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La primera vez que llegué a Bali fue por casualidad, me esperaba sol, playas y hoteles de lujo, pero estaba esquivocada, Bali es más, muchisimo más, además de sus paisajes que son alucinantes y van desde los volcanes a los arrozales y desde las playas a las montañas, lo más impresionante sin ningún genero de duda son sus gentes, amables, simpaticos, siempre con una sonrisa en la boca y con ganas de agradar a todo el mundo. Los templos y monumentos de la isla merecen muy mucho la pena, son una autentica preciosidad pero su gente es sin genero de dudas el mejor monumento de Bali.