Verde, que te quiero verde
22.07.2003
Ventajas:
Precio, sabor, envasado
Desventajas:
Ninguna
Recomendable:
Sí
 larky
Sobre mí:
Uy, parece que vuelven a funcionar los contadores...
usuario desde:24.02.2003
Opiniones:517
Confianza conseguida:301
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 31 miembros de Ciao
Como todos los que tenemos familia (en mi caso, política) en el extranjero, aprovechamos la menor ocasión para hacerles llegar algún producto de la madre patria. Cualquier conocido o pariente que se pase por Barcelona sirve para endilgarle algún regalito; así que cuando la semana pasada me enteré que venían a pasar unos días en nuestra ciudad unos amigos de mi mujer, me dije: ¡tate! Y fui corriendo al supermercado a comprarles a mis suegros algún detallito de esos que no se consiguen en su tierra... Si uno quiere tener contentos a unos colombianos (como es mi caso), lo mejor es mandarles una libra de jabugo envasada al vacío. Pero, teniendo en cuenta los rigores climáticos del momento, no parecía esta idea la más acertada. Así que sólo podía elegir entre un buen rioja y un aceite español de esos que en Colombia sólo se consiguen a precio de oro. He de decir que, contra todo pronóstico, a los colombianos les chifla un producto bien típico de las tierras gallegas: el berberecho. Claro, que para que para quedar bien hay que mandar, como mínimo, una docena de latitas... y eso es mucho peso. También les encanta el turrón de Alicante (mientras que el de Jijona les parece abominable), que no es un producto que abunde en las tiendas en esta época, precisamente...Así pues, tocaba comprar aceite. Vino no, porque muy probablemente nuestros conocidos se llevarían su ración al nuevo mundo y en las aduanas colombianas son muy estrictos (esto es: que se apalancan muy fácilmente lo que pase de la cuota establecida por ley). Estuve dando una cuantas vueltas por la sección de aceites y al final me decidí por una botella de Borges Picual. La razón por la que me decanté por este aceite monovarietal es bastante sencilla (bueno, hay dos razones; de la otra hablaré más adelante). En Colombia cocinan con mantequilla y el aceite lo utilizan sólo para condimentar las ensaladas. Así que, nada mejor que un aceite recio, de sabor pronunciado y de color verdoso para darle un toque de personalidad a la triste lechuga. Por estos pagos estamos acostumbrados a la suave y aromática arbequina, nuestra aceituna autóctona, y el aceite de la picual nos parece agreste, rústico, áspero, como esa Andalucía quintaesencial que puebla nuestro imaginación colectiva...Pero había otra razón que me empujó a decidirme por esta marca por encima de otras mucho más caras y de calidad teóricamente superior: el color de la botella. El color del cristal del envase de esta gama de Borges es verde. También lo es la de Carbonell, su gran competidora, pero el diseño redondeado de su botella me parece francamente menos atractivo... Verde... no es un capricho. Parece mentira que en un país en el que hemos entronizado el aceite de oliva como el rey indiscutible de nuestra gastronomía, sigamos envasando esta joya líquida en botellas transparentes. Como todas las grasas insaturadas (líquidas a temperatura ambiente), el aceite de oliva se oxida muy fácilmente, produciendo gran cantidad de radicales libres, dañinos para las células. El calor es la principal fuente de oxidación, y el aceite de oliva no se libra de esta lacra; una vez cocinado (sobre todo si se abusa de la cocción) pierde buena parte de sus cualidades, aunque al ser monoinsaturado no resulta tan perjudicial como los aceites de maíz o girasol, que son poliinsaturados.Por eso es recomendable guardar el aceite de oliva en un lugar fresco y alejado de los fogones. Pero eso no basta. Hay otros dos factores de oxidación que afectan negativamente al aceite: el contacto con el aire y la luz. En el primer caso, no hay mucho que se pueda hacer, salvo tener bien tapado el recipiente en que lo guardamos. Algunas marcas muy caras añaden argón (un gas noble) al embotellarlo, para preservarlo del contacto con el oxígeno, aunque esta sofisticación sólo se justifica para gente caprichosa o con economías muy poderosas. Para los meros mortales, lo mejor que podemos hacer es preocuparnos de que las condiciones de conservación del aceite, antes y después de la compra, sean las mejores posibles. Eso quiere decir varias cosas. Primero, que el aceite venga en una botella de color tintado (normalmente verde, como el vino). Está muy bien poder apreciar el color del aceite a través del cristal, pero hay que saber que esto tiene un precio ya que la luz tiene una capacidad de oxidación sobre las grasas insaturadas cien veces superior a la del oxígeno. Segundo, que las condiciones de almacenamiento previas a su adquisición hayan sido satisfactorias, aunque esto no es fácil de controlar. En cualquier caso, evitemos los comercios donde los recipientes se hallan expuestos a la luz solar, como sucede en no pocos colmados. Tercero, exijamos siempre aceite de primera presión en frío. Finalmente, guardemos nuestro aceite en un lugar fresco, seco y oscuro, donde conserve sus propiedades el mayor tiempo posible.Ya que tenemos esta joya a nuestro alcance, no la desperdiciemos. Una botella (sobre todo de plástico o cristal translúcido) que se haya pasado varios meses en el estante de una tienda, expuesta a la luz (no digamos ya si es la del sol...) no ofrece ninguna garantía de salubridad. Más bien es una bomba en potencia y una amenaza para nuestra salud. Así que aplaudo la decisión de Borges y de Carbonell de envasar en botellas verdes sus aceites monovarietales. Lástima que no lo hagan con todos sus productos...
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25.01.2007 22:06
somos los borges de ciao...que peliculon jaja besotes
04.12.2003 22:15
jajajja... q cumplio el :P nada nada... tendras a los suegros muy contentos con tanto peloteo ;)
16.10.2003 18:38
que guay, pero debe ser mu caro si es virgen