Una gaviota en Belvedere
01.05.2002
Ventajas:
Fabuloso
Desventajas:
A veces caro¡
Recomendable:
Sí
 Arlan
Sobre mí:
Ya empecé a trabajar¡¡ Se acabó lo bueno, así que tardaré un poco en poder dedicarle tiempo a Ciao, ...
usuario desde:08.06.2000
Opiniones:308
Confianza conseguida:98
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 33 miembros de Ciao
Antes de nada, quiero pedir disculpas a Ciao. Disculpas, porque esta opinión no se limita a el maravilloso Belvedere, sino que habla de Viena en general. Ya no se puede opinar de la misma de forma genérica, y me veo incapaz de diseccionar mis sensaciones y recomendaciones en las 20 categorías que debería visitar para distribuirla, así que tomo este precioso museo como referencia y emplazo aquí la opinión, con la esperanza de que no sea mala mi elección¡ Alguna gente me ha dicho que la consideración de Viena como una de las ciudades más encantadoras de Europa es puro esnobismo, que es una ciudad fría, gris y poco amable. Me temo que esta gente ha tenido muy poca suerte durante sus visitas a la capital de Austria, o no han podido contar con un “guía” austriaco como yo. He estado 2 veces en Viena, en casa de un amigo “nativo”, y me parece una de las ciudades más hermosas que he visto jamás. Es una ciudad magna, plagada de edificios que rezuman imperialismo en cada piedra, una ciudad de adoquines antiguos, plazas luminosas y gente amable. El mito acerca de la frialdad de los austriacos se aproxima mucho más a una imagen erróneamente interpretada que a la realidad. Los austriacos son extremadamente educados (EXTREMADAMENTE), y muchas veces esa tendencia a guardar las formas y no ser propensos al acercamiento espontáneo la interpretamos los “mediterráneos” como frialdad, pero basta una presentación, y el primer brindis con una cerveza, para comprobar como se tornan en gente abierta y sonriente, afable y dispuesta, con la que siempre se puede contar, pues sienten una altísima consideración por los lazos de la amistad.
Viena es una ciudad romántica y vibrante a la vez, impresionante pero acogedora, fría de temperatura pero cálida de gentes, que merece ser visitada por todos aquellos que puedan¡ Para estos, les doy algunas pistas de cómo hacerlo, y como disfrutar lo máximo posible¡¡: · Como ir: lo más cómodo es sin duda el avión. Se puede ir en tren, pero es un desperdicio de tiempo en mi opinión. Lo más práctico es coger un vuelo de Tyrolean Airways, compañía perteneciente a Austrian Airlines (y miembro de One World). Los vuelos son diarios, salida a las 14.00 y en apenas 3 horas nos dejan en el aeropuerto vienés, aunque también se puede ir a través de un enlace de OS Madrid-Münich-Viena, si bien saldríamos por la mañana y llegaríamos bastante más tarde, aunque hay 2 opciones de vuelo entre la ciudad alemana y Viena, una a las 11 y otra a las 15.00, así que si podemos, mejor ir directamente (menudo cristo de explicación¡). El coste de entre 240 y 360 euros, dependiendo de época, carné de estudiante, etc. Para aquellos que puedan acudir a una de las agencias de viajes asociadas al TIVE, como Usit Unlimited en Madrid, encontrarán ofertas de lo más atractivas (de hecho allí lo compré yo). Lo único malo de esta compañía es que los aviones esperan en Barajas donde cristo perdió los clavos, y hay que pegarse tal viajecito en guagua hasta el pequeño reactor, que parece que ya debemos estamos llegando....a Viena. Los asientos están bastante aprovechaditos, así que llegaremos con las piernas un poco encajadas, pero la verdad es que el trato del personal de vuelo es excelente.
· Donde dormir: la verdad es que aquí no soy el que mejor puede ayudar, puesto que yo siempre me quedo en casa mis amigos austriacos, pero hay una burrada de albergues y hostales baratos, además de los más conocidos (y caros) hoteles. Conozco a gente que ha estado en algunos, y han salido muy contentos. Entre ellos, destacaría los 4 mejores albergues juveniles (según opiniones, ojo): JUGENDGÄSTEHAUS WIEN-BRIGITTENAU Friedrich - Engels - Platz 24 JUGENDHERBERGEWIEN-MYRTHENGASSE Myrthengasse 7 /Neustiftgasse 85 JUGENDGÄSTEHAUSWIEN-HÜTTELDORF Schloßberggasse 8 SCHLOSSHERBERGE am WILHELMINENBERG (IBN) Savoyenstraße 2 TURMHERBERGE DON BOSCO Lechnerstraße 12
Pero para más información, mejor echar una ojeada a la página de la asociación internacional de albergues juveniles, www.iyhf.org, y dentro de ahí buscar Viena. · Donde ir, ya que estamos aquí,no?
Son muchas las cosas que hay que destacar en Viena, y me podría pegar 10 opiniones con ello, así que trataré de sintetizar un poco. Son muchos los edificios destacables, el Rathaus (ayuntamiento) situado frente al Burgtheater, es un edificio digno de ver, fotografiar, y robar para tu ciudad si se pudiera. Bastante cerca nos encontramos también el Parlamento austriaco, con sus doradas estatuas flanqueando sus grandes escaleras. Dirigiéndonos al sur llegamos a la Plaza de los Museos (rodeada, claro está, de museos..), y al mirar hacia el centro de la ciudad se abre ante nosotros el impresionante Hofburg, arco circular que da apertura a la fabulosa plaza que acoge también la biblioteca nacional. Prácticamente en el centro geométrico de la ciudad tenemos la catedral, Stephansdom, a cuya torre más alta podemos subir si no tememos los escalones¡ Hacia el norte, si caminamos un poco, llegamos al Prater, fantástico parque vienés, similar al Retiro de Madrid en origen y función, y en donde destaca la gigantesca noria desde la que tenemos una de las mejores vistas de la ciudad al otro lado del río, y el Praterstadium, campo del histórico Rapid de Viena. Más cerca del centro se sitúa el otro gran parque, el Stadtpark, pero yo recomiendo visitar antes Belvedere, dos palacios ciudadanos hoy convertido en salas de exposiciones pictóricas, y que se ve rodeado de un pequeño pero acogedor y luminoso jardín de tipo francés, a ambos lados del edificio, y donde destacan sus estanques, últimamente frecuentados por......gaviotas....?¿?, una de las cosas que más me llamó la atención (la mía y la de mis amigos austriacos, lo que no me deja de sorprender¡¡¡).
Viena es la única capital europea que ha disminuido su tamaño desde principios del siglo XX, y eso permite que la arquitectura nos lleve en ocasiones de visita a un pasado ya lejano. Para los aficionados a los caballos, o simplemente por curiosidad, se puede visitar la Escuela de Equitación Española. Las funciones son caras, y las entradas exigen reserva con mucha antelación, pero por unos chelines (perdón, pocos euros) podemos contemplar una sesión de entrenamiento; no es que sea muy espectacular, pero es interesante. De compras, a ser posible, en la Mariahilferstrasse, algo así como la Gran Vía de Viena, y en donde los grandes almacenes y las tiendas de discos ofrecen un mundo de tentaciones para el que tenga dinero¡ Ojo, los discos son MÁS BARATOS que aquí, entre los 12 y los 15 euros, demostrando el engaño al que nos someten las discográficas en España. Si hay algo REALMENTE fabuloso en Viena es la navidad. Esta ciudad parece creada para estas fiestas, y se transforma en algo absolutamente fantástico. Además de la típica decoración navideña, que alcanza su máxima expresión en esta ciudad, algo muy típico son los mercados navideños. Entre ellos, el más espectacular, sin duda alguna, es el Wiener Adventzauber, situado en el Wiener Rathauspark, frente al ayuntamiento, y que abre de la 3ª semana de noviembre hasta el día de noche buena. En las calles de este pequeño pero frondoso parque de coníferas se disponen a ambos lados preciosos puestos de madera cuidadosamente decorados en los que podemos comprar todo tipo de productos navideños, desde piezas de decoración navideña de una exquisitez suprema (como sus precios) a dulces típicos (desde pan de jengibre hasta otros más tradicionales austriacos). Miles de luces engalanan los árboles y las tiendas, donde la gente atiende con una sonrisa que ya querríamos siempre, y nos ofrece el típico Punsch o el Glüwein (esto lo cuento luego en el papeo). Se despacha en unos preciosos “mugs” decorados de forma particular en cada puesto, y que podemos devolver en cualquier otro, recuperando así el importe “extra” abonado (suele costar unos 40 chelines austriacos, 2.5 euros o por ahí) . Además de los puestos típicos, hay toda una serie de “entretenimientos” repartidos por el parque, desde trenecitos hasta tiovivos luminosos como el sol, pasando por esculturas navideñas varias.
Y para el final he dejado lo más impresionante, el Ayuntamiento, totalmente iluminado, sirve de fondo al impresionante abeto que anualmente se corta en una provincia distinta del país. La imagen es absolutamente acongojante, y casi hay que esforzarse para reaccionar y sacarse una foto, que merece la pena si duda. Hay otros 3 mercados navideños típicos, aunque bastante más modestos, y en ocasiones limitados a un serpenteante pero también mágico recorrido por calles peatonales estrechadas por los ya citados puestitos de madera, conservando también su decoración y, por supuesto, su oferta alcohólica¡ El más típico es el Altwiener Christkindlmark, pero el Spittelberger y el Kunsthandwerksmarkt, frente a la Karlskirche, merecen una visita. No hay problema alguno para encontrarlos, pues o se ven desde bien lejos, o preguntamos a cualquiera, que no tendrán problema en acompañarnos hasta él, incluso¡¡ · Para movernos:
Los transportes públicos vieneses son excelentes. Disponemos de metro, servicio de guaguas y de tranvía para recorrer cada rincón de la ciudad. Las rutas, en lugar de por ramales, se disponen en recorridos que no nos acercan a todas las esquinas, pero siempre nos dejan lo bastante cerca. Los precios son aceptables, y lo más rentable es sacar un abono de 10 días. Estos abonos, de cartón como los antiguos aquí, se pican a la entrada del medio en cuestión y sirven así para todo el día (si picamos 2 veces, son válidos para 2 personas, etc). Este es uno de los apartados en los que destacamos los españoles, como siempre, por la picaresca. El austriaco es tan educado por definición, que para picar en el metro, las máquinas están a la entrada, por fuera, antes de las primeras escaleras....y no hay torno alguno. Puedes entrar sin problema alguno sin picar. En las guaguas y el tranvía, se entra por detrás, y debemos picar en una esquina, donde el conductor no presta atención alguna a nuestro comportamiento. Además, hay que tener en cuenta que, como los bonos más habituales son diarios, si no lo utilizamos todo el mundo supone que ya hemos picado en otro transporte. Mis amigos dicen que nadie se cuela por que hay revisores y te pueden multar, pero no me he encontrado con ninguno jamás. Además, aquí también hay, y nos los tornos se gastan más por saltarlos que por girarlos¡¡¡ Claro, en España el sistema de transporte público se iría a la quiebra con semejante sistema, y allí me miraban con cara rara cuando les preguntaba totalmente asombrado si de verdad jamás se habían colado¡¡¡ Ya que estamos, señalar que cumplí de forma respetuosa, dejando el pabellón español (más o menos) dignamente representado. · Donde comer (y beber...):
La gastronomía austriaca es, en mi opinión, excelente. A veces estamos tan encaramados en nuestro pedestal de la “cocina mediterránea” (excelente sin duda) que no somos capaces de mirar en derredor y apreciar lo que el resto del mundo nos ofrece. La cocina austriaca se basa, como es natural, en la centroeuropea, principalmente la alemana, con carne y cerveza en cantidades industriales, pero también ha sido objeto de la influencia de la Europa del Este, principalmente de Hungría y Polonia, legado de su época imperial. Para aquellos que, como yo, no conozcan esa gastronomía tan particular, será toda una sorpresa. Pero además hay que tener en los innumerables años de guerra con los turcos, que además de sangre y lágrimas, aportaron un toque de exotismo que comenzó con el café y terminó con todo tipo de especias y contrastes en los sabores. Y por último, la influencia más importante, equilibrante y saludable de la gastronomía de Austria es la mediterránea, a través de Italia principalmente. De ella ha tomado platos más frescos, las combinaciones con pasta y, sobre todo, se “enamoraron” de nuestros dos tesoros líquidos: el aceite de oliva y el vino. El aceite que podemos encontrar es, por desgracia, italiano en un 90%, algo lógico ya que si bien somos intratables en la producción, la guerra comercial la perdimos hace tiempo. Sin embargo, el vino español es bastante más habitual, compartiendo estantería con caldos italianos y franceses. Ya puestos, habría que señalar que pese a su carácter cervecero, los austriacos son buenos consumidores de vino, y podemos encontrar numerosas bodegas del país. A un español, probablemente no le diga nada nuevo un tinto austriaco, por muy bueno que sea dentro de su rango, pero los rosados y los blancos son bastante más aprovechables y merecen la pena ser probados. Hay que tener en cuenta que Viena es probablemente la única capital europea en la que los viñedos siguen teniendo importancia económica, rodeando el extrarradio de la urbe. De todas formas, lo mejor es ceñirse a las “especialidades”, y en este campo la cerveza gobierna. En Austria podemos tomar todo tipo de cervezas, principalmente alemanas y del país, que con su abundancia apenas dejan sitio para otras procedencias. Las que difícilmente encontraremos serán todas aquellas “francófilas” (como las Belgas), por esos motivos de orgullo patrio que surgen a los germánicos con su maravillosa birra¡
Como ya he comentado en alguna opinión, no soy muy amigo de la cerveza española, pues me gustan con más cuerpo y sabor, de esas que se toman frías por gusto, no por que en cuanto se calienten sean un líquido insípido y amargo. Para alguien con semejantes gustos, Austria es un paraíso. Aconsejaría tomar siempre austriacas, rubias, turbias o tostadas, más difíciles de encontrar fuera, y que casi siempre se despachan en botellas de medio litro (jeje). Tan sólo algunas marcas ofrecen tercios, pero en su mayoría se tratan de tiradas especiales con motivo de fechas particulares, como Navidad, Semana Santa o el Oktoberfest, características por un sabor más intenso, graduación superior, y unas botellas dignas de colección. Si alguien quiere salirse de las nacionales, que pida también la König Ludwig Dunkel, una tostada alemana algo complicada de encontrar pero de fabuloso sabor. Pasando a la comida, el equivalente a la tortilla o la paella allí es claramente el Snitzel, el filete empanado, vamos. Se trata de la especialidad vienesa por excelencia, y no sólo es típico sino también habitual en la mesa. Se sirve con papas fritas, como aquí, pero hay que destacar que no se como narices preparan la carne para que no tenga mucho que ver con lo que tomamos aquí. En el fondo es lo mismo, pero que nadie deje de tomarlo pensando que ya lo conoce, pues se sorprenderá MUY gratamente.
El codillo es también tradicional, aunque sea un plato más alemán, y se sirve enorme (realmente enorme) y bien acompañado. Para aquellos que quieran alternar un poco más las especialidades, Viena está plagada de restaurantes japoneses, chinos y griegos (con unas carnes fantásticas), además de los correspondientes italianos. Sin embargo, como visita obligatoria y para darle un repaso a la cocina del país, que para algo llevo media opinión alabándola, recomiendo el restaurante-cervecería junto al Belvedere (de hecho el cuerpo del local se encuentra dentro de su muro exterior). Es parte de una cadena de restaurantes con presencia en el resto de Viena, y destacan sobre todo por su cerveza, de elaboración propia. En las grandes cubas cobrizas al final de cada local fermentan cervezas rubias, de trigo, tostadas y negras de diferentes sabores, que se sirven a granel y a precios baratos. También se puede tomar cualquier otra cerveza embotellada, u optar por las ofertas semanales y mensuales de cervezas más lejanas que traen en barrica especialmente para el restaurante, pero encarecidamente ruego que se pruebe la Weissbier de la casa, una cerveza “blanca” o “de trigo”, turbia, de un cuerpo fantástico y que dejará a más de uno años con el sabor en los labios. Ah¡ casi me olvidaba de mi referencia navideña. Hay dos bebidas típicas del frío austriaco, y que están presentes en casi todos los países del norte en diversas formas. El “Punsch” es una bebida de té caliente con licores, suaves de sabor pero no de graduación, y con algunas especias. Por su parte, el “Glüwein” es similar pero a base de vino, muy especiado (similar al Glück escandinavo, por ejemplo). Es casi obligatorio tomarlo si realiza la visita en la época navideña, principalmente en los mercadillos ya comentados, y dando un paseo (que si no sube y mucho¡).
No puedo omitir los cafés¡¡ Los cafés vieneses no son realmente espectaculares, aunque si que destilan ese carácter histórico que les ha dado fama. Los asientos son pequeños y los pasillos estrechos, y destaca la saturación de la que hacen gala. ¿Qué donde está la magia? Un poco en todo. En la decoración, en la exquisita atención del personal, que recoge nuestros abrigos y nos los trae a la salida, y sobre todo en la oferta. En la oferta de cafés y chocolates, que alcanza los 10-15 diferentes de cada uno, así como en las tartas para acompañar, que podemos elegir en persona en las vitrinas que muestran semejantes manjares. Claro, me olvidaba, el precio también es representativo, pues un café original con un trozo de tarta son 9 euros y tan tranquilos¡ Aún así, se debe visitar alguno como experiencia, y con suerte podremos ver todavía los estrados en los que los ciudadanos de la capital austriaca le soltaban sus discursos políticos a toda la audiencia, allá por los comienzos de la historia de los cafés. No quiero señalar ninguno, porque me temo que no recuerdo los nombres de los que visité, pero en cualquier calle encontraremos alguno. · Por la noche:
En Viena también se puede salir¡ Esta ciudad tiene un ambiente universitario muy movidito, y permite mantener una marcha bastante interesante teniendo en cuenta su carácter. “First Floor” o “Livingstone”, e incluso los locales del Prater, son sitios a visitar por la noche, pero ojo con los precios¡¡¡¡Lo mejor en esta ciudad es acabar en casa de alguien, o te puedes dejar la cartera tan sólo para entrar en según que locales. Me apuntaría mejor a la visita de las cervecerías que, como las que ya señalé antes, salpican todo el paisaje urbano vienés¡ Eso sí, aunque la gente no aguanta hasta las horas que tenemos por costumbre, si que se mantienen frente al frió callejero a las 4 o 5 de la mañana. Algo es algo¡ Se me quedan mucho sitios que señalar, pero es que no puedo meterlo todo o si no esto en vez de en una opinión se convierte en un coñazo. Espero que el que pueda ir, descubra por si mismo las 4 docenas de sitios que me he dejado por comentar¡. Bueno, después de esta campaña de marketing y publicidad, de nuevo se plantea mi contratación como patrocinador turístico, por lo pelota, más que nada. Pero tengo que decir que todo esto lo he contado exactamente como lo siento, pues he descubierto en Viena una ciudad fabulosa y con una gente estupenda, que merece ser visitada una y otra vez si se puede. Sólo hace falta poner interés en la visita y no será en vano. Yo llevo 2 veces, y espero poder repetir¡ sólo me hace falta el dinero :(:( Namarië.
P.S.: la valoración SÍ es del Belvedere.
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23.07.2009 11:01
Muy buena opinión de Viena. Coincido en todas tus apreciaciones. He de comentarte que yo sí me he encontrado con varios revisores de tranvía y de metro. Van de paisano y cuando cierran las puertas muestran la placa y piden el billete/abono. A alguno le pillaron y tuvo que bajarse con ellos y pagar la multa. Las NORMAS son para cumplirlas. Seguimos leyéndonos.
11.06.2002 13:42
excelente opinion con tres faltas pequenas: Austrian Airlines y Tyrolean Air son miembres de "Star Alliance", Glühwein and "Glögg"
11.06.2002 13:42
excelente opinion con tres faltas pequenas: Austrian Airlines y Tyrolean Air son miembres de "Star Alliance", Glühwein and "Glögg"