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Con todos los Spas relajantes y perfectos que hay para desconectar en Madrid, en mala hora se nos ocurrió escoger el más pequeño, porque pensamos que sería el más acogedor.
En primer lugar nos encontramos una piscina con cucarachas,lo cual nos hace pensar que podía existir un nido de estos animalitos. Esto es verídico y no fuimos los únicos que lo vimos. En un hotel de cinco estrellas, la limpieza y el lujo brillaban por su ausencia en el Spa.
El baño turco nos ofrecía un nido de pelos en su interior. El famoso té de relajación era inexistente. La sala de relajación consistía en unas camillas donde tumbarse y ya está.
Por no hablar de las famosas cabinas de masaje que no existían por ningún lado. Las empleadas unas maleducadas, sin formación, sin ninguna gana de trabajar y lo siento por generalizar pero estas personas no deberían de estar cara al público. Las pocas personas que compartían spa estaban igual de desorientadas que nosotros, ya que no se explicaba nada, y allí nadie trabajaba ni ayudaba a los clientes.
Sin olvidar que pagaréis por estar en una piscina pequeña y sucia y un baño turco pequeño, sucio, y nada más. Lamento haber perdido mi tiempo libre en semejante lugar.
Una de las peores experiencias de mi vida. Decepcionante.