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Cuando se presentó con aquel regalo creo que me quedé sin respiración... Canadá... Hasta que no pisé aquella tierra de árboles de hojas escarlata no me lo creí. Antes de aquel día hubo dudas, miedos y costosos preparativos. El avión, el ir a un país americano, ¿cómo estará el tema de los aeropuertos?, y... ¿cómo será Montreal?, ¿habremos tenido suerte con la zona en la que está el hotel? ¿y con el hotel?
Mi novio me comentó que había cogido el segundo hotel más barato (el primero daba hasta repelús) y que se lo había recomendado la chica de la agencia por ser de una cadena internacional y parecerse a los Ibis que ya conocemos. Aún y así me dijo que no me hiciera ilusiones porque a ese precio y en pleno centro de la ciudad, no sabía qué podíamos encontrarnos. El Best Western Europa Downtown nos sorprendió gratamente.
Al principio el nombre me dio no se qué; downtown. Viene a ser algo así como, ¿barrio bajo? Y bueno, la zona en sí no es de las más bonitas pero nada más llegar supimos que habíamos acertado. A un paso de la Rue Ste. Catherine (la más comercial y llenita de restaurantes), a otros dos del Monte Real, a tres del barrio latino, a uno y medio de la Oficina de Turismo... Y muy bien comunicado; en la misma placita donde está la Oficina de Turismo hay parada de la mayoría de autobuses, metro y tren. ¡Y cómo no! Tres Starbucks muy, muy cerquita. (A ver si saco tiempo y cuento el maravillo viaje que hicimos...)
La noche nos costó, en paquete de la agencia Ecuador, unos 65 euros sin desayuno. Cuando el taxi nos dejó en la puerta me sentí extraña. Era todo tan... ¡americano! Los bloques de pisos y oficinas, las calles, la gente... Pero poco a poco se dejó ver el encanto canadiense, las diferencias notables con sus vecinos estadounidenses...
El hotel es un edificio grande de amplios ventanales. La puerta nos dio la bienvenida a un hall grande y muy limpio... y sobre todo muy original. Ambientada con una mezcla de temática medieval y fondo del mar, en la recepción nos encontramos con personal amable y muy dispuesto que no solo hablaba español sino que se disculpó por no saber catalán cuando les dijimos que éramos de Barcelona. ¡Increíble!
Nos informaron de las calles contiguas, de qué ver, de donde estaba la Oficina Turística, se encargaron al momento de llamar a la compañía aérea para tramitar una comida vegetariana (a la ida la agencia se pasó por donde yo me se mi petición y tuve que comer pan con mantequilla y queso, suerte de la azafata, que diligente me cargó de galletas de chocolate), nos comentaron que por ser clientes podíamos ir a los otros hoteles de la cadena a disfrutar del jacuzzi... Incluso tuvimos necesidad de usar internet y no nos cobraron. En la misma recepción hay una fuente con una especie de Neptuno, el guarda maletas, una peluquería, baños y los ascensores. También hay tres puertas a los tres restaurantes con los que cuenta el hotel. Por cierto, no se puede fumar en todo el recinto.
Un ambiente acogedor y una decoración cuidada que se hacía cálida gracias al uso de colores tierra y berenjena, telas de terciopelo, grandes y mullidos sillones, plantas, fantásticas lámparas del techo... y un precioso acuario. Limpieza perfecta, baños increíblemente aseados y calefacción en todas las estancias.
La habitación también nos sorprendió. Amplia, cómoda, con moqueta en el suelo, calefacción en el dormitorio y otra en el baño (con el frío que hacía era un lujo!), un armario espacioso con plancha y tabla de planchar, mesa y dos sillas, cama grande y de colchón en perfecto estado, varios almohadones, sus dos mesillas con luces independientes, televisión con canales en francés e inglés... Sobre la mesa descansaba una cafetera y todo lo necesario (cafés, tés, chocolate...) y una cubitera. En el baño, con bañera y de nuevo muy amplio, había water y bidet, así como un carrito para poner de todo. Un gran espejo y una bañera también grande. Ningún problema con el agua; salía caliente y a la presión justa.
Cada día la limpieza era pronto (sobre las doce) y se encargaban de dejarlo todo perfecto; toallas de cuatro tamaños y sábanas limpias, periódico gratuito, nuevos detallitos en el baño (jaboncitos, gel, hidratante corporal...)
Y es que Canadá es un mundo a parte en lo que a la educación y al detalle se refieren; siempre con una sonrisa en los labios el personal se daba prisa en ayudar, en preguntar si estaba todo bien... Y esto no solo en el hotel, en toda la ciudad!
Así que, no es un hotel de cinco estrellas, pero como si lo fuera. Si algún día pudiera volver a Canadá, cosa que dudo, pero bueno, repetiría sin dudarlo. Cuenta con una pequeña sala-gimnasio y hay habitaciones con jacuzzi.
En lo que respecta a la comida es cara. Nosotros probamos a desayunar con las tres opciones que propone el hotel y la verdad es que te dejas el sueldo, pero todo es caro en la ciudad. Finalmente comprábamos en la Ciudad Subterránea fruta y pastas y eso desayunábamos. Pero os cuento;
Desayuno Europeo-continental; unos 9 euros y no había nada de variedad. Pan, mantequilla, mermelada, mantequilla de cacahuete, zumos, café y fruta. ¿Problemas? Que estamos en América, chicos, y no saben comer; el zumo es agua con azúcar y la mantequilla resalada y el pan de molde.
Desayuno Americano; aquí disfrutamos un poquito más, por 13 euros (arrgh!). Se sirve en un comedor que parece el submarino del capitán Nemo. Había de todo; fruta pelada y cortada, sola o en macedonia, huevos fritos, huevos revueltos, salchichas, queso en lonchas, queso fresco y requesón, sirope de arce, mantequilla, ketchup y mayonesa, tortitas, choricitos, algo de embutido, diferentes tipos de pan, bollería variada...
Chez Cora; esto es un restaurante de desayunos muy típico en Canadá, es una cadena de restaurantes donde sirven unos desayunos de lujo. También tiene precio elevado pero la calidad es excelente. En su carta platos variados con huevos fritos o pochados, tortillas de verduras, champiñones o queso, tostadas con mantequilla o quesos, fruta (plátano, ciruela, maracuyá, manzana, pera, uvas, naranja, fresas... mmmm!), zumos requetevariados, tortitas, crêpes dulces o salados... Y café a discreción.
Que conste que si en la valoración pongo que la comida del hotel es buena y no muy buena no es porque sea de mala calidad sino porque el tipo de comida es muy grasa y poco saludable en general.
También hay un restaurante asociado al hotel, de comida asiática, pero no fuimos, era caro y preferíamos gastarnos en comida más típica. También hay un bar-musical con billar al que solo entramos por curiosidad, no nos tomamos nada, pero hacen la Happy Hour, claro que a las 4 de la tarde...
Así que como veis nuestra experiencia fue de lujo y no tenemos queja ninguna. Muchas gracias por vuestra lectura.
Menudo regalo.!Tuviste suerte con la azafata, suponiendo que no viajaras en bussiness class, pue s i es en turista nigna compañía te da a elegir menú, en Europa ya ni dan menú la mayoría .
tro de Montreal, cerca de lugares de interés como Les Cours Mont-Royal, Bell Centre y Christ Church Cathedral. Asimismo, se encuentra cerca de otros lugares de interés co...
15.03.2008 18:34
Muy bena tu opi, saludos
06.01.2008 21:29
Menudo regalo.!Tuviste suerte con la azafata, suponiendo que no viajaras en bussiness class, pue s i es en turista nigna compañía te da a elegir menú, en Europa ya ni dan menú la mayoría .
20.12.2007 15:50
Jo !!! me encantaría conocer estas tierras :-D !!!! Pero no lo veo muy claro que yo viaje tan lejos :-D!!!! Que pases unas felices fiestas :-D