El amor al desnudo.
27.04.2006
Ventajas:
Una obra intimista e irrepetible .
Desventajas:
Que no se hagan películas así actualmente .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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Sobre mí:
"Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos." (P. Neruda,1923)
...
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Opiniones:386
Confianza conseguida:130
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 40 miembros de Ciao
David Lean es un director admirado y reconocido por el gran público por las impresionantes superproducciones "Lawrence de Arabia", "Doctor Zhivago" o "El puente sobre el río Kwai" . En ellas alcanza una cima en su carrera que será imposible de superar. Sin embargo, sería una pena pasar por alto este film anterior a aquella etapa mucho más conocida y grandilocuente. Porque, en un registro completamente diferente, Lean nos ofrece otra prueba del grandísimo director que ha sido. David Lean realiza con esta una nueva adaptación de una obra de Noel Croward, de quién ya había realizado tres adaptaciones anteriores. En este caso se trata de una breve pieza teatral de un solo acto titulada "Still Life" (título realmente revelador), donde se cuenta el encuentro casual entre el doctor Alec y Laura en una estación de tren. Ambos están casados, a pesar de lo cuál se sienten atraídos mutuamente de manera inevitable y apasionada. Comienza así una breve historia de amor marcada por una realidad que saben, desgraciadamente, que acabará por separarlos.
Quizá, ante semejante argumento, cualquiera que no haya visto el film podría pensar que estamos ante una historia de amor al uso. Nada más lejos de la realidad. Si esta película es algo excepcional se debe a una manera de hacer que roza la perfección en cada fotograma. Sin duda, el resultado final, partiendo de una historia de lo más sencilla, sólo está al alcance de unos pocos. ¿Pero en dónde radica lo excepcional de este film? En primer lugar creo que en la historia misma, justamente en su sencillez. Cuando algo está bien contado, con sensibilidad, resulta innecesario adornarlo artificialmente. Y eso es precisamente lo que evita Lean en todo momento. Nos muestra a dos personajes absolutamente corrientes, con unas vidas rutinarias, carentes de cualquier rasgo excepcional. Y entre dos personas así, como tantas miles, vemos nacer algo maravilloso que no por conocido resulta menos conmovedor. Lean evita cualquier exceso y deja transcurrir la historia como si contempláramos el discurrir tranquilo de un río que, de repente, se acelera incontrolado para volver inevitablemente a recuperar su ritmo imperturbable. Y es ese ritmo del film, esa normalidad de los personajes, incluso su callada aceptación de un destino con el que no pueden (o no saben) luchar lo que nos mantiene en vilo y nos hace sufrir con ellos como si esa historia estuviera a punto de atraparnos, quizá en cuanto abandonemos la sala oscura y recuperemos nuestras vidas, normales, como las de tantas miles de personas.
En segundo lugar están Celia Johnson y Trevor Howard. Hay algo en el estilo de interpretar de los buenos actores ingleses que los hace absolutamente creíbles. En este caso, hasta el punto de que somos incapaces de contemplarlos como actores. Es curioso, pero intenten a lo largo del film imaginar que están actuando y verán como resulta totalmente imposible. Las miradas, los gestos de ternura y de desesperación, la manera en que se cogen de la mano… es impresionante como unos gestos tan sencillos son capaces de conmovernos tan íntimamente. Hay, en la manera en que Lean los filma, una belleza y una ternura que no he vuelto a ver. El tercer gran acierto reside en la fotografía en blanco y negro y esa ambientación tan fascinante que consigue, en especial en las escenas de la estación. Junto a ello, Lean acompaña el film del Concierto para piano nº 2 de Rachmaninov, que acaba por calarnos hasta los huesos de su melancolía exquisita.
Y lo sorprendente es que, con todos estos ingredientes, Lean evita caer en cualquier amaneramiento, en escenas empalagosas o situaciones artificiosas o irrisorias. La dosis de todos estos elementos, su exquisito buen gusto, la naturalidad de la historia, la absoluta credibilidad de los dos actores, todo consigue crear una película de una sencillez perfecta y de una perfección realmente sencilla. Cuando, finalmente, presentimos el inevitable desenlace, nos hemos involucrado de tal manera en esta hermosa historia de amor que sentimos (y no es exageración) también el mismo desgarro que Alec y Laura y deseamos, por unos instantes, que el tiempo se detenga para siempre en torno a esa mesa de la cafetería de la estación.
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07.06.2006 19:54
a mi las pelis antiguas me encantan...tienen una magia especial, pero esta no la he visto...y ya es raro que las echen en la tele :((
15.05.2006 18:50
Tenía puesta esta frase, "No hay nada que dure siempre, ni la felicidad ni la tristeza. Ni siquiera la vida dura mucho tiempo". Y es que ellos solo necesitan darle plenitud a sus vidas, sentirse más vivos aún. Un beso y dejo ya de darte la bara ;)
15.05.2006 18:47
"Este sufrimiento no puede durar. Debo recordarlo y tratar de controlarme. Nada dura realmente. Ni la felicidad ni la desesperación. Ni siquiera la vida dura tanto. Llegará un día en el futuro en el que no piense en esto nunca más; un día en el que pueda mirar atrás y decir en paz y tranquilidad lo tonta que fui... ¡No, no, no quiero que ese momento llegue nunca! Quiero recordar cada minuto, siempre, siempre hasta el fin de mis días."