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Hoy, apartándome de mis habituales temas, he decidido hablaros sobre mi estancia en el hotel Bellagio de Las Vegas, el pasado septiembre, pues quedé realmente impresionado. Primero decir que nunca suelo alojarme en hoteles de tal categoría, pero este año, por fin se presentó la ocasión de tirar la casa por la ventana y hacer un viaje que ya hacía tiempo tenía en mente y era la visita del oeste de Estados Unidos, recalando en Los Angeles, Las Vegas y San Francisco. Personalmente quería experimentar en persona la visita de Las Vegas, después de verla representada en tantas películas y oír hablar de ella a mucha gente, sentía una tremenda curiosidad y ya puestos, como la diferencia no era exagerada, decidimos alojarnos en el Bellagio durante tres noches, de lo que no me arrepiento en absoluto. Así que allá vamos con mi opinión sobre este fantástico hotel.
SITUACIÓN DEL HOTEL
La dirección del hotel es 3600 Las Vegas Blvd South, en pleno Strip de las Vegas, su situación es bastante buena, no del todo en el mismo centro del Strip, lo que hace que sea algo más tranquilo que otros hoteles de la misma zona, pues hay menos circulación de gente y que a su vez le da un poco más de distinción, pues no da la sensación de estar muy pegado a ningún edificio de su alrededor, como les sucede a otros hoteles de la zona. No está tampoco demasiado lejos para que no se pueda ir caminando a otros de los hoteles de la zona, de forma que su ubicación es bastante conveniente, suficientemente cerca de la zona de más movimiento, pero sin formar parte de ella. La dirección de la página web del hotel, por si queréis echarle un vistazo es la siguiente:
http://www.bellagio.com/
EL HOTEL
Primera impresión
Lo primero que nos sorprende al llegar es su tamaño, realmente enorme, como todo en Las Vegas, está hecho a lo grande y con cierto toque de exceso. En la parte de su fachada principal nos encontramos con un gran estanque artificial inspirado en el Lago Como, de hecho el hotel debe su nombre a la localidad de Bellagio en Italia. Es en este estanque donde se lleva a cabo el famoso espectáculo de las fuentes al que debe su fama en gran parte el hotel. Una vez llegamos a la entrada, nos encontramos ante un gran porche, muy elegante y decorado con mucho gusto que da a una enorme recepción dominada por amplios espacios de techo alto del que cuelgan numerosas y coloridas flores gigantes de cristal y un largo mostrador de recepción en el que se realiza tanto el check-in como el check-out. La primera impresión es realmente sorprendente, pues hay muchos empleados atendiendo y aún así se forman pequeñas colas de huéspedes, lo que ya te da una magnitud del enorme tamaño del hotel y te prepara para todo lo que vas a ver a continuación
Tras el vestíbulo, para dirigirse a las habitaciones es necesario cruzar la zona de casino que ocupa una superficie desmesurada, con multitud de mesas de juego, tanto de cartas, como ruletas y demás juegos, sin poder faltar la zona de las máquinas tragaperras, incluso hay algunas barras para poder tomar algo, eso sí, sin dejar de jugar, pues hay pequeños monitores integrados que permiten seguir haciéndolo. Tengo que decir, que pese a lo grande que es esta zona y de que siempre, independientemente de la hora del día o de la noche, hay gente jugando (lógicamente una vez avanzada la madrugada, sólo quedan los jugadores más recalcitrantes), el paseo no resulta demasiado desagradable, pues el camino hacia los ascensores es muy amplio y la mayoría de la zona de juego queda a un lado, de forma que no sea un impedimento para la circulación de los huéspedes el tener a gente cruzando de un lado a otro de la sala, pero a la vez lo suficientemente cerca de las mesas para que no puedas evitar pasar a su lado. Una vez en los ascensores, asciendes hasta la habitación asignada.
La primera vez que te diriges a tu habitación, tienes la sensación de que vas a perderte, pues los espacios en las zonas comunes son realmente grandes y la circulación de personas continua. Afortunadamente hay numerosos indicadores que cuelgan del techo que te señalan la dirección a tomar para llegar a todos los puntos de interés del hotel (que son bastantes) que en un principio pueden resultarte algo confusos, pero que sinceramente hacen que sea bastante fácil orientarse y si no, te bastará con seguir a los otros huéspedes que te mostrarán el camino sin problemas.
La habitación
La sorpresa llega cuando entras en la habitación, si en Estados Unidos ya tienden a ser grandes, el Bellagio no es para nada una excepción, todo lo contrario. Te encuentras con una habitación realmente amplia, decorada en un estilo moderno con reminiscencias más tradicionales pero con gusto y con todos los detalles extremadamente cuidados y en la que te das cuenta no se ha escatimado absolutamente en nada. Como no, la cama es una auténtica king size al más puro estilo americano en la que no tendréis ningún problema de espacio si vais en pareja (más bien, el problema es encontrarse cuando se quiere…), mencionar también que tanto el colchón como las almohadas me resultaron extremadamente cómodos.
Sin duda, lo que más me sorprendió fue el baño, realmente grande, pues disponía de una bañera de buen tamaño y separada, de una ducha con mampara también muy espaciosa; por su parte la zona de los lavamanos tampoco se queda atrás en tamaño, pues dos personas pueden utilizar el espacio a la vez sin molestarse en ningún momento. Lo más sorprendente del baño sin embargo es la decoración, pues suelo y paredes hasta el techo están recubiertos de mármol en tonos claros, lo que le da un mayor toque de distinción. Por supuesto la habitación
Fotos de Bellagio, Las Vegas
Fachada principal con fuentes
está dotada de todos los servicios necesarios, aire acondicionado, televisión de pantalla plana, un completo minibar de pago como el de las películas (de hecho no he visto nunca uno tan completo, pues era imposible siquiera meter una botellita de agua en la pequeña nevera, pues estaba repleta de cosas), un kit de productos de baño muy completo, secador de pelo de potencia adecuada, mesitas de noche, una mesa de buen tamaño a modo de escritorio, un par de cómodas butacas… vamos que no le faltaba detalle
Por tanto, una habitación más que perfecta, con un grado de limpieza sobresaliente y todos los servicios necesarios, incluido un servicio de habitaciones con una carta realmente extensa y unos precios algo prohibitivos, que no compensan, pues la oferta gastronómica de la ciudad es muy amplia y dispone de opciones para todos los presupuestos. Sobre la conexión a Internet, aunque creo que estaba disponible en la propia habitación, no puedo hablaros pues no viajo nunca con portátil y menos al extranjero, aunque a buen seguro existen opciones más baratas que conectarse desde la propia habitación.
Tened en cuenta que nos alojamos en una habitación doble normal, si ya las de esta categoría son así, no quiero ni imaginarme lo que debe ser alojarse en una suite. En nuestro caso la habitación daba a la zona de las piscinas y a la calle de detrás, dejando una vista agradable (que no espectacular) pues la zona de piscina es realmente bonita. También hay habitaciones disponibles que dan al lago artificial de la fachada principal, pero claro está el precio también es otro y realmente, creo que tampoco merece mucho la pena.
Otras zonas del hotel
Realmente no se trata de un hotel únicamente, si no que más bien, al estilo del resto de hoteles del Strip, es un resort, pues en su interior, a parte del casino, se encuentran numerosas tiendas de artículos sobretodo de lujo, varios restaurantes, bares o cafeterías, un night-club, un spa, una galería de arte e incluso un pequeño jardín botánico y alberga un espectáculo permanente del Cirque du Soleil. Por tanto es recomendable darse una vuelta por su interior y descubrir algunos de sus rincones más especiales, por ejemplo el jardín botánico que está muy cerquita de la recepción, que si bien no es muy grande, es interesante de ver y la decoración está muy cuidada, creando un pequeño espacio, que si no fuese por la abundancia de turistas, resultaría tremendamente acogedor.
Es también bastante conocido el restaurante buffet, nosotros decidimos cenar en una ocasión y pese a que el precio está bastante bien para la variedad que se ofrece, pues hay una muy amplia oferta de distintos tipos de comida de forma que siempre encontrarás algo que te apetezca, le encontré algunas pegas. Primero está el tema de las colas, hay que tener paciencia, pues es muy posible que toque esperar media hora o incluso más. Segundo, la calidad, si bien no diré que los alimentos son de mala calidad, en mi opinión, no están al nivel de lo que se supone debería ofrecer un hotel de esta categoría, pues por poner un ejemplo, servían sushi, pero el pescado no era todo lo bueno que debería, quizás cocinado no se notase excesivamente la diferencia, pero crudo ya es otro cantar. La sensación, en mi caso, fue de cierta decepción. El menú incluye tanto carnes como pescados, marisco, pasta, pizza, ensaldaas, sushi y postres, señalar que como en la práctica totalidad de restaurantes, puedes pedir que te vuelvan a llenar el vaso de refresco cuantas veces quieras.
La zona de las piscinas merece también una mención especial, pues están construidas rodeadas de setos, imitando a los estanques y fuentes de una villa clásica, lo que, de nuevo, otorga un cierto toque de distinción, todo muy acorde con el resto de decoración del hotel. Mencionar que pese a estar al aire libre, bastante cerca del Strip y de la calle trasera del hotel, no se aprecia ruido y resulta muy relajante por el contraste de la siempre bulliciosa Las Vegas, al ser una zona bastante grande, no da la sensación de estar masificada, lo que convierte su visita en una experiencia recomendable. Como en muchos otros resorts, no es necesario llevar tu propia toalla, pues te la ofrecen a la entrada de las piscinas.
En cuanto al lago, decir que es bastante grande, como no está perfectamente limpio y cuidado y le da un toque muy atractivo a todo el hotel en general, al dominar la fachada principal. Es en este estanque donde al atardecer y la noche se va ofreciendo periódicamente un espectáculo en el que se conectan las fuentes acompañadas de luz y música por espacio de unos cinco o diez minutos, hay varios espectáculos diferentes, unos más espectaculares que otros en los que los chorros de las fuentes van describiendo diferentes formas y suben y bajan al son de la música, en un espectáculo, salvando las distancias (no haré comparaciones), similar al que se puede disfrutar en las famosas fuentes de Montjuic en Barcelona. Es este el espectáculo que diferencia al Bellagio de los otros hoteles de la zona, pues de los que se pueden ver, para mi es quizás el que tiene más clase, aunque no por ello los otros son menos interesantes, pero son estas fuentes y el espectáculo musical lo que le da al Bellagio un plus en distinción y un tono más lujoso que los otros espectáculos de la zona.
MIS IMPRESIONES
Pues bien, tras la sorpresa inicial y la duda que me asaltó del tipo dónde me he metido, decir que estuve francamente a gusto en el hotel. Tengo que reconocer que en un primer momento me sentí un poco fuera de lugar, pues al llegar al hotel y apreciar todo el lujo que me rodeaba y ver esa recepción tan enorme, empecé a tener la sensación de estar un tanto fuera de lugar, pues no estoy acostumbrado para nada al lujo y en muchos casos la ostentación incluso me molesta y me hace sentir fuera de mi ambiente. Afortunadamente, la sensación pasó rápidamente, pues echando un vistazo al resto de clientes del hotel, me di cuenta que los había de todo tipo, pues se trata de un hotel que si bien no es barato, es asequible para los bolsillos de muchos, con lo que no te sientes del todo desplazado ni el personal te hace sentir fuera de lugar.
En cuanto a los empleados, decir que poco contacto tuve con ellos, pues a parte de los recepcionistas y los camareros, poco más. Hay que reconocer que el personal es extremadamente correcto y destila esa amabilidad tan americana, que a veces te hace sospechar si no es fingida en busca de la propina tan inevitable por esos lares. Eso sí, se nota muchísimo como la sociedad americana, pese a presumir de su igualdad de oportunidades, sigue estando tremendamente estratificada por razas, me explico, los empleados de la recepción, los maitre y camareros que toman nota en los restaurantes, son en su inmensa mayoría de raza blanca y las tareas más ingratas, como la limpieza o incluso recoger las mesas después de la comida, las realizaban casi exclusivamente hispanos o negros. A parte de ese detalle, reconocer que el trato recibido por parte del personal fue cortés y correcto, pero nada más allá, lo cual se agradece, puesto que viajando por Estados Unidos, en muchos sitios, al ver que eres extranjero, te tratan peor que a los americanos. Sobre el trato que te dispensan en algunos sitios, tengo la sospecha de que en el caso de los españoles, el trato es más distante y a veces incluso rayando la grosería se debe a nuestra tendencia de no dejar la propina estipulada para cada tipo de servicio.
Como ya os he comentado, la habitación es realmente cómoda, espaciosa y dispone de todos los servicios que puedas necesitar. Hay que destacar, que pese a que Las Vegas es una ciudad muy bulliciosa, las zonas del hotel destinadas a alojamiento son un remanso de paz, pues no hay problemas de ruidos y sorprendentemente teniendo en cuenta el tamaño del hotel, los ascensores y pasillos no están para nada masificados y se puede disfrutar de un merecidísimo descanso tras enfrentarte al tremendo calor y sol inmisericorde de la ciudad, así como a las muchas opciones de entretenimiento que te ofrece la ciudad y los propios hoteles. Nada que objetar al respecto.
Creo que ya he dejado más que patente que el Bellagio utiliza como estrategia de reclamo el lujo y como señal distintiva toques de distinción para diferenciarse de muchos otros de los hoteles del Strip, que hacen de su decoración espectacular, evocadora de otra época o lugar del planeta, su elemento de diferenciación. A diferencia de otros, no nos ofrece una arquitectura tremendamente singular o fastuosa, como puede ser el propio Venecia que tiene concentrados en su fachada principal reproducciones de todos los elementos distintivos de la ciudad en muy poco espacio, pues incluso simula un pequeño canal con sus góndolas y gondoleros cantando ópera, o el París que nos presenta una enorme reproducción de la Torre Eiffel, o el Excalibur construido para simular un castillo de cuento de hadas, o el Luxor que tiene forma de pirámide o el New York New York con su reproducción de la Estatua de la Libertad, el puente de Brooklin y la montaña rusa que rodea su fachada y entra y sale del edificio principal. El Bellagio pretende vendernos clase y distinción, más aún cuando lo comparamos con los hoteles de alrededor, que juegan más a buscar la espectacularidad, y hay que reconocer que lo consigue.
Por supuesto, no hay que olvidar una de las partes más importantes de todo hotel en Las Vegas: el casino. Es aquí donde de nuevo el Bellagio juega su carta de clase y distinción, pues en consonancia con el resto de instalaciones del hotel, destila clase y distinción. Se nota en todos los detalles, en la forma de colocar y alinear las distintas mesas de juego, los mismos tapetes de juego, el propio uniforme de los croupiers, sean hombres o mujeres, o la decoración de la sala en general, de alguna de las salas más dirigidas a clientes VIP, o de los bares en los que es posible tomar algo a la vez que se dispone de pequeñas pantallas insertadas en la propia barra, para que aún tomando una copa, puedas continuar apostando. Observando éste o cualquier otro casino te das cuenta de la verdadera naturaleza de todo lo que ves en Las Vegas: el exceso, ya sea en el juego, la bebida, la comida o incluso en el sexo, me explico, en los hoteles todos los casinos ocupan espacios por los que es obligado pasar, generalmente para acceder a las habitaciones o incluso a la propia recepción, los colores, la iluminación y la decoración inducen a que te sientas cómodo y siempre incluyen otros servicios para que puedas pasar más rato jugando sin preocuparte de nada más, como dato curioso, mencionar que no tienen ventanas, todo ello pensado para que el jugador pierda totalmente la noción del tiempo y no sea consciente de cuántas horas ha pasado jugando. Algo que tengo que reconocer que me decepcionó un poquito, manías que tiene uno, fueron las máquinas tragaperras, yo tenía la imagen que nos muestran en las películas de los grandes vasos repletos de monedas para ir metiendo y de la típica palanquita para hacer funcionar la maquinita, pero nada de eso, las máquinas son mucho más modernas, completamente electrónicas y funcionan o con tarjeta prepago o bien directamente con billetes, nada de monedas.
Quizás el principal inconveniente del Bellagio es la cantidad de gente que siempre te encuentras por todas partes (lo mismo que en la mayoría de lugares más turísticos de Las Vegas), aunque no llegas al extremo de sentir agobio, pues los espacios son bastante amplios y no se forman grandes aglomeraciones, ya que ese tipo de detalles los tienen muy cuidados. Sin duda este aspecto está más que calculado, pues se trata de que te sientas a gusto en el interior para que pases la mayor cantidad de tiempo posible, consumas y juegues en el casino. Hay que reconocer que tanta circulación de personas le resta algo de “glamour”, por una parte se crea un cierto ambiente lujoso, pero a la vez se consigue que no te sientas del todo fuera de lugar, dándote cuenta que el hotel y sus servicios están al alcance de muchos más bolsillos de los que podría parecer en un principio.
Como anécdota, el Bellagio fue el hotel en el que se rodaron algunas de las escenas de Ocean’s Eleven, de hecho en diferentes momentos de la película se ve el gran porche de la entrada, la propia recepción con su curiosa decoración de flores de cristal, así como algunas de las zonas del casino o las propias fuentes de la fachada principal con espectáculo de luz y de sonido incluidos.
En general debo decir que disfruté tremendamente de la estancia en este hotel y os recomendaría que si vais a Las Vegas y el presupuesto lo permite, tengáis el cuenta el Bellagio como una de vuestras opciones pese a que sospecho que algunos otros de los hoteles del Strip deben ofrecer unas prestaciones más o menos similares. Pero sin duda pese a que su arquitectura no es tan espectacular como la de algunos de sus vecinos, el Bellagio sigue teniendo un cierto encanto especial y un toque de distinción del que algunos otros hoteles de la zona carecen.
ALGO SOBRE LAS VEGAS
Aprovechando la opinión, no puedo resistirme a dar unas breves pinceladas sobre mis sensaciones en la visita a Las Vegas. Si tuviese que definirla de una forma breve, lo haría como la ciudad de los excesos. Y es que es precisamente en eso en lo que destaca, pues todo está pensado para el disfrute sin frenos ni ataduras, ya que todo está hecho a lo grande, enormes hoteles con grandes casinos abiertos a cualquier hora del día, todo tipo de restaurantes o cafeterías, grandes espectáculos, tiendas de todo tipo, desde las más lujosas a las más sencillas de souvenirs y pequeños centros comerciales y como no, oferta de sexo, todo a lo grande y hasta hartarte. Resulta extremadamente curioso el contraste entre la moral americana, más bien puritana y Las Vegas, que pregona todo lo contrario, de ahí el famoso slogan “What happens in Vegas, stays in Vegas”, algo así como “lo que sucede en Las Vegas, se queda en Las Vegas”, es decir, un lugar donde dar rienda suelta a los instintos, sin temor a lo que puedan pensar las gentes de tu entorno, pues no tienen porqué enterarse. Curiosa también la doble moral, pues si bien la prostitución está prohibida, a partir del atardecer, no paran de ofrecerte publicidad sobre espectáculos eróticos o chicas a domicilio para las habitaciones del hotel, no se cortan en inundarte de papelitos ni siquiera cuando se va en pareja.
Para ser sinceros, ya han pasado unos meses desde que visité la ciudad y aún no puedo deciros si me gustó como tal. Sin duda es una ciudad digna de visitar y de experimentar por uno mismo, aunque tremendamente difícil de describir, pues vale la pena respirar el ambiente que destila, esa grandiosidad en todo hasta rozar a veces lo vulgar, ese supuesto espíritu de desenfreno y exceso, pero siempre dentro de unos límites, y en los lugares establecidos para ello. Y es que sin duda es una ciudad de contrastes con su particular mezcla de lujo y opulencia, conviviendo, en alguno casos, casi podría decirse pared con pared, con la sordidez y los lugares donde dar rienda suelta a casi cualquier vicio. Resulta tremendamente difícil de transmitir la esencia de la ciudad, creo que uno no la capta en todo su esplendor hasta que no tiene la oportunidad de visitarla.
Como anécdota, para que os hagáis una idea de lo que hablo un ejemplo que me llamó tremendamente la atención sólo aterrizar, en las propias terminales del aeropuerto, ya te encuentras con varias filas de máquinas tragaperras, tanto en la zona de llegada, para que puedas empezar a jugar nada más tomar tierra, como en las propias puertas de embarque, para que estés jugando hasta el mismo momento en el que subas al avión. Recuerdo además como, esperando a algunos de los pasajeros a la llegada había un par de mujeres vestidas con trajes de plumas y lentejuela al más puro estilo de espectáculo de variedades como comité de bienvenida especial, y es que Las Vegas es ante todo un espectáculo en sí mismo, pensado para que el turista se lo pase en grande y deje la mayor cantidad de dinero posible en la ciudad.
Quizás lo que más curioso me resultó de la ciudad es que el recorrido turístico se centra básicamente en la visita de los propios hoteles y sus casinos, además de la inevitable (y más que recomendable) salida nocturna a la zona más antigua de casinos de Las Vegas y más clásica, que está un poco alejada del Strip, el lugar en el que se encuentran la mayoría de los hoteles más famosos de la ciudad. Precisamente este hecho no es del todo sorprendente, pues Las Vegas se encuentra en medio del desierto y es una ciudad claramente artificial, que debe su crecimiento sobretodo al juego. Para moveros por el Strip, podéis tomar un autobús (de pago) que tiene paradas en las cercanías de los propios hoteles o bien a través de un corto monorraíl que une un corto trecho. Si no, siempre podéis caminar, pero eso sí, tomadlo con paciencia, porque las distancias son más largas de lo que parece y si es de día cae un sol de justicia.
Y eso es todo, muchas gracias por las lecturas y comentarios y ahí os dejo unas fotillos del hotel
la propina es EEUU no es algo opcional como en España, sino obligatoria por formar gran parte del sueldo del camarero, y hay unas cantidades fijas que hay que pagar, normalmente un 20% de la factura,y por muy raro que nos parezca , es como funcionan las cosas en EEUU. por eso es normal que si se te olvida , salgan detrás de ti hasta la calle como si te fueras sin pagar, porque en realidad , así es, , te marchas sin pagar y eso no le hace gracia a nadie que trabaja y no recibe lo que está estipulado. Muy buena opinión de un clásico de Las Vegas
ropuerto , Bellagio se encuentra en La Franja , en Las Vegas , cerca de Crystals at City Center , Sands Expo Convention Center y Las Vegas Convention Center.
22.04.2012 23:39
la propina es EEUU no es algo opcional como en España, sino obligatoria por formar gran parte del sueldo del camarero, y hay unas cantidades fijas que hay que pagar, normalmente un 20% de la factura,y por muy raro que nos parezca , es como funcionan las cosas en EEUU. por eso es normal que si se te olvida , salgan detrás de ti hasta la calle como si te fueras sin pagar, porque en realidad , así es, , te marchas sin pagar y eso no le hace gracia a nadie que trabaja y no recibe lo que está estipulado. Muy buena opinión de un clásico de Las Vegas
15.08.2011 11:09
Por un momento me has transportado allí.Conozco lo que has descrito,y lo has hecho fabulosamente.Viva Las Vegas !!!
27.04.2011 12:15
me encantaria ir