Una noche en el infierno.
08.03.2003
Ventajas:
Cantidad de médicos, variedad, seguridad, muy buen trato, rapidez . . .
Desventajas:
No pagan las medicinas . Hay gente que no puede permitírselo .
Recomendable:
Sí
 celiaapp
Sobre mí:
Fighting for peace is like fucking for virginity.
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A pesar de tener una cierta aversión a los médicos soy una persona bastante enfermiza, además de parecer sufrir de una pésima mala suerte. Sin ir más lejos en las últimas dos semanas me han dado dos trastornos digestivos (me refiero a cuando una comida te sienta mal o coges algún virusete esporádico que te origina dolores abdominales a lo largo de aproximadamente 10 horas) un constipado de diez días, dolores extraños en el pecho y un punzamiento de un nervio en la espalda, aunque este último sin mayor importancia que un par de molestias en movimientos relativamente forzados. Por si esto fuera poco para el periodo excesivamente breve de tiempo del que hablamos, hace dos días empezaron a darme unos dolores insufribles en las mandíbulas y en un diente, concretamente en un incisivo lateral. A mi un dolor de muelas no me es ajeno, de hecho tengo más de un empaste y he sufrido alguna que otra vez de esos insoportables accesos de dolor en las muelas picadas que llegan incluso a afectar al nervio (No es que descuide mi higiene dental es que siempre he odiado la leche y tengo deficiencias de calcio que me estoy tratando últimamente). Sin embargo esta fue la primera vez que me dolía un diente así sin más. Lo primero en lo que pensé fue en alguna infección bucal, me tomé antibióticos y dejé esperar un día a ver como se resolvía el asunto. Como era de esperar visto mi historial de mala fortuna el dolor no solo no paró, sino que se intensificó durante todo el día y llegada la noche se me hizo INHUMANO. Siempre he considerado que un dolor de muelas era el peor dolor que pudiera padecer, ayer descubrí aquel que le sobrepasa en límites insospechados. Pese a, como ya he dicho, tener una aversión un tanto espinosa a visitar médicos, después de toda una noche en vela con dolores que bordeaban la locura acabé clamando en delirios por que un médico estuviera cerca. A la mañana siguiente, sin pegar ojo aun, decidí esperar a las 11 para ir a ver a mi médica. Mi aseguradora, como ya se habrá deducido es Asisa y la clínica en particular es un pequeño establecimiento a diez minutos de mi casa, lo que lo hace tan asequible como poco aparatoso al no tener que precisar de nadie que me trasladara. Llegamos y había un hombre esperando a que abrieran. Cuando entramos nos sentamos a esperar. La enfermera al ver mi agitación en la sala de espera me preguntó que era lo que me ocurría por si se trataba de alguna urgencia y me metía antes que nadie. Se sentó conmigo y empezó a preguntarme muy atenta, se extrañó por mi caso y me dio un par de consejos antes de volver a la recepción tales como dormir con cojines o no darme calor para no agudizar el dolor. Un hombre estuvo a punto de colársenos de nuevo y yo, entre la conmoción, el agobio y la extenuación de una noche de sufrimiento, estaba dispuesta a aguantarlo sin rechistar, pero la enfermera le llamó la atención y entró conmigo a la consulta.
El dolor, como suele pasar, se había mitigado levemente con solo la percepción de un médico cerca. La médica, tan agradable como siempre, me examinó la boca y observó que no tenía ninguna caries, aunque si una gingivitis en las encías que podría causarme dolores en los dientes pero no hasta tales extremos. Se lamentó de que el dentista de la clínica solo viniera por las tardes porque mi seguro, según me indicó, cubría una radiografía dental de modo totalmente gratuito. Me preguntó si tenía algún dentista habitual por si quisiera visitarle a él en vez de pasarme aquella tarde. Yo, como cambio más de dentista que de camisa y ya hacía tiempo que no visitaba uno, le dije que no, pero que tendría que consultarlo con mi padre. Ella me dijo que como yo lo prefiriera y que de momento me recetaría un antibiótico para la infección y un analgésico para el dolor. Mi médica sorprendentemente siempre me receta justamente lo que necesito y lo más adecuado para cada dolencia, a veces tan parecidas (algunos diréis, claro para eso es médico, pero no, hay cada uno... la seguridad social es un hervidero de éstos xD), todo lo que me receta siempre hace efecto rápidamente (debería visitarla más a menudo). Me dio las recetas y pasó la tarjeta por el lector. Hace poco cambiaron el sistema, antes te hacían un recibo de la visita para los “costes” y a veces podía resultar ciertamente aparatoso e imagino habría peligro de extravíos y demás incidentes. Sin embargo ahora una pequeña tarjeta (como las de crédito) es suficiente para dejar constancia de tu visita. Me indicó que tomara rápido los analgésicos y que cuando pudiera visitara a mi dentista, yo le expliqué que si el dolor seguía siendo tan intenso por la tarde me pasaría para la radiografía. Aquel mediodía me sorprendí al ver que el analgésico recetado por una vez no hacía efecto alguno y el dolor cada vez era más y más delirante que sumado al cansancio y la desesperación de lo ineluctable se volvía totalmente insoportable. Marc, que casi sufría lo mismo que yo, tuvo que llamar a la clínica y explicar que el dolor seguía igual y que no podía soportarlo. La enfermera sin más complicaciones le dijo que aquella tarde a las 4 en punto me pasara que me meterían en el dentista de urgencia, a pesar de haber hora fijada para otro paciente. Solo darme la noticia el dolor se me hizo más llevadero sabiendo que su final estaba cerca. Ni Marc ni yo nos esperábamos que me metieran en la clínica de urgencia, más bien creíamos que me mandarían a algún dentista de urgencias y se olvidarían del tema. Pero no, desde aquel momento solo debía esperar tres horas (aunque en aquel estado eran como tres años) para que me atendieran. No hace falta decir que si “odio” los médicos los dentistas no puedo ni verlos, pero aquel mediodía clamaba a gritos por aquel ruidito insoportable y grimoso del torno.. ¡¡Necesitaba un torno!! ¡Lo quería y lo reclamaba a gritos! xD En aquel momento supe que había llegado a mi límite.
Al final, después de la radiografía, resultó que tenía un diente muerto debido a alguna caída o golpe que habría tenido años atrás (que yo no logré recordar a pesar de que me dijeron que el golpe tuvo que ser muy fuerte y debería recordarlo) Parece ser que cuando sufres algún golpe de estas características el nervio entra en una debacle progresiva hasta morir, poco a poco y se forma una bolsa de pus sobre él que se hace cada vez más grande hasta desembocar en aquel dolor inhumano, además, cuando el diente no cambia de dolor al morir, como me pasó a mi, ni si quiera te das cuenta hasta que es demasiado tarde. Me asusté al creer que tendrían que quitármelo, pero afortunadamente solo tuvieron que realizarme una endodoncia para vaciar la bolsa (que por cierto me la iban a hacer sin anestesia U_U pero pedí que me la pusieran por muy muerto que estuviera el nervio xD) y limpiármelo metiendo y sacando agujas como si mi diente fuera una zambomba, pero esto prefiero no recordarlo... que grima... Mi médica, a pesar de no visitarla tan a menudo para tener confianza con ella, vino a la sala del dentista para ver como estaba y saber la causa del dolor. Lo cierto es que todos fueron muy amables conmigo y me trataron estupendamente, es una de las mejores ventajas que tiene los médicos privados. Todo es mucho más personal, agradable y sobretodo más efectivo ya solo por la preocupación que muestran por tu problema. Desde que tengo uso de memoria recuerdo haber tenido Asisa (antes Muface) como seguro médico, solo una vez tuve que visitar las urgencias de la seguridad social y preferiría no recordarlo, aun hoy sufro las consecuencias. Esta vez, hace ya muchos años, me corté el dedo gravemente por la mitad de la yema casi hasta el hueso y tuve que ir a urgencias. Un médico de la seguridad social antipático y reacio me atendió. Decidió que el corte no era lo suficientemente grave como para realizar sutura (tendríais que haber visto mi dedo) y por el contrario me realizó un tipo de sutura superficial que consistía en juntar la parte cortada (no estaba desprendido no os vayáis a imaginar que fui a urgencias con parte de mi dedo índice en la otra mano xD pero era lo bastante grande como para “colgar”) con el dedo mediante unas tiritas blancas pequeñas y esperar a que cicatrizara de manera natural. Bien, cada vez que volvía a visitarlo para el seguimiento era revivir el dolor de aquel corte porque los adhesivos me los tenía que despegar y más de una vez la yema se me volvió a desprender al despegar las tiritas. Era horrible y el médico le importaba poco mi dolor. Desde entonces, no tengo sensibilidad en la yema del dedo índice por culpa de ese médico negligente, aparte de tener las consecuentes molestias si quiero apretar algo con el dedo.
Otro caso del estilo es alguno que ha podido sufrir Marc, que no tiene médico privado y cada vez que tiene algún problema debe ir a la Seguridad Social. Por ejemplo, la última vez, su médica tan arisca como siempre, le revisó los problemas que tenía con la espalda (bastante importantes y constantes, le dolía incluso por respirar). Nada más entrar, sin ni siquiera mirarle le preguntó que le pasaba, él respondió y le indicó que se incorporara. Le tocó las cervicales «¿Duele?» le dijo, y Marc respondió que si y mucho, que le dolía desde los riñones hasta el cuello a lo que ella contesta: «¿Tanto?» Él responde que si «Está bien ya puedes sentarte» Y mientras le recetaba el antinflamatorio sin más preocupación, Marc le intentó preguntar por un bulto con cierta mala pinta que desde algún tiempo tenía detrás de la oreja (que aunque seguramente no tenga importancia, estas cosas siempre hay que revisarlas) a lo que ella respondió: «Ahora no tengo tiempo, ven otro día» le dio la receta y adiós muy buenas. La Seguridad Social tan atenta como siempre... En fin, poco más debería decir para que la gente se decidiera, si puede permitírselo, por contratar un seguro médico que aunque creas que las pocas visitas que realices no amorticen el dinero, en casos como los ya relatado es altamente recomendable. No creo que el carácter “gratuito” (impuestos) de la Seguridad Social merezca reducir las atenciones que necesita tu salud. En el caso de Asisa en particular, a mi me ha dado siempre un resultado estupendo, con clínicas cercanas y personalizadas, un trato muy agradable como ya he dicho y unos precios asequibles que giran entorno a 6 000 pesetas al mes, es una de las mejores opciones. La atención es rápida y generalmente eficaz, los cuidados son admirables algo que cuando estás muerto de dolor o debilitado por algún tipo de dolencia siempre es de agradecer. Eso si, las medicinas no te las pagan. En casos de urgencias solo fui una vez con Asisa debido a una gastroenteritis nocturna peliaguda y el trato fue igual de rápido y agradable como en especialistas o médicos de cabecera. Según tengo entendido, las deficiencias de personal y consecuentes retrasos debido a épocas del año festivas o de poca actividad laboral son infrecuentes sino inexistentes. La póliza la puedes crear bajo las características que consideres más apropiadas para tu caso y asimismo los precios oscilaran a consecuencia. La cantidad de médicos donde elegir interviene en la comodidad y la variedad de esta compañía, siempre podrás encontrar alguno cerca de tu casa.
Como aspectos negativos, aparte de los ya mencionados, como que no te pagan las medicinas, he leído alguna opinión en Ciao en la que explican que el trato que da esta compañía a los médicos no es todo lo correcto que debería ser, pero no tengo ningún dato para corroborarlo y más que nada me centro el trato que he recibido yo y mi propia experiencia. Otro aspecto negativo podría ser que no cubren las visitas a odontólogos, pero claro el precio se dispararía porque con lo que cobran, es como si te aseguraran la medicina estética (salvando las diferencias :P) Asimismo los precios pueden resultar poco asequibles para alguna gente, pero si se puede permitir su pago no hay que dudarlo un momento, la salud no tiene precio. *^^*^^*^^*^^*^^*^^*^^*www.asisa.es*^^*^^*^^*^^*^^*^^*
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Etiquetas relacionadas con Asisa seguro médico
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31.07.2003 20:53
Yo también tengo pánico a los médicos, pero lo mío es comprensible, soy de la seguridad social. Voy al médico una vez al año o así y siempre me receta lo mismo... Hace 4 años me rompí el brazo y fui a una clínica que hay de Insalud al lado de mi casa y después de esperar 2 horas y media me mandaron al hospital en el que tuve que esperar otras 3 horas. Lo pasé fatal y todavía tengo un poco mal ese brazo (como te pasa a ti con el dedo). La última vez que fui a la S.S. fue por que creía que tenía un tapón en los oídos por que oigo fatal y después de citarme 3 días con sus correspondientes dos horas de espera me dijo que no tenía absolutamente nada... Aquí no hay Asisa, hay Sanitas, pero está lejísimos de mi casa y además mi madre para lo poquísimo que voy al médico no me pagaría una clínica privada... Por cierto, al dentista si que tengo que ir, no he ido nunca, así que no le temo mucho, aunque lo que me tiene que hacer no creo que duela, tengo transparencias en los dientes del medio y supongo que me tendrá que dar una capa de esmalte o algo de eso...
09.04.2003 14:55
Yo tbn tenia muface, y siempre me han tratao muy bien, incluso pagan cierta cantidad de los aparatos dentales...
29.03.2003 18:08
Jue, vaya historia... :s Por suerte yo aun no he tenido ningun dolor d muelas d estos... :P