Soy del cogollito

3  15.03.2003 (17.03.2003)

Ventajas:
Todo está a mano

Desventajas:
Los que no se mueren, se van

Recomendable: Sí 

Detalles:

Interés en general

Encanto

Ubicación

Relación calidad precio


LadySylvia

Sobre mí:

usuario desde:13.12.2002

Opiniones:408

Confianza conseguida:1

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 32 miembros de Ciao

Yo creo que tenemos todos una idea un tanto estereotipada del barrio de Salamanca. Desde hace años, ha dado por decir que es un barrio de gente adinerada, que es el barrio de las tiendas, que Serrano es la Oxford Street española... yo qué sé, son tonterías.

El barrio de Salamanca es tan normal como cualquier otro. Precisamente, el marqués de Salamanca, conocido por su gran cantidad de amantes y negocios dudosamente limpios, lo construyó para contraponer su modernidad a la antigualla de los palacetes que había en la zona de Chamberí, al otro lado de la Castellana.


Apareció, con él, un barrio moderno, en el que los pisos ya no tenían tanta altura, los portales aparecían menos pretenciosos y no solían pasar de los dos o trescientos metros cuadrados. Toda una revolución. Eso no quiere decir que no haya casas con escocias y una cierta prestancia. Que no haya gente cursi o desocupada, pero, en general, a principio del siglo XX fue ocupada por una masa de profesionales qe ya tenían ideas más modernas e higiénicas que sus padres y no les interesaba vivir en aquellos inmensos caserones que usaban las familias.


Poco a poco, el barrio se fue transformando y haciéndose menos habitable, pero yo lo recuerdo tan paletillo como eran los demás, que en las tardes de mayo salía al balcón a contemplar el paso de los toreros hacia la plaza o que montaba tenderetes de venta de turrón en la época de Navidad, aunque los hippies no estuvieran todavía ni inventados.

Pues sí. En la calle de Torrijos (que se llama Torrijos aunque haga sesenta años que cambiaron su nombre por el de Conde de Peñalver) se montaban tenderetes de venta de turrón, igual que durante la guerra, en el mismo sito, se vendían los despojos -botas, cinturones y demás- cogidos a los cadáveres de los fusilados.

Yo creo que el gran cambio de este barrio vino por la aparición de el Corte Inglés. Hasta entonces había sido bastante provinciano, como os digo, los niños jugaban en la calle, las porteras sacaban sus sillitas a la acera en las tardes-noches de verano y organizaban sus corrilos de cotilleo y zurcido en el más puro estilo rural. Nadie se molestaba por ello. Los señores hacían inclinaciones de cabeza quitándose levemente el sombrero y las señoras se ponían tacones imposibles para salir a pasear con las amigas, a ver escaparates y merendar en California 47.
Tras la muerte de Franco, este sitio fue vital. Funcionó como auténtico corazón del barrio porque lo mismo entraba una panda de falangistas indignados y obligaba a toda la clientela -pistola en mano- a cantar un "cara al sol", de letra por casi todos desconocida, que te ponían una bomba los del signo contrario.
Desde aquella "bombilla" nunca volvió a ser lo que era. Desaparecierosn sus tonos tostados, amarillos-oro y naranjas, para dar paso a una cafetería en la que yo ya nunca me he encontrado a gusto. ¡Qué le vamos a hacer! Otros, aquel día, perdieron la vida.

Hay dos mercados fundamentales: el de Torrijos, situado justo detrás de El Corte Inglés "de Galerías" y el de La Paz.
En el de Torrijos encuentras gran cantidad de puestos de congelados para el gusto y el bolsillo de todos. A cambio de ello, ha desaparecido su mejor puesto de pescado fresco, pero continúa uno de frutas de precios escandalosamente altos.
El mercado de La Paz, en la calle de Claudio Coello, tiene gran cantidad de delicatessen. Es el único sitio de Madrid donde encuentro yo el pato traído especialmente de Francia, envasado en plástico al vacío, y guisado a fuego lento en su propia grasa. Sólo hay que meterlo al horno un ratito.. y consumir. Es delicioso, de verdad. Y luego, la grasa, puedes guardarla para cocinar otra infinidad de platos exquisitos.


Dentro del barrio, hay tres calles que se consideran "emblemáticas" (¿a que me ha quedado bien? Barrilero, podfavod, dime que te ha encantado). Son, sin duda, Goya, Serrano y Lista. Porque Lista también es Lista, señores, por mucho que se llame Ortega y Gasset (pobre hombre, haber pensado tantísimo para que le pusieran una calle y que nadie se acuerde de ella). Son tres calles comerciales, pero que antes eran tan paletas como las demás. Porque el barrio de Salamanca alterna sabiamente los edificios "buenos" con los "regulares" y los claramente "malos", así que aquí no vale decir "soy del Barrio de Salamanca" porque es una tontería, eso no significa nada de nada, ni que seas pijo ni que seas obrero, hay gente de todo según la casa en la que están.

Pero en una sociedad tan cursi como era la franquista, en la que Rocío Dúrcal hizo una peli en que decía a su novio que vivía en una casa cuando en realidad sus padres eran porteros de la finca de al lado... qué os voy a contar. Pues que había gente que decía "yo vivo en Goya" igual que hay muchos que lo dicen ahora de otros barrios y otros sitios, gente desclasada ha habido toda la vida, eso no lo podemos negar, pero sí niego que este barrio acumulara más tontos por metro cuadrado que cualquier otro.
Sí es cierto que en él estaba -y está- uno de los colegios de más fama de España, el Colegio del Pilar, regentado por los Marianistas, una institución francesa fundada por el padre Chaminade. De él han salido muchos políticos, escritores, artistas y otras gentes de mal vivir, pero no ha sido por lo elitista de su educación sino por la exigencia de nivel dentro de sus aulas. Es un edificio neogótico medio pretencioso, pero nunca tanto como el que tiene enfrente, el colegio de Loreto de las Ursulinas, neorománico horroroso de verdad, muy del estilo de los que hay en Bruselas.

En la calle de Goya, cualquiera puede dar un agradable paseo siempre que tenga estómago para aguantar a los pobres tirados por sus suelos sin ponerse a repartir fusiles inmediatamente, aunque tengo que advertiros que ese primer impulso ha de ser reprimido porque suelen ser más burgueses que los que trabajan por allí. Porque esa zona está ya casi despoblada y sus pisos han sido ocupados paulatinamente por oficinas, clínicas de adelagazamiento, consultorios médicos y demás. parece mentira, pero los mendicantes suelen estar muy a favor de que haya muchos ricos que les den dinero y menos población igualitaria, en que les hablan mucho de justicia social, pero luego "ná de ná".

Enfrente de California 47 está la iglesia de la Concepción, otro neogótico insoportable, en la que es costumbre casarse porque tiene un retablo maravilloso. Hay que entrar para verlo porque, desde fuera, nadie lo diría.

Frente al Retiro hay otra iglesia divertida: San Manuel y San Benito, gracias a los nombres de los que donaron todo su dinero para la construcción (Manuel no sé qué y Benita no sé cuántos) En este caso se trata de un neobizantino en chiquitín. Porque, como veréis, en este barrio es todo "neo", no hay nada auténtico de puro moderno que es.

Ya en Serrano, empezamos a ver tiendas. Dicen que son caras y buenas. Puede que sea verdad. A mí nunca se me ocurriría comprar nada en un Loewe, desprestigiado al máximo desde que lo compró Rumasa. Pero ahora se han instalado por allí algunos modistos españoles para dar salida a su ropa de pret à porter.
Subiendo por esta calle, encontramos los Jesuitas de Serrano, último sitio donde escuchó misa el Almirante Carrero antes de su ascensión a los cielos obligado por las circunstancias.
Esta iglesia está justo enfrente de la Embajada de los Estados Unidos, que tiraron el edifico que había allí para construcción de "algo" exactamente igual al resto de sus embajadas repartidas por todo el mundo. Es frecuente ver ante sus jardines unos cuantos tanques y mucha policía armada hasta los dientes para demostrar que es de gran valor todo lo que albergan sus tapias de cemento.

Cruzando Serrano y paralela a Goya está la calle de Lista, de la que he hablado antes, y que ahora les ha dado por llamar "la milla de oro". El nombre viene, simplemente, porque en ella están las tiendas de los modistos más afamados. Muchas tontas compran ahí, y gastan cantidades exageradas en las cosas que traen a Madrid dos temporadas más tarde de cuando se vendieron, por ejemplo, en Montecarlo. Alguna navidad me he dado una vuelta y no he podido comprar nada, porque todo era caro y pasado de moda. Parece que los españoles seamos tontos. De ahí la costumbre de Elena Benarroch de vender bolsos italianos, comprados en las fábricas, a los que cambia la etiqueta y pone cinco o seis veces el precio que encuentras en cualquier tienda modestita de la Costa Azul. Así que si queréis ser timados a fondo, visitad estos sitios.

De todas maneras, no deja de ser cómodo vivir con todo un mundo a la puerta de la calle. No tener que tomar un transporte público para visiar un médico o comprar cualquier chuchería. Porque, digo y repito, que el barrio de Salamanca es un mundo completo, en el que hay de todo. Desde la tienda más sofisticada al pequeño comercio de patatas fritas, churros y variantes. Un parque público (el de Eva Duarte) que cada vez está peor, con drogotas y demás, por lo que recomendaría salir del barrio para visitar el Retiro madrileño, jardín privado de los reyes donde pasaban los veranos o se encerraban las reinas cuando los cuernos les pesaban tanto en la cabeza que ya no podían más.

Y no sé qué más deciros. Espero que me haya expresado bien...
Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
grelsel

grelsel

28.11.2007 21:28

Me ha encantado tu opi, te sigo leyendo!

juanjocrm

juanjocrm

13.10.2003 12:38

Sí, es curioso como en algunas iglesias "lo de fuera" y "lo de dentro" tienen poco que ver. Hay también algunos templos impresionantes, con altas torres y bellos pórticos, en los que el interior es de lo más desangelado (aunque haya mucho querubín en los retablos)... y no sólo por los saqueos. **** Creo que ya te lo dije una vez, pero lo reitero: lo divertido no son las iglesias, ni los paseos marítimos, ni las dovelas ni los capiteles; lo divertido (y en no muchos casos) son las personas (que luego dices/dicen que sólo te hago la pelota). **** Ahora viene la de arena: te has expresado a las mil maravillas, y me he visto (tele)transportado a todos esos sitios y épocas ;)

juanjocrm

juanjocrm

13.10.2003 12:32

¿Escocias? ¿Ezo qué eh? Porque lo de "Moldura cóncava cuya sección está formada por dos arcos de circunferencias distintas, y más ancha en su parte inferior" no me aclara mucho... **** Jajajajaja, qué bueno (es un decir) lo del karaoke impuesto: con una pistola apuntándome canto yo el "Cara el sol" y lo que haga falta =O **** Desde luego, me alegro que no estuvieses el día de la bombita por el California: perder una cafetería es duro, pero siempre hay más; de la(s) vida(s) no se puede asegurar otro tanto. **** Doy fe que el Colegio del Pilar es "un claro ejemplo de la mejor arquitectura neogótica" (toma ya!!); "eztá" chulo, es cierto, pero como bien dices, lo importante es lo que se cuece y macera dentro de las aulas...

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Barrio Salamanca, Madrid ha sido leída 4001 veces por los usuarios:

"excepcional" por (2%):
  1. grelsel

"muy útil" por (93%):
  1. juan_antonio.garcia
  2. Marichuka
  3. juanjocrm
y de usuarios adicionales 49

"útil" por (4%):
  1. mianfergar
  2. Vannessitta

"poco útil" por (2%):
  1. kaptah

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.