Sobre mí:Otra vez videojuegos y consolas para la campaña de mayo. ¿Qué hacemos los que no hemos pasado del Te...
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Hacía mucho que no me reía tanto con una película y sólo por eso ya merece una opinión para contarlo. Hay que ser agradecidos por los buenos ratos pasados ¿verdad? El cine francés, mal que nos pese y más después de recordar el 2 de mayo madrileño (me pasé el lunes haciendo mi homenaje particular a los héroes), demuestra casi siempre una calidad y una buena salud imponentes. Si hacen cine histórico, lo clavan. Si hacen dramones, los bordan. Si hay fantasía y amor amoroso, enamoran. Y si hacen comedia, les suele salir divertidísima. Vale, también hay tiros al aire espectaculares y bodrios infumables, pero creo, sinceramente, que son la excepción que confirma la regla.
Tenía muchas ganas de ver “Bienvenidos al norte”. Había oído contar maravillas de la historia, de los actores y de los gags. Pero sobre todo sobre el guión, al que hasta los más punzantes críticos le daban buena nota. Que sí, ya lo se, eso no es garantía de nada y menos para mí, que me he vuelto especialita y tiquismiquis en cuestiones cinéfilas y librófilas. Y me encontré una peli brillante, divertidísima, muy bien interpretada y que, aunque encierra una amable crítica sobre los prejuicios entre regiones, lo envuelve en una atmósfera tan carcajeante que jamás resulta dogmática.
Antes de meternos en harina, quiero dar la gracias a mi querida amiga Silvye que en un mail rápido de respuesta este fin de semana, me ha contado pormenores de la película y de la región en la que se desarrolla. Es un encanto de francesita y la adoro.
“BIENVENUES CHEZ LES CH’TIS”
Este es el título original de la película que nos ocupa: Bienvenidos a casa de los ch’tis (pronunciémoslo “chetis”, que es como suena). Por ch’tis son conocidos los habitantes de la región Nord-Pas de Calais en Francia, una región muy al norte, fronteriza con Bélgica. Hablan el ch’timí (chetimí), un dialecto del picardo que sobrevive allí gracias al empeño de sus habitantes. Este dialecto no tiene ningún reconocimiento oficial (ya conocemos el centralismo francés) pero se mantiene a nivel oral y la mayor parte de las veces se usa mezclado con el francés. Nord-Pas de Calais tiene su capital en Lille y las veces anteriores que había salido reflejada en el cine lo había hecho con tintes más dramáticos como en “Hoy empieza todo” de Bertrand Tavernier.
El director de “Bienvenidos al norte” es Dany Boon, que ya era muy famoso en Francia antes de esta película porque se trata de un showman de gran éxito. Además Boon nació en Nord-Pas de Calais y hacía tiempo que tenía en mente hacer una película que desmontase los muchos y variados tópicos que existen sobre ella en su propio país. Y lo cierto es que muchos franceses ven la región como un lugar apocalíptico, con una pésima meteorología, una altísima tasa de alcoholismo y un supuesto carácter “troglodita” de sus habitantes. Esta visión tan negativa la tienen debido a la pobreza existente allí y la decadencia económica, producida al cerrarse muchas minas de carbón que daban trabajo a sus habitantes.
A pesar del gran éxito que “Bienvenidos al norte” tuvo en Francia, con recaudaciones estratosféricas, Dany Boon no se vio libre de críticas de algunos sectores algo chinchosos que le acusaban de
Fotografías
En la "barcaza de las papas"
caricaturizar con exceso la lengua regional, el ch’timí, abundante en sonidos guturales. Pero definitivamente, el gran logro de Boon es hacer que los propios franceses descubran una realidad diferente dentro de sus mismas fronteras, una realidad muy alejada del París sofisticado, las playas de las Costa Azul o la vida rural de la Provenza. Juega, sobre todo, con la imagen caricaturesca de la región pero haciendo que sus bromas tengan un trasfondo realista. Utiliza cosas que él mismo ha escuchado toda su vida, como que en el Norte la gente muere más joven porque tienen menos horas de luz.
“Bienvenidos al norte” consiguió veinte millones de espectadores en Francia, batiendo todos los records. No tiene efectos especiales y su presupuesto fue más bien pequeño, once millones de euros. Recaudó más de doscientos.
PHILIPPE RUMBO AL NORTE
Philippe Abrams (Kad Merad) es un empleado de Correos que aspira a un ascenso y a ser trasladado a alguna ciudad maravillosa de las Costa Azul, como ve que sucede con algunos compañeros incluso con menos años de antigüedad. Philippe es algo mediocre y tiene depositadas sus esperanzas de “enchufe” en un amigo, superior a él, que solicita los nuevos destinos a la dirección. Además su mujer, Julie, le presiona constantemente con el tema, ansiosa por trasladarse a un lugar con más glamour. Desesperado, Philippe decide formular su petición como minusválido, ya que la ultima vez se vio superado por un empleado de esa condición. Hasta se compra una silla de ruedas para cuando venga la inspección. En una escena tronchante, se produce la entrevista con el inspector, pero cuando todo parece solucionado Philippe se levanta de la silla para despedir al superior......
Y claro, llegan las consecuencias. La dirección por fin le concede el ansiado traslado.... pero al norte, como castigo por la falsificación de la solicitud. Deberá estar dos años en la localidad de Bergues, en la región de Nord-Pas de Calais. A Philippe se le viene el mundo encima. Para él ir a Bergues es ir al infierno. A su mujer le vende la moto de que es un ascenso porque le hacen jefe de oficina, pero ella, que conoce todas las cosas que se cuentan de la región, se niega a ir. Dice que en invierno hay cuarenta bajo cero, que la gente es primitiva, que no se les entiende cuando hablan y que apenas hay seis horas de luz al día, por eso mueren jóvenes y enfermos.
Así que Philippe parte solo. Su única buena noticia es que con el cargo le otorgan una vivienda para su uso. Julie le obliga a montar en el coche con un chaquetón de plumas a pesar de que donde viven el tiempo es primaveral (están en abril) para que no se costipe. El viaje por la autopista, a 50 por hora para alargar el momento de su llegada, se ve frenado por unos gendarmes que pretenden multarle por ir tan despacio y suponer un peligro para otros conductores. Pero cuando Philippe les dice que le mandan destinado a Nord-Pas de Calais, llegan a darle palmaditas en el hombro de consuelo y le retiran la multa para evitarle más penas.
Ya de noche, según pasa junto al cartel de “Bienvenidos a la región de Nord-Pas de Calais”, se desata un tormentón bíblico. Lo que le faltaba al pobre Philippe para hundirse en la desesperación. Llega a Bergues y allí no hay ni un alma. El gps no le soluciona nada. Medio ciego por la lluvia en los cristales y tratando de orientarse, se lleva por delante a un lugareño que le hace señales con los brazos. Y así conoce a Antoine (el propio Dany Boon), que le está esperando para darle la bienvenida y enseñarle su nueva casa.
Cuando Antoine se levanta del suelo, sin daños mayores, comienza a hablar de un modo extraordinario para Philippe: no entiende nada. Asustado, cree que el golpe le ha causado lesiones en la boca y le insiste para llevarle al médico (qué hartón a reír, de verdad), pero Antoine por fin consigue hacerse entender y le guía a la casa, un piso sobre la propia oficina de Correos. Pero allí no hay ni un mueble. Philippe, completamente pasmado, interroga a Antoine sobre por qué no hay muebles:
- “She” los llevó el otro director. - ¿Y por qué se los llevó? - A lo mejor porque eran “shoyos” (suyos) - ¿Y qué más da que fueran chollos? - Chollos no, que eran “shoyos”
El diálogo es impagable y más largo, por supuesto. Lo he puesto más o menos como suena, pero en la película el matiz es aún más divertido. Al final Antoine, que es un pedazo de pan, se lleva a Philippe a dormir a su casa y le deja su habitación. Otro malentendido le llevará a pensar que Antoine es gay y quiere lío, por lo que atranca la puerta. Desde ese momento la vida de Philippe dará un giro completo y su experiencia en Bergues cambiará todo en lo que había creído.
LA HOSPITALIDAD DE LOS CH’TIS
Philippe muestra una constante hostilidad los primeros días de su estancia en Bergues. Pero los trabajadores de la oficina de Correos, el propio Antoine, Fabrice, Yann y Annabelle, le reciben con los brazos abiertos. La oficina es pequeña y todos se tratan con familiaridad. Antoine está enamorado de Annabelle, pero tiene una madre terrible y regañona y por eso en ocasiones bebe demasiado y vuelve borracho del reparto. La solución de Philippe, al coger más confianza con él, es acompañarle para que aprenda a decir que no a las múltiples invitaciones que recibe. Imaginaos el resultado. El recorrido por el pueblo y sus consecuencias es genial.
Son los propios trabajadores de Correos los que consiguen muebles para la casa de Philippe, cosa que hace que éste empiece a replantearse sus prejuicios. Además no hace nada de frío y se siente ridículo con el chaquetón de su mujer. Le llevan a comer a la “barcaza de las papas”, un bar montado en una antigua caravana con mesitas alrededor y aunque al principio a Philippe le parece horrible, acabará por encantarle comer allí con ellos. Por su parte, para agradecerles lo de los muebles, les invitará a cenar a un restaurante. Y allí aprenderá algunos trucos del lenguaje ch’timí, como el ya famoso ¡¡Eh, pichula!! con el que se dirigen unos a otros (Hey, biluote!! en francés).
Cuando Philippe vuelve el fin de semana a casa y trata de contarle a Julie que aquello no es tan horroroso, ella cree que lo hace para tranquilizarla y se niega a escuchar. Así que Philippe seguirá con esa farsa, porque además su mujer se muestra mucho más cariñosa con él, empeñada como está en cuidarle. Cada vez va empeorando las cosas que cuenta. Con ello consigue que ella mantenga sus teorías y por otro la mantiene alejada de Bergues, de una vida que a él ha comenzado a encantarle. No es que no la quiera, la adora, pero se da cuenta de que su vida es mejor que antes: disfruta su trabajo, de sus semanas en Bergues y disfruta también de reencuentros y mimos por parte de su esposa.
Pero de repente Julie decide que se va con él, que son un matrimonio y han de compartir las penurias. Philippe se horroriza ante esa posibilidad y acaba por confesarles a sus compañeros de Correos lo que ocurre y las cosas que ha contado de ellos en casa. Aunque al principio se indignan silenciosamente, acabarán por organizar un plan para que cuando llegue Julie salga corriendo de nuevo al sur completamente aterrada. Un plan con el que no podéis dejar de reir. Y hasta aquí cuento para que seáis vosotros los que descubráis a los ch’tis y a Bergues.
CURIOSIDADES DE BERGUES
Bergues es la ciudad en la que se desarrolla la acción, una ciudad real, bonita y que se benefició muchísimo del éxito de la película. El turismo se ha multiplicado, sus especialidades gastronómicas se han puesto de moda y hasta su marca de cerveza triunfa en todo el país vecino. Los comercios, como se dice vulgarmente, se han hecho de oro y son varios los touroperadores que organizan “ch’tivisitas” para descubrir los lugares donde se rodó la película. Cuando se planteó el doblaje al español de la especial forma de hablar de los ch’tis, se descartó desde el principio reemplazar el ch’timí por alguna lengua regional o cooficial para no desvirtuar la magia de los giros de ese dialecto. Contrataron un director de rodaje bilingüe y que conocía bien el ch’timí y lo que hizo fue apostar por un acento completamente nuevo a nuestros oídos. Así los ch’tis hablan de forma atropellada, comiéndose vocales y cambiando el sonido de las consonantes, como sucede en la lengua original.
Bergues es pequeña, tiene apenas 3.900 habitantes y una larga y complicada historia, ya que fue flamenca antes de ser traspasada a Francia en 1668 por el tratado de Aquisgrán. Su símbolo, que aparece muchas veces en la película, es el “beffroi”, que podríamos traducir por campanario, y que representa a la ciudad y a las libertades comunales. Es herencia de su pasado como parte de Flandes, aunque el actual es bastante reciente, de 1961, ya que sufrió un incendio y posteriormente fue dinamitado por los alemanes en 1944.
Como curiosidad contaros que Bergues fue durante 111 años ciudad española (de 1557 al 1668), ya que pertenecía al condado de Flandes y la familia que lo regía emparentó con la casa real española en el siglo XV. Ya sabéis, el impresentable de Felipe el Hermoso. Carlos I sería también gobernador de Flandes.
GRACIAS POR EL REGALO, DANY BOON
Es verdad, sólo puedo darle las gracias a monsieur Boon por las casi dos horas de risas, ingenio, ternura, originalidad y buen hacer. Sin grandes alardes, sin persecuciones de coches, sin un ápice de mal gusto y sin chabacanería nos muestra un cuadro luminoso, un guión impecable, divertidísimo y optimista. En la película, Antoine le dice a Philippe: “Cuando uno llega al norte berrea dos veces: cuando llega y cuando se va”. Philippe sólo se dará cuenta de la verdad que encierra ese dicho cuando comprenda cómo es la vida allí y cómo sus habitantes se le han metido en el corazón. Y a mí también. Merece la pena disfrutar de “Bienvenidos al norte” y pasarlo en grande. Con la que está cayendo, es todo un regalo.
Pues tal como lo cuentas tiene que estar muy bien, al principio pensaba que se trataba de la que hay en cartelera ahora pero me he dado cuenta que es un remake de esta besos
¡Anda! ¿El co-protagonista es el director? ¡Arrea! Pues está bien el cabroncete..es gracioso. Vi la peli tras la ciaorecomendación de mi adorada Nunux y madre, es que me partí la caja vamos. Eso es una comedia...ya podrían aprender los americanos. El cine francés sin dudarlo es buenísimo, sin duda...no querría yo colocarte la puntillita querida Moreno mía...pero es que encima, ellos lo inventaron jajaja Y si, creo que es el mejor cine europeo desde que Italia bajó el piston (Robertiti Benigni...¿qué coño te pasa? Uis perdón cielo, pero me indigna que un genio me prive de su talento :( ) Una gran película, ya lo creo. Besotorros
20.05.2011 09:36
Valorada!!!!
18.05.2011 22:01
Pues tal como lo cuentas tiene que estar muy bien, al principio pensaba que se trataba de la que hay en cartelera ahora pero me he dado cuenta que es un remake de esta besos
16.05.2011 22:58
¡Anda! ¿El co-protagonista es el director? ¡Arrea! Pues está bien el cabroncete..es gracioso. Vi la peli tras la ciaorecomendación de mi adorada Nunux y madre, es que me partí la caja vamos. Eso es una comedia...ya podrían aprender los americanos. El cine francés sin dudarlo es buenísimo, sin duda...no querría yo colocarte la puntillita querida Moreno mía...pero es que encima, ellos lo inventaron jajaja Y si, creo que es el mejor cine europeo desde que Italia bajó el piston (Robertiti Benigni...¿qué coño te pasa? Uis perdón cielo, pero me indigna que un genio me prive de su talento :( ) Una gran película, ya lo creo. Besotorros