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Retomo mis opiniones sobre el viaje que nos llevó a Italia el pasado puente del 1 de noviembre. La razón fundamental de ese viaje fue conocer Ravenna. En mi caso, yo ya conocía esta ciudad, pero mi marido no y le tenía muchas ganas. Había leído y visto algunos reportajes sobre Ravenna y tenía muchas ganas de verla con sus propios ojos. Yo, que ya había estado allí en mi etapa de Erasmus, estaba segura de que la ciudad le iba a enamorar. Porque Ravenna es ciertamente única en el mundo, la ciudad de los mosaicos, donde quedarte absolutamente fascinado por los millones de teselas que forman mosaicos únicos y maravillosamente bien conservados de la época bizantina.
En torno a Ravenna dibujamos por tanto nuestro viaje, que debería llevarnos a visitar la propia Ravenna y además Mantova, Ferrara y Bologna. Además, tuvimos la inmensa suerte de que incluso sacamos tiempo para escaparnos a Florencia, sin duda mi ciudad italiana favorita.
Pero volvamos a Ravenna y sus mosaicos, sus maravillosas iglesias bizantinas, únicas en el mundo, que te dejarán sin palabras. Llegamos a medio día a la ciudad, aparcamos el coche muy cerca del hotel donde nos alojaríamos, el Hotel Palazzo Galletti Abbiosi. Tengo la opinión a medio escribir sobre este lugar, espero poder publicárosla esta misma semana. Deciros, que el hotel, además de ser una maravilla, se encuentra en el centro de la ciudad, ocupando un antiguo Palacio Renacentista que te deja sin palabras nada más traspasar la puerta. Pero es que además se sitúa en la acera de enfrente, tan sólo unos metros más allá de la Basílica de San ApollinareIl Nuovo. Por ello, esta basílica se convirtió en nuestra primera visita monumental en la ciudad de Ravenna.
UN POQUITO DE HISTORIA SOBRE RAVENNA.
Siempre he dicho que Italia tiene demasiado. Tiene tantísimas ciudades maravillosas por ver que hace que una joya como Ravenna se escape de los circuitos por Italia y que, desgraciadamente, sea una auténtica desconocida para el público en general.
Rávena, o Ravenna en italiano, es una ciudad cuyos orígenes se remontan muy atrás, hasta el primer milenio antes de Cristo. Sin embargo, su época de esplendor y desarrollo le vino desde principios del siglo V de nuestra era, concretamente en el año 402 se convirtió en la Capital del Imperio Romano de Occidente, cuando Honorio trasladó a Ravenna su corte imperial.
Su mayor época de resplandor le vino un poco después. Ravenna de hecho es conocida por sus maravillosos mosaicos cristianos de inspiración bizantina. Y una figura ligada a ella íntimamente en la de la hija del Emperador Teodosio I, Gala Placidia, madre a su vez del Emperador Valentiniano III, quien sería secuestrada por el rey visigodo Alarico
Fotos de Basílica de San Apolinar Nuovo, Rávena
Basílica de San Apolinar Nuovo, Rávena
I, aunque tras muchas vicisitudes regresaría a Ravenna. Allí, se erigiría en su memoria el magnífico Mausoleo de Gala Placidia, que no podéis perdéroslo si visitáis la ciudad. Posee unos mosaicos maravillosos en tonalidades azules, aunque se duda que el cuerpo de Gala Placidia se encuentre en su interior.
Posteriormente, otros reyes y emperadores tomarían Ravenna como la ciudad en la que establecer sus cortes, como Teodorico El Grande. Aunque su mayor esplendor en cuanto a construcciones le llegó en época bizantina, cuando a mediados del siglo VI el Emperador Bizantino Justiniano I conquistó Ravenna y la convirtió en la sede del gobierno bizantino en Italia. De esta época datan muchas construcciones importantes, entre ellas la Basílica de San Apollinare Il Nuovo, de la que hoy quiero hablaros.
En época medieval Ravenna fue ocupada por los lombardos primero, pasando a formar parte de los territorios pontificios después. Sufriría además el expolio de Carlomagno, quien se llevó a la corte de Aquisgrán muchos de los grandes tesoros de la ciudad, incluyendo numerosos y valiosísimos mosaicos. Pasaría posteriormente por manos venecianas y de nuevo por manos papales, hasta convertirse en una ciudad-estado que se uniría a la reunificación italiana de Garibaldi.
En Ravenna vivió sus últimos años el poeta Dante Allighieri, tras su exilio de Florencia. Actualmente, los restos de Dante siguen en Ravenna, aunque Florencia los reclamó cuando construyó una especie de Panteón de los hombres ilustres en el interior de la Iglesia de la Santa Croce. Sin embargo, Ravenna no quiso entregar los restos del poeta a Florencia, indicando a aquélla que si no lo quisieron en vida, no deben quererlo ahora en la muerte. El mausoleo donde reposa Dante se encuentra en el centro de Ravenna y es otro de los lugares a los que se suele acercar el caminante.
LA IGLESIA DE SAN APOLLINARE IL NUOVO Y SUS MAGNÍFICOS MOSAICOS BIZANTINOS.
Esta Iglesia data de principios del siglo VI, ya que fue mandada construir por Teodorico para celebrar el culto arriano en su interior. Sin embargo, poco tiempo después sería consagrada para el culto cristiano.
Está formada por un edificio de tres naves. Exteriormente, con su cobertura de ladrillo, este edificio no te dirá casi nada (como la mayoría de las iglesias bizantinas de Rávenna) pero cuando accedas al interior, puedo asegurarte que te quedarás literalmente sin palabras. Posee unos maravillosos mosaicos multicolores que, unidos a la gran luminosidad de la que dispone esta iglesia, te dejará boquiabierto.
Sitúate en el medio de la gran nave central, y mira ensimismado el magnífico arte situado a tu alrededor. A un lado, las figuras de los Santos Mártires, y al otro la de las Santas Vírgenes. Estas figuras recuerdan claramente a la estética bizantina, no en vano se realizaron durante el dominio bizantino de Ravenna. Pero además esta basílica está llena de mosaicos que representan diversas figuras, algunas de ellas fácilmente identificables. Por ejemplo, es fácil conocer la escena en que Jesucristo, flanqueado por dos ángeles, realiza la separación de las ovejas y las cabras, o la escena que representa la Última Cena de Jesucristo con los Apóstoles, en la que Jesucristo está representado en unas proporciones mayores que la de sus acompañantes, para resaltar su importancia y prevalencia como eje central del grupo. También podremos identificar claramente a los Tres Reyes Magos que fueron al Portal de Belén a entregarle sus ofrendas al hijo de Dios. Ninguno de ellos es negro como recoge nuestra tradición (al menos la española).
Junto a los mosaicos con representaciones divinas también podemos encontrar mosaicos con representaciones de carácter civil. Probablemente el más famoso es el que dicen que representa el Palacio de Teodorico, en el que podemos leer la inscripción en latín Palatium. Se cree que en los vanos en los que se pueden ver hoy unas cortinas blancas se alojaban anteriormente las figuras del propio Teodorico y su corte.
Otra de las representaciones civiles o no religiosas se corresponde con la figura del Puerto de Classe, que en el siglo V-VI era el mayor puerto de todo el Adriático. Podemos ver a su izquierda tres embarcaciones, una de ellas de vela. Y se puede leer también aquí otra inscripción latina: Civi Classis, que significa Ciudad de Classe.
A Ravenna se la denomina normalmente Ciudad de los Mosaicos y no es para menos, porque la belleza de los mosaicos de sus iglesias es sencillamente espectacular, y en el caso de la Basílica de San Apollinare Il Nuovo quizá aún más, ya que es una de las que mejor se conservan y más mosaicos diversos tiene.
LA TARJETA DE LOS CINCO MONUMENTOS.
Nuestro hotel se encontraba en la misma calle de San Apollinare Il Nuovo y la chica de recepción nos informó amablemente de la posibilidad de sacar un vale que nos permitiría visitar cinco de los joyas más importantes de Ravenna y además ahorrarnos en las entradas. Dicha tarjeta o vale se podía comprar en la propia taquilla de la Basílicia de San Apollinare Il Nuovo, por lo que nos resultó sencillísimo.
Creo recordar que costaba exactamente 10.50€ y te permitía entrar, entre otros monumentos, a San Apollinare Il Nuovo, San Vitale (probablemente la iglesia más conocida de Ravenna), el Mausoleo de Gala Placidia y el Baptisterio Neoniano. Todos estos monumentos han sido protegidos por la Unesco y son realmente únicos en el mundo.
Lo bueno que tiene es que desde que sacas la tarjeta tienes en total 7 días para poder hacerla efectiva y visitar los monumentos que incluye. Cuatro de los cinco (los que nosotros vimos y he apuntado en el párrafo anterior) están en el propio casco histórico de Ravenna, y el quinto en las afueras. Viene bien que te den varios días para visitarlos; nosotros pudimos verlos todos en una tarde (empezamos sobre las 2 y acabamos sobre las 6) ya que no están muy lejos uno de otro (de hecho San Vitale y el Mausoleo de Gala Placidia están uno junto al otro). Pero de todos modos, el poder utilizarlo al día siguiente por ejemplo, viene muy bien. Nosotros pensábamos que no íbamos a tener tiempo de visitarlos todos y que seguiríamos al día siguiente. Al final, pudimos visitar los cuatro principales en el centro y pensábamos acercarnos al de las afueras al día siguiente, pero finalmente decidimos pasar e irnos directamente a Florencia al día siguiente tempranito.
En cualquier caso, creo que esta tarjeta está genial, ya que te permite ver los monumentos principales de Ravenna, ahorrarte dinero y además ahorrarte tiempo en las colas de las diferentes taquillas. Desconozco si se puede comprar esta tarjeta en el resto de taquillas de los monumentos incluidos dentro de ellos, pero supongo que sí.
LA EXPERIENCIA DE ITACA.
Yo ya conocía Ravenna, pero volví a quedar maravillada por la belleza de sus mosaicos. Además, disfruté muchísimo esta visita, sobre todo porque vi cómo mi marido se quedaba hipnotizado ante tanta belleza en forma de mosaico. Y es que Ravenna es realmente única en el mundo, y es una pena que esté en un país como Italia. Lo digo porque Italia tiene tantas ciudades maravillosas que hace que dejen fuera de los circuitos a lugares como Ravenna, que serían de visita obligada en cualquier otro lugar del mundo.
Ravenna, o al menos su centro histórico, son pequeñitos, muy fáciles de recorrer a pie para trasladarte de uno a otro de sus monumentos, únicos en el mundo. Con un simple mapa (que podréis obtener en los hoteles o en el centro de información turística) podréis desplazaros con comodidad por ella y visitar sus puntos principales. Lo bueno de no que Ravenna no esté en los circuitos es que no está saturada de turistas, de hecho hay pocos visitantes en la ciudad. Por ello, puedes disfrutar de sus calles, pasearlas con tranquilidad, no encontrar excesivos aluviones de gente en sus monumentos y poder por ejemplo sentarte tranquilamente en su Plaza Mayor a disfrutar de un capuccino delicioso y del ambientillo de la ciudad.
En el caso de San ApollinareIl Nuovo creo que fue el monumento que más nos impactó de la ciudad. Creo que la razón radica en que fue el primero que visitamos y por tanto el que más nos impactó, aunque realmente resulta impresionante. Nos hartamos a mirar en todas las direcciones, sacar fotos por doquier, incluso de hacer vídeos, porque de verdad que el espectáculo de los mosaicos era sencillamente grandioso. Os voy a colgar ahora un par de fotos pero por la noche os colgaré más, para que de verdad podáis ver que no exagero y que la belleza de este lugar es única en el mundo.
Creo que la gran fama de Ravenna se la lleva la Basílica de San Vitale, quizá por sus grandes proporciones y por lo famosos que se hicieron algunos de sus mosaicos (como el del propio emperador y su mujer). Realmente el ábside de San Vitale (del que espero hablaros próximamente) es sencillamente impresionante, pero si tuviera que elegir un monumento en su conjunto, quizá me quedase con San Apollinare Il Nuovo.
En cualquier caso, creo que Ravenna es una ciudad realmente maravillosa y que debéis conocer. Es una verdadera joya olvidada y será capaz de cautivaros.
14.02.2012 21:48
verde de envidia me has puesto
08.01.2012 19:57
debe ser precioso, tengo muchas ganas de visitar Italia, saluditos.
10.12.2011 23:05
Estoy segura que me encantaría porque los mosaicos tienen magia, normal que te haya fascinado aunque ya la conocieras. Bicos.