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Hoy os quiero hablar sobre el hotel donde nos alojamos en Budapest. No tuvimos la posibilidad de elegirlo ya que contratamos un pack vacacional que incluía los vuelos de Madrid a Praga, de Praga a Budapest y de Budapest a Madrid así como los dos hoteles en Praga y Budapest respectivamente. He de decir que nada más conocer los nombres de ambos hoteles busqué referencias de los mismos aquí en Ciao. En el caso del hotel de Praga, el Barceló Praga, sí que encontré varias opiniones sobre el mismo, pero en el caso del hotel de Budapest no, por lo que tuve que buscar información sobre él en otras webs.
Cada vez que hago una opinión sobre un hotel, antes o después a lo largo de dicha opinión, siempre termino diciendo que yo llegué a Ciao buscando información sobre hoteles y es que es rigurosamente cierto. Como viajera empedernida que soy, siempre creo que tener la mayor información posible sobre un hotel resulta fundamental, ya que él solo es capaz de arruinarte un viaje o de colaborar para que estés como en tu casa. Por eso, creo que siempre me esfuerzo un poco más si cabe en las opiniones sobre hoteles, con el ánimo de que si vas a alojarte en este lugar, estés lo más informado posible sobre el hotel que vas a elegir.
HOTEL ATRIUM EN BUDAPEST, UN HOTEL CÉNTRICO.
Esto ya va a gusto de cada uno, pero en mi caso, yo soy de las que prefiere alojarse en un hotel céntrico e ir andando a todas partes que alojarte en un hotel alejado, aunque sea mejor. Sin embargo, esta característica no siempre resulta muy posible, o no siempre se adapta a nuestros presupuestos. En este caso, como os dije hace un par de párrafos, los hoteles ya venían dentro del paquete vacacional que contratamos, por lo que no resultó posible elegirlos según nuestras preferencias. En concreto, el hotel de Praga estaba más alejado pero fenomenalmente comunicado con el centro por una línea directa de metro, y el de Budapest por el contrario estaba situado en el centro de la ciudad.
Este hotel se ubica en la zona de Pest, ya sabéis que la ciudad de Budapest no es más que la unión de dos ciudades separadas por el río Danubio, a un lado Buda y al otro Pest. Buda es la ciudad medieval, con su castillo, sus pequeñas callejuelas adoquinadas, sus casitas de colores… Pest es la ciudad cosmopolita, con el Parlamento, las avenidas principales, la zona comercial… Cada una tiene su peculiar encanto, ambas están unidas por puentes entre los que destaca el Puente de las Cadenas, y entre medias la Isla de Santa Margarita que comparten.
El hotel Atrium Fashion está a un paseo de unos quince o veinte minutos de la zona más comercial de Pest, que se ubica en la rivera del Danubio. Simplemente había que recorrer una avenida principal y al final de la misma, justo en la calle de detrás se encontraba el hotel. Además, pegado al hotel había una boca de metro que en tres paradas te llevaba a la zona comercial y más céntrica de Pest. Nunca cogimos el metro ya que llegábamos andando en muy poco tiempo, pero está bien estar tan bien comunicado incluso por transporte público.
Os dejo los datos completos del hotel para que los tengáis:
HOTEL ATRIUM FASHION
Cskonai Utca 14 1081, Budapest (Hungría)
http://www.atriumhotelbudapest.com/
CARACTERÍSTICAS DEL HOTEL, UN HOTEL COQUETO Y CON CIERTO ENCANTO.
Hasta donde yo llego y he podido averiguar, el Hotel Atrium Fashion creo que no pertenece a ninguna cadena hotelera. De hecho, por el funcionamiento interno del hotel, yo diría que se trata más bien de un establecimiento con carácter familiar, aunque son sensaciones mías. Yo lo calificaría como un hotel coqueto y con encanto, un pequeño hotel urbano decorado de una manera muy moderna, cuidando los detalles y con mucho gusto, y un toque general bastante british.
La distribución del hotel es cuanto menos curiosa. En la entrada puedes ver la recepción a mano izquierda y una pequeña sala a la derecha con un sofá y unos sillones. De frente y en medio de un pasillo otro sofá con una televisión enfrente y una estantería con libros. Era algo también raro o curioso, ya que estaba justo en medio de un pasillo, ancho pero pasillo al fin y al cabo. Es una buena manera de aprovechar el espacio y hacer una especie de saloncillo o sala de tele, a pesar de que obligatoriamente todos
Fotos de Atrium Fashion Hotel, Budapest
Atrium Fashion Hotel, Budapest
los clientes del hotel tienen que pasar por ahí de camino a sus habitaciones o al comedor del hotel.
Si sigues un poco más adelante por ese pasillo, te encuentras con que el hotel se abre alrededor de un patio interior acristalado en su parte superior, por lo que el edificio resulta muy luminoso. En ese patio se encuentra el salón-comedor donde se sirven los desayunos. Todo muy chic y muy fashion, en honor al nombre del hotel dicho sea de paso. El ascensor se encuentra a mano derecha justo antes de llegar al comedor, y al ser acristalado, te permite obtener unas bonitas vistas del comedor mientras subes y bajas en él. Las habitaciones, a su vez, se encuentran situada en su mayoría en un pasillo alrededor del patio central, aunque también había habitaciones que daban a la calle y se encontraban sobre la zona de la recepción y los saloncitos de los que os he hablado antes. En nuestro caso, nuestra habitación daba al patio principal, por lo que no os puedo hablar del otro tipo de habitaciones, pero sí de la mía, de la que luego os hablaré con más detenimiento.
NUESTRA HABITACIÓN.
Como sólo vi la nuestra, no os puedo hablar del resto de las habitaciones, pero intentaré definiros la nuestra de la mejor manera y más completa posible. Se trataba de una habitación doble que, como os decía antes, daba al patio central. Estaba situada en la planta superior del hotel, que si no recuerdo mal era una cuarta planta. Estas habitaciones no tienen salida a la calle, por lo que la ventilación en todo caso es escasa, ya que aunque abras la ventana, la podrás abrir al pasillo que a su vez da al comedor central, al que de manera indirecta le puede llegar algo de aire de la calle cuando abren la puerta de recepción. No sé si eso era de agradecer o no, porque hacía un frío terrible en Budapest los días que estuvimos allí. En cualquier caso, la habitación no resultaba cargada, aunque no podías abrir la ventana a la calle, estaba bien ventilada y no notabas nada fuera de lo normal.
No era una habitación muy grande, pero sí lo suficientemente amplia como para sentirte cómodo en ella. En nuestro caso, pedimos una cama doble y nos la dieron, resultando además muy cómoda. Además de la cama, había dos mesitas, un armario empotrado, un escritorio, un minibar y un sillón. La inevitable moqueta y algunos otros tópicos de los hoteles de Europa (diferentes a los españoles, aunque también seamos europeos), también estaban por allí haciendo acto de presencia. Estaba decorada en gris y verde, todo totalmente nuevo y muy fashion (otra vez a juego con el hotel), en muy buenas condiciones. Los edredones que te dejan a medio tapar (o te entra frío por los pies, o por los brazos), también estaban allí, muy típicos ellos de la zona.
El baño también era amplio, bonito y moderno. Cómodo e iluminado con luz artificial ya que tampoco tenía ventana, mantenía las mismas tonalidades decorativas del resto de la habitación y del hotel en general, espero poder colgaros algunas fotos ilustrativas de lo que os estoy contando.
La habitación resultaba cómoda, tenía además calefacción y aire acondicionado individuales y regulables, muy de agradecer. Los muebles eran nuevísimos y con un toque muy modernos. Eso sí, tenía una televisión que dio mucho para hablar y de la que también pretendo comentaros algunas cositas más adelante. Estaba bien el hotel, en general es un hotel en el que yo probablemente repetiría en el caso de que volviese a Budapest.
PRECIO.
Siempre es un dato que resulta importantísimo, pero en este caso no voy a poder afinároslo demasiado. La tabla de precios de las habitaciones, que estaba pegada en la parte interior de la puerta del armario empotrado, decía que una noche en habitación doble con desayuno costaba más de 150€, lo que me parece una absoluta barbaridad. De acuerdo con que el hotel estuviese bien, pero yo no pagaría 75€ por persona y noche.
Nosotros, compramos un paquete vacacional que incluía tres vuelos (Madrid-Praga, Praga-Budapest y Budapest-Madrid), así como 7 noches de alojamiento y desayuno, cuatro en el hotel de Praga y tres en éste de Estambul. Fuimos fuera de temporada (octubre), pero nos salió por menos de 800€ por persona, por lo que creo que mereció la pena. Puestos a especular el precio de este hotel, especulemos. El vuelo de Budapest a Madrid tenía un suplemente de 75€ en el caso de que quisieras venir en vuelo directo, por lo que ya nos quedarían 700€. Si de esos 700€ quitamos 300€ para los tres vuelos, nos quedamos con algo menos de 400€ para las 7 noches, teniendo la sensación de que el hotel de Praga era más caro que el de Budapest. 55€ por persona y noche nos quedaría si dividiésemos los 400€ entre 7 noches, pero si entendemos que el hotel de Praga era más caro, yo entiendo que como mucho, el alojamiento en este hotel sería de alrededor de 40€ por persona y noche, o quizá menos, que la agencia de viajes también tiene que llevarse su parte, el touroperador la suya y etc, me da que la habitación doble rondaría los 60-70€, un precio que entonces sí merecería pagar, pero no más del doble como ponía el papelito del armario empotrado.
EL DESAYUNO.
Dentro del paquete del hotel, en el precio que pagamos venía también incluido el derecho al desayuno buffet, que siempre es de agradecer. Además parece que cuando uno desayuna a cuerpo de rajá se siente más de vacaciones. Lo de desayunar a cuerpo de rajá quizá sea una acepción demasiado amplia, porque cada uno puede entenderlo como quiera, pero como los desayunos en mi día a día suelen ser de pie, escasos, rápidos y bastante frugales, el hecho de sentarme a una mesa y tener una gran variedad de alimentos frente a mis narices entre los que poder elegir, es casi ya una fiesta. Pero dentro de los desayunos hoteleros, podemos encontrar prácticamente de todo, desde verdaderas maravillas hasta desayunos para ir tirando (desde el concepto de rajá, claro está). Este hotel es un poco de ese tipo, de estilo buffet a lo rajá pobre podríamos llamarlo.
Os decía antes que el hotel tiene un aire a lo british y sobre todo se nota en sus desayunos. Lo mejor es el sitio donde se sirven, en medio del comedor del patio central, muy fashion y con mucho estilo. La comida, de estilo british, no era precisamente la mejor que hubiese probado en mi vida, por lo que tampoco era un desayuno de majarajá precisamente. Había un poco de todo, aunque bastante aséptico: cereales, poca bollería, algo de queso y fiambre (escaso y malejo), algunos zumos, una especie de revuelto de verduras, salchichas y huevos revueltos con una pinta no muy alentadora. Si lo comparo con el hotel de Praga en el que me había alojado unos días antes, ganaba aquel por goleada en cuanto a desayuno se refiere, aún así, siempre podías tomarte un buen tentempié y recabar fuerzas, que al final es de lo que se trata.
No recuerdo exactamente el horario del desayuno, pero era bastante amplio. Sobre todo, porque a mí lo de madrugar en exceso estando de vacaciones no me va, y recuerdo que bajábamos a desayunar alrededor de las diez de la mañana, por lo que por lo menos hasta las diez y media seguro que estaba abierto. Yo me abstenía de quesos, salchichas y verduritas, me tomaba un bocadillito de fiambre y mis cereales con un café con leche, lo justo para retomar fuerzas y cogerlo con ganas, que en la calle hacía mucho frío y teníamos que recorrernos media ciudad.
VALORACIÓN A FAVOR Y EN CONTRA DEL HOTEL.
La valoración de este hotel, sobre todo si tenemos en cuenta lo que nos costó el paquete vacacional completo, tiene que ser positiva sí o sí. Ahora bien, el hotel en sí creo que tiene algunos puntos que mejorar, porque pasan cosas muy raras. Os explicaré algunos de los defectos y anécdotas que viví durante los tres días en los que nos alojamos allí, para que podáis haceros una idea.
Creo que uno de los PUNTOS A SU FAVOR es su UBICACIÓN, ya que sin encontrarse en el meollo de todo, se encuentra en un lugar muy céntrico y muy bien comunicado. La boca de metro está a tres minutos andando, para ir a pie hasta el centro tardarás unos 20 minutos y además hay numerosas líneas de metro que transitan por la zona. Es una zona también muy concurrida, con numerosos restaurantes de comida rápida (McDonalds, Burger etc.), lo que te puede sacar de un apuro. También hay varios supermercados en las proximidades y en general tiene un poco de todo lo que puedas necesitar.
También me ha gustado mucho la DECORACIÓN del hotel, minimalista, moderna y con excelente buen gusto. Los muebles eran todos nuevísimos y muy cómodos, especialmente el colchón, algo muy de agradecer. Te hacía sentirte como en tu propia casa.
En cuanto a los PUNTOS EN CONTRA, destacaría la GESTIÓN DE SUS EMPLEADOS. Yo no diría que son corteses, me parecen incluso demasiado fríos, nada atentos, simplemente están haciendo un trabajo rutinario y no se ocupan de nada más. Y no es que los húngaros sean así, porque de hecho en otros lugares (restaurantes, cafeterías, el barco etc.) eran mucho más amables. Con ellos además vivimos experiencias surrealistas (algo que parece que últimamente me ocurre en casi todos los sitios donde voy) que os paso a relatar…
LA TELEVISIÓN FANTASMA. La tele de la habitación, como no podía ser de otra manera, era igual de moderna y fashion que el resto del mobiliario. Problema, que no funcionaba, por más que le dabas al mando, nada de nada. Primera llamada a recepción, la chica nos viene a decir algo así como que somos tontos y no sabemos encender la tele, que en un rato viene alguien de mantenimiento. Pasan 20 minutos y nada, vuelvo a llamar y a los diez minutos más aparece el chico. Resulta que el mando que estaba en nuestra habitación no se correspondía con el modelo de nuestra tele, misterios del universo… Después de irse y volver tres veces hasta que encuentra el mando correcto, parece que la tele funciona.
Pasan dos días y la tele deja de funcionar, le das y nada. Segunda llamada a recepción, con otra recepcionista que no era la del primer día. Me dice que apriete el botón de la tele, le pregunto que si el que pone TV y me grita que ni se me ocurra!!!! Nada, le das al botón que sea y el aparatejo sigue sin funcionar. La recepcionista, con voz de pocos amigos, anuncia que ella misma sube. He de decir que no tardó veinte minutos como el de mantenimiento, subió y nos dijo que el botón que pone TV no se debe tocar, a lo que mi marido le contestó que entonces que lo taparan, porque si tú tienes un mando para la tele y ves un botón que pone TV, ¿qué se te puede pasar por la cabeza? Menos mal que era la última noche y ya para qué discutir…
¿RECOMENDARÍA EL HOTEL?
Sí y no. Si encontráis una buena oferta, sí que lo recomendaría, ya que tiene buena situación y es un buen hotel, pero si no, tampoco lo recomendaría como el hotel de mis sueños. Es cierto que muchas veces (o en mi caso prácticamente siempre) utilizamos los hoteles como campamentos base, para dormir, ducharnos y poco más. En esta ocasión nosotros lo utilizamos más ya que hacía un frío pelón en Budapest y no apetecía estar en la calle más de lo necesario. Salíamos sobre las 10.30 de la mañana del hotel, comíamos por el centro, visitábamos lugares de interés, y a eso de las 19 horas como muy tarde, solíamos regresar al hotel. Excepto una noche que cenamos fuera, las demás cenamos en la habitación tras haberle hecho una visita al supermercado de la plaza y abastecernos con algunas viandas de viaje.
Un dato muy a su favor era que la calefacción era totalmente regulable por cada habitación, lo cual verdaderamente era de agradecer. La habitación era amplia y muy cómoda, por lo que teniendo en cuenta que estuvimos en ella más de lo que hemos estado en otras de otros hoteles, quedamos satisfechos con el lugar. Además había wifi gratuito, con una anécdota similar al de la tele, pero que me permitió conectarme finalmente cuando quise y ponerme a husmear un poquito por ciao y por otros lares de internet.
MI EXPERIENCIA.
La experiencia en este hotel y en Budapest en general fue realmente buena, a no ser por los pequeños detalles que os he ido comentando y por el inmenso frío que lo inundaba todo y que no te dejaba pensar en otra cosa. Budapest es como una Viena desvencijada, como una ciudad en la que el muro cayó hace unos meses y aún queda mucho por restaurar. Estoy segura de que el día que le limpien la cara será un lugar realmente precioso que cautivará al viajero que se pierda entre sus calles.
Me lo pasé muy bien en Budapest, a pesar del frío, aunque no es una ciudad monumental ni turística al uso, pero aún así, tiene muchas cosas que enseñarnos y que podamos descubrir. El hotel estaba muy céntrico y a buen precio, como casi todo en el resto de la ciudad, ya que en Budapest los precios siguen siendo bastante baratos o ajustados. El paquete turístico vacacional nos salió a un precio excelente y nos proporcionó la posibilidad de conocer Praga y Budapest. El hotel también estuvo bastante bien o con buena relación calidad-precio, no tengo pensado volver a visitar Budapest en un futuro a corto o medio plazo, aunque nunca se sabe. Si finalmente lo hago, ya que conozco este hotel, miraré qué oferta me hace, pero también lo compararé con otros hoteles por si acaso. Espero que mi opinión os haya sido de utilidad si pensáis en visitar Budapest y utilizar este hotel para vuestra estancia.
Me ha sorprendido que te quejes de la tele estropeada... yo cuando viajo es de las cosas que nunca echo de menos. Y, estoy contigo, un hotel, cuanto más céntrico, mejor. Besos.
gante diseño de interior, por lo que ofrece una nueva experiencia única de hotel en Budapest, apropiada para viajes de negocios, en familia o para grupos. El hotel consta de...
NEWLY BUILT TO BLEND ULTRA MODERN FACILITIES AND STYLISH INTERIOR DESIGN, THE HOTEL OFFERS A UNIQUE NEW LODGING EXPERIENCE IN BUDAPEST, SUITABLE FOR BUSINESS ...
12.12.2009 16:48
Gran opi, tengo que ir a Budapest y tu opi me será útil :D
28.11.2009 22:50
no está nada mal, pero vaya para ser tan fashion lo de la tele estropeada . . . Saluditos.
20.11.2009 00:17
Me ha sorprendido que te quejes de la tele estropeada... yo cuando viajo es de las cosas que nunca echo de menos. Y, estoy contigo, un hotel, cuanto más céntrico, mejor. Besos.