Hola amigos de Ciao.
La verdad es que no se ni como empezar esta opinión…
Desde el día del trágico accidente de Barajas no he logrado sacarme a esas personas de la cabeza. Tantas familias destrozadas, tanta incertidumbre y tantas historias por contar.
Pero hay algo más, el accidente me ha tocado especialmente. Los que más me conocéis sabréis que tengo miedo a los aviones (la verdad es que no he viajado mucho porque cuando era pequeña me mareé y desde entonces le había cogido mucho miedo). Este año me armé de valor y me fui con mi novio a Menorca. Después de la desagradable y traumática noticia del accidente no pude evitar ir corriendo a coger mis billetes de avión y comprobar que efectivamente, yo viajé en un MD-82 a penas 20 días antes del accidente. Entenderéis que esta noticia me duela especialmente.
¿Qué ocurrió el 20 de agosto del 2008?
El avión era un MD-82 fabricado por la firma McDonnell Douglas y que había pasado una revisión completa el pasado 24 de enero. El vuelo de la compañía spanair era el JK 5022. Tenía previsto su despegue a la 1 de la tarde con destino a Gran Canaria. Sin embargo por problemas técnicos tuvo que ser retrasado siendo la nueva hora de salida las 2:25 de la tarde. Pocos minutos después, aproximadamente a las 2:45 de la tarde tuvo lugar el terrible accidente.El avión despegó y ascendió unos metros antes de caer, con el motor izquierdo incendiado. El accidente se produjo más o menos a un kilómetro de la Terminal 4, en la Pista 36, la más apartada y conocida como la Isla.
Testigos, miembros del SAMUR… explicaron que el aparato quedó totalmente destrozado y que los equipos de rescate prácticamente no encontraron restos del avión en la zona del impacto, excepto la cola. Los restos del aparato quedaron esparcidos por un valle por el que cruza un riachuelo.En su interior viajaban 172 personas, de los cuales 162 eran pasajeros -entre ellos, 20 niños y dos bebés-, cuatro tripulantes en movimiento y seis tripulantes de vuelo. Se trataba de un vuelo de código compartido con el vuelo Lufthansa LH 255, del que iban siete pasajeros, cuatro de ellos alemanes. El consulado sueco confirmó la presencia de dos ciudadanos de su país entre los pasajeros. Fuentes chilenas, por su parte, confirmaron la presencia de al menos un pasajero de esa nacionalidad.
Tras una serie de datos confusos sobre el número de muertos y supervivientes, que comenzaron siendo 40 y 20 respectivamente, finalmente la Comunidad de Madrid confirmó que esos 20 heridos fueron ingresados en diversos hospitales, de los cuales dos fallecieron poco tiempo después.Un total de 230 sanitarios se desplazaron al lugar del accidente; así como 170 policías municipales y 70 bomberos del Ayuntamiento de Madrid que consiguieron sofocar el incendio en torno a las 4:30-5:00 de la tarde. Además, la Comunidad de Madrid desplazó a 150 sanitarios, mientras que en los hospitales -la Paz, Ramón y Cajal, Doce de Octubre, Infanta Elena y Niño Jesús- había en torno a otros 500 para atender a los heridos. En los trabajos colaboraron cuatro helicópteros y cinco unidades de bomberos. Además, el Ayuntamiento habilitó un pabellón en IFEMA, el número 6, para acoger a las víctimas, como hizo tras los atentados del 11-M.
Inevitables son las comparaciones. Cuando hablamos de catástrofes como esta, de enormes magnitudes, es imposible que no vengan a la mente acontecimientos como el conocido como "El peor accidente de la historia".Se produjo el 27 de marzo de 1977 en el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife) donde fallecieron 583 personas al chocar dos aviones. Es cierto que un accidente como este pasará en la historia y será recordado por todos los que lo hemos vivido tan de cerca. Pero hay que tener en cuenta que a pesar de sus cifras desorbitadas, en los últimos diez años han muerto solo 42 personas. (y digo solo no porque sean pocas personas, pero nada que ver si lo comparamos con accidentes de coche, por ejemplo) en accidentes aéreos. El último accidente más grave se produjo en Bilbao el 19 de febrero de 1985 en el que murieron 148 personas.
El accidente sufrido por el avión de la compañía Spanair es el primero que se produce en el aeropuerto de madrileño de Barajas desde 1983, hace casi veinticinco años.El 27 de noviembre de ese año perdieron la vida 181 personas y otras 11 la salvaron al estrellarse en Mejorada del Campo, muy cerca de Barajas, un Boeing 747 de la compañía colombiana Avianca que se disponía a aterrizar en el aeropuerto.
¿Qué dicen los trabajadores de todo esto?
Los trabajadores del sector aéreo emitieron un comunicado pocos días después de la catástrofe ocurrida en Barajas.En él afirmaban que "_el accidente de Spanair es sólo la punta de un iceberg de una situación que se agrava día a día, que se hace insostenible_" y de la que hacen "_colectiva y directamente responsables tanto a las empresas aéreas, como a AENA, al gobierno español, los Gobiernos Autonómicos y a la Unión Europea_".
Así mismo los acusaron de impulsar un modelo neoliberal de transporte aéreo en los últimos 15 años, que califican como "_inseguro y anacrónico_". Un modelo que pos supuesto ellos no comparten, que se centra en maximizar los beneficios para los dueños y accionistas y que descuidan aspectos tan importantes en la prestación de un servicio como es la calidad del mismo y el seguro que éste ofrece.Los trabajadores del sector aéreo en uno de los comunicados aseguraban que "_aunque se nieguen a reconocerlo, todas las empresas han_ recortado en mantenimiento de aviones por su elevado costo, principalmente en componentes y medios de producción, en detrimento de la calidad del servicio".
La mayoría de las compañías aéreas no disponen de servicio de mantenimiento en las diferentes escalas en las que operan, ni tienen contrato de mantenimiento con compañías que puedan tenerlos en dichas escalas; siendo sus propios pilotos quienes se encargan de inspeccionar ocularmente los aviones y si detectan alguna anormalidad tienen que esperar horas e incluso algún día, mientras viene algún técnico de otra escala a solucionar la avería".Además dicha reducción de costes de los últimos años también ha provocado que "las compañías disminuyan enormemente sus plantillas de TMA's (técnicos de mantenimiento de aeronaves). Lo que ha tenido consecuencias como un claro empeoramiento de las condiciones de trabajo de estos operarios. Como resultado de este "ahorro" las compañías "crearon el mantenimiento a requerimiento ", lo que significa que, mientras en el pasado "nada más llegar un avión había un técnico de mantenimiento efectuando la inspección exterior, para continuar con la interior después del desembarque del pasaje", en la actualidad "ningún técnico se acerca al avión" en las diferentes escalas si la tripulación no lo requiere específicamente.
¿Ha tenido este "ahorro" algo que ver en la catástrofe? Fruto de una negligencia o de una mala jugada del destino, las consecuencias han sido trágicas, desastrosas y sobrecogedoras. Quizás se podría haber evitado, quizás no. Pero, ¿qué hace falta que ocurra para que los grandes dueños de empresas prestadoras de servicios se den cuenta de que a veces el dinero no lo es todo? Y ya no hablemos de las grandes cantidades de dinero que ahora tiene que pagar la empresa Spanair a cada familia a modo de indemnización (sobre 116.000€ por familia).
Supervivientes
¿Quién no conoce el caso de Beatriz Reyes, grancanaria y superviviente del accidente de avión de Barajas? La primera en haber recibido el alta en el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes (Madrid).
La superviviente del accidente de avión de Barajas del pasado 20 de agosto agradeció a todos los que la ayudaron durante estos fatídicos días en rueda de prensa. Beatriz Reyes Ojeda, de 41 años y directora de Caixa Galicia en Las Palmas, se hizo a sí misma un torniquete en la pierna y rescató a dos niños que estaban dentro del avión.Cómo se puede olvidar algo así. No solo ha tenido el enorme valor para actuar rápidamente y conseguir salvar su vida, sino que la arriesgó para poder ayudar a otras personas. Digna de mención y desde aquí un " Gracias " como la copa de un pino por ser así de valiente y humilde, ya que la superviviente aseguró que "cualquiera lo hubiera hecho en su misma situación".No Beatriz, cualquiera no. Solo una buena persona, generosa, luchadora, valiente y comprometida, como tú has demostrado ser.
Beatriz Reyes declaró que tras sobrevivir al accidente de avión de Barajas ha vuelto a nacer. Se declara afortunada pero a la vez triste por las personas que no han tenido la misma suerte y han fallecido. También ha enviado ánimo y fuerza a los familiares de las 17 personas que siguen ingresados y ha expresado un deseo: "Ojalá algún día podamos sentarnos a tomar una cañita juntos".
¿Cómo evolucionan a día de hoy?
A día 10 de septiembre del 2008, once de los supervivientes del vuelo JK5022 de Spanair continúan su recuperación en hospitales madrileños. El último parte médico difundido por la Consejería de Sanidad revela que un herido se encuentra grave, una pasajera evoluciona dentro de la gravedad, dos permanecen estables con el mismo pronóstico, cuatro están en planta y evolucionan favorablemente y otro tiene pronóstico leve. El diagnóstico de las dos heridas restantes no se hace público desde hace días por petición expresa de sus familias. Desde aquí mil ánimos y toda la suerte del mundo, para esos supervivientes y sus familiares.
Pedro Hernangómez , ingresado desde el día del siniestro, es el único de los heridos con diagnóstico grave. Fue intervenido de sus múltiples fracturas en miembros y cara el pasado 26 de agosto y desde entonces presenta un cuadro febril. Este segoviano y residente en Canarias, de 57 años, permanece en la Unidad de Vigilancia Intensiva del centro asistencial, sedado y con ventilación mecánica. El Ramón y Cajal también acoge a Gregoria Mendiola Rodríguez. Esta colombiana de 44 años perdió a su esposo en el accidente de Spanair y su hijo de 8 años. Gregoria está estable y evoluciona favorablemente dentro de la gravedad. Presenta un traumatismo craneoencefálico severo y diversas heridas. Se le ha suspendido la sedación y la ventilación mecánica.
Jesús Acosta, que también viajaba en el MD-82 de Spanair, fue dado de alta el viernes. En el Hospital de La Paz, dos miembros de una misma familia continúan recuperándose de sus heridas. Se trata de José Alonso Alonso, de 47 años, y su hija, María Alonso Filloy, de 11. La pequeña es una de las dos heridas que permanecen estables dentro de la gravedad y su padre se encuentra en planta recuperándose de una fractura de pelvis y de un traumatismo torácico.
Además de los once supervivientes ingresados en Madrid,'''Kim Ivonne Tate Pérez''' , otra de las pasajeras que resultó herida, permanece en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. Su familia se ha negado a suministrar información sobre su estado de salud. Ante todo, un gran respeto hacia esas familias que no quieren que la evolución de sus familiares se haga pública. Solamente darle muchos ánimos y esperanza. Nadie va a poner en duda su posición, es comprensible y totalmente respetable.
Desde aquí solo quiero darle muchos ánimos a todas esas personas afectadas, desearles muchas fuerzas y que no se rindan en la búsqueda por esclarecer la verdad. Que si hay culpables en este asunto, éstos deben de ser castigados. Ya nada podemos hacer por las víctimas, pero si por esos familiares. Y que esto sirva, de algún modo, para que no vuelva a suceder una tragedia como la que ha ocurrido el pasado 20 de agosto en Barajas.Un saludo a todos.
Muchas gracias por las lecturas.
15.10.2008 21:10
Joder, se me ha puesto la piel de pollo. Algunos medios de comunicación debian aprender a escribir sobre estos temas . Saludos
03.10.2008 16:26
Bueno, seguimos con el morbo de saber que paso con cada una de las victimas, dando nombres y alimentando el morbo de la gente. Saludos
28.09.2008 17:57
Magnífica opinión, muy elaborada y llena de respeto. un saludo