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Casi de cuento de hadas

4  13.06.2002 (14.06.2002)

Ventajas:
Es muy bonita, la gastronomía

Desventajas:
Demasiados turistas

Recomendable: Sí 

cristibcn

Sobre mí: Espero volver algún día. Muchos besos a todos/as, y a cuidarse :*******

usuario desde:19.03.2001

Opiniones:59

Confianza conseguida:111

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El fin de semana pasado estuve con mi novio en Bélgica, en Brujas, tres días, de sábado a lunes. Conquistada por varios países, entre los que se encuentran España (de ahí los escudos que se pueden observar en gran cantidad de edificios) y finalmente Holanda, es por ello que pertenece a Flandes, la zona belga en la cual se habla flamenco, una lengua muy parecida a la holandesa. Así, Brujas es "Brugge" en holandés y flamenco, cuyo significado es "puente" y poco tiene que ver con la traducción española... Brugge es conocida popularmente como "la Venecia del Norte" y, como (aún ;-) no conozco Venecia, no puedo decir si tal comparación está justificada o no; en cambio, determinados canales y sus flores en ellos me recordaron a la preciosa localidad francesa de Annecy (¿te acuerdas, maca? ;-) .

Fuimos en tren, desde Arnhem; el trayecto duró unas cuatro horas -salimos poco antes de las 8h y llegamos a las 12h-, y tuvimos que cambiar dos veces de tren, en Roosendaal y Antwerpen (Amberes). El billete nos costó 41€ por persona, y la verdad es que nos sorprendió, porque ambos lo esperábamos bastante más caro (sobre todo por el hecho de que viajar a determinadas localidades alemanas mucho más cercanas ya nos cuesta ese precio e incluso más); el motivo de que nos costara "tan" barato es que nos hicieron un descuento de un 40%, con una tarifa de fin de semana de ida y vuelta, cuando al viajar a Alemania tal tarifa no existe, y no suelen haber descuentos en los billetes de ida y vuelta (¡!). El caso es que poco después de dejar Roosendaal, al atravesar la frontera entre ambos países, ya se podía percibir que estábamos en territorio belga, un país más pobre, con similares campos y sus respectivas vacas pastando, pero con gran cantidad de pobreza y edificios destartalados... Aún así, por lo menos Brugge se ha alzado como Ciudad Cultural de Europa.

--Alojamiento--
En Brugge existe una gran variedad de tipos de alojamiento: hoteles y hostales de diferentes categorías, apartamentos que se alquilan por días, semanas o meses, cámpings (en las afueras), albergues de juventud y Bed & Breakfast, casas particulares que alquilan apartamentos, estudios o habitaciones y ofrecen alojamiento en ellos y desayuno. A través de la web oficial, www.brugge.be (está en holandés, francés, inglés o alemán), reservamos una habitación en un Bed & Breakfast; tanto para mi novio como para mí esto era una novedad, dado que al viajar ambos estábamos acostumbrados a alojarnos en hoteles u hostales, y nos decidimos por ello porque de hecho cuando estuvimos viviendo en Ede (antes de mudarnos a Arnhem) lo hicimos en un apartamento que nos alquiló un matrimonio en estas condiciones, y estuvimos muy satisfechos con la experiencia -aparte de que los hoteles más económicos de Brugge ya estaban completos. Así, nos alojamos en el Bed & Breakfast Coupure, en la calle homónima, en un canal -y pudimos llegar a él muy fácilmente, con un autobús desde la estación; las instrucciones fueron muy claras y precisas, aparte de que se halla a pocos minutos a pie del centro-, y la verdad es que fue muy buena elección: habíamos visto fotos en la web, y nos esperábamos una habitación con cama de matrimonio y nuestro propio cuarto baño... Y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos mostraron nuestra habitación... Y no era tal, sino que se trataba de un apartamento de unos 40 m2, con una habitación, baño y ducha separados entre sí, en diferentes cuartos (típico de estos países), sala de estar con cocina (muy bien equipada y decorada -y con muebles de Ikea, jeje ;-) y un pequeño jardín privado con una mesa y sillas. En teoría el precio era de 49€ por noche (no por persona), y supuse que entonces sería más caro... Pero al preguntar a la dueña, nos confirmó que seguía siendo ese precio, y ella -muy agradable, por cierto- insistió en que eso era lo normal. Así que, según sus palabras, generalmente los Bed & Breakfast de Brugge son o deberían ser así... Lo cual está muy, muy bien, porque creo que salen relativamente económicos y te hospedas en un muy buen sitio. Y sobre el desayuno -que nos lo trajeron en una bandeja al apartamento (¡!)-, tampoco tuvimos ninguna queja, sino al contrario: café, leche, croissants, bollos, pan, queso, mermelada, huevos duros y yogures. Así que si no conocéis Brugge y os apetece hacerlo y no sabéis dónde hospedaros, os recomiendo el Bed & Breakfast Coupure (os recuerdo que lo podés encontrar en brugge.be), no hace falta pagar nada por adelantado -basta con reservar por e-mail- y, si os decidís, espero que me contéis vuestra experiencia ;-)

--La Oficina de Turismo--
Lo único "negativo" de Coupure es que no nos pudieron facilitar mapas de Brugge por no disponer de ellos, así que ese día lo primero que hicimos fue ir a la Oficina de Turismo, que se halla en Burg y que, junto con Markt, es una de las dos plazas más grandes e importantes del centro. Nuestra primera desilusión es que había que pagar por cualquier tipo de mapa o folleto... Así, un mapa nos costó 0,20€ y un folleto, 0,62€; para colmo, lo tuvimos que comprar en inglés, ya que mi holandés aún es muy básico y en español no quedaban (cosa que luego no me extrañó en absoluto, dado que la localidad estaba repleta de una gran cantidad de españoles; no había visto tantos juntos desde que estuve en Barcelona en abril ;-) . Y al final el mapa no lo usamos, porque en el folleto ya aparecían varios mapas y, de todas formas, Brugge es pequeñita y al final te acabas conociendo el camino (incluso yo, que soy un despiste ;-) ; os lo digo para que no compréis el mapa, no es necesario.

Abro un paréntesis para explicaros que unos días antes de ir a Brugge, y mediante su web oficial, en el apartado "Oficina de Turismo", solicité información turística sobre ella... Bien, nos la encontramos en el buzón al volver a Arnhem: un sobre con el mismo folleto que ya teníamos (con itinerarios y mapas, y también en inglés), otro folleto de alojamientos y publicidad sobre los distintos museos y exposiciones... Y una "sorpresita": un giro para que les paguemos 3€ por la información enviada... ¡Qué cara más dura!, ¿no? Cuando los solicité, en ningún sitio decía que tendría que abonar nada... En fin.

--Lugares de interés--
Y volviendo a Burg, casualmente allí, en su Basílica, se estaba celebrando una boda, y pudimos ver (entre taaantos turistas), a los novios saliendo de la misma montados en sendos caballos, ella con un vestido naranja, medio de época, medio de montar a caballo, y él con un traje negro, tres cuartos de los mismo. Y, detrás de ellos, un carruaje con la familia -y el perrito- y otros tantos con los invitados. Lo que vimos fue bastante espectacular, aunque seguro que pagaron un pastón ;-P Cuando finalmente abandonaron la plaza, nos decidimos a hacer el primero de los tres itinerarios propuestos en el dichoso folleto. Para acceder a la Capilla de la Basílica había que pagar 2,5€ (y después comprobamos que hay que pagar para entrar en todas las iglesias), así que pasamos del tema. Para resumiros un poco lo que vimos ese día (que creo que la opinión me quedará bastante extensa), os diré que dejamos Burg atravesando Blinde Ezelstraat, bajo su impresionante arco dorado, y fuimos a Vismarkt, donde cada sábado hay un mercado de pescado fresco y de velas de diferentes formas y colores. De allí caminamos a dos de los puentes de piedra más antiguos de la localidad (y se agradecía el no encontrar a tanta gente, por lo que en ellos pudimos tener unos momentos de tranquilidad -y de romanticismo ;-) , y retrocedimos hasta Rozenhoedkaai, una esquina preciosa, con un canal, flores y un bonito puente. En esa calle había un mercadillo, con antigÜedades, bordados de mantelería y fundas de cojines (típicos de Brugge y, de hecho, de toda Bélgica), vasos de cerveza de todas las marcas y tamaños y también... ¡Chocolate! El chocolate belga es supuestamente el mejor, y pudimos comprobarlo degustando unas trufas, riquísimas ;-) -aunque el mejor chocolate belga es de la marca Leónidas. Atravesamos un par de museos sin llegar a entrar y vimos la estatua de Guido Gezelle, el poeta más famoso de Brugge, y Minnewater, conocido como "el Lago del Amor"; muy bonito, pero no resultó tan romántico como esperaba debido a la gran afluencia de turistas. Acabamos el recorrido en Markt, una plaza abarrotadísima, donde se alza la Catedral Belfry, imponente y muy bonita, cuyos 366 escalones interiores conducen a la torre, desde la cual en teoría se pueden contemplar unas magníficas vistas de la población, cosa que no llegamos a hacer (demasiados escalones y, fumando tanto, no hubiéramos llegado ni a la mitad...). A las 16h ya habíamos realizado gran parte del recorrido, y ya estábamos en una terracita escribiendo postales y degustando una cerveza belga... ;-) Y después fuimos andando hasta las afueras de la ciudad, hasta Ezelpoort, pero nos decepcionó bastante porque, según la foto del folleto, parecía un castillo... Pero claro, no habíamos leído el comentario pertinente y hasta que estuvimos delante no nos dimos cuenta de que se trataba de una puerta. En resumen, volvimos caminando al centro y decidimos pasar del puñetero folleto, y la verdad es que disfrutamos más paseando por calles solitarias que siguiendo un típico recorrido por el centro rodeados de cientos de turistas... Fue en esa vuelta al centro cuando nos fijamos en los edificios -con sus típicos techos escalonados en forma de sierra; en Holanda algunos también son así- y en sus colores, y es que cada edificio era de un color diferente al contiguo, y normalmente de colores cálidos (anaranjados, marrones, rosas...). Y así fue como pudimos percatarnos de los escudos a los que me referí al principio, y también de las estatuillas representando a la Virgen (con la inscripción "Ave María" debajo de ésta y, en muchas ocasiones, rodeada de flores) en gran cantidad de edificios, sobre todo en las esquinas. Así que si os decidís a viajar a Brugge os recomiendo que vayás mirando a todos los lados, especialmente a los techos y a las fachadas de los edificios, con la cabeza bien alta ;-) Y cambiando un poco de tema, deciros que el domingo fuimos a Oostende, en la costa belga, a sólo 15 minutos en tren; queríamos ir a la playa, pero el tiempo fue penoso e incluso empezó a llover. Vimos un poco la ciudad y estuvimos paseando por la playa, y la verdad es que tampoco hay mucho que contar, simplemente que nos decepcionó un poco.

--Transporte--
Hay varios medios de transporte, como autobuses regulares (un ticket sencillo cuesta 1€), autobuses turísticos y bicicletas (éstas no las encuentro muy prácticas, dado que en Brugge las calles no suelen estar asfaltadas y tampoco hay carriles para ello; si queréis ir en bicicleta, mejor veniros a Holanda ;-) , pero, sin duda, lo típico en Brugge es hacer un recorrido en barco o en un carromato. Los barcos salen desde varios puntos del canal bajo el ya comentado Rozenhoedkaai, pero no nos pareció una buena idea dado que los botes iban siempre abarrotados (aún a pesar del mal tiempo, nublado, a punto de llover) y había que esperar una larga cola hasta poder subir a uno, así que al final nos decidimos por un recorrido en calesa. Confieso que al principio esta idea me horrorizaba porque no creo que los caballos disfruten arrastrando carromatos (y ya sabéis que no soporto que los animales sufran), pero en este sentido cambié de idea cuando un cochero nos dijo que el recorrido era de media hora y que, a los 10 ó 15 minutos, hacían una pausa para dar de beber y alimentar al caballo; además, me iba fijando en los caballos y parecían jóvenes, briosos y sanos, y siempre con las orejas hacia adelante (mi novio me dijo que si las tienen así es porque están contentos y, si las llevan hacia atrás, es porque están enfadados o disgustados -es esto cierto, Yiesgs? ;-) En resumen, por ambas cuestiones, cambié de idea. En segundo "obstáculo" era el precio, porque esa media hora de recorrido costaba 27,5€, cantidad que nos parecía excesiva, y más siendo solamente dos personas. Casualmente conocimos a unas señoras británicas que tampoco estaban seguras de hacer ese recorrido por el precio, así que... Al final nos decidimos a coger un carromato los cuatro, ya que así nos salía más barato. Los carromatos salían desde Markt, y después de esperar unos 15 minutos debido, una vez más, a una cola considerable, pudimos subir a uno. Eso sucedió el domingo, y sobre el recorrido en sí... La verdad es que no pasamos por ningún lugar nuevo, todo ya lo habíamos visto el día anterior, pero las viejecitas no porque apenas acababan de llegar a Brugge, así que realmente lo disfrutaron, sobre todo porque el guía nos iba explicando por dónde íbamos pasando y un poco de su historia. Al final quizás mi novio y yo no disfrutamos tanto la experiencia como ellas, pero igualmente valió la pena. Y, como anécdota, aparte de que sí fue cierto que hicimos una pausa para que el caballo bebiera y descansara (el guía llenó un cubo de agua de una fuente con la forma de una cabeza de caballo), deciros que todos los caballos llevaban una especie de bolsa de color negro para poder hacer sus necesidades (por lo que las calles en este sentido no estaban sucias, y se agradecía). Y, como la ciudad en sí no es grande, al final acabábamos viendo a los mismos guías y caballos varias veces al día.

--Gastronomía--
Sabía que la gran especialidad culinaria de los belgas eran los mejillones y las patatas fritas, porque en Lyon solía ir bastante a un restaurante belga y era esto lo que servían (ya escribí una opinión al respecto)... Lo que no sabía es que en este sentido eran un poco eclécticos, y que tomaban algunas de las especialidades de los países vecinos como suyas; así, en las cartas de los restaurantes a los que fuimos, pudimos ver que servían las "croques" francesas ("croque Madame", "Monsieur" y otras), y por mi novio -que es chef de cocina- sé que tanto los mejillones como las ostras de la provincia holandesa de Zeeland (tocando a Flandes) son de hecho mejores que los de los belgas... Y lo pude comprobar en una carta: "ostras belgas", tal precio; "ostras de Zeeland", mucho más caras (aparte de lo que supongan los costes de importación, claro). La última noche cenamos en uno de los 4 ó 5 restaurantes que hay en Burg, y por 18€ nos tomamos un menú (paté con ensalada, mejillones con patatas fritas y mousse de chocolate), mientras que, en otros sitios, por ese precio sólo sirven los mejillones, así que es cuestión de ir comparando precios. Pedimos pan para el paté y no nos lo cobraron (pensaba que en Francia era el único país donde no te cobraban el pan -ni el agua-, pero ahora no sé si es que en Bélgica tampoco lo cobran o si es que simplemente se olvidaron...); y, los "famosos" mejillones, muy buenos, grandes y con apenas un par de cáscaras rotas -aparte de que la olla en la cual los sirvieron era enorme-, cocidos con agua, sal y apio (el menú era así, sin ninguna salsa especial). Respecto a la mousse... Una de las mejores que he comido (y no lamí la copa de milagro, jeje ;-) Lo que me hace volver al chocolate belga, que es el mejor o uno de los mejores. En cuanto a las patatas fritas, en Markt hay dos puestos ambulantes, con patatas fritas desde 1 a 2€; no pudimos resistir a la tentación y las probamos, y la verdad es que estaban muy ricas y en su punto de sal, y no habían sido recalentadas (que sé que en algunas empresas de fast-food es lo que suelen hacer...). La bebida "estrella" es la cerveza, y existe una gran variedad de marcas, tanto rubias como negras. Aparte de la cerveza belga probablemente más conocida, Stella Artois, otras típicas belgas son Leffe y Hoegaarden y, como propias de Brugge, Brugse Tripel y Brugse Straffe Hendrik. De esta última, la rubia tiene 6 grados, y la negra, 8,5, así que por su alta graduación supongo que en Bélgica hay que beber con más moderación que nunca... Mi novio y yo nos tomamos una respectivamente en Eiermarkt, al lado de Markt, una esquina muy bonita y agradable, con unos 9 ó 10 restaurantes con sus respectivas terracitas, y la verdad es que probé de la suya y él de la mía, y ambas nos gustaron (y yo apuntando los nombres de las cervecitas, porque ya sabía que escribiría esta opinión ;-)

--Compras--
Lo típico en Brugge son los ya comentados bordados y mantelerías ("kant"), y hay muchísimas tiendas especializadas en ello, con varios precios, desde desorbitantes hasta relativamente económicos, aunque siempre dependerá de lo que se quiera comprar, por supuesto. En la calle que une Burg con Markt hay varias tiendas de souvenirs y también otras solamente especializadas en bordados; en una de ellas compré un pañuelo bordado para mi madre con la inicial de su nombre por 2,80€, cuando en otras tiendas habíamos visto los mismos pañuelos por 4€ y más, y mi novio compró dos tapetes para dos candelabros enormes que le regalaron por su cumpleaños, y le costaron 1,75€ cada uno, mientras que en otra tienda, esos mismos tapetes, y del mismo tamaño, costaban 1€ más, así que, una vez más, es cuestión de ir mirando y comparando precios. Las típicas postales se pueden encontrar por 0,20-0,25€, aunque las postales con forma del típico edificio ya son bastante más caras. Y a ambos nos sorprendió encontrar tiendas holandesas, como Hema, Kruidvat y Blokker, y otras tiendas españolas, como Zara. Atención a los fumadores: en Holanda un paquete de 20 cigarrillos de Marlboro cuesta 3,25€... En Brugge, todavía más caro: ¡3,30€!

--Los belgas--
Y acabaré hablando de los belgas (de Brugge), aunque la verdad es que no conocimos a muchos... Los propietarios de Coupure se mostraron muy agradables y abiertos (y hablaban inglés), pero claro, al fin y al cabo nosotros éramos sus clientes y más les valía que fueran mínimamente agradables... Y sobre los camareros, tres cuartos de lo mismo... Una señora de allí, a quien preguntamos por una calle, nos habló en un perfecto francés, aunque supongo que no todos los belgas que habitan en Flandes hablan francés además de flamenco... Y, sobre su carácter, en general son más "fríos" que nosotros, eso está claro. Y, como anécdota, deciros que cuando viví en Lyon mis ex-compañeros me contaban chistes típicos franceses que despotricaban a los belgas... Y ese tipo de chistes también existen en Holanda: los holandeses piensan que los belgas son pijos y tontos, y como prueba de ello y, para finalizar, ahí va un chiste que me contó mi novio: "¿Por qué los belgas se asoman a la ventana en las noches de tormenta, cuando hay relámpagos? Porque se creen que les están haciendo fotos" ;-)
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Comentarios sobre esta opinión
mrcervantes

mrcervantes

08.01.2006 19:28

Haces honor a las virtudes de la ciudad. Ayyyy!!! Quién pudiera pasar una temporadita más viviendo allí...Saludos!

noadas

noadas

16.10.2005 02:52

Información muy útil y detallada :) así da gusto!!!

anagun

anagun

28.09.2002 01:32

Estupenda opinión !!!!!!!!!!!!! Eres una gran observadora y todo te interesa. Enhorabuena. Besitos.

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