Budapest, eres mía.......
10.05.2005
Ventajas:
Lo que ha sido, lo que ha resistido, y lo que es
Desventajas:
Que se quede dormida mañana
Recomendable:
Sí
 dani136
Sobre mí:
usuario desde:01.01.1970
Opiniones:24
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 52 miembros de Ciao
Viendo muchas de las opiniones aqui vertidas sobre esta ciudad centroeuropea, uno tiene poco que añadir respecto a su monumentalidad y belleza. Aun así, os comentaré algunos aspectos prácticos como introducción: - Aeropuerto: Ferihegy. Tiene dos terminales alejadas entre sí, la 1 para las aerolineas de bajo coste, y la 2 para el resto (vuelos nacionales e internacionales). Ambas están unidas al centro de la ciudad por un autobus de linea que nos deja en la estacion de Kobanya-Kispest (linea 3 de Metro). Uno, cuando monta en el viejo autobus de linea, y recorre la periferia de la ciudad, entre el tráfico de los skodas y ladas, y se adentra en las entrañas del metro siente que ha llegado al Este, a eso que a los europeos del Oeste nos gusta tanto mirar asi como de manera despectiva, o al menos por encima del hombro. Y a mi, ese Este, por varias razones, me atrae sobremanera......
- Transporte público. Tiene una buena red de tranvías y autobuses que llegan a practicamente todos los sitios de interés turistico. El metro tiene 3 lineas y no nos será tan util. El tren de cercanías es aconsejable para excursiones a los alrededores como Szetendre, Godollo, Visegrad, Esztergom..... La via fluvial del Danubio tambien se puede aprovechar y hay un servicio de linea regular que conecta con Bratislava y Viena. - Precios: en general algo mas baratos que en España. El transporte publico es bastante barato, lo mejor es comprar unos billetes de 10, largos de color naranja, que son válidos para cualquier medio de transporte (excepto el tren de cercanías). En el metro, los tornos donde picar a veces están ocultos y los revisores acechan por si hay algún despistado.... La moneda es el forint, hay multitud de oficinas de cambio oficiales por toda la ciudad, cuanto más céntricas, más desfavorable será el cambio.
- Comida, bebida: el plato mas conocido es el gulash, una sopa fuerte de verduras y carne. También casi todos los platos son aderezados con páprika (especie de pimiento-guindilla). Existen todo tipo de platos, la mayoría de ellos bastante grasos y no aptos para digestiones ligeras o estómagos delicados. El vino "más caro del mundo", como suelen decir en Hungría, es el Tokaj, que con semejante publicidad no me atreví a probar. Existen también toda una serie de licores de frutas, muy típicos de los países de Europa oriental. - Monumentos principales: el Parlamento, el Bastión de los Pescadores, la Iglesia de San Matías, el Palacio Real (o Castillo de Buda), el Puente de las Cadenas, la Opera, la Isla Margarita, el Mercado Central, el Bosque Municipal, el Parque de Estatuas (una especie de desguace con las colosales estatuas soviéticas), algunos de sus museos (tienen Museos de casi todo lo que se pueda imaginar), la Sinagoga, algún baño termal (yo estuve en los Baños Szechenyi), la avenida Andrassy, las vistas desde el monte Géllert,..........
Si hay alguna ciudad que dependa, hasta la sobredosis, de un río, ésta es Budapest. Las tres antiguas ciudades: Buda, Pest y Óbuda, se unieron bajo la magnética atracción de sus aguas. Aguas que les han ocasionado varias veces unas grandiosas inundaciones..... Pero al Danubio, todo se le perdona. De los 6 puentes que la cruzan en el centro urbano, merece especial atención el archiconocido Puente de las Cadenas (Puente Erzsebet: que significa Isabel, en honor a Sisí emperatriz, que era húngara), destruido varias veces (la última en la II Guerra Mundial) y reconstruido de nuevo con contumacia, renaciendo como un fénix desde las entrañas del río. Por la noche, sus cientos de bombillas se reflejan en las aguas, mientras algún borracho, de larga barba, tira con furia su botella vacía profanando la quietud del río, mientras grita y canta algo en un idioma milenario que es del todo incomprensible para mi. Budapest ha sido siempre despreciada (por envidia), no en vano no fue capital de Hungría hasta hace relativamente poco (año 1873), siendo antiguamente Esztergom su capital. También fue vejada y despreciada durante la ocupación turca (de la que hoy quedan algunos vestigios como los baños Lukacs) y también con el Imperio Austro-Húngaro, donde Budapest quedó relegada a un lamentable segundo plano por la agresividad de la Corte vienesa. La Opera de Budapest por ejemplo, una joya arquitectónica (la visita guiada en castellano cuesta 3 euros y merece la pena), no tiene en nada que envidiar a la de Viena, en acústica es una de las mejores del mundo tras La Scala de Milán, sin embargo, los arquitectos tuvieron que hacer auténticas contorsiones para seguir las estrictas órdenes vienesas (tenía que ser más pequeña, con pocos asientos, sin muchos fastos....), a pesar de ello, fueron capaces de realizar esta obra maestra, y según se dice, el emperador de Viena quedó tan descontento al ver el buen trabajo realizado que solamente asistió una vez, para luego parapetarse en el lujo y la grandiosidad vienesa. Sisi emperatriz, reclamo turístico omnipresente de Viena, era húngara, y siempre le gustaba pasar más tiempo en Budapest (lo que no le perdonaba la Corte). Uno de sus sitios preferidos era el mirador del monte en Budapest que lleva su nombre, el monte Erzsebet, y otro era la Isla Margarita, una isla boscosa y verde, que se encuentra en medio del también verdoso Danubio. Mientras la historia oficialista vienesa trata a Sisi como a una medio perturbada mental y caprichosa que puso en riesgo la estabilidad de la monarquía, otra historia, menos conocida, nos habla de una Sisi que añoraba, con esa melancolía típica húngara (según la cual Budapest es una de las ciudades con más suicidios de Europa), a su pueblo y a su ciudad, donde era realmente feliz. Otra rivalidad entre Austria y Hungría es en la repostería, a mi particularmente los pasteles y postres de los cafés húngaros me parecieron inmejorables. El monte Erzsebet, a las afueras del centro urbano, es un sitio de recreo para sus habitantes, además se encuentra aquí el "tren de los niños", un pequeño tren donde los maquinistas, revisores y demás personal son niños, al más puro estilo soviético de la responsabilidad infantil, el trabajo y la productividad estatal. Cómo cambian las cosas..... Uno mira a estos niños-adultos con sus uniformes de revisores o maquinistas, serios y adustos al pedirte el billete, y al rato, cuando baja de nuevo a la ciudad ve a esos mismos niños con un móvil con cámara de video y dos videoconsolas. Cómo cambian las cosas.......
Una cosa que destaca mucho de Budapest, y de Hungría en general, es el alto nivel cultural de muchos de sus habitantes. No es extraño encontrar a algún joven que se defienda en 4 o 5 idiomas, incluido el castellano. De hecho, allí, para entrar en la universidad te exigen dos exámenes de idiomas..... Muchos han estudiado en húngaro, en alemán y en ruso...., después de esto, ¿quién dijo miedo?. Otro aspecto a favor de esta alta instrucción educativa es que, tras EE.UU. y Japón, es donde se registra un mayor número de superdotados por número de habitantes. En Hungría, mucho antes de la somnífera ocupación soviética, ya se valoraba a la Educación como algo necesario e indispensable. De hecho, la cultura húngara ha dejado importantes inventores que han contribuido, junto a otros, a aspectos tales como la televisión, la radio, el bolígrafo, el Basic (primer lenguaje informático), la gasolina sin plomo, la locomotora eléctrica, etc.... Aparte de esta faceta de inventores, que orgullosamente recuerdan los más viejos del lugar (a los jóvenes les basta con ir a la hamburguesería y comprarse un nuevo móvil), Hungría también ha dejado insignes arquitectos, escritores (Kertesz, el último Nobel sin ir muy lejos), poetas, pintores, directores de cines (tales como Szabo o Korda), compositores (Liszt), etc.... Un pueblo que ha devorado, mediante la curiosidad, a la Cultura, y que ahora, mientras mira a Occidente, quizás haya cambiado de intereses y apetitos. Bueno, como veo que me estoy enrollando demasiado y me voy por los cerros de Úbeda, os voy a poner algo que se salga un poco de lo típico sobre esta ciudad, una especie de recorrido viajero sin tocar los monumentos y atractivos más clásicos de Budapest.
En esta ciudad es delito no mirar durante largo rato y bajo el más absoluto ensimismamiento al gran río. Uno puede y debe observar el amanecer o el atardecer desde varios miradores o al mismo pie de río. O el anochecer, Budapest es una ciudad con gran vida nocturna. Podemos coger uno de los chirriantes tranvías que circulan paralelos al Parlamento y al río y bajarnos en el Mercado Central, con su arquitectura de estación de ferrocarril y sus tejas de colores desafiando al río y al cielo. Podemos aprovisionarnos de comida en el Mercado, donde trataremos de hacernos entender mediante el universal lenguaje de gestos. Después se coge el metro de la linea 1 (que es el subterráneo en funcionamiento más antiguo de Europa, con 125 años) que transcurre bajo la avenida Andrassy, reducto de embajadas y elegantes edificios. Podremos bajar en Hosok Tere donde nos adentraremos (una vez cometido el sacrilegio de alejarnos del Danubio) al bosque municipal. Una vez hecho esto entraremos al espectacular complejo termal Szechenyi, normalmente seremos los únicos turistas pues la mayoría van a los baños del hotel Gellert (más céntricos y famosos). Aquí podremos jugar una partida de ajedrez sobre los vapores del agua termal o ir probando las aguas de las tres termas (fría, templada y caliente -38ºC-), o que nos den un reparador masaje. Después podremos comer buscando alguna sombra en el bosque, y dormitar plácidamente. A la tarde se puede bajar andando la avenida Andrassy, parando en alguno de sus cafés legendarios, como el Lukacs, y al final de la avenida encaminarnos a contemplar la Opera, desde la terraza del Müvesz, otro café con solera. Mientras llega la tarde, te diriges a la ciudadela del Monte Gellert que domina una espectacular vista de la ciudad, un poco antes de llegar al mirador puede detenerte en algunos puestos callejeros donde venden todo tipo de objetos de la antigua URSS o de la Hungría satélite, gorras militares, condecoraciones marchitas, exaltaciones al pueblo y al hombre, monedas ajadas por el uso y ennegrecidas por sus dueños..... Al día siguiente, podemos ir al otro gran mirador, al del Monte Erzsebet, y viajar atrás en el tiempo en el tren de los niños. Después, cogeremos un tren de adultos, y podemos ir al pueblo cercano de San Andrés (Szetendre), un pueblo al que también toca, en un recodo elegante, el arrogante y bello Danubio. En este pueblo, debido a su recóndita ubicación y a unos eternos rumores sobre temibles epidemias, se refugiaron todo tipo de pueblos, huidos y perseguidos. Serbios, griegos, armenios, bohemios, pintores sin blanca, poetas con barba, etc.... Es un pueblo demasiado masificado con el turismo, pero en el que es posible encontrar aún paseos agradables, como por ejemplo en la cima de la colina, en la iglesia serbia ortodoxa o dando un paseo por el museo etnográfico al aire libre, donde se detalla a la perfección como era la vida rural y campesina en Hungría. Szetendre tiene todavía ese aire mágico que los flashes de las cámaras fotográficas se empeñan en explicar.
Budapest, altiva porque se sabe irreductible, bella porque se sabe envidiada, generosa, pues se sabe observada y mimada. Mientras exista el río que te da la vida, mientras el sol siga iluminando tus plazas, tus cafés y tus edificios decimonónicos, y mientras un borracho barbudo te lance sus etéreos improperios en forma de canciones..... tú, Budapest, seguirás viva, tan viva que parecerá que nos insultas.
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05.11.2005 23:03
Excepcional opinión, yo estuve allí en 1994, me sedujo, pero lamentablemente el nivel cultural de los nativos con los que me encontre dejaba bastante que desear, no me encontre a ninguno que hablara ya no en castellano, que quizá allí sea más extraño, sino en inglés.
23.08.2005 01:00
Pues ya la he leido y tenia razón pero nos has contado las otras mil bellezas que tiene esta ciudad,viajar a tu lado debe ser muy instructivo,eres el tipo de viajero que se empapa de las costumbres por los viejos rincones,que conoce hasta la extenuación por donde se mueve,es la mejor manera de conocer a fondo una ciudad,un saludo
22.08.2005 22:55
La marco para leerla en otro momento con mas calma,le he echado un ojo y no me parece haber visto referencia a la belleza de las hungaras,conocí una vez un rumano de transilvania (no es broma) cerca de la frontera con Hungria y los findes hacia escapadas,el tio corrió media europa hasta que se afincó aquí y me comentaba la gran belleza de las húngaras,de hecho la grán mayoria de actrices porno salen de allí,un saludo