accesorios.

Como digo, se suministra de serie un cable USB 2.0 con el aparatejo, aunque también se puede optar por una conexión Firewire. La verdad es que con el USB la cosa va que se las pela incluso en puertos USB 1, que es lo que tiene verdaderamente mérito. Toda la pereza que puede dar transferir 300 megas de datos a una unidad externa desaparecen al ver la extrema rapidez con la que el iPod se traga los datos.

El cuidado de Apple por sus productos y el filón de la fiebre del iPod ha hecho que aparezcan docenas de accesorios, desde auriculares de todo tipo a altavoces externos pensados para integrar el iPod en su diseño, pasando por mandos a distancia, receptores de radio…

Además, el iPod se puede conectar a una tele, por aquello de ver las fotos a lo grande. Y respecto a esto hay que destacar uno de los usos más útiles del iPod, fuera del tema música: cuando te vayas de viaje puedes conectar tu cámara digital directamente al iPod mediante un cable específico y usar los 20 GB de capacidad para almacenar las fotos y videos que hagas. Teniendo en cuenta que un iPod es un elemento lógico de llevar en un viaje (no como un portátil, por ejemplo) la ventaja es clara.

- Extras.

Para 'rellenar' el iPod se usa el iTunes, programa que es sólo la punta del iceberg de los programas con los que está hermanado este reproductor. Así, las fotos se cargan a través del iPhoto y, además, el iPod tiene un calendario de citas sincronizable con iCal e, incluso, una agenda de contactos que también se puede renovar con los datos que tengas en el ordenador. Todo eso teniendo en cuenta las ventajas del pantallón a color, claro.

Por otro lado, en el iPod también se pueden encontrar juegos. ¡Juegos! Me quedé alucinado al ver que incorporaba un Solitario. También hay una versión del mítico Arkanoid y otro de disparar a unos paracaídas. Pero el que más me vicia, encanta y alucina es una aplicación que empieza a reproducir aleatoriamente una de las canciones que tengas almacenadas en tu iPod y te presenta varios títulos de canciones (también presentes en tu iPod) entre las que tienes que encontrar la de la canción que suena.

- Nosoloemepetres.

De todos modos, los extras no definen el iPod, como lo pueden hacer su capacidad como reproductor de música, de fotos y disco duro portátil. Muchas veces se obvia estas dos funcionalidades, sobre todo la última. Pero vaya, que teniendo en cuenta las limitaciones expuestas más abajo, usar el iPod como memoria de viaje es tan fácil como enchufarlo y arrastrar los archivos. Cabe decir que el 'cajón' donde van esos archivos no tiene nada que ver con la reproducción de música, ergo si pones música y/o fotos en el directorio raíz del iPod no te saldrán en las listas de reproducción. Simplemente llevarás los archivos ahí para lo que sea menester.

Y lo llamo reproductor de mp3, pero el iPod lee archivos musicales con compresiones (o no) AAC, MP3, Apple Lossless (ein?), WAV y AIFF. Y de formatos de foto, ya que estamos lee JPEG, BMP, GIF, TIFF, PSD y PNG. Lo que no reproduce son videos, aunque uno viendo esta pantalla y esta alegría desearía poder usar el QuickTime, que todo queda en casa, para ver algun videoclip gracioso.


- Funcionalidades.

Al principio el iPod asusta un poco, porque parece que hayas dado un paso atrás y con esto de las listas de reproducción te hayan escamoteado opciones como la repetición de pistas, la reproducción aleatoria o tal. Pues no, no… lo que pasa es que están algo escondidas y no son de tan rápido acceso como en otros casos (mi MuVo, por ejemplo, el pobre xD) pero están. Junto con ecualizador, limitador de volumen y otras virguerías varias. Por cierto, también posee el imprescindible seguro para bloquear todas las teclas, más imprescindible aún teniendo en cuenta que un simple toque a la rueda táctil dispara las alarmas y enciende la pantalla, con el consiguiente gasto de batería.

[nadie es perfecto]

En toda relación de amor hay cosas que no te acaban de convencer de tu ser amado. El iPod no es una excepción y empezando por su precio (299 euros, ahí es nada) hay ciertas cosas que me gustaría que fueran un pelín diferentes…

- Tamaño y aparente fragilidad.

El iPod pierde contundentemente frente a reproductores de la competencia, de esos que son como mecherillos que te caben en el bolsillo de los condones. No es tan armatoste como los reproductores de CD que leen discos con mp3, pero tampoco es aquello que se pueda llevar en el bolsillo alegremente (según el fabricante con 10,4 x 6,1 x 1,6 centímetros y 167 gramos). Sobre todo si eres un maniático como yo, que se muere como vea una rozadura o una raya sobre la superficie de su preciado bien (léase iPod, léase reloj, léase libro o lo que fuera). Por tanto, se hace imprescindible la adquisición de una funda o similar. Hay una preciosa de Apple mismo, negra, que recoge todo el iPod (con la consiguiente pérdida de acceso rápido a los mandos) y tiene un clip para fijarse en el cinturón. Lo peor es que esta funda, de bonita que es, da la misma grima verla manchada rayada o estropeada, así que… De todos modos, mi iPod aún no tiene ninguna tara visible (crucemos dedos) y, como sea igual de resistente que sus primos mayores, los iBook, a pesar de su apariencia aguanta lo que le echen. Pero vaya, este aspecto es algo que no pienso poner a prueba jamás, si puedo evitarlo.

- Auriculares de serie.

Son muy bonitos, de esos blancos que están de moda últimamente. Son estupendos porque no se caen ni aunque corras, pero a esta tremenda ventaja la supera el hecho de que disipan el sonido cosa mala. Que sí, que no deja de ser otra ventaja, que junto con el limitador de volumen del sistema hace que lleguemos a viejos con las facultades auditivas menos mermadas. Pero uno que escucha cosas bastante inconfesables no puede evitar sonrojarse cuando se da cuenta que, aun teniendo el volumen a la mitad, medio vagón de metro sabe que estoy escuchando la última gala de Operación Triunfo.

- ¿PC y Mac? ¡No! PC O MAC.

Mucha gente cree que un iPod sólo se puede usar para Mac. Esto no es cierto, y en la misma caja del iPod, y quizá conscientes del freno existente entre el público, te pone bien grande MAC + PC. Lo que pasa es que no todo el monte es orégano y eso es verdad a medias. El iPod necesita formatearse específicamente para cada plataforma. De modo que sí, puedes usarlo en un PC O en un Mac. Pero no en un PC Y un Mac. Si vas de aquí para allá alternando entre ordenadores de diferentes plataformas deberás decidir en cuál de ellas usarás tu iPod. O eso, o formateas a menudo tu iPod, lo que nunca he hecho pero no dejan de ser 20 GB a vaciar y rellenar de nuevo…

- Inactivo durante la conexión.

Al enchufar el iPod a un ordenador, aparece una enorme, definida y a color señal de prohibición (¿se nota que me encanta la pantalla?). No sólo nos desaconsejan desenchufar el iPod a la brava (claro…) sino que el iPod se queda como lelo, incapaz de hacer nada más. De modo que si, por ejemplo, quisieras escuchar música desde el iPod mientras aprovechas para enchufarlo en el ordenador y cargarlo, no puedes. Supongo que la lógica detrás de esto es que si estás en un ordenador cuya lista de mp3 está sincronizada con tu iPod, lo lógico es que reproduzcas la música desde el ordenador…

- Deja tu marca.

El hecho de estar sobando constantemente a tu iPod deja secuelas. Que sí, que el frontal blanco es precioso y combina la mar de chulo con su trasera metálica, que por cierto puedes grabar para poner tu nombre o lo que sea y personalizar tu iPod. Pero dicha parte trasera se llena de marcas de dedos que es un primor y por más que intento ser un chico pulcro siempre está sucia…

- Control del volumen.

Se supone que con 5.000 canciones clasificables en listas de reproducción no vas a estar toqueteando continuamente el volumen. Además, que todas las canciones deberían tener más o menos el mismo nivel si las has importado desde CD's originales con iTunes (jijijiji). Así que el volumen sólo se puede subir y bajar en la pantalla 'Ahora suena', ya que el mismo sistema de caricias a derecha e izquierda que se usa para los menús es lo que sube y baja el volumen. No es que sea algo por lo que odiar al iPod, pero por eso de la Ley de Murphy siempre que he querido subir o bajar el volumen estaba en mitad de un menú.

- Manual de instrucciones.

En la caja viene un folleto de 'primeros pasos', pero el verdadero manual de instrucciones viene en PDF dentro del CD de instalación. Y, la verdad, es bastante para borregos. Tanto que no encuentras fácilmente la respuesta a preguntas que vayan más allá de lo más simple. Podría ser mucho mejor, ciertamente.

[pero a lo que íbamos…]

¿Por qué comprarse un iPod? ¿Se llenan los 20 GB? ¿Compensa poder ver fotos en la pantalla a color? ¿Es que a ti el dinero te lo regalan o qué?

Mi experiencia personal me ha mostrado dos cosas a este respecto:

1) No sé si compensa, pero no defrauda. Es decir, que te puedes gastar 50.000 (de las antiguas xD) pesetas en este chisme, pero en ningún momento notas que has pagado de más. Empezando por la delicada y exquisita presentación en la caja del producto, siguiendo por el aspecto y acabados tanto del iPod como de su cable, adaptador CA y auriculares y acabando por las prestaciones que he citado más arriba. El conjunto es realmente soberbio y, si comparas con algunos reproductores de la competencia que incluso copian descaradamente su aspecto exterior y/o sistema de navegación, se puede ver que lo barato es barato porque debe serlo y lo caro, igual.

2) El chisme hace el uso. Obviamente, debes tener una idea bastante clara de para qué quieres el reproductor antes de comprártelo. Por ejemplo, un iPod de 20 GB no es recomendable si lo que quieres es escuchar música en el gym, mientras corres en la cinta, porque pesa, es grande y no estarás escuchando 5.000 canciones antes de bajarte. Pero luego, una vez adquirido el producto por una razón equis, descubres un mundo nuevo de usos y disfrutes i griega y zeta, que posiblemente no tenías previstos, y que añaden razones a tu afirmación postcompra.

Así que nada... la decisión es vuestra, que la mía espero que haya quedado clara :-P

Un besote ruidoso y pecador.

PD: a Mercu, a quien amo y acaricio también :-P

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Comentarios sobre esta opinión
RafikiSpanish

RafikiSpanish

23.10.2007 00:28

Si, el Jobs ha conseguido por o que veo un "sectarismo digital", no es cierto que los Ipod sean los mejores reproductores digitales, es UNA FALACIA OBJETIVABLE, mil vueltas les da los de Sony que lleva en esto décadas, o Creative...Pero tu lo has dejado bien clarito, te gastas 50000 pelas pero ¡es tan mono!, no veo a nadie quejarse del Itunes y sus restricciones...en fin

trayt

trayt

20.02.2006 12:17

Pues fijate que yo si que pensaba que se podian ver videos en el nuevo IPod, pero mientras no salga, como que me quedo con mi muvo de 512 y los videos los veré en el pc. saludos.

alphavoid

alphavoid

09.02.2006 00:18

Ajá, así que eran tus cascos de donde provenía esa musiquilla ratonera de triunfitos :P En fin, trabajada con gusto la opinión, pero a mi eso de no poder trincar (pinchar y arrastrar) y soltar no me acaba de convencer, ni siquiera funcionando como disco duro le puedes soltar un mp3 y escucharlo... Siempre hay que cargarle la música desde el itunes... Me desespera, tengo el shuffle desde hace poco, y no le uso, sigo con mi mp3 pijeras. Eso si, la función de búsqueda es impresionante!

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