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Hace una semana tuve el placer de conducir un BMW 323Ci, y la verdad, un LUJO. La marca alemana fabrica unos coches alucinantes, con una potencia y unas prestaciones por encima de la media, además el interior está pensado para y por el conductor, olvidándose del resto de pasajeros. Pero no es oro todo lo que reluce, luego descubrí el truco, la letra pequeña,, el verdadero lujo: el precio, si es tan cierto que las prestaciones son increíbles como que el precio también se sale de la media y con diferencia.