En julio teníamos que ir por Granada. En otras circunstancias echamos bocatas y comemos en el campo, pero en julio, a no ser que te subas a Sierra Nevada, lo de comer en el campo no es muy buena idea. Decidimos que comeríamos en algún restaurante, así que me puse a mirar por Internet restaurantes y bares que recomendara la gente. Encontré unos cuantos, pero el que más me llamó la atención fue el Bar FM, puesto por las nubes en unos cuantos blogs. ¿Problema? El bar cierra en julio y agosto. Escogimos otro sitio (muy bien recomendado) y terminamos comiendo en un chino (el sol nos produjo un coma transitorio que nos chamuscó un poco las neuronas, así que por no caminar más y seguir transpirando como pollos en un horno, nos metimos en lo primero que pillamos, y era eso, un chino).
Nos quedamos con las ganas del famoso Bar FM y dijimos de volver cuando pudiéramos. Una buena razón era mi cumpleaños, así que por fin nos decidimos a ir allí e invitamos a una pareja amiga que sabíamos que si acertábamos, disfrutarían un montón, ya que él tiene un paladar exquisito. Tan es así que cuando vamos a cualquier lugar de España y queremos ir a comer a un sitio que valga la pena, primero le consultamos a él (y hasta ahora no nos ha defraudado).
Como todos los bares, tiene un día de descanso, pero no sabría decir cuál. Los jueves no son, afortunadamente, ya que ayer estuvimos allí. Es un bar de renombre, pero es un bar, así que no se puede reservar. Lo suyo es llegar temprano (abre a la 13:00 horas) y pillar la zona de la barra que está entrando a la izquierda, es el sitio más cómodo, como leí en algún blog, y lo comprobamos.
El ambiente es muy sencillo, decorado con motivos marinos, unos pocos recortes de periódico en la pared (reseñas de prensa), la barra y los taburetes, no hay más. Por no haber, no hay ni carta. Todo lo que se puede degustar está escrito en dos pizarras que cuelgan de la pared, una de las cuales, Francisco Martín (FM), el dueño, va actualizando borrando algún plato y colocando otro según le van llegando los fresquísimos productos, todo un lujo. El espacio es pequeño y se llena sin apenas darte cuenta.
Si no conocéis este bar, para que os hagáis una idea, es el bar de mariscos a donde van los grandes chefs de España. Todos. Les piden que recomienden un bar en cualquier sitio de España donde pongan buen marisco y pescadito y apuntan al bar FM sin pestañear. Ya comprenderéis por qué mi curiosidad por conocerlo.
LOS PLATOS
Nada más comenzar con unas cervezas nos traen de tapa una "cabezada de pulpo" sobre rebanadas de pan con aceite. Viene siendo lo mismo que la "cabezada de cerdo" (queso de cerdo en otros sitios), pero de pulpo. Aprobación unánime.
Una vez abierto el camino, nos dejamos asesorar por FM, así que nos trae de primero unas quisquillas de Motril a las que de buena gana yo les habría puesto un piso a su nombre donde me lo hubieran pedido. Afortunadamente no abrieron la boca.
Seguimos con unas gambas blancas, tan apetitosas, jugosas y suaves como las quisquillas. Fueron 12 gambas y 12 quisquillas y no es que las haya contado, es que el mismo FM, al vernos con el eterno (y tonto) debate de "la última es para ti" (en este caso "ti" era yo por ser la ojomeneada), nos dijo entre risas que había puesto tres para cada uno para evitar la manida situación. Nos liamos a contar cabezas en los platos y al final, fuera el resultado el que fuera, "ti" seguía siendo yo, así que quedamos en ir turnando a "ti" por cada ronda.
Lo próximo: unas cigalas del tamaño de la cuarta de mi mano (iba a decir de 20 cm, pero eso se presta a confusión...), exquisitas.
Seguimos con unas cañaíllas, que estaban bien sin más. La pega es que sabían a poco...
Hay un plato que todo el mundo suele recomendar, y que por lo visto es la estrella del bar. Yo estaba impaciente y curiosa por probarlo: el pulpo seco. Es el único plato del que os dejo una foto porque tenía las manos muy ocupadas como para encargarme de la cámara, pero debido a la expectación creada, hice una excepción y lo inmortalicé para enseñároslo.
Debo admitir, sin ninguna vergüenza, además, que no era lo que me esperaba. No está mal, pero me parece que lo tienen un poco sobrevalorado. Es diferente, es duro y es salado. En ese mismo estilo prefiero el espeto de pulpo, y en otro estilo, pues prefiero el pulpo a feira (y a mí me pirra el pulpo). Curiosamente los 4 coincidimos en esto. En una escala del 1 al 10, el pulpo seco tiene un 6 (las quisquillas, las gambas y las cigalas un 10). Esto no significa que si vais por allí pasaréis de él olímpicamente, no. Al contrario, aconsejo probarlo, ya que cada paladar es un mundo y si no lo probáis a lo mejor os estáis perdiendo de comer algo que probablemente os guste. Nosotros, la próxima vez que vayamos (yo pienso llevar a George Clooney, obviamente), no repetiremos pulpo seco. Hay más cosas que dejamos de probar esta vez y hay que darles oportunidad.
Después del pulpo nos comimos unos boquerones y unas ortiguillas rebozadas y fritas. No sé si hay otra forma de prepararlas, yo siempre las he comido así y me gustan, pero sin quitarles mérito a éstas, las he comido mejores en un bar de Córdoba cuyo nombre ahora mismo no recuerdo. Las del FM, un 8 sobre 10.
Y llegó la siguiente curiosidad que yo tenía: las espardeñas (pepino de mar), de las que siempre había escuchado hablar, pero no tenía el placer de haber probado. Me gustó más que el pulpo, pero tampoco le encontré el sentido: es lo más caro que hay en el bar, la ración cuesta 22,50 euros y son unos tubitos de nada (es precisamente el tubo digestivo del pepino), cuyo sabor me recuerda un híbrido entre calamares y navajas. Bien de sabor, mal de precio. 7/10.
Como aún no reventábamos, pedimos unas tortillitas de camarones. Están primorosamente elaboradas, muy redondas y muy lisas, pero también las he probado mejores. Éstas como el pulpo, un 6 justito, pero nada grave.
Y terminamos con unas puntillitas que se deshacían en la boca, a las que les otorgué un 9,5. Estupendas, suaves y jugosas y un sabor sublime.
Todo esto lo acompañamos con un Albariño de 19 euros (no era Terras Gaudas, no había).
CONCLUSION
La "fiesta" de cumpleaños nos salió (bueno, a mí no) por 251 euros (62,75 € por cabeza). Comimos estupendamente en un ambiente agradable, bien acompañados y con un servicio impecable, amable y rápido a pesar de la cantidad de gente. El dueño es una persona sencillísima que sabe aconsejar al cliente y se le agradece. Creo que nos sobraron las tortillitas y el pulpo (lo cual sólo nos habría supuesto unos 26 euros menos), pero aún así, me ha parecido un sitio bastante caro. Caro para ir con cierta frecuencia, porque la verdad es que considerando lo que sirven allí, está bien, pero podrían afinar mejor los precios, no creo que se arruinen. Al final nos resultó un agradable descubrimiento y nos han quedado muchos más platos por probar (había un atún que tenía una pinta...).
La dirección del bar es Carretera Juan Pablo II (antigua Carretera de Jaén) nº 54. Está pasando el Mercadona en frente de un Bazar chino (hay muchos por allí, por eso la pista de que hay que pasar el Mercadona, ya que también hay un almacén chino frente a la estación y no es ése).
La zona no es muy buena para aparcar (hay poco sitio, no por otra cosa), así que os recomiendo dejar el coche en el aparcamiento del Mercadona, por ejemplo.
Si vais por Granada no dejéis de ir al bar FM, os gustará.
27.10.2011 19:35
Madre mía! Qué cantidad de comida, ¿no? Bueno, al menos disfrutastéis. No creo que me anime a ir por dos cosas: el precio es de escándalo para mí y, por otra parte, no soy muy de mariscos y de productos del mar. Un beso.
21.10.2011 21:13
¡Qué bien se come en Granada!
27.09.2011 18:46
Nunca he probado el pulpo seco...