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Vagando por Berlín Este

4  02.12.2003

Ventajas:
Muchas si sabes buscarlas

Desventajas:
Su encanto desparecera con el tiempo

Recomendable: Sí 

kali_hall

Sobre mí: De vuelta...De todo

usuario desde:21.06.2000

Opiniones:45

Confianza conseguida:67

Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 81 miembros de Ciao

Recuerdo como disfrute perdiéndome por las inmensas calles de lo que un día fue Berlín Oriental. Horas andando, hipnotizado por la apabullante sensación de vacío y melancolía que transmitían las descomunales edificaciones: Carreteras de ocho carriles por las cuales apenas transitaban bicicletas y coches; aceras tan grandes que en cualquier otra ciudad les habrían llamado bulevares, completamente vacías de viandantes; y moles de edificios grises, clónicos, ofensas al buen gusto que destilaban cierto encanto de épocas panfletariamente más esplendorosas. No dejaba de ser sorprendente que semejante inmensidad provocase cierta claustrofobia. De tanto en tanto topabas con un grandioso edificio maquillado con tonalidades pastel, muestra inequívoca de que seguía habitando gente en aquellos barrios, en un intento de despojarse del grisáceo, sucio y triste paisaje. Deambulando entre aquellos edificios, envueltos en el silencio y la quietud, reducto de un pasado cercano en el tiempo pero lejano en los recuerdos porque nada se olvida más rápidamente qué lo que no quiere ser recordado, divisar alguna persona te recordaba que no había ocurrido una extraña hecatombe de la cual milagrosamente te habías salvado. Los pocos comercios que se intuían de vez en cuando, estaban mayoritariamente cerrados, sin poder saber si era por la época del año o acaso si sus dueños habían huido en busca de un futuro mejor como la mayor parte de sus vecinos.

Absorto por semejante atmósfera, las variaciones en el paisaje los constituían los continuos memoriales y monumentos, vestigios que recordaban continuamente quien había impulsado semejante monstruosidad (por lo que tenía de desproporcionado). Sin saber muy bien cómo, tampoco me interesaba demasiado, acababa desembocando en alguna zona más transitada, signo evidente de la cercanía de algún foco atrayente de turistas.
Así descubrí el muro de Berlín, lo poco que queda de él, con sus coloridos murales que hicieron historia. Pero ya relegados al olvido, no resisten los tiempos de los graffiti y la intemperie, por muchos cuidados que le presten. Así llegué a la colosal AlexanderPlatz, con su horripilante torre de la televisión de casi tres cientos metros de altura, que se observa desde cualquier parte. El ayuntamiento rojo. Los turistas con sus cámaras y su visión plana del mundo. Todo se reduce a fotografías, corriendo, para poder ir a otro museo, iglesia o monumento. Incapaces de entender que Berlín, como cualquier otra ciudad, no se puede captar en unas cuantas instantáneas, y que se necesita mucho tiempo para conocerlo. Que las ciudades, la historia que encierran, sólo pueden llegar a conocerse recorriendo sus calles.

Los turistas, sus inseparables cámaras y los inevitables autocares aparecían en todo su patético esplendor cuanto más me acercaba a la puerta de Branderburgo, cuya magnificencia no sorprende en una ciudad desmedida. Bajando por la catedral de San Pedro, o así lo entendí en mi pobre ingles, gigantesca como el museo de Pérgamo. Berlín ciudad de gigantes. Aquí las huellas de la guerra, que los alemanes no quieren olvidar, son evidentes. El toque bohemio que inunda la ciudad y a sus habitantes se muestra en el mercadillo de artistas anónimos. Aquí puedes encontrar libros a un euro (lástima que ni mi economía ni mi alemán diesen para tanto). En la misma entrada del mercadillo estaban instalados los trileros, a la espera de algún incauto turista, estaban bien organizados y no había duda de su rudo origen: eran rumanos. En cualquier caso no tenían un futuro prometedor. Berlín es una de las ciudades más seguras de Europa, y es fácil entender por qué, cuando llevas dos horas en Berlín has visto más policía que en el resto de tu vida (no, no es una exageración).
Y así dejándose llevar, uno llega al Reichstag, claro ejemplo de las heridas intencionadamente abiertas que quedan de la guerra; Los memoriales, las plazas, las calles en honor a los que lucharon y murieron por librar a Berlín del régimen Nazi. Es como un puñal clavado en los corazones, o quizá en las conciencias, de los alemanes en una flagelación continua que no les haga olvidar. Un tremendo sentimiento de culpabilidad.

Turistas, turistas por todas partes cual ejercito de hormigas en busca de objetos que fotografiar.
Deambulando por los canales llegó la noche, acentuándose la embriagadora melancolía de los barrios, ya que apenas son iluminados. Dispuesto a deshacer lo que había andado sin prisas, parando en los bares que surgían iluminados por velas y candelabros en la oscura noche. Bebiendo cerveza berlinesa, la única bebida de precio asequible. Excelente cerveza con la cual es imposible entonarse si uno está acostumbrado a beber, a pesar de que te la sirvan en botellas de medio litro.
La oscuridad muestra toda la bohemia y seguridad de la ciudad, y acentúa la sensación de ciudad deshabitada, inhóspita. No debe ser muy diferente pasear por la Luna.
Dejándome llevar por los consejos que recibimos aquí y allá de la gente: encantadora, tolerante y abierta (otro tópico abajo), descubrimos una ciudad sin ley: de botellones en las calles, de bares sin horario, de gente con los gustos más variopintos, de una ciudad demasiado marcada por la estética. A pesar de todo ello, una ciudad que se va a dormir pronto, demasiado pronto.
Yo seguía vagando por las calles, regocijándome con sensaciones que ninguna otra ciudad me había producido y que difícilmente ninguna otra ciudad me provocaría. Ni siquiera el propio Berlín. Porque vagaba por Berlín Este que sin duda más tarde o más temprano estaba condenado a desaparecer, porque ya estaba muerto.
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Comentarios sobre esta opinión
PLUVIA64

PLUVIA64

02.11.2004 13:31

No conozco Berlín, pero has conseguido "transportarme" hasta dicha ciudad

shogun2

shogun2

22.08.2004 01:58

Cosas de la antigua Alemania Democratica

Trinity2004

Trinity2004

14.06.2004 16:54

Quiero valorar esta opinión como excepcional debido a la descripción que el usuario hace de la ciudad de Berlín. Realmente parece como si estuvieramos siguiéndole por la capital alemana.

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"excepcional" por (9%):
  1. Trinity2004
  2. marguerrero
  3. idca
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  1. jat64
  2. otromundoesposible
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  1. cecilial
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