~ HISTORIA Y VIDA ~
16.12.2007
Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable:
Sí
 X-WOMAN
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Como todas las grandes ciudades, Berlín merece una visita reposada. Aún así le faltarán cosas que ver y muchas más que hacer. Pero aunque la estancia sea corta, seguro que el viajero disfrutará de una ciudad edificada por los prusianos, deshonrada por los nazis, destruida por las bombas aliadas y vuelta a reconstruir para convertirse en el escenario del mundo. El epicentro de esta ciudad intensa y vital es uno de sus barrios históricos: Scheunenviertel, una de las zonas más efervescentes de la ciudad con infinidad de bares, restaurantes, locales nocturnos y edificios restaurados con patio interior como el Hacheske Höfe, un laberinto de ocho patios exquisitamente restaurados y llenos de cafés, galerías, boutiques y salas de espectáculos. Construido en 1906 por los arquitectos Kart Berendt y August Endell el Hofe I, quizás el más bonito, conserva las fachadas revestidas de azulejos art nouveau.
Desde la reunificación, el barrio al que en tiempos de Federico Guillermo I (1672) se trasladaron los graneros de la ciudad para evitar incendios, ha recuperado también su papel histórico como barrio judío de Berlín. Así lo constata la Sinagoga Nueva reinagurada en 1995 y que preside una de las calles con más ambiente de Berlín y donde se encuentra los famosos Tacheles, que en yiddish significa "discurso abierto". El edificio albergó los almacenes Wertheim hasta 1914 y logró salvarse de la piqueta en 1990. Aunque se trata de un edificio en ruinas, sigue siendo uno de los espacios artísticos y culturales más dinámicos y queridos de la ciudad.
El escaparate de la arquitectura.
El nuevo barrio de la capital que se ha convertido en una zona urbana de rascacielos situada en el centro de lo que antaño fuera tierra de nadie; está en Postdamer Platz y sus alrededores. El lugar es un escaparate de la arquitectura contemporánea con complejos espectaculares como los edificios de Sony y Daimler Chrysler y del pasado más reciente del que queda un fragmento del muro de Berlín. No lejos de Postdamer Platz, siguendo por Ebertstrassse, aguarda el Memorial del Holocausto, un monumento dedicado a las víctimas judías del genocidio nazi en la Segunda Guerra Mundial. La obra del arquitecto neoyorkino Peter Eisenmann es una inmensa red de bloques de hormigón que se levantan en medio de la ciudad. Desde el aire, las estelas todas de diferente tamaño, se perciben como olas, pero cuando se penetra en el laberinto, la frialdad de la piedra produce un profundo efecto difícil de olvidar, más aún cuando se tiene en cuenta el gesto espléndido del pueblo alemán para no olvidar su pasado. Incluso desde el Memorial del Holocausto es posible ver la Cuádriga que remata la puerta de Brademburgo, el monumento más fotografiado de Berlín y emblema de la reunificación alemana que da paso a la Pariser Plazt, hoy escaparate caro y elegante de la ciudad renovada. En la esquina sudeste está el hotel Adlon, completamente renovado y en el que se alojaron celebridades como Charles Chaplin, Greta Garbo y Thomas Mann. A su lado, el banco DZ en cuyo interior,accesible al público, existe un patio diseñado por Frank Gehry que es aconsejable visitar.
Desde allí queda muy cerca el Reichstag la sede del Parlamento alemán coronado por la cúpula de cristal realizada por Norman Foster. Merece la pena esperar la cola de casi una hora para acceder al interior (la visita es gratis) desde donde que pueden disfrutar además de la cúpula, una vistas extraordinarias de la ciudad histórica y de los jardines de Tiergarten a cuyos lados se extiende el barrio gubernamental.
Estamos en el medio, o como dicen los berlineses, en Mitte que antiguamente se encontraba en la zona este y alberga algunos de los lugares más interesantes de la ciudad. En Mitte está la Berliner Dom, la catedral en plena fase de restauración, la torre de Televisión en la bulliciosa y céntrica Alexanderplatz y la Isla de los Museos como el Neus también en obras. Pero a pesar de que la visita cultural restará tiempo a otras actividades, hay que recordar que si se pierde el Pérgamo se habrá perdido un auténtico festín de arquitectura y arte grecorromano, babilónico, islámico y de Oriente Medio fruto de la labor de los arqueólogos alemanes de principios del XIX. En el Pérgamo está el altar homónimo de la ciudad de Misia en Asia Menor, un colosal sepulcro de mármol rodeado por un friso que muestra las luchas entre dioses y gigantes; la inmensa Puerta del Mercado de Mileto (siglo II d.C); la Puerta de Ishtar; la fachada del Templo de Uruk; el palacio del califa Mshatta, del siglo VIII que parece una fortaleza, y una joya del arte islámico del siglo XVII: la Habitación de Alepo procedente de la casa de un mercader sirio. Un museo fascinante que puede visitarse completo en algo más de dos horas. Es aconsejable proveerse de auriculares: facilitan información detallada y son gratis. Al lado del Pérgamo esta el Altes, obra de Schinkel y el primero construido en la isla. Es un edificio monumental atestado de esculturas de la antigua Grecia y alguna romana como los retratos de Cesar y Cleopatra. Pero el Altes es más famoso porque alberga, hasta que acaben las obras del Neus en 2009, una de las estrellas berlinesas: el busto de Nefertiti que a buen seguro no defraudará.
La reliquia más conocida de la antigua RDA es el Check Point Charly, el punto en el que se abandonaba la zona occidental para entrar en la parte soviética; al lado del que existe un museo lleno de objetos y fotografías relacionadas con la historia del muro del que apenas quedan 1.300 metros en Mühlenstrasse, a pesar de que tuvo 234 kilómetros.
Paseo bajo los tilos. Lugares cargados de historia podemos encontrar durante un paseo por el bulevar Unter den Linden (Bajo los Tilos) un recorrido que nos llevará a la Bebelplatz, una plaza que debe su nombre a August Bebel cofundador del Partido Socialdemócrata (SPD) y rodeada de edificios que le dan un aire romano. Pero Bebelplatz es más conocida por haber sido testigo de uno de los actos más ignominiosos de la historia de la humanidad: la quema de más de 25.000 libros el 10 de mayo de 1933 muchos de ellos saqueados de la cercana Biblioteca Real, un bellísimo edificio barroco semicircular que ahora es la facultad de Derecho de la Universidad Humboldt la más antigua del país. Fue un mal presagio que marcó el final de la grandeza cultural atesorada por Berlín durante dos siglos.
Otros recuerdos del pasado están en Kurfürstendamm y alrededores, una zona eminentemente comercial y en la que también se encuentra el Zoo con su exótica Puerta del Elefante y hogar de 14.000 animales de todo el mundo.
En esa misma zona está lo que queda de iglesia neorrománica Wiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, destruida por las bombas alemanas en 1943. No hay que dejar de entrar al interior de la estructura de la torre occidental que alberga una sala conmemorativa que da fe de su pasado. Al lado, está la sala de oración añadida en 1961; un edificio que por fuera no tiene ningún atractivo pero que atesora en el interior unas vidrieras de un azul oscuro intenso y una gigantesca imagen dorada de Jesús. Y si quieres cambiar de actividad lo tiene fácil, muy cerca de aquí está una de las mejores zonas comerciales de la ciudad con los almacenes KDWE, el segundo mayor templo al consumo de toda Europa, sólo superado por el londinense Harrod´s.
X-WOMAN2007
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20.04.2008 23:23
HOLA! Otro sitio más para apuntar a mi lista... BSOTS
16.01.2008 21:53
Genial.Saludos
17.12.2007 19:24
Yo estuve en Berlin hace años, y me parecio una ciudad fantastica, me gusto muchisimo, me acuerdo que en la visita que hice al Reistag me cai por la rampa esa que tiene, que verguenza!, aaja. Tambien visite Postdam y sinceramente, me gusto mas que Versalles. Un saludo y una opinion muy buena!