UN VEGETARIANO QUE CONOCER

5  30.06.2012

Ventajas:
Platos de gran tamaño y de alta calidad, buen ambiente, carta amplia

Desventajas:
No es para ir con frecuencia  porque es algo caro

Recomendable: Sí 

Detalles:

Calidad de la comida del restaurante

Diversidad del menú del restaurante

Decoración y diseño del restaurante

Atención al cliente del restaurante

más


dextrosa

Sobre mí: Leo lo que me apetece y no devuelvo lecturas. Gracias

usuario desde:19.07.2006

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El sábado pasado estuvimos por Madrid y decidimos acercarnos a este restaurante que tantas ganas tenía yo de conocer. A Alex no es que no le apeteciera, pero creo que estaba yo más entusiasmada que él.


Lo conozco de oídas desde hace unos cuantos años porque una amiga nos ha hablado muy bien de él y de su famosa lasaña, que teníamos que ir, que pedir la lasaña, que conocerlo... Así que como no teníamos nada pensado, aprovechamos la oportunidad de estar en Madrid a mediodía y nos acercamos a ver si había sitio (pues fuimos sin reserva) y podíamos comer allí.


Efectivamente no tuvimos problemas en encontrar mesa y elegir a nuestro gusto alguna de las que estaba vacía, que no es que fueran muchas porque el restaurante estaba bastante lleno, pero imagino que la crisis ha afectado a la hostelería y eso hace que donde antes debías ir sí o sí con reserva, ahora puedas atreverte a presentarte sin ella y no tengas problemas.


Adelanto que el sitio nos gustó mucho y que mi amiga, que tanto nos lo había recomendado, tenía razón porque salimos encantados y muy llenos.

DÓNDE SE ENCUENTRA


El restaurante Artemisa se encuentra en el centro de Madrid, en la calle Ventura de la Vega 4, frente a las Cortes, así que no puede estar más céntrico. Nosotros esta vez nos acercamos a Madrid en tren y luego en metro hasta Gran Vía y desde allí hasta la calle del restaurante tardaríamos unos cinco minutos en llegar aproximadamente.


Íbamos bastante rápido también porque ya sabéis que la ola de calor que ha habido esta semana ha sido insoportable y a mediodía en Gran Vía con el tráfico y el calor, apenas se podía respirar en la calle, así que en un momento llegamos a la calle del Artemisa.


Lo que no sabía yo es que hay dos restaurantes y que el otro está en la calle Tres Cruces, 4, frente a la puerta del Sol, que también está en el centro y al que podríamos haber ido en lugar de al otro habiendo tardado ḿás o menos lo mismo.


Como veis, si os apetece saliros de la comida normal y de los platos típicos y probar comida vegetariana auténtica y coincide que estáis en el centro por cualquier cosa, os animo a que le echéis un vistazo a la carta del Artemisa y a probar alguno de sus suculentos platos.

ARTEMISA: COCINA VEGETARIANA Y ALGO MÁS

Así
Fotos de Artemisa, Madrid
  • Artemisa, Madrid 2012-06-23 15.04.14 - Artemisa, Madrid
  • Artemisa, Madrid 2012-06-23 15.21.08 - Artemisa, Madrid
  • Artemisa, Madrid 2012-06-23 15.20.30 - Artemisa, Madrid
  • Artemisa, Madrid 2012-06-23 16.01.54 - Artemisa, Madrid
Artemisa, Madrid 2012-06-23 15.04.14 - Artemisa, Madrid
Artemisa, Madrid
se define este restaurante de cocina vegetariana y algo más. ¿Qué es ese "algo más"? Quizás lo bueno de este sitio es que hay una propuesta muy variada de platos y todos pueden encontrar uno que les guste, de hecho nos llamó la atención su carta porque es muy extensa.

Ya os he contado alguna vez que Alex come bastante carne, pero tiene la virtud de saber adaptarse a otros ambientes donde se puede comer de todo, así que no le importa que de vez en cuando vayamos a un vegetariano porque siempre encuentra algo que le gusta, y ya os digo que el Artemisa tiene una oferta muy amplia de platos.

Me gusta especialmente llegar a un vegetariano y ver que tiene éxito y está lleno, me da la sensación que cada vez somos más abiertos de mente y no asociamos vegetariano a comer verduras simplemente, gracias a que muchos sitios como estos nos hacen llegar platos muy elaborados adaptados obviamente a este tipo de dieta, pero sin caer en tópicos que les haga imposible recibir a todo tipo de clientes.

En fin, que en Artemisa vamos a encontrar un lugar muy casero, donde sus camareros te aconsejan y te sirven como si estuvieras en su casa, pues se nota un ambiente muy familiar, donde se fijan en ciertos detalles que me hacen pensar que es un sitio que no vende que se preocupa por sus clientes, sino que realmente está interesado en que estos salgan contentos de allí (luego os hablaré de esto), y donde se come bien, que al final es lo más importante.

No se equivocaba mi amiga cuando me insistía tanto en que debía conocerlo porque estaba segura de que me iba a gustar, vamos, que me lo he apuntado como uno de los vegetarianos de referencia en mi lista.


Estos restaurantes llevan abiertos desde 1990 siendo uno de los primeros vegetarianos que hubo en Madrid, convirtiéndose en una referencia para todos aquellos que se instauraron después.


De ellos destacan lo amplia que es su carta a lo largo de todos estos años, pues como ellos mismos reconocen es muy difícil no encontrar en su carta algo que nos guste a poco que conozcas este tipo de comida.


Como curiosidad, os comento que desarrollan cursos de cocina vegetariana para aprender a cocinar este tipo de platos de forma sencilla y práctica, cosa que a mí me encantaría probar porque nunca está de más ampliar el recetario particular de uno mismo.

ARTEMISA POR DENTRO


Se trata de un local acogedor con forma de L, al entrar tenemos una mesa y una alacena llena de tarjetas y revistas con referencias a la vida sana, al yoga y demás, algo que he apreciado que es muy típico en este tipo de sitios puesto que al final optar por hacerse vegetariano a veces es mucho más que una opción alimenticia y se convierte en un modo de vida que llevas a otras facetas de la misma.


Bajando un par de escalones tenemos parte del comedor a la izquierda y la otra parte queda de frente teniendo mesas a ambos lados de la pared. La decoración es muy acogedora con ladrillo visto y mesas y sillas de madera, donde el contraste lo ponen los cuadros que me llamó la atención que todos o casi todos fueran réplicas de cuadros de Monet, así como la mantelería en color blanco.


Nosotros estábamos cerca de una ventana decorada con cortinillas y calabazas, dando ese toque sencillo y familiar al local.


Los baños se encuentran al fondo pasando la barra y estaban muy limpios.

Respecto a la distancia entre unas mesas y otras, en general el sitio es amplio y no hay mayores problemas porque la distancia es la justa, ni mucha ni poca, aunque es cierto que nosotros estábamos en una mesa donde mi silla casi daba con el de la mesa que teníamos detrás, pero creo que quizás eran estos dos mesas las que más juntas estaban porque no me pareció que el resto fueran así.


En general, un sitio sencillo y agradable, sin grandes pretensiones a nivel decorativo, pero tampoco feo, sino que es un lugar donde la importancia se la lleva la carta y la comida.

SOBRE LA CARTA


La carta es muy amplia y con varias secciones donde encontraremos entrantes vegetarianos, ensaladas, primeros platos, segundos platos, pasta, pizzas, wok y platos más solicitados además de su exquisita carta de postres. Al lado de muchos platos viene una referencia para decirnos si se trata de un plato vegano, si es una opción vegana o si es apto para intolerantes a la lactosa.


Consta también de una pequeña selección de vinos ecológicos y cervezas naturales, además de los más conocidos y de otras marcas (Rioja, Valdepeñas, Rueda, etc.).


También destacan sus zumos naturales que pudimos comprobar que tienen bastante éxito porque había varias mesas probándolos y donde encontramos desde los sabores más clásicos, a otros zumos con propiedades vitamínicas, energéticas o digestivas.

Pues bien, a nosotros nos costó un poco decidirnos a la hora de escoger qué tomábamos, bueno, yo realmente sabía que iba a tomar la lasaña porque ya os digo que mi amiga me había hablado tan bien de ella que no podía dejar de pedirla.

Mientras esperábamos nos sirvieron un pequeño entrante que consistía en una tostadita con humus y tomate cherry. Nos gustó mucho, el humus estaba muy bueno. Por si alguien no lo sabe, el humus es paté de garbanzos y se nota cuando está hecho de forma casera y cuando está comprado, cosa que aquí obviamente era casero de verdad.


También nos sirvieron una cesta con pan ecológico muy rico acompañada con dos tarrinas de mantequilla.

Como suele ser nuestra constumbre, pedimos un entrante para compartir, lo que no sabíamos era el tamaño de los platos porque a nuestro alrededor las mesas que había ya estaban con los postres, os comento que de haber tenido una ligera idea de que el tamaño de los platos es muy grande, no hubiéramos pedido un entrante, pero bueno.


Nos decantamos por unas berenjenas tsaltsiki que traducido viene a ser rodajas de berenjena empanadas con salsa de pepino y yogurt.


Este plato nos gustó mucho, el tamaño bastante considerable y vendrían como ocho rodajas de berenjena o quizás algo más con salsa suficiente y riquísima y con un sabor final a menta que hizo que nos gustara aún más. Traía como acompañamiento tiras de zanahoria, rodajas de remolacha , maíz y tomatitos cherry. Un entrante bastante contundente, aunque el empanado de las berejenas era muy suave.

En cuanto a los platos principales, finalmente y tras meditarlo mucho, Alex se decantó por una mousaka de berenjenas y setas shiitake, que se trataba de una lasaña griega a base de pasta fresca y rellena de pisto con taquitos de queso feta y berenjena sobre una crema de setas shiitake.


El plato, al igual que el del entrante, tenía un tamaño realmente grande y venía acompañado con un poco de arroz con verduras similar a la paella y decorado con rodajas de limón, naranja y calabacín.


Alex no pudo acabárselo, sorprende el tamaño de los mismos, la verdad.


En mi caso y como ya os decía, pedí la lasaña Artemisa, una de las especialidades de la casa, hecha con pasta casera, verduras de la estación, soja, bechamel, salsa de tomate y gratinada al horno. Y sí, mi amiga Marta tenía razón, ¡¡¡estaba espectacular!!! La salsa de tomate se notaba casera, casera, la pasta igual y la bechamel exquisita.

Me la sirvieron en el típico plato de barro ardiendo y al igual que la mousaka de Alex era enorme, así que fui incapaz de terminarla, lo cual me dio mucha pena porque ya os digo que me encantó y que su buena fama es merecida.


Para finalizar y tentando a la operación bikini quisimos pedir un postre, aunque realmente fue más gula que otra cosa porque estábamos un poco llenos, pero siempre se dice que en los restaurante vegetarianos los postres son una de las especialidades y en Artemisa no podía esto ser de otra manera.


Aunque el postre estrella es el tiramisú casero, y no dudo que tenía que estar de muerte, nos decantamos por la tarta de chocolate Artemisa, claro, que consistía en tejas de almendras, trufa de chocolate y cobertura de almendras caramelizadas. Era una señora porción la que nos trajeron y estaba...''' INCREÍBLE'''. Así, en mayúsculas, de las mejores tartas de chocolate que he probado nunca, se me hace la boca agua cuando lo pienso. La mezcla de chocolate tipo mousse con el bizcocho y el sabor algo amargo de las trufas era sublime.


Fue la nota final dulce para una comida estupenda y copiosa, para ser sinceros.

Deciros que existe menú diario que cambian continuamente, así como posibilidad de llevar la comida a casa si vas a recogerla (por cierto, vimos como a varias mesas les ponían lo que les había sobrado para llevar) y también existen platos degustación para dos con un poco de lo más solicitado si es la primera vez que vas a un sitio de estos y no tienes muchas referencias sobre qué pedir.

En definitiva, la comida nos resultó francamente buena, con unos platos de buen tamaño y alta calidad y con sabores muy definidos.

EL SERVICIO Y EL PRECIO

Antes os comentaba los detalles que pudimos ver hacia algunos clientes, por ejemplo, había dos chicos en una mesa cercana a la nuestra y deben ser clientes habituales, así que pudimos oír como el dueño (imagino) les decía que los invitaba a algo que habían tomado.

Luego llegó un grupo de seis personas y les servieron no sé que plato y éste iba acompañado de cuscús, así que cuando les trajeron los segundos que había pedido la camarera le comentó a la chica que como había visto que el cuscús no le había gustado mucho, le habían puesto otro acompañamiento en ese otro plato.
A mí son detalles que me gustaron mucho porque se nota que están pendientes de los clientes y quieren que estos se encuentren cómodos y coman bien, desde luego es una forma estupenda para que te apetezca volver.

A nosotros nos atendió una camarera distinta muy agradable y que estuvo pendiente de nosotros sin agobiarnos. En este sentido, el personal muy bien y muy cercano.


En cuanto al precio, decía en el apartado "Desventajas" que es no es un sitio para ir con frecuencia porque es algo caro, aunque desconozco el precio del menú diario que seguramente será bueno. Comer a la carta siempre es más caro y además siempre se dice que en los restaurantes vegetarianos las cuentas suelen subir un poco si lo comparamos con restaurantes "normales".


La cuenta final fue de 52,54 euros, os desgloso:


- Berenjenas Tsaltsiki: 9.50
- Mousaka de berenjenas: 14.90
- Lasaña Artemisa: 11.90
- Pan: 2
- Tarta de chocolate: 5.95
- Agua: 1.90
- Cerveza: 2.50

Cierto que puede ser un poco caro, aunque como veis los precios de cada plato están en la media, pero también hay que tener en cuenta la cantidad que viene en cada plato, que ya os digo que nos habría sobrado el entrante porque son realmente grandes. La calidad de los ingredientes se nota y eso también se paga, claro.


NUESTRA EXPERIENCIA

Nuestra experiencia en Artemisa ha sido muy positiva, yo tenía muchas ganas de conocer este sitio porque una amiga me había hablado mucho de él y muy bien, sobre todo de su lasaña, y he podido comprobar que todo era cierto y que no se trataba solamente de una percepción suya.


La variedad en la carta nos gustó mucho porque no es nada cerrada y alguien a quien le encanta la carne y la come muy a menudo, puede encontrar algún plato que seguramente se adapte a su gusto, como fue en el caso de Alex.


Luego, la calidad de los platos y el esmero con el que están hechos se nota en cada bocado, se nota que los ingredientes son caseros y frescos y eso hace que luego podamos pagar más, pero claro, la calidad es mayor.


Los postres, en concreto la tarta de chocolate, estaba espectacular, creo que volveré sólo por pedirla de nuevo.


A todo ello se suma un sitio sencillo y agradable y un servicio con detalles, todo esto hace que sea un restaurante que merezca la pena para ir de vez en cuando o para descubrirlo si aún no lo conoces.


Recomendadísimo.


Gracias por leerme.
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Comentarios sobre esta opinión
fuente37

fuente37

04.11.2012 21:35

Los platos tienen una pinta buenísima. Un saludo.

adrunsanna

adrunsanna

04.11.2012 16:20

Sin duda un lugar muy recomendable, me quedo con ganas de ir, ya que a pocos vegetarianos he ido. :-))

lunitadediciembre

lunitadediciembre

24.07.2012 21:35

Los platos tienen una pinta buenísima y el poder llevarte la comida que te sobra me ha gustado. Un besazo.

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