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Ya sé que os gustan mis escritos calientes, pero me estoy regenerando un poco, y antes de volver a atacar con temas escabrosos, me toca escribir sobre un tema importante para mí.
Me está resultando harto difícil el poder plasmar en una opinión mi último viaje, el que hice a la Polinesia, por eso al final me he decidido ha hacerlo por partes como decía Jack el Destripador, y de esta forma y, con mucha calma, os haré "cinc centims" de lo que fue tan maravilloso viaje, a la vez os mostraré algunas fotos, y por supuesto os recomiendo encarecidamente que, si podéis, no dudéis en ir.
Ahí va el viajecito:
El pasado día 2 de Diciembre me embarqué rumbo a la Polinesia francesa, en primer lugar debo decir que viajo en primera clase, no por snobismo, sino por problemas de salud, ya que si el vuelo es largo mi esposa, que hace años sufrió un cáncer, precisa de asiento adecuado para estirar las piernas, sin mas que aclarar, y para evitar que se me catalogue como no quiero, sigo con el tema, el viaje lo inicié de Barcelona a Paris donde nos esperaba un Jumbo 747 con dirección a Papeete (Tahití) y con escala técnica en Los Ángeles.
En el Jumbo me toco el asiento 66 que esta situado en el piso alto, una pasada, la verdad es que nunca había volado alojado en el piso superior de un avión, en ese alojamiento caben aproximadamente unas 20 personas, con lo cual para hacer el vuelo hasta Los Ángeles, de duración aproximada de 11 horas la cosa pintaba cómoda, pero nos encontramos con el primer problema y es que no te avisan de que cuando viajas en el piso alto las maletas de mano no caben, por tanto tienes que sacar las cosas que necesitas, es decir todo lo necesario para dormir, para asearte etc. y las azafatas se llevan la maleta; justo a lado del asiento tienes una especie de cajón donde dejar todo lo que sacaste de tus maletas, pero claro el inconveniente lo tienes antes de llegar a Los Ángeles ya que tienes que recoger todo lo que sacaste y volverlo a guardar en la maleta en fin un coñazo.
La pesadilla nos entró al llegar a Los Ángeles, ya que la escala técnica provocaba que tuviéramos que desalojar el avión, pasar la aduana de entrada a EE.UU. y la de salida de EE.UU., con todos sus inconvenientes, de huellas, fotos, miradas, colas con hispanos que no se enteran…. Pude "disfrutar" de la jerga que tenían unas señoras mexicanas, que no sabían ni leer ni escribir, disfruté como un camello, rellenándoles los impresos verdes de emigración, la verdad es que me sentía protagonista de un peliculón mejicano, yo el "bueno", el "pijo", el de su "madre patria", el "carbón" o el "gallego", vete a saber como me llamarían entre ellas, ayudando a las pobrecitas desamparadas, siempre me ha gustado observar a las personas, sobre todo si son humildes, pero poder establecer contacto, mirarlas y escucharlas, fue realmente toda una dicha, eran señoras que solo hablaban español, y entraban en Los Ángeles por su gran mayoría de gente hispana, seguro que iban a trabajar de criadas, sus caras eran renegridas, por la característica de su raza, pero absolutamente todas rezumaban bondad, cargaban con cajas de cartón donde a buen seguro llevarían las pocas pertenencias que tenían, por supuesto que no les pregunté, solo las ayudé rellenándoles los impresos, pero os puedo asegurar que fue una parte del viaje que me gustó hacer.
Y en fin pasar la cola y los controles dos veces, total para volver al mismo avión y a tu mismo asiento, sí el mismo que habías ocupado desde Paris.
De Los Ángeles a Papetee fue un paseo de 9 horas, la verdad es que Air France te deja dormir, te atiborra a comida y bebida y en definitiva intenta que la paliza de un viaje tan largo se te haga lo más cómodo posible, creo que es importante viajar en una clase superior para este tipo de viajes, aunque realmente sale muy caro, bueno muy caro es poco, sale carísimo.
Cuando llegamos a Papetee nos estaban esperando para coger una avioneta con destino a Morea que era la primera isla que visitábamos, es interesante sentarte en el lado derecho del avión ya que las vistas son excepcionales, después de una escala en Raiatea llegamos a Morea. Morea es una isla preciosa que pertenece al Archipiélago de las Societe……
Realmente coincido contigo en que en primera se tiene que viajar mucho mejor. Mi novio y yo hicimos el mismo trayecto pero en clase turista, y él está en silla de ruedas y no se puede levantar para nada, por lo que también necesitaría viajar en una clase superior para poder tumbarse y estirar las piernas. Imagínate todas esas horas sentado , sin poder ponerte en pie para estirar las piernas, ni reclinarte sobre dos asientos porque iba lleno el avión. Creo que para algunas personas como tu mujer o mi novio con necesidades especiales deberían tener asientos especiales a precios de turista. ¿no crees?
yo también pasé un horror en el aeropuerto de Los Ángeles, donde me hicieron separarme de mi novio (él tenía que acceder por otro tipo de controles por su silla) y esperar una larga cola para luego entrar la última en el avión por tener que estar cuidando de la silla de mi novio (que tiene que entrar el primero). Por tres veces tuve que explicarle con mi pobre inglés a los trabajadores de la compañía que no se podían llevar la silla. Si no llego a estar vigilando a saber cómo, dónde y cuándo aparecería, porque ya sabemos todos con qué frecuencia pierden las maletas. Imaginaros la intranquilidad con la que viajamos
Quiero seguir con el relato... yo estoy pensando en ir por allá.... (otra de mis opciones de viaje de novios, el que me lea sabrá que estoy más perdida....)... ¡¡y se supone que me voy a algún lado en septiembre!!!!!!!!!!!!!. Un saludo.
28.08.2006 22:27
Realmente coincido contigo en que en primera se tiene que viajar mucho mejor. Mi novio y yo hicimos el mismo trayecto pero en clase turista, y él está en silla de ruedas y no se puede levantar para nada, por lo que también necesitaría viajar en una clase superior para poder tumbarse y estirar las piernas. Imagínate todas esas horas sentado , sin poder ponerte en pie para estirar las piernas, ni reclinarte sobre dos asientos porque iba lleno el avión. Creo que para algunas personas como tu mujer o mi novio con necesidades especiales deberían tener asientos especiales a precios de turista. ¿no crees? yo también pasé un horror en el aeropuerto de Los Ángeles, donde me hicieron separarme de mi novio (él tenía que acceder por otro tipo de controles por su silla) y esperar una larga cola para luego entrar la última en el avión por tener que estar cuidando de la silla de mi novio (que tiene que entrar el primero). Por tres veces tuve que explicarle con mi pobre inglés a los trabajadores de la compañía que no se podían llevar la silla. Si no llego a estar vigilando a saber cómo, dónde y cuándo aparecería, porque ya sabemos todos con qué frecuencia pierden las maletas. Imaginaros la intranquilidad con la que viajamos
28.07.2006 09:25
Quiero seguir con el relato... yo estoy pensando en ir por allá.... (otra de mis opciones de viaje de novios, el que me lea sabrá que estoy más perdida....)... ¡¡y se supone que me voy a algún lado en septiembre!!!!!!!!!!!!!. Un saludo.
13.07.2006 17:13
Ehm, el vuelo, muy interesante, la verdad, pero ¿no cuentas nada, pero nada de Papeete? No lo entiendo.