Opinión sobre

Audi TT Roadster 1.8 T

Impresión Total (55): Evaluación Total Audi TT Roadster 1.8 T

 

Todas las opiniones sobre Audi TT Roadster 1.8 T

 Escribir mi propia opinión


 


El descapotable de dos plazas

4  29.07.2001

Ventajas:
línea moderna, motor potente pero dulce

Desventajas:
2 plazas y precio bastante alto !

Recomendable: Sí 

Guille_bcn

Sobre mí:

usuario desde:29.07.2001

Opiniones:28

Confianza conseguida:4

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 2 miembros de Ciao

LA FILOSOFÍA

Un Roadster se define como automóvil descapotable de dos plazas. Esta definición se puede considerar aprobada. De todos modos, cabría preguntarse en qué se distingue un Roadster de un cabrio o un spider convencionales. Por regla general, los diseñadores orientan un modelo cabrio conforme a los niveles de confort de marcha que ofrece una berlina. En cambio, un spider es por naturaleza un deportivo puro con un parabrisas bajo; en los modelos clásicos, el parabrisas y las lunetas laterales solían ser desmontables.

Al principio no ofrecían ni siquiera techo alguno. Más tarde, se empezó a incluir una lona impregnada, que se tenía que montar manualmente sobre un mecanismo de varillas, que recordaba a las patas de una araña. Y como la mayoría de estos coches eran de origen británico, todos los posteriores modelos pertenecientes a esta clase han conservado la denominación original para este animal: "spider".

Al paso del tiempo, se empezó a ofrecer también modelos Roadster: vehículos de dos plazas con capacidad de calle pero no aptos del todo para la competición. No obstante, estos Roadster se caracterizaban por su rapidez al desplazarse y al replegar o desplegar su capota.

Pero con la evolución del lenguaje moderno, las definiciones claras de antaño se han vuelto hoy un poco más borrosas. Independientemente de sus prestaciones, los términos Roadster y spider son hoy calificativos para unos descapotables de dos plazas o los exponentes más deportivos de los automóviles convencionales. Pero se ha podido comprobar en numerosos sondeos respecto al confort y la seguridad de marcha que la capacidad de sufrimiento de los propietarios de deportivos de esta clase ha disminuido en la actualidad a una magnitud insignificante.

Se han conservado sólo las ventajas deseadas: poder desplazarse al aire libre, percibir el aroma no filtrado de la naturaleza, notar el susurro del viento y gozar de unas suspensiones de tarado deportivo, un contacto directo de la dirección, una agilidad dinámica y una estética interesante. Estos son los rasgos típicos que caracterizan a un Roadster moderno.

EL DISEÑO - "DESIGN BY AUDI"

Pero no es suficiente en la actualidad utilizar un concepto comprobado y eliminar simplemente su techo. Ésta sería una manera demasiado sencilla de añadir una variante Roadster a una gama de modelos. Una solución improvisada de esta forma no podría satisfacer jamás a los clientes de gustos más refinados. Para los dos modelos TT Coupé y TT Roadster, los especialistas de Audi han elegido el camino más indicado: el diseño de cada una de las dos variantes ha estado a cargo de un equipo independiente.

El TT Roadster concentra de manera especial todas las virtudes de Audi. El estilo y la estética del TT Roadster retoman la idea de los conceptos puros, según los que se idearon y se fabricaron los primeros Roadster.

Pero con el TT Roadster no se ha procedido como con sus competidores más directos: desde su primera aparición pública en el salón de Tokio 1995 hasta que ha alcanzado su madurez de serie, el modelo definitivo apenas ha experimentado unas modificaciones muy profundas.

El espíritu y el carácter de aquel prototipo se han conservado de forma estricta. Un automóvil bajo, compacto y atlético nunca podrá dejar indiferentes a las personas que lo vean, menos todavía si su capota se ha replegado y guardado de forma invisible detrás de sus asientos. ¿Pero en qué medida cambiaría esta impresión, cuando tuviera buenos motivos para comparecer con la lona desplegada?

Sus diseñadores se han tomado el tiempo necesario para encontrar la respuesta adecuada a esta interrogante. Porque en la mayoría de nuestras latitudes europeas, donde el conductor de un deportivo Roadster tiene que recurrir con bastante frecuencia al amparo de su capota contra la meteorología inclemente, no se desea que la estética del Roadster pase desapercibida del todo debajo de una lona. La solución que se ha encontrado a este problema es verdaderamente tan estética como práctica.

El conjunto de lona y varillajes se puede desbloquear con una sola mano y recoger detrás de los respaldos. Esta operación tarda unos 10 segundos, es decir, unos quince si se utiliza el mando eléctrico, sistema que equipa de serie este modelo. La funda protectora, que forma parte del equipamiento de serie, enrasa con la parte alta de la cintura del vehículo y protege la lona y su varillaje contra la suciedad. Para su manipulación cómoda, pero también de cara a la protección antirrobo, el mecanismo de la capota cuenta con un pestillo, que permanece bloqueado hasta que se abre la puerta.

LOS VALORES INTERIORES

Con la presentación de su nuevo TT Roadster, Audi abre un nuevo capítulo en la historia de la seguridad para los automóviles descapotables. Este modelo marca unas nuevas pautas en cuanto a la calidad de la protección para el conductor y el pasajero. Esto se refiere en primer lugar a la estructura de la carrocería, cuyos valores de rigidez alcanzan unos niveles que sólo se podían obtener hasta hace poco tiempo con los modelos berlina.

El punto de partida para este progreso tecnológico importante en cuanto a la rigidez estructural reside de forma esencial en el diseño de las taloneras. Su construcción a partir de perfiles muy amplios y fabricados con chapas de mayor calibre refuerza la estabilidad flexional y torsional de la carrocería, que no transmite vibraciones de ninguna clase, tampoco cuando el vehículo se desplaza sobre superficies arrugadas. Para una prueba de estas virtudes sólo se tiene que ver el espejo retrovisor: éste no proporciona en ningún momento una visión borrosa de la situación a la trasera del vehículo.

De todos modos, unas taloneras robustas no podrían garantizar por sí solas una rigidez tan alta. La barra que apoya el salpicadero, el marco muy reforzado para el parabrisas y los dos soportes de aluminio guarnecidos con cuero se han compenetrado de forma armoniosa para reforzar aún más estas ventajas de estabilidad. Estos dos triángulos de aluminio constituyen un elemento de apoyo decoroso entre la consola central y el túnel de la transmisión. Además, en las columnas A se han integrado, dos tubos concéntricos de acero altamente resistente, anclados arriba en la parte más alta de la columna y abajo en los puntos de unión más robustos del grupo de bajos.

Asimismo, se han construido también de forma informatizada unos refuerzos adicionales para la carrocería, que amortiguan o eliminan cualquier transmisión de vibraciones posiblemente molestas. Por tanto, han desaparecido prácticamente por completo los temblores en el volante y la palanca selectora del cambio, que eran típicos de los Roadster de antaño.

Teniendo en cuenta las medidas de refuerzo adicional, que han sido necesarias para obtener los resultados comentados, se podría suponer que el casco de la carrocería para el modelo descapotable debería pesar unos 100 kilogramos más que el TT Coupé. Pero gracias a unas optimizaciones puntuales y la utilización de su inmensa experiencia en el campo de la construcción ligera, los expertos de Audi han podido reducir este valor académico entorno a un 60 por ciento.

En definitiva, la construcción es tan robusta que se ha comprobado en diversas pruebas de vuelco lateral, que el vehículo alcanza unos valores de resistencia tan altos como una berlina de gama alta. Además, esta carrocería proporciona también la base óptima para la incorporación de otros elementos para la seguridad.

El elemento principal de la seguridad "interna" del TT Roadster son sus dos arcos antivuelco, que caracterizan de manera inconfundible el perfil del Audi TT Roadster, cuando se desplaza con su capota replegada. Pero aparte de sus efectos estéticos positivos, estos arcos de aluminio anodizado y pulimentado, que se apoyan sobre el propio casco de la carrocería, desempeñan unas funciones de protección fundamentales.

El equipamiento de serie ofrece también pretensores pirotécnicos, que se han aunado con limitadores de fuerza para los cinturones y cuatro airbags. Igual que el TT Coupé, el Roadster cuenta con dos airbags frontales y dos laterales para la protección en los costados. Los airbags laterales se han integrado en los respaldos de los asientos, donde pueden proteger más eficazmente el tórax, el abdomen y la cabeza de las personas, independientemente de la posición de asiento que se haya ajustado. En caso de necesidad, la bolsa de aire emerge de abajo para arriba, extendiéndose en este desplazamiento entre la puerta y el ocupante del vehículo. La carrocería del nuevo TT Roadster es capaz de cumplir ya en la actualidad todas las exigencias legales en cuanto a choques frontales (96/79/CE) e impactos por el costado (96/27/CE).

LA AERODINÁMICA

A pesar de una optimización profunda, ningún automóvil descapotable podrá ofrecer jamás por naturaleza una eficiencia aerodinámica tan perfecta como una ave voladora. A esta maravilla se oponen sencillamente todas las leyes de la física. Un coche descapotable produce siempre unas turbulencias, resistencias y compresiones mayores o menores que influyen de forma negativa en su coeficiente de penetración en el aire.

Cualquier elemento deflector a incorporar se tiene que diseñar específicamente. Además, las amplias tomas de aire en el frontal, que son necesarias para la respiración y la ventilación de los motores sobrealimentados, dificultan en gran medida el trabajo de los diseñadores y especialistas de aerodinámica. Se han minimizado los componentes de resistencia a la penetración y optimizado el empuje aerodinámico sobre los ejes del vehículo, pero sin que ésto influyera de manera desfavorable en su diseño.

Para optimizar literalmente a fondo la aerodinámica del TT Roadster, los expertos de Audi se tuvieron incluso que sumergir en el agua. Con esta técnica, que se emplea también para perfeccionar la aerodinámica de los coches de competición de Fórmula 1, se ha podido mejorar el grupo de bajos del TT Roadster. Inmersos en una pila de agua, han analizado con una maqueta en escala 1:4 todos los puntos de la carrocería que producen unas turbulencias desfavorables. Además, han adoptado también otra técnica de Fórmula 1: el vehículo se ha comprobado en el nuevo túnel de viento de Audi, donde se simulan desplazamientos virtuales sobre superficies asfaltadas. Los datos obtenidos de esta manera respecto a la canalización del aire de penetración permiten unas optimizaciones puntuales muy exactas, que no se podrían obtener con los métodos convencionales.

Estos procedimientos han permitido definir, por ejemplo, unos pequeños aletines deflectores para el grupo de bajos, donde reducen de modo significativo las turbulencias que producen unas ruedas anchas.

El resultado: un coeficiente de penetración de Cx igual a 0,36 es un valor muy positivo para un Roadster. Pero esta cifra define nada más que el posicionamiento del TT Roadster en la disciplina de aerodinámica. Sin embargo, un comportamiento aerodinámico favorable y, sobre todo, una disminución eficiente de los ruidos del aire de penetración documentan en primer lugar la armonía general del concepto Audi TT.

Cuando el vehículo se desplaza a gran velocidad con su capota desplegada, los niveles de sonoridad del viento son muy bajos en el habitáculo. Esta ventaja se ha obtenido también gracias a un diseño perfeccionado para el mecanismo de la capota. Pero se debe en la misma medida a la incorporación de una luneta térmica de cristal y unas gomas optimizadas también aerodinámicamente.

La altura del parabrisas, el diseño de la capota, la situación de las varillas y hasta el sentido del entretejido de las fibras y la tensión de la lona se han estudiado también a fondo para que el aire se pueda canalizar de manera óptima y sin que se produzcan turbulencias innecesarias encima del techo. Gracias a este esmero, la capota del TT Roadster no se deforma en absoluto, ni siquiera cuando el vehículo se desplaza por vías de alta velocidad.

Al viajar en cambio con la capota replegada es cuando se notan casi mejor las virtudes aerodinámicas del TT Roadster. A pesar de una escasa altura y una inclinación del parabrisas aerodinámicamente favorables, detalles típicos para un diseño Roadster clásico, el microclima en su habitáculo es en todo momento agradable. Gracias a un novedoso sistema protector opcional, las turbulencias disminuyen de forma significativa en el interior del vehículo.

A diferencia de los modelos Roadster conocidos, este protector de viento para el TT Roadster cuenta con un mando eléctrico. Pulsando este botón, el protector se desplaza a su posición óptima detrás de las espaldas de los ocupantes.

Este protector de viento, que se fabrica con un cristal de alta seguridad, reduce las turbulencias que produce el aire que penetra en el vehículo, pero sin influir en absoluto de manera desfavorable sobre la estética. Al contrario, este elemento está en perfecta sintonía con el diseño del vehículo, ya que se ha adaptado con armonía a la forma de los dos arcos antivuelco característicos. Y como ofrece cierta concavidad, el cristal puede proporcionar su efecto positivo de modo casi invisible y sin acompañarlos con unos reflejos de luz molestos.

EL MOTOR – "FUERZA MOTRIZ"

El TT Roadster ofrece motorizaciones de cuatro cilindros y 1,8 litros de cilindrada, con culatas de cinco válvulas por cilindro y sobrealimentación por turbocompresor.

La versión más potente alcanza 225 CV (165 KW); el modelo básico proporciona 180 CV (132 KW). Estos valores garantizan unas prestaciones muy buenas: el TT Roadster de 225 caballos alcanza una velocidad máxima de 237 kilómetros por hora; mientras que en el motor de 180 caballos con tracción frontal puede llegar hasta los 222 kilómetros por hora y acelerar en 7,9 segundos de 0 a 100 kilómetros por hora. Con sus 45 caballos adicionales y tracción a las cuatro ruedas, el TT Roadster quattro se toma en esta disciplina 6,7 segundos.

Pero igual de impresionante es la elasticidad de estas dos mecánicas. La motorización más alta se realza por su curva de par especialmente plana: a pesar de un gran dinamismo de marcha, una capacidad de par de 280 Nm desde las 2.200 hasta las 5.550 revoluciones por minuto permite conducir también de forma relajada. El motor de 180 caballos (132 KW) ofrece una cifra muy similar: entre 1.950 y 5.000 revoluciones por minuto se dispone de 235 Nm de par motor.

La clave para estas prestaciones impresionantes reside en la evolución y la compenetración minuciosa de la gestión electrónica para el motor, el turbocompresor y los conductos de admisión. La presión de sobrealimentación máxima para el motor de 180 CV equivale a 1,65 bares; mientras que en la motorización de 225 CV es de 1,9 bares de presión.

Los ingenieros de mecánica han trabajado también de manera escrupulosa en cuanto a la optimización de los conductos de admisión. Igual que el TT Coupé, éstos se han diseñado de manera que la mezcla penetre en forma de turbulencia cilíndrica en las cámaras de combustión. Los expertos lo llaman el efecto "tumble". Este diseño es de alguna manera la base para que la mezcla se explosione en menos tiempo y con más homogeneidad, lo que repercute de forma positiva en la eficiencia termodinámica del motor y sus emisiones de gases de escape.

Para coordinar los movimientos entre el pedal del acelerador y la mariposa de alimentación, así como la composición de los gases de escape y las necesidades de datos de otros sistemas, por ejemplo, el control de tracción o la tracción quattro, se emplea un Motronic de tipo ME7.5.

Todas las señales digitales se transmiten a través de un bus de datos CAN a la unidad de mando principal, que las traduce en valores concretos de solicitación de potencia y par motor. Este sistema carece prácticamente de cualquier elemento de mando mecánico. El pedal del acelerador y la unidad de mariposa, por ejemplo, no se han unido tampoco con un cable de mando convencional sino que con elementos de transmisión electrónicos.


Pero este desacoplamiento mecánico del pedal del acelerador y el motor favorece también al dinamismo de marcha, ya que el vehículo reacciona con mejor brío a cualquier presión sobre el pedal, traduciendo en el acto los movimientos del pie derecho en alegría de giro y dinamismo de marcha. Ambos motores están dentro de la normativa D3. El consumo total según la directiva europea 93/116/CE equivale a 8,3 litros de gasolina extra (98 RON) por cada cien kilómetros para el modelo de tracción frontal; el TT Roadster quattro de 225 caballos consume en promedio 9,4 litros del mismo combustible por cada cien kilómetros.

Para poder transmitir de forma segura todo su temperamento, el TT Roadster quattro ofrece una caja de cambios de seis velocidades. Así, el TT Roadster y el Lamborghini Diablo son los únicos deportivos descapotables del mundo que ofrecen un sistema de tracción a las cuatro ruedas.

La última evolución de la tracción quattro de Audi se presta idóneamente para su empleo con el nuevo TT Roadster. Su diseño compacto se puede compenetrar con máxima armonía con las cotas favorables de los TT Roadster y TT Coupé, en los que reparte su fuerza motriz de manera electrónicamente controlada entre ambos ejes a través de un mecanismo acoplador hidráulico.

Esta unidad de acoplamiento se ha incorporado entre el eje cardán y el diferencial trasero. Con este diseño se ha podido optimizar también el reparto del peso sobre los ejes, una ventaja decisiva que refuerza el comportamiento de marcha seguro y dinámico.

EL CHASIS – "APLOMO DEPORTIVO"

El TT Roadster se comporta ágil y brioso, porque está perfectamente preparado para un dinamismo tan alto. Independientemente de que ofrezca tracción frontal o quattro, los especialistas de chasis han dotado a este deportivo de un comportamiento muy noble y seguro.

Sus virtudes se podrían deducir sin ninguna dificultad del diseño de su chasis: el TT Roadster es un vehículo compacto que ofrece una corta distancia entre ejes, vías amplias y ruedas con neumáticos de sección ancha. Su centro de gravedad se encuentra a poca altura sobre el suelo. Estas características y un tarado deportivo de sus suspensiones garantizan una estabilidad de marcha óptima. Para el tren de rodadura delantero se emplea un eje elástico con suspensiones independientes de tipo McPherson y barra estabilizadora.

El diseño del eje trasero varía según la motorización y la tracción empleada. El modelo de tracción frontal cuenta con un eje compacto de brazos interconectados, orientado conforme a una alineación deportiva en cuanto a amplitud de vía, caída y convergencia de ruedas y tarado de las suspensiones.

La variante TT Roadster de 225 CV y con tracción integral quattro ofrece un tren trasero con eje de dobles brazos longitudinales y transversales. Esta construcción cumple de forma óptima todos los requisitos respecto a una compacidad óptima y un aplomo perfecto. Ambas versiones del tren trasero cuentan, no obstante, con una barra estabilizadora. Este elemento reduce las inclinaciones en curvas rápidas. Pero la capacidad para desplazarse deprisa implica siempre al mismo tiempo la necesidad de poder parar también rápido en caso de necesidad. Por tanto, ambas versiones TT Roadster cuentan delante con frenos de disco autoventilados.

El Roadster de 225 caballos (165 KW) ofrece también discos autoventilados para sus ruedas traseras. El espacio interior que proporcionan las llantas de 16 ó 17 pulgadas permite incorporar unos discos de frenos de diámetro amplio.

Con 312 milímetros delante y 232 detrás, es decir, 239 milímetros en el caso del TT Roadster de 225 caballos, el equipo de frenado se ha diseñado según la mejor resistencia posible y una eficiencia óptima. Ambos modelos disponen de una capacidad de frenada verdaderamente impresionante. El antibloqueo ABS y el reforzador electrónico de frenado EBV se ofrecen como equipamiento de serie.

LOS ACABADOS – "SÓLO LO MEJOR"

Aparte de su personalidad fuerte, el TT Roadster moderno ofrece muy pocos detalles que nos pudieran recordar a los Roadster de los buenos tiempos. En aquella época, el encanto de estos descapotables de dos plazas residía precisamente en la renuncia insistente a cualquier elemento técnico superfluo o que mejorase el confort de marcha. Sin embargo, es difícil aunar en la actualidad los conceptos de encanto y renuncia.

La idea de purismo no es hoy sinónimo de un equipamiento espartano, sino que se entiende más bien como expresión de un diseño estético y un estilo claro. Estos conceptos, que son válidos para su carrocería, se han materializado también en el habitáculo del TT Roadster. Al diseñar y elegir los materiales para su puesto de conducción se ha pensado en todos los sentidos de las personas: la visión, el tacto, el oído y el olfato. Todas estas percepciones imparten a los ocupantes una sensación específica y exclusiva del TT Roadster.

El volante, los instrumentos, las palancas y los mandos se han diseñado con un esmero profundo. Pero esta riqueza sensorial se podría colmar aún más con el acabado navajo mocasín.

Con este equipamiento opcional, los ocupantes se sientan en unas plazas guarnecidas de piel, que parecen en realidad unos guantes de béisbol gigantescos, como se habían mostrado con el prototipo experimental del año 1995. Los laterales de los asientos ofrecen una costura convencional, pero se unen, además, con un curioso cordón de cuero trenzado. Este detalle proporciona una estética inédita, que recordará a lo mejor a la manera cómo los indígenas norteamericanos solían coser sus mocasines tradicionales. Un detalle que refleja claramente el empeño con el que los diseñadores, los técnicos y los responsables de producto de la empresa han abordado la tarea de crear juntos su máximo exponente deportivo.

El mismo cuidado profundo hasta de los detalles más pequeños denota en general el puesto de conducción: desde unos vistosos anillos anodizados para enmarcar los relojes, pasando por los triángulos guarnecidos de piel que apoyan la consola central, hasta la empuñadura para la palanca del cambio, o sino –aunque en este caso ya fuera del habitáculo- la característica boca de carga del depósito.

Los latarales de las banquetas del TT Roadster se han tapizado también con cuero lujoso. La parte central de las banquetas se guarnece con piel alcántara. Igual que la tapicería combinada con cuero auténtico y material textil, este acabado se ofrece en dos colores. Por último, el cliente puede elegir sin ningún recargo entre tres tonalidades diferentes para la tapicería de piel clásica. La tapicería en cuero es de serie y la tapicería en cuero/alcántara es opcional.

Seguro que el TT Roadster no se tendrá que utilizar con demasiada frecuencia para resolver verdaderos problemas de transporte. De todos modos, sus diseñadores han pensado también en los pequeños detalles prácticos, que pueden hacer más fácil la vida de los conductores, cuando se tienen a disposición. Unos portaobjetos de diferente capacidad en el panel por detrás de los respaldos y dotados de cerradura independiente combinada con el cierre centralizado ofrecen espacio suficiente para guardar todos los objetos personales.

En cuanto a la sonoridad que se puede percibir dentro del habitáculo del TT Roadster, ésta ofrece dos componentes diferentes: la sonoridad de la mecánica y del equipo de música.

Quien desee gozar del sonido característico del motor, puede hacerlo sin ningún problema, sólo tiene que bajar los cristales con su mando eléctrico y pisar el acelerador a fondo. Ésta es la mejor música del mundo para muchos amigos de los deportivos Roadster. Pero también se tienen otras posibilidades no menos agradables. Subir las lunetas, conectar la radio Concert e inundar el habitáculo con los 225 vatios de capacidad musical que ofrece el sistema de sonido BOSE, con cuatro altavoces en las puertas y otras pantallas, incluidas las de graves subwoofer, en el panel detrás de los asientos.

Para obtener la posición de conducción individualmente más cómoda y favorable, el conductor de un TT Roadster puede regular la altura y la distancia de su volante de tres brazos.

Los asientos deportivos de serie cuentan con unos resaltes laterales, que refuerzan sus cualidades envolventes para mejores efectos de sujeción del ocupante, por ejemplo, en los recorridos virados. El Audi TT Roadster es un sucesor digno de sus antepasados más clásicos, sólo que en su expresión más actualizada y provista de todos los ingredientes técnicos que colman el placer de conducir a lo largo de los trazados más hermosos del mundo.

Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
Titama_Meji

Titama_Meji

07.01.2005 17:21

Me encanta este coche, si tuviera dinero me lo comprava ya!! Muy buena opinión!! Besos!!!

K_SQUE_T

K_SQUE_T

29.07.2001 02:29

Mira si me gusta que estoy haciendo una hucha para comprarmelo. saludos. :-)

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Audi TT Roadster 1.8 T ha sido leída 6280 veces por los usuarios:

"excepcional" por (17%):
  1. Titama_Meji

"muy útil" por (83%):
  1. jessy_vk
  2. veobill
  3. aiop
y de usuarios adicionales 2

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.
Productos interesantes para Usted
Audi A4 1.9 TDI Audi A4 1.9 TDI
berlina - diésel - puertas: 4 - 1896 cc
126 Opiniones
Compra ahora
Audi A3 1.9 TDI Attraction Audi A3 1.9 TDI Attraction
berlina portón - diésel - puertas: 3 - 1896 cc
188 Opiniones
Compra ahora
Audi A3 2.0 TDI Audi A3 2.0 TDI
berlina portón, hatchback - diésel - puertas: 5, 3 - 1968 cc
106 Opiniones
Compra ahora
Etiquetas relacionadas con Audi TT Roadster 1.8 T