Berlín y alrededores en 3 días
20.11.2009 (12.12.2009)
Ventajas:
Distinta, en contínuo cambio, fácil de recorrer
Desventajas:
Ninguna
Recomendable:
Sí
 javierdd
Sobre mí:
Ahora sí que pueden tardar en darnos de alta los nuevos productos porque habrá una avalancha tremend...
usuario desde:13.06.2009
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Yo siempre había pensado, fruto de mi ignorancia, que Berlín era una de las capitales menos turísticas de Europa; me la imaginaba sin edificios históricos debido a la guerra y dividida en dos partes por los casi 30 años del muro. Cuando viajé a la capital alemana en octubre de 2009 me di cuenta de que estaba totalmente equivocado. En 3 días recorrí la ciudad y dos de sus más importantes puntos de interés de su periferia, destinando poco tiempo a dormir y casi ninguno para la hora del almuerzo. Ahí va mi experiencia y los consejos que más útiles os puedan resultar. ***IMPORTANTE*** : En los lugares marcados con * quiere decir que sobre ellos tengo escritas opiniones individualizadas, por lo que aquí sólo haré pequeñas reseñas porque de lo contrario la opinión sería interminable. Para los que querais leer dichas opiniones podéis buscarlas en Ciao o a través de mi perfil de la página, todas ellas bajo el nombre de "lugares de interés y eventos en Berlín".
CUÁNDO IR El clima de Berlín es bastante extremo, por lo que nos obliga a visitarlo en primavera o principios del otoño. El invierno es largo, muy frío, con abundantes nevadas, termómetros que fácilmente se desploman a -15ºC y con días muy cortos, con apenas siete u ocho horas de luz. El verano es variable, pudiendo salir días lluviosos y otros con máximas de 35ºC y con noches tropicales. De esta forma, la mejor época es abril, mayo, junio, septiembre y octubre . Yo fui en éste último, entre los días 8 y 11, y disfruté de temperaturas muy suaves y de cielos soleados, a excepción de la última mañana, en la que la lluvia sí que hizo acto de presencia, y con fuerza.
LA CIUDAD Berlín es una gran ciudad con unos 40 kilómetros de lado a lado (si bien la zona turística es mucho más reducida) y con más de 3 millones de habitantes. Es una capital bien preparada para acoger visitantes, con una buena oferta hotelera, excelentes servicios de información y atracciones turísticas variadas. Una característica de Berlín es su enorme superficie arbolada, porque de lo contrario no se entienden esas dimensiones para la población que tiene; posee grandes parques y su periferia está formada por frondosos bosques, que en los días en los que yo fui, tenían unas tonalidades otoñales preciosas.
VISITAR BERLÍN DESDE UN PUNTO DE VISTA HISTÓRICO Puede que en otras ciudades no sea relevante conocer su historia para aprovechar el viaje y las visitas, pero en Berlín es fundamental tener unas nociones básicas de su corta (la ciudad nace como tal a finales del siglo XIX) pero intensísima historia, con varios momentos claves sin los cuales no se entiende su fisionomía urbana: la monarquía prusiana, la república que sobrevino a la Primera Guerra Mundial, el Tercer Reich, la devastación de la Segunda Guerra Mundial, los casi 30 años de división del muro y la época actual, en la que la ciudad está aún reinventándose para ser una de las principales capitales de Europa, produciéndose en ella cambios que continuarán en las próximas décadas, ya que aún se perciben muchas diferencias entre la zona oriental y la occiental, con solares vacíos o aspectos llamativos como los semáforos.
Conocer un poquito de todos estos períodos hará el viaje mucho más enriquecedor que una simple visión de algunos edificios que a primera vista, como sucede en la Iglesia del Kaiser, parecen destartalados y medio en ruina.
CÓMO LLEGAR Yo fui en avión, la forma más rápida y cómoda de llegar. Desde España no hay tantos vuelos a Berlín como cabría pensar; sólo Iberia e Easy Jet ofrecen aviones directos. Haciendo escala en ciudades como Bruselas, Munich o Zurich sí que hay más ofertas. Yo viajé con Easy Jet, que tiene buenas ofertas si se reserva con antelación y ofrece dos o tres vuelos diarios. Se tarda en llegar unas tres horas, algo menos en el viaje de ida que en el de vuelta.Berlín tiene dos aeropuertos: -Tegel: es el que daba servicio a la parte occidental, a él suelen dirigirse vuelos europeos grandes compañías aéreas. Es pequeñísimo y está cerca del centro de la ciudad, por lo que se prevee su cierre en 2011. Para llegar a la zona turística hay que coger una combinación de autobús y metro.
-Schöenefeld: es el que daba servicio a la parte oriental. Acoge a las compañías de bajo coste, por lo que yo aterricé en él. Es algo más grande y se encuentra a más distancia que Tegel del centro, aunque bien comunicado por la la línea 9 del S-Bahn, con parada en una de las estaciones más importantes de Berlín, Alexanderplatz. Está prevista su ampliación para que la ciudad tenga un aeropuerto acorde a sus características y población.
ALOJAMIENTO Yo estuve en el hotel Park Inn*, situado en Alexanderplatz, un lugar céntrico que aunque resulta algo más caro, compensa por el tiempo que se pierde en viajar desde un hotel de la periferia al centro. En Berlín, al igual que en otras capitales europeas, conviene reservar como mínimo en un 3 estrellas porque por debajo de ahí podemos encontrar sorpresas nada agradables. Yo estuve muy a gusto en el Park Inn, especialmente porque me alojé en la planta 35 del hotel, que contaba con unas vistas preciosas de la ciudad.
MOVERSE POR LA CIUDAD Hay varias maneras:
A pie La zona turística de Berlín, exceptuando Charlottembur y la Iglesia del Kaiser, es aproximadamente un cuadrado de menos de dos kilómetros de lado, por lo que moverse andando es la forma más fácil y sencilla de conocer la ciudad. A mí en los planos las distancias no me engañaban como afirma mucha gente a la que le parece que todo es más grande que lo que muestran los mapas. Al cruzar las calles hay que tener cuidado, ya que algunas intersecciones no tienen semáforos (por cierto, que pasan por amarillo cuando cambian de rojo a verde) y en Berlín conducen de manera bastante agresiva, estando además permitidos TODOS los giros a la izquierda.
En tranvía No los usé. Parecían cómodos y rápidos, aunque sólo funcionan en la antigua zona oriental
En taxi El servicio de taxis es excelente, opuesto al de París: conductores amables, que no conducen de forma temeraria y baratos. Llama la atención que casi todos los vehículos son Mercedes-Benz
En autobús Tampoco los usé, pero si el viaje es muy corto, hay dos líneas, la 200 y especialmente la 100, que recorren los puntos más turísticos de la capital.
En barco Es poco práctico. Existe la posibilidad de realizar paseos en barco por el río Spree, aunque no tienen el encanto de los Bateaux-Mouches ni se ven demasiados monumentos desde ellos.
En bicicleta Una de las primeras cosas que os llamarán la atención al llegar a Berlín será la enorme cantidad de bicicletas que hay por las calles, con carril bici en todas parte, aparcamientos, gente que las sube el metro... Se pueden alquilar y pueden resultar rápidas y muy útiles al no haber cuestas en la capital alemana.
En metro (U-Bahn) y cercanías (S-Bahn)* Son los que yo empleé. En Berlín el funcionamiento de estos trenes es distinto a lo que tenemos en España o en ciudades como París o Londres.Sobre esto tengo escrita una extensa opinión en la sección de "experiencias en Berlín", en la que os explico todo muy detalladamente porque de entrada resulta algo complicado. Aquí sólo resalto lo siguiente: -Metro y cercanías son usados indistintamente en el centro de la ciudad. -Son cómodos y con buenas frecuencias. -Los billetes duran 2 horas, pudiéndose en ese tiempo salir a la calle tantas veces como se quiera con el mismo ticket. -Los billetes son caros, se compran en máquinas y nos los pueden pedir en cualquier momento del viaje, con severas MULTAS si no se poseen. Hay que VALIDARLOS antes de montar. -En Berlín hay tres zonas concéntricas con distintos precios en los billetes, siendo más caro cuanto más lejos se vaya.
LAS VISITAS En Berlín los horarios de los monumentos y museos suele ser de 9 o 10 de la mañana hasta las 6 o las 7 de la tarde, por lo que hay que planificarse bien para no encontrarnos con las taquilla cerradas. Las entradas no son caras, con descuentos para estudiantes e incluso algunas son gratuitas como el Reichstag o Sachsenhausen. Todo está muy bien preparado de cara a los españoles, prueba de ello son las audioguías en español. que existen en todas partes. Si no llevais guías turísticas podéis conseguir planos (en los que se incluye la red de metro) en los hoteles y oficinas de turismo (las más importantes en la Torre de Televisión y la Puerta de Brandemburgo), que tienen un horario similar al de los monumentos.
Por último, resalto dos aspectos que para mí son importantes: -Los edificios no están adosados unos a otros, por lo que es posible rodearlos y contemplar muy bien todos sus elementos. -Berlin ofrece la posibilidad de ser vista desde lo alto de construcciones como el Fernshseturm, el Reichstag, la Catedral, Französischer Dom, la Columna de la Victoria o la Iglesia del Kaiser, obteniéndose perspectivas excelentes. Yo como ya dije antes tenía mi mirador particular en la habitación del hotel.
ORIENTARSE Berlín no tiene un centro histórico formado por callejuelas estrechas y laberínticas, sino que está formado por amplias y rectas calles, por lo que perderse es difícil. Los carteles indicadores no están adosados a las casas, sino que son como señales de tráfico visibles a larga distancia, resultando muy prácticas. Los principales monumentos tienen indicaciones propias que conducen sin rodeos al edificio o museo. Algo importante para no desquiciarse es la palabra STRASSE (calle en alemán), que veréis escrita en muchos lugares con una letra beta griega en vez de las dos s. Significa exactamente lo mismo, pero se escribe de esta manera para evitar recordar las SS de la época nazi.
EL IDIOMA Mucha gente que va a Berlín tiene miedo de no entender nada porque allí se usa el alemán. Es cierto que se entiende mal pero no hay problema ninguno porque casi todo el mundo habla inglés y las informaciones más importantes también aparecen en esta lengua. Hay sin embargo un lugar en el que la lengua de Shakespeare no ha penetrado: EL METRO, ya que los que trabajan allí te responden con "Ich spreche nur Deutsch" o "sólo hablo alemán". De todas formas, como gran mayoría de las estaciones cuentan con máquinas expendedoras para los billetes no tendreis problemas. La única palabra que en ese lugar debéis conocer es AUSGANG, (salida), que en ningún sitio se acompaña del famoso exit.
LOS BERLINESES Son un encanto. Te hablan en inglés a la perfección e incluso se atreven con el español si conocen alguna palabra de nuestra lengua. Son amabilísimos, tanto los camareros, taxistas, tenderos y la gente de la calle, intentando resolver cualquier problema que exista y siempre muy educados. Yo tuve la experiencia de una confusión con las líneas del metro, ya que mi guía era algo antigua, se lo pregunté a una mujer que estaba en la estación y me ayudó muchísimo. Acceden con mucha alegría a hacerte una foto. Me llevé una grata experiencia con ellos, ya que me los imaginaba más cerrados. El alemán cerrado y grosero de las películas nazis no tiene nada que ver con la forma de hablar que tienen.
COMER La comida alemana no es como la francesa o la española, y yo no la soportaría un año seguido. Pero está bien probarla y disfrutar de ella unos días. Cené (mi almuerzo en los viajes es un bocadillo que como en el metro o andando por la calle) en tres restaurantes distintos, uno de salchichas, otro turco y el último de más clase y con una comida distinta y mejor servida que en los otros dos.Las comidas son bastante grasas, con abundantes salsas y siempre acompañadas de buenas cervezas, de las cuales hay muchísimas variedades. La fruta se deja ver pocas veces.
Los horarios de los restaurantes es distinto al nuestro, y es que a poco más de las nueve ya no sirven cenas. El trato por parte de los camareros siempre fue excelente.
COMPRAS Berlín no es ni cara ni barata, tiene unos precios asequibles pero que nunca son desorbitados. Las tiendas de souvenirs son abundantes especialmente en los alrededores de la Puerta de Brandemburgo. Los productos más famosos son las camisetas, ositos (en Unter den Linden hay una tienda entera dedicada a ellos), muñecos con la típica figura del semáforo del Berlín oriental (la de la primera foto que os pongo) y las maquetas de los monumentos más representativos, de las cuales soy coleccionista. Me llamó la atención una tienda preciosa situada en las inmediaciones de Alexanderplatz, que vendía todos los objetos que podais imaginar pero hechos de madera. En las semanas previas a la Navidad, la ciudad se llena de típicos mercadillos con los productos típicos de esas fechas.
VIDA NOCTURNA Es el único aspecto del que no os puedo hablar porque no pude aprovechar el tiempo más que lo hice y desde luego salir por la noche sería lo último que haría. Berlín dentro de Alemania debe ser de las ciudades con más vida nocturna, pero imagino que para un español sería poca cosa, más aún en mi caso, que vivo en la siempre animada Salamanca.
BERLÍN EN 3 DÍAS Este es el itinerario que realicé por la ciudad y sus alrededores
Día 1 (medio día) Llegué al hotel sobre las 4 de la tarde, habiendo aterrizado una hora y media antes. Dejé las maletas, me maravillé con la vista que tenía desde la habitación y como era jueves me fui de museos. Ese día de la semana en Berlín los museos no cierran hasta las 10 de la noche, por lo que son unas horas en las que ya no hay otros espacios abiertos y además es de noche.La capital alemana no tiene un gran museo tipo Louvre o Prado, sin embargo, cuenta con la famosa ISLA DE LOS MUSEOS, en la cual hay varios espacios de este tipo que si los juntamos dan lugar a una colección de la misma calidad y cantidad que las que pueda haber en París o Madrid. Yo visité dos museos, al resto no me dio tiempo: -ALTES MUSEUM Situado en un gran edificio neoclásico, acoge obras romanas, griegas y principalmente egipcias, con una pieza única y bellísima: el busto de Nefertiti.
-MUSEO DEL PÉRGAMO Es el más importante de Berlín y hay que verlo por muy corto que sea el viaje. Su fachada debe ser impresionante pero yo no pude verla porque estaban restaurándola. Tiene tres partes: -Colección de Antigüedades Clásicas, en la que destacan las esculturas y por supuesto la joya del museo: el altar de Pérgamo -Antiguo Oriente Próximo, con obras como la Puerta de Isthar. -Arte Islámico, que fue lo que más me gustó, con muchas piezas que recuerdan a la Alhambra. Lo que más llama la atención de este museo es el enorme tamaño de muchas de sus obras, puertas, altares... que lleva a uno a preguntarse cómo llegaron a Berlín. Se ve en un par de horas, por lo que la visita no cansa para nada. Está muy bien acondicionado, con taquillas para dejar mochilas y abrigos y con audioguías gratuitas. En los dos museos hacen importantes descuentos para estudiantes.
Al salir ya era hora de cenar en Alemania, el primer restaurante que nos recomendaron estaba al lado de la Puerta de Brandenburgo. Para llegar hasta él atravesados la famosa UNTER DEN LINDEN, la avenida más importante de Berlín, que comunica esa puerta con la Isla de los Museos. En la época del muro conducía al final de la ciudad pero hoy en día es de las calles más transitadas. La traducción literal del nombre del boulevard es "bajo los tilos", por ser estos árboles los que nos acompañan a lo largo del kilómetro y medio que tiene la avenida y que todos los turistas recorren varias veces. Cuente con importantes edificios, como la Universidad, la Ópera, embajadas de los principales países (destaca, como no, la de Rusia), el lujoso hotel Adlon y muchas tiendas entre las que llama la atención el concesionario de Mercedes-Benz, donde exponen los cohes en un escaparate giratorio. Al final de Unter den Linden llegamos a PARISIER PLATZ, lugar en el que se alza la PUERTA DE BRANDENBURGO, el símbolo más universal de Berlín. En ese momento estaba iluminada, pudiéndose apreciar su estilo neoclásico con la diosa de la Victoria coronando sus 26 metros de altura. Tiene cinco zonas de paso que nos conducen al antiguo Berlín occidental, por lo que entre 1961 y 1989 el monumento quedó abandonado y en tierra de nadie.
Después de las salchicas y la cerveza regresé en taxi al hotel.
Día 2 La jornada comenzó a las siete de la mañana, momento en el que salí del hotel para ir a través de Unter den Linden al REICHSTAG*, el Parlamento alemán. El motivo del madrugón era evitar las enormes colas que se forman a la puerta del monumento. La visita al Reichstag consiste en subir a la célebre cúpula de Norman Foster, desde la cual se divisa todo Berlín.Más tarde estuve haciendo las compras de rigor en las tiendas de souvenirs que rodean a la Puerta de Brandenburgo.
A continuación me dirigí a la exposición Topografía del Terror, atravesando por Wilhemstrasse, una calle con un importante valor histórico, ya que en ella se encontraba el Distrito Gubernamental de la Alemania Nazi, con edificios (de los cuales no queda nada) como el Ministerio de Propaganda, el Búnker de Hitler, la Cancillería del Reich (actualmente un solar vacío), la sede de las SS o el Cuartel General de la Gestapo; en los cimientos de estos dos últimos se encuentra la exposición al aire libre TOPOGRAFÍA DEL TERROR*, que recuerda los crímenes perpetrados por aquellas dos organizaciones. Mi siguiente objetivo era POTSDAMER PLATZ, un importante lugar en el Berlín de preguerra, que quedó arrasado por los bombardeos y marginado por el muro pero que en la actualidad es uno de los espacios más modernos y cosmopolitas de Berlín, formado por rascacielos y centros comerciales como el Sony Center.
En Potsdamer Platz cogí la línea 1 del S-Bahn para viajar hasta la localidad de Oraniemburg, en la que se encuentra un antiguo campo de concentración nazi: SACHSENHAUSEN*, en el que podemos ver reconstrucciones de los barracones y de otras estancias a la vez que escuchamos desgarradoras explicaciones y testimonios sobre lo que sucedió allí. Es una visita muy, muy dura y hay que ir mentalizado para lo que se va a ver y sobre todo oir por las audioguías. Uno sale de allí con el alma encogida. Sobre las 4 de la tarde regresé a Berlín, a la estación de Friedrichstrasse, que se encuentra cerca de mi próximo objetivo: la CATEDRAL* (BERLINER DOM), un gran edificio situado en la Isla de los Museos que tras sufrir los rigores de la guerra se eleva sobre la ciudad de Berlín, permitiendo visitar por 5 € su magnífico interior, la cripta y subir a la cúpula, con unas vistas pivilegiadas. Es poco conocida fuera de Berlín, pero fue uno de los lugares que más me gustó del viaje.
Cuando salí di un paseo por la Isla de los Museos, por la orilla del río Spree y sus puentes, que ofrecen buenas perspectivas de la Catedral y de algunos museos que son muy bonitos por fuera, como el del Pérgamo o el Bode Museum. Más tarde pasé por la Iglesia MARIENKIRCHE, una de las más antiguas de la ciudad (siglo XIII) y que milagrosamente sobrevivió a los bombardeos. No tiene nada llamativo pero la entrada es gratuita, por lo que no cuesta nada acercarse.
A continuación adentré una vez más en Unter den Linden para girar poco después a la izquierda, pasando por la CATEDRAL DE ST HEDWINGS católica y sin ningún interés, para visitar GENDARMERMARKT, la plaza más bella de Berlín. Está formada por tres grandiosos edificios, el Konzerthaus, Französischer Dom (iglesia francesa) y Deutscher Dom (iglesia alemana). Estos dos últimos parecen gemelos a primera vista, aunque luego tienen sus diferencias. Se pueden visitar las dos, aunque la de mayor interés es la francesa, pudiéndose subir a la torre. Continué hacia el sur y llegué a uno de los lugares más célebres de Berlín tras la caída del Muro, el CHECKPOINT CHARLIE, que era el único lugar de comunicación entre las dos partes de la ciudad. Hoy en día podemos ver el puesto fronterizo, en el que siempre hay alguno disfrazado de soldado dispuesto a hacerse fotos con quien sea. También incluye una exposición sobre la gran trascendencia que tuvo este lugar.
El último punto de interés del día era el BARRIO DE SAN NICOLÁS, al cual accedí a través de grandes avenidas flanqueadas por los enormes bloques de pisos típicos de la arquitectura soviética: muy altos y todos iguales. El Barrio de San Nicolás es la parte más antigua de Berlín, está formado por pequeñas calles sin tráfico y sus dos puntos de interés son la IGLESIA DE SAN NICOLÁS, a la que no entré por falta de tiempo y el AYUNTAMIENTO ROJO, llamado así por el color de sus ladrillos. La cena ese día fue un restaurante turco (la comunidad inmigrante más numerosa de Alemania) cercano al Reichstag, muy bien decorado pero con una comida normalita.
Día 3 También madrugué bastante para aprovechar el día a tope. Salí del hotel a las 7 de la mañana para coger la línea 1 del S-Bahn en la estación de Brandenburger Tor, al final de Unter den Linden. Mi destino estaba a casi una hora de camino y no era otro que la ciudad de POTSDAM*, cuyo lugar de interés turístico es una especie de Versalles berlinés, formado por un enorme parque rodeado de bellísimos palacios del siglo XVIII. La unión de estos edificios con el paisaje que los rodea forma un conjunto de ensueño.
Regresé a Berlín sobre las 2 de la tarde para seguir viendo palacios. Dejé el S-Bahn en la estación de Westend y cuando salí a la calle me pregunté ¿esto es Berlín? al instante caí en la cuenta de que hasta ese momento me había movido sólamente por la antigua zona oriental, caracterizada como dije antes por los rascacielos típicos de la RDA. Aquí, en la occidental, la cosa había cambiado y de qué manera: casas bajas, algunas de ellas con jardines, más zonas verdes y un ambiente más tranquilo que el bullicio de Alexanderplatz. De esta manera llegué al PALACIO DE CHARLOTTEMBURG de finales del siglo XVI, aunque su aspecto actual es del XVIII. De él destaco los salones de fiestas, los decorados aposentos de los monarcas prusianos y los jardines, no tan extensos como los de Potsdam pero muy bonitos, con una parte más boscosa, y otra al estilo versallesco. El palacio abre de 10:00 a 17:00 y los jardines no cierran hasta que oscurece.
A continuación fui al otro destino turístico de importancia en el Berlín occidental, la IGLESIA DEL KAISER*, un antiguo templo destrozado en la guerra y que ha sido reconstruido de una peculiar manera, dejando partes antiguas en incluyendo otras muy modernas, dando lugar a un conjunto muy especial. Cerca de este lugar está el Zoo, uno de los mejores del mundo y una buena opción si se va con niños; yo no fui por falta de tiempo. Más tarde llegó lo que menos me gustó de la ciudad, el MONUMENTO AL HOLOCAUSTO*, formado por decenas de bloques de piedra sin ninguna significación para mí.
Después atravesé parte del parque de TIERGARTEN, el más grande de la ciudad, hasta llegar a la COLUMNA DE LA VICTORIA, de 1874 y con 70 metros de altura a los cuales se puede subir; yo no lo hice porque era de noche. Regresé al hotel atravesando una vez más Unter den Linden. Sobre las 9 fui a cenar al restaurante que antes os comenté, el HABEL WEINKULTUR*.
Día 4 (medio día) Ya no madrugué tanto porque lo primero que hice fue subir a la Torre de Televisión, el FERNSEHTURM*, situado justo enfente de mi hotel y no que abría hasta las 9. Se trata de una torre de 365 metros de altura constriuida en la época de la RDA y a la cual se puede ascender hasta los 203 metros para observar Berlín desde arriba.
La última visita del viaje fue el MUSEO JUDÍO, un lugar que rinde un gran homenaje a todos los exterminados durante el Holocausto, mucho más que los bloque de granito. Tanto su simbólica estructura como las exposicines que albega nos recuerdan los tristes acontecimientos sucedidos en esta ciudad y en toda Alemania entre 1933 y 1945. Al salir volví al hotel para ir al aeropuerto y regresar a Salamanca.
CONCLUSIÓN Me encantó Berlín y recomiendo la visita a cualquier persona. No tiene la cantidad ni la calidad de monumentos de otras muchas ciudades pero es admirable ver cómo una capital tan maltratada por guerras y muros ha renacido y hoy se está convirtiendo en uno de los lugares turísticos y culturales más importantes de Europa. Volveré dentro de unos años porque estoy seguro de que Berlín proseguirá con su contínua metamorfosis, ofreciéndonos cosas que sólo una ciudad con esa agitada historia y resistentes habitantes sería capaz de hacerlo.
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16.08.2011 01:02
Me ha gustado de la opinión la concisión del contenido y el modelo de visita en tres días, que puede servir de orientación para ajustar las visitas y no perderse lo más importante. Un saludo
01.03.2011 01:35
Que completísima normal ese diamante, me ha gustado mucho, lo que no sabía que eran simpáticos e intentaban hablar en español, me los imaginaba igual de fríos que su clima invernal, porque el clima de verano no esta nada mal
28.12.2010 00:21
buena opi!