Barclays Préstamos Personales

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Santo Tomás, una y no más.

2  06.02.2009

Ventajas:
El local

Desventajas:
Que te toque con un(a) incompetente .

Recomendable: No 

LagrimaDulce

Sobre mí: Cada vez recibo menos del fondo de calidad. Me dan ganas de dejar de escribir, no por el dinero, sin...

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¡Hola a todos!

Los que me leéis habitualmente, sabréis que la mayoría de los productos que escribo, tengo una opinión positiva. No se, no me acaba de gustar escribir sobre productos que me parecen malos, quizá por el miedo a que, simplemente, a otra persona le parezca maravilloso, y sea yo quien esté equivocada.

Ésta vez voy a hacer una excepción, y no sólo por el desacuerdo con el producto, sino que por una vez, voy a escribir de algo que no conozco demasiado bien. Ni pienso conocerlo mejor. Con una sola experiencia he tenido bastante.

El caso es que la gestoría que nos lleva la construcción de la casa ya nos ha avisado de que sólo queda el papeleo para que nuestra nueva casa sea nuestra (Dios les oiga, que después de 5 años pagando la casa ya casi muerdo), asi que tanto a mi marido como a mi nos ha entrado la fiebre de mirar cocinas, baños, dormitorios... e hipotecas.

Después de cuatro presupuestos de hipotecas y hasta las narices de los de las cocinas, no tenía previsto mirar más, pero una amiga me dijo "pásate por Barclays, que están dando hipotecas muy buenas", y como me fío de ella, pues allá que fui, a la sucursal más cercana.

Sucursal de Barclays

Once de la mañana, llueve a cántaros, y para que no se me mojara la documentación, voy con una mochila nueva a la espalda. Entro en la sucursal y me dirijo a la primera mesa libre. Presidiéndola, hay una chica con aspecto de eficiencia, y papeles desperdigados por todas partes. Toma notas en lo que parece un folio de papel reciclado.

- Perdone, buenos días. ¿Para pedir una oferta sobre una hipoteca?
- Aquí mismo -me sonríe mientras aparta los papeles. Me mira de arriba a abajo (mojada a pesar del paraguas, con la mochila, y una parka impermeable. La cara le cambia ligeramente a despectiva-. Siéntate.
- Como no sabía qué documentación necesitaría (mentira cochina, ya llevaba 4 bancos y sé lo que les hace falta, pero quería ser humilde, por si acaso éstos querían algo más) he traído lo que me ha parecido a mi que les pueda hacer falta -digo mientras saco una carpeta cuidadísima del interior de la mochila-. Las declaraciones de la renta mía y de mi marido.

Las coloco encima de la mesa, pero la mujer no se inmuta, las mira por encima, sin siquiera estirar los brazos para cogerlas (le quedaban como a medio metro), y me dice: "No, no me hacen falta, ahora le saco el presupuesto"

Esa fue la primera sorpresa. Ah, ¿qué no le hace falta la declaración de la renta? ¿Y cómo sabe que voy a pagar? ¿Y por qué no me ha comprobado en la base de datos de morosos? Si ni siquiera me ha preguntado el nombre, ni en qué trabajo... -pienso para mí misma- Bueno, será otra forma de trabajar. Ilusa de mi.

En ese momento suena el teléfono. Voy a hacerle un ademán para decirle que puede cogerlo si quiere, pero ella es más rápida y ya tiene el auricular en la oreja.

Diez minutos después, ella sigue hablando por el auricular (hablaba con una compañera. Tema: unas dolencias de salud de la "apañera" y los homólogos de su interlocutora). Yo me hago la despistada porque no es cuestión de enterarme de cosas que no quiero, pero claro, diez minutos son muchos mirando al techo y ya no se cómo ponerme.

Sin decir palabra (a mi, me refiero, porque estaba charla que te charla), me da unos folios impresos. En cuanto los miro, sé que hay algo mal, pero claro, tengo que esperar a que termine la conversación para decírselo.

Cinco minutos más y por fin cuelga el teléfono. Sin una sola disculpa, coge los folios que me ha dado y me empieza a explicar.
- Perdone -le interrumpo-, pero yo quiero la hipoteca a 20 años y aquí pone a 30.

Me mira con una cara asesina.
- ¿Y por qué no me lo has dicho antes?
- Porque no me ha dado tiempo, ha empezado a hablar por teléfono sin pedirme los datos -me sorprendo tanto de su reacción como de su brusquedad.
- Pues ahora tengo que sacarte otro -me contesta secamente

Estoy a un tris de decirle que se quede con él y que me voy, pero a fin de cuentas, ni siquiera me ha contado nada de la hipoteca, asi que decido quedarme.

- Bueno, no tengo prisa -es lo más amable que se me ocurre decir, aunque después de 15 minutos esperando a que ella acabara su cháchara no me quedaban muchas ganas de esperar.

Me saca el plazo que le he pedido, coge los folios que no valen, les da la vuelta y los pone encima del escritorio, en una pila de folios en blanco, supongo que para tomar notas por el revés.

Después, coge el folio en el que estaba tomando notas cuando yo entré, lo parte en dos por la mitad y se pone a escribir en la mitad en blanco las condiciones de lo que me está ofreciendo.

"Euribor +0,55, comisión de apertura y cancelación parcial 0%, y comisión de cancelación total 0,25 o 0,50, en un plazo de treinta años, como marca la ley"
- Dirá EL MÁXIMO que marca la ley -apunto. Y no es que sea una experta en economía. Es que después de cuatro bancos empiezas a entender algo.

Me vuelve a mirar con cara de asesina
- Si, claro.

Paso de decirle que no son treinta, sino veinte, como ya le dije antes, y no recuerdo por qué puede ser 0.25 o 0.50, sé que era según cuándo hicieras la cancelación, pero como no me lo ha escrito, pues no me acuerdo.

También paso de decirle que para pagar esa comisión hago una amortización del 99% del capital, y dejo la hipoteca con 100 € hasta los veinte años. En fin, cosas estúpidas.

-Además -continúa- tienes que domicilar las dos nóminas, tres recibos, y hacer el seguro de hogar y el de amortización"

-Hay un pequeño problema, a mi marido le pagan en cheque, y trabaja de 8 a 2 y de 4 a 7. ¿Hay alguna solución para que pueda ingresar la nómina en cheque fuera de horario de caja, o que lo pueda ingresar otra persona, o algo así?
- El horario de atención al cliente es de 9 a 2. Si no puede venir, no podemos hacer nada -me contesta en un tono entre profesional y despectivo.

"Ole, esto son facilidades" pienso yo. Porque claro, Barclays o no, todos los meses hay que ingresar el cheque en el banco, y desde hace bastantes años, varios sitios están dispuestos a hacer la transcacción, incluso aunque tengan la caja cerrada. Es una nómina, oyes, dinero fresco todos los meses. Si no hay nada como la flexibilidad para tener al cliente contento.
- Perdone -intento negociar-. Respecto a lo del seguro, es que llevo toda la vida con la misma agencia de seguros. ¿Sería posible que me hiciera esos seguros con la casa de siempre y que añadan una cláusula para que ustedes sean los beneficiarios en lo que dure la hipoteca?
- No, no es posible, tiene que hacerse el seguro con nosotros.
- Es que no veo la diferencia. -En realidad sí la veo, que ellos ganan más pasta aún, y seguro que el seguro que me ofrecen, además de una caca, es caro. Pero como no conseguí que me explicara qué tipo de seguro es, me quedaré con la duda. Y os aclaro que he dormido divinamente sin saberlo.
- Bueno, si prefieres hacerte el seguro con ellos, que te hagan también la hipoteca.

Ante ésta bordería sí que me quedo sin contestación.

- Pero como supongo que ellos no te van a hacer una hipoteca, pues te vas a tener que hacer el seguro con nosotros.

Como sigo callada, supongo que interpretaría una respuesta afirmativa. Le estaba cogiendo un asco a la señora... y eso que a mí personalmente, que yo la esté llamando de usted, y ella a mi de tú sin preguntarme ni nada, me parece ya una falta de educación

-Voy a hacerte una simulación del seguro de hogar y el de vida de los dos.

Mi cerebro reacciona.
- ¿Cómo que de los dos?
- Claro -me contesta como si fuera evidente-. El tuyo y el de tu marido.
- Es que mi marido YA TIENE un seguro de vida, no necesitamos otro.

La mujer se sienta y comienza a garabatear de nuevo.
-Mira, los seguros suponen que si le pasa algo a alguno de los dos, queda cubierto el 50% de la hipoteca automáticamente. -Yo me pregunto si no es más fácil hacer que cubra el 100% asegurando a uno solo, pero a éstas alturas, lo único que hago es guardar las declaraciones de la renta, que seguían aún encima de la mesa y callarme, suponiendo que igual son cosas del banco y yo no las entiendo-, y así queda medio capital asegurado. Mirado de ésta forma, hasta te puede venir bien que le pase algo a tu marido.

Llegados aquí ha rebasado el límite de mi paciencia
- ¡¿Cómo dice?! -replico más sorprendida que enfadada-. ¿Me esta sugiriendo que que se muera mi marido... puede ser positivo en algún aspecto?

Aclaro dos cosas: soy joven, no llego a los 30 años, con lo cual, que se muera mi marido, con el que llevo menos de tres años casada, sería una tragedia. Eso para empezar. Segundo, aunque comprendo que la señora no lo sabe (ni tengo intención de decíselo), mi padre murió hace año y medio, y soy testigo de cómo lo está pasando mi madre, y eso que ella no tiene problemas económicos. La ausencia y la soledad son su lucha diaria.

También tengo que aclarar que, si quiso parecer graciosa, a mi no me lo pareció. Es más, me hubiera reído más con un payaso asesino.

Ante mi réplica parece comprender que no sólo se ha pasado de la raya, sino que se la ha dejado seis kilómetros atrás, y que si no estuviéramos "en su territorio" le habría respondido tal cosa que se iba a haber puesto colorada hasta las rodillas.

Algo pálida, y callada por primera vez, me alarga el papel que ha garabateado, me grapa su tarjeta de visita en él (por cierto, de manera que no me deja ver lo que hay escrito debajo) y me lo da sin más.

Un "Gracias" sequísimo como el clima veraniego de Castilla (luego que dicen que somos secos; ¡normal!) lo cojo y salgo sin más, decidida a demostrar que si ella no tiene educación, yo si.

Si Barclays tenía alguna oportunidad de que hiciera con ellos la hipoteca, ésta mujer la ha echado a la basura directamente. Y eso contando con las ganas que me dieron de coger el papelito, tarjeta grapada, hacer una bola con él, tirárselo a la cabeza, y que cayera en la papelera de rebote.

Que se muera mi marido es una buena idea. No me lo puedo creer. Y ese es su argumento para que le haga un seguro de vida.

Lo siento, los de Barclays no me vuelven a ver en la vida. Y tienen suerte de que no le ponga una reclamación a la susodicha.

Una hora más tarde


Llego a casa y me dispongo a ordenar la documentación que he sacado para llevarla al banco. Contratos, nóminas, la declaración de la renta, copias de los DNIs, y mi mejor presupuesto de hipoteca, que no llegué a sacar, para negociar con el banco.

Aparto los papeles de Barclays para tirarlos al papel para reciclar, pero se me cae el papel garabateado con la tarjeta grapada. Por el revés. Cuando lo cojo del suelo, en el revés hay un nombre, números de teléfono, Y UN NÚMERO DE CUENTA completito, nada de asteriscos.

Me acuerdo de la señora, de toda su familia, y de la pobre clienta que ha tenido la desgracia de caer en manos de semejante espécimen. Su número de cuenta en mis manos. En fin, de todo ha de haber en la viña del señor. Cojo mis tijeras de zigzag y procedo como en mis propios papeles. Corto el número por la mitad de manera que quede irreconocible y tiro el papel a reciclar. Hago memoria y doy gracias al cielo que la mujer con aspecto de eficiente (je je, y menos mal que PARECÍA ser eficiente) no me ha pedido datos personales, nombre, ni DNI, ni número de teléfono... porque los papeles de la simulación que hizo mal, están encima de su mesa, preparados para servir de papel en sucio.

Una auténtica pena. La oferta no era mala, auque tampoco de las mejores. Pero si el banco está en crisis, lo siento, pero que con mi dinero no cuenten.

Pese a todo ésto, tengo dos puntos positivos para ellos. Primero, la limpieza del local, no solo la limpieza en si, sino la sensación de limpieza por los colores azul y blanco, y lo espacioso del local, se tiene que trabajar allí muy a gusto. Por sitio no será.

Segundo: no tuve que esperar para ser atendida. Claro que si miro el tiempo globalmente perdido, perdí lo mismo que en otros bancos, donde los empleados no se dedican a cotorrear por teléfono mientras atienden a un cliente. Asi que si le pongo dos estrellas y no una es por estas dos ventajas.

Siento que mi experiencia con Barclays sea tan limitada, pero, como comprenderéis, no voy a volver a comprobar si todos son iguales. Santo Tomás, una y no más. Espero haberos sido de utilidad.


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Comentarios sobre esta opinión
cibeles82

cibeles82

01.12.2009 20:33

Me he quedado anonadada aunque debo reconoce que me he reido mucho! Ole por la profesionalidad de algunos!

Laslo1986

Laslo1986

25.10.2009 20:51

Me dejas boquiabierta. Vaya pedazo de incompetente. Y gente dispuesta a trabajar bien como yo en el paro...

NEFRAMA

NEFRAMA

18.09.2009 21:09

Vaya!!! Eso si que es atención al cliente... Suerte que te has dado cuenta a tiempo y no vas a tener que tratar con esa gentuza.

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