Sobre mí:La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo...
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Paseando por la calle Franco, había visto un lugar dónde ponían granizadas de sabores exóticos. Se me antojó, pero decidimos dejarlo para más tarde. Finalmente, en vista de que nos habíamos alejado bastante del lugar y que mi boca seca no perdona un capricho de tal calibre, acabamos entrando en el Iacobus, dónde también ponen granizadas.
- ¿Entramos aquí o seguimos hasta el que vimos antes?
- ¿Ahí dentro se puede fumar?
- Si, creo que si.
- Ah, entonces este mismo me vale.
Y allá que fuimos, para dentros del bar en cuestión, a tomarnos la granizada por la que andaba salibando desde hacía un buen rato.
GRANIZADAS
Al ver la carta de granizadas me quedé un poco en plan "¿y ya está?¿Ésto es lo que hay?". Y es que lo que es la variedad, en cuestión de granizadas, brillaba por su ausencia. A elegir entre: Café-Chocolate-Naranja-Limón.
No es que yo sea una experta precisamente en productos de este tipo, tampoco es que haya probado tantos sabores, pero después de haber visto la carta del otro lugar, ésta como que se me quedaba bastante escueta.
Puestos a elegir entre lo que había, decidí decantarme por la granizada de naranja que era la que me quedaba por probar.
PRESENTACIÓN GRANIZADAS
La presentación es buena. Vienen servidas en unos vasos estilizados que tienen la boca más ancha que el cuerpo, con una cantidad razonable de producto en su interior. Pedimos naranja y limón, y cada uno de ellas venía con su correspondiente rodajita del cítrico correspondiente en el borde del vaso para hacer bonito. (Bueno, la mía se les había colado dentro de la granizada, aunque supongo que debería ir en el borde como en el caso de la de Toni).
SABORES DE LAS GRANIZADAS
Estaban bien en cuanto a la consistencia de la misma. Con la misma cantidad aproximada de líquido que de hielo. De forma que iban bajando prácticamente a la vez. sin que suceda el "simpático" suceso ese que suele ocurrir de que de repente te das cuenta de que en el vaso solamente queda hielo.
Una vez probado un sorbo de las dos elegidas, tuve la certeza de que, en esta ocasión, había acertado al cambiar de cítrico. La granizada de limón no es que estuviera mala, pero estaba demasiado ácida, incluso para mí, que me suelen atraer bastante los sabores fuertes. La de naranja, sin embargo, tenía su punto justo de dulzor/amargor, sin ser demasiado empalagosa ni demasiado fuerte.
TAPAS
¿Quién ha dicho que en el Norte no ponen tapas? Vale...Yo siempre he sido una de esas incautas que han tomado lo general por la normal. Y, sin bien es verdad que no suelen ser lo habitual, de vez en cuando si que se encuentran sitios en los que aún se estila eso de acompañar (de gratis) una minitapita con la bebida pedida. Aunque esta no sea demasiado acorde con lo pedido.
En nuestro caso, con las granizadas nos trajeron un platito con unos minis minis minis (pero minis panes que eran) panes con una mini mini rodaja de salchichón y dos minis trocitos de tortilla pinchadas en unos palillos de dientes, acompañados por unas cuantas patatuelas fritas de paquete. Evidentemente, aunque no sea lo suyo exactamente, podía dar el pego perfectamente sino fuera porque además lo acabaron acompañando con unos cuenquitos de macarrones pasados de tiempo de cocción, que yo no se porqué, me recordaban a la comida china.
EL RESTO DE LA CARTA
En vista del éxito obtenido con las granizadas, decidimos probar algo más de lo presente en la carta. La verdad es que ésta es bastante amplia, al menos en lo que a distintos productos se refiere. Se puede encontrar en ella muchas variedades de café, bollería, chocolate con churros, cócteles (con y sin alcohol, entre ellos: mojito, piña colada y caipiriña), infusiones, tés, helados ....
Pedimos una piña colada para compartir (con alcohol, por supuesto) y la verdad es que estaba buena, pero las he probado mejores. Además, la presentación, en este caso, dejaba bastante que desear, ni punto de comparación con el dibujo que aparecía en la carta, ni rodaja de piña, ni ná de ná. Además, venía servido en un vaso de plástico que ni siquiera era el suyo, bastante más pequeño que el de las granizadas y mucho menos aprovechado, porque en este caso si que se habian colado con el hielo. Algunos trozos estaban bien, pero otros eran demasiado grandes incluso para un cóctel, supongo que tendrían una picadora de hielo manual y se les habría colado.
PRECIO
El precio varía dependiendo de lo que te pidas. A mi no me pareció caro. Quizás porque pedí las cosas que más o menos estaban mejor de precio. Por lo visto es de esos lugares en los que más vale que mires bien detenidamente el apartado de los precios de la carta si no quieres llevarte una sorpresita a la hora de sacar la cartera.
Las granizadas estaban a 2.50 Euros y los cócteles, ya fueran con o sin alcohol, a 3 euros. Me parece un precio razonable para lo que es un bar situado en una de las calles más turísticas del lugar, que ya se sabe que en estas zonas el precio suele incrementarse. En otros productos si que sube bastante más, no me fijé, lo sé porque me lo comentó mi acompañante a la salida.
PERSONAL
A parte de ser un poco seca y algo torpe, (no atinó con los sabores de las granizadas ni siquiera después de decirle que la de naranja era para mi y la de limón para él, al final dejamos que nos la pusiera al revés y después nos la cambiamos, para no liarla más a la pobre), el trato fue bastante correcto al menos mientras estuvimos en el establecimiento.
A la salida, hay una pequeña anécdota que hizo que el relativamente buen sabor de boca que me llevaba del lugar se me agriara un poco y es que, teniendo en cuenta que me habían llevado la piña colada en un vaso de plástico, llevábamos un poco de prisa y me gusta comerme los hielos (sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de la copa eran hielos.... XD), decidí llevarmelo para el camino, y así, después de pagar la cuenta, salimos tranquilamente por la puerta. Cuando, de repente, sin esperármelo siquiera, la camarera sale del local y a grito pelao dice:
- "Oye, chica, ¡que el vaso es nuestro!"
Vale. Igual hice mal en llevarme el vaso puesto, pero quién me iba a decir a mí que me iban a reclamar un vaso de plástico chungo de esos que cuestan a "veinte duros el puñado". Y sobre todo las formas...que digo yo que hay mejores formas de decir las cosas...
UBICACIÓN && LOCAL
Por lo visto, el ciudad hay hasta 4 cafés Iacobus, nosotros solamente estuvimos en el situado en la zona vieja, más concretamente, en la dirección:
"Rúa de la Calderería, 42"
La situación es buena, está en una calle propiamente turística, repleta de otros bares y tiendas de recuerdo.
El Local es amplio, con unas mesas redondas dispersas en la zona de los comensales, a la entrada hay un típico muestrario de helados dónde tienen los que sirven en mesa. Es de dos plantas, y los servicios se encuentran en la planta de arriba, lo cual me parece una dificultad añadida para llegar hasta ellos, sobre todo teniendo en cuenta la empinada escalera que hasta ellos llega.
CONCLUSIONES
En general es un lugar que me gustó, si no le doy más que tres miseras estrellas es más que nada porque el trato no fue demasiado bollante, la camarera muy sosa y seca, por no mencionar la pequeña anécdota. Además de que la tapa de "macarrones pasados de universitario de segundo año" tampoco es que fuera lo mejor que he probado. Por no decir que con unas granizadas lo que hubiera pegado es que nos sirvieran unas gominolillas o, en el caso de algo salado, unas pipillas o unos frutos secos, les habría salido más barato y seguro que no tendrían ese regusto a comida china que dejaban los macarrones aquellos.
Las granizadas bien. Los cócteles abusadores de hielos. El precio dependiendo de lo que se pida más o menos razonable. El ambiente tranquilo.
Y para llegar a los servicios toda una odisea, ni que decir que fui en el siguiente bar, por lo que no puedo hablar de ellos XD.
Yo también he visto alguno de ellos en Santiago pero no recuerdo haber entrado. Y digo yo que ¿para qué quieren un vaso de plástico es qu elos lavan y los vuelven a poner al siguente cliente?
22.11.2010 08:29
Yo también he visto alguno de ellos en Santiago pero no recuerdo haber entrado. Y digo yo que ¿para qué quieren un vaso de plástico es qu elos lavan y los vuelven a poner al siguente cliente?
25.10.2010 23:45
Veo que te ha dado por la gastronomía gallega, jajajajajaja. Besos.
21.10.2010 18:09
Precioso lugar Santiago. Besitos