Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 4 miembros de Ciao
Ciertamente la nostalgia me había invadido, no tenía ganas, en absoluto, de levantarme de mi catre. Estaba tan abatido y triste que me hubiera gustado dormirme y así poder olvidarme de mi estado. Sin embargo, mi estado de excitación e intranquilidad no me lo facilitaban esta meta, así que me decidí de manera clara a poner la radio y mis pequeños auriculares. Decidí hacer rodar el escaner aleatoriamente y allí mismo se sintonizó una cadena que de manera instantánea dejó caer el anuncio de una selección de tres canciones del último recopilatorio de B. White, a continuación sonaron los compases de aquella música de Soul, tan conocida y bien armonizada composición, para rematar esta entrada, que me evocaba tiempos de guateques y por supuesto a los años de mi juventud, un tanto olvida, con la inconfundible voz grave, profunda, nítida y vibrante de Barry, con su melodía inconfundible, con su saber acompañar cada cambio musical. Con esta inesperada cita musical, mi ánimo se había elevado bastante. No cabe duda, de que la decepción de este último amor, me había destrozado, jamás me lo había imaginado, toda mi esperanza tirada por la miserable ansia de acaparar otras sensaciones. Sí, desgraciadamente esto ya era inevitable, mi soleda era ya, inevitable, pero ahora mismo mi disposición no era la misma, aquellos recuerdos de bailes juveniles, aquellas manos entrelazadas y aquellos roces corporales de total ingenuidad, me hacían recordar que la vida está a mi alcance y que yo era mi único valedor.
A mi lado Barry me podría dar más de lo aquellos días me dieron, ilusión y ganas de vivir. Decididamente los grandes éxitos de White, sería mi inmediata compra, esta misma tarde, como no agradecer sus servicios prestados desde hacía décadas.