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En comparación con la generación anterior, los pasajeros de la parte trasera del habitáculo disfrutan ahora de un espacio para las piernas 29 milímetros mayor y el ancho interior a la altura de los hombros se ha visto ampliado en las dos filas de asientos (detrás + 23, delante + 42 milímetros). A pesar de la reducción de la altura del vehículo, el espacio interior a la altura de la cabeza no se ve prácticamente afectado, gracias a los asientos deportivos situados a un nivel más bajo.
Al margen de que la línea es demasiado continuista con la anterior generación, el A3 tiene mucho empaque y hace gala de unos acabados magníficos, propios de la categoría premium en la que milita, aunque el aspecto visual del salpicadero, con un plástico granulado, es mejorable.
En la parte mecánica el A3 presenta bastantes novedades, como una dirección Servotronic de asistencia electromecánica con punto neutro variable, el motor 2.0 TDI con la inédita culata de 16 válvulas e inyector bomba con una mejora importante de la acústica de la inyección y del motor o el tren de rodaje deportivo, con una suspensión trasera multibrazo, pero de estos aspectos hablaremos más adelante.
El puesto de conducción raya la perfección, pero hay algunos aspectos mejorables, como el reposapiés algo retrasado respecto del acelerador, ahora de tabla y de tacto delicioso, que obliga a llevar esa pierna un poco más flexionada que la derecha y sin tanto apoyo del muslo, o la falta de reglaje de inclinación de la banqueta, o cierta falta de espacio para las rodillas, o el sempiterno problema de la llave de contacto, expuesta no sólo a los golpes de la rodilla derecha, sino incluso a cortar el contacto con ella. También cierta sensación de agobio que produce la falta de superficie acristalada y un parabrisas muy pequeño y bastante adelantado.
Tampoco está bien colocado el cenicero delante de la palanca del cambio, encajonado entre los asideros, sin protección acolchada y contra los que acaba chocando la pierna derecha del conductor, o los mandos para regular la temperatura de la climatización, con un tope para regular de medio grado en medio grado, en lugar de giratorios, más prácticos y cómodos.
En el lado bueno tenemos un respaldo perfecto, una suavidad extrema de manejo tal y como nos tiene acostumbrados la marca, destacando sobre todo la excepcional suavidad y progresividad del embrague y la transmisión, tanto en conducción tranquila como deportiva, con una palanca del cambio de tacto magnífico e inserciones muy firmes.
Detrás el acceso es bastante bueno, con espacio suficiente para pasar los pies, y gracias a la línea del techo hay bastante sitio para las cabezas. El asiento es muy cómodo por respaldo y algo menos por banqueta, un poco corta pero con la inclinación adecuada. Los cristales traseros son fijos y pequeños, produciendo cierta sensación de agobio como en las plazas delanteras.
En la parte mecánica, empezaremos por el nuevo motor 2.0 TDI, que se diferencia del 1.9 TDI no sólo por el aumento de cilindrada sino sobre todo por su nueva culata con cuatro válvulas por cilindro. El combustible se inyecta con unos inyectores bomba desarrollados expresamente para su utilización en este nuevo TDI, con los que se ha buscado una mejora de la acústica de la inyección y por tanto del motor. Y a fe que se ha conseguido esta mejora: no se siente el más mínimo retemblor en el interior al arrancar o parar el motor (aunque con el capó levantado el motor parece que se va salir del vano), suena lo justo al ralentí a coche parado, sin hacerse molesto, pues en marcha lo tapa el ruido de rodadura por encima de 10 km/h y a punta de gas pasa absolutamente desapercibido, sin que empeore apenas cuando pisamos a fondo.
En alta va como un tiro, se puede estirar sin problemas más allá de 4.000 rpm, con el corte a 4.900 rpm, pero en baja le falta algo de elasticidad.Los consumos son muy buenos, en conducción tranquila roza los 5 litros y apurando la marcha se conforma con 7 l/100 km. De la transmisión solo podemos decir bondades, es suave, con una amortiguación torsional excelente, sin un mal tirón en conducción viva utilizando el cambio sin cortar gas y con una palanca corta, de tacto estupendo, recorridos medios pero muy firme, rápida y precisa.
Acompaña en este panorama otra de las novedades mecánicas, la dirección Servotronic, suave y precisa, con asistencia electromecánica en función de la velocidad y que sólo consume energía cuando se gira, lo que supone un descenso del consumo en una media de 0,2 l/100 km. Dispone de un retorno activo con punto neutro variable, que compensa la inclinación lateral de la calzada y el viento lateral constante, sin que afecten a la estabilidad en el recorrido del vehículo.
Los frenos en cambio me han supuesto una pequeña decepción, la única del magnífico Nuevo A3 y no por distancias de frenado, muy buenas, ni por resistencia al calentamiento, excelente para lo que que es capaz de acelerar el motor, sino por equilibrio y aplomo en frenadas suaves y medias en curva, que tiende a desviar algo la trayectoria y descompensar el apoyo de la trasera, hecho que extraña teniendo en cuenta que va como una piedra, pero como lo he sentido lo cuento. Tampoco es ideal el tacto del pedal, que requiere de muy poca fuerza, pero sin mordiente en la parte inicial y con un recorrido ligeramente largo en frenadas suaves. En frenadas de emergencia este detalle pasa absolutamente desapercibido.
describe con gran detalle el funcionamiento, taras, peculiaridades del Audi A3, opinion por lo que se ve sacada de experiencia personal, no de un simple folleto lo que la acerca a la realidad mas que ninguna.
17.04.2012 17:17
Muy Interesante!
23.12.2005 13:54
describe con gran detalle el funcionamiento, taras, peculiaridades del Audi A3, opinion por lo que se ve sacada de experiencia personal, no de un simple folleto lo que la acerca a la realidad mas que ninguna.
30.10.2005 00:39
buen coche