BUDDHA LOUNGE - PARAÍSO EXTÁTICO
18.09.2007
Ventajas:
Disfrutas de su sabor oriental sin sentirte abrumado por su excesiva complejidad . . .
Desventajas:
Hay tantos recopilatorios con este título que resulta difícil diferenciarlos . . .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Originalidad
Letras
Calidad y consistencia de las canciones
Duración del éxito
Cómo se compara a otros lanzamientos del mismo autor:
Tapa/diseño y contenido
 john_andy
Sobre mí:
NO PUEDO DECIROS CUÁN AGRADECIDO Y HONRADO ME SIENTO. SOIS LOS MEJORES!! :)
usuario desde:20.08.2007
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 6 miembros de Ciao
Quizá como consecuencia del claustrofóbico estrés que vive nuestra sociedad, presa de un afán ridículo por adquirir más y más, por alcanzar nuevas cotas de todo salvo conocimiento, con la única intención de la autoindulgencia, en los últimos años ha surgido una nueva corriente de pensamiento que, basada en el mestizaje como concepto de autentica pureza, pretende sopesar, suavizar, calmar la zozobra en la que estamos inmersos a través de la música. Excelsos ejemplos pueden ser las compilaciones de Café del Mar o las del Buddha Bar, que año tras año consiguen fascinar a miles de amantes de la música en todo el mundo. Sin embargo, si existe un sello discográfico característico por lanzar al mercado álbumes repletos de músicas del mundo de altísima calidad, ese es Bar de Lune. Bar de Lune ha alcanzado un estatus de verdaderos visionarios, defensores de todas las causas perdidas, precursores de la fusión rítmica como elemento innovador, y alma máter que cobija bajo su ala a decenas de grandes artistas del downtempo, el chill out, el nu jazz, el trip hop o el ambient. Con más de cincuenta discos en su haber, y respaldando la creatividad de talentos tales como los de Afterlife (maestros donde los haya del sonido ibicenco), Gotan Project, Da Lata (cuyo sabor brasileño me resulta encantador), o Filia Brazillia, este sello discográfico ha sido capaz de atraer, mimar y respetar a una gran base de admiradores y curiosos que alaban su labor y su entrega.
Son especialmente memorables y conocidas las compilaciones que, con una cuidadísima estética, reúnen los sonidos más elegantes y sutiles de tradiciones musicales variopintas (desde música cubana a sonidos norteafricanos, pasando por ritmos caribeños), presentándolos de un modo ciertamente atractivo. Buddha Lounge, por ejemplo, es un recopilatorio compuesto por tres CDs de marcado acento oriental, que subraya el valor de los sonidos asiáticos y su presencia en la música actual. Melodías embriagadoras, canciones sensuales de una ligereza casi sobrenatural, contagiosos estribillos multicolores y una cierta nostalgia que nos acerca a una suerte de nirvana extático y bellísimo (donde, sin embargo, se puede y se debe bailar).
En el primer CD destacan cortes como "The River", del mundialmente aclamado productor Nitin Sawhney, que de modo insólito combina un drum'n'bass muy occidental con adornos indios, "Sleepy Head", de Mettle Music, en la que brilla con luz propia la dulce flauta, "India", de Bohemian Sunset, magistral pieza de épica estructura, "Little Pieces", de Dust, que tiene algo de funk, algo de jazz y un inmenso ingenio para combinarlos creando una canción a la vez familiar y sorprendente, o "Swinma", de Ravista, que embauca al oyente con su pasaje místico, etéreo. Del segundo CD escogería canciones como "Mountain Path", de Badmarsh and Shri, que abre con unas guitarras fascinantes y pronto se inunda de la calidez de la percusión oriental, la exquisita "Siva Sita", de Bengali MC, que combinando instrumentos tradicionales consigue evocar imágenes realmente seductoras, "Take Me Inside", de mis amadísimos Afterlife, una pieza impecable cantada por Danni Minogue (¿cuántas veces me habré imaginado flotando en el universo borracho de los sonidos de esta canción?), "Ya Rahah", de Radar, mucho más atrevida, incluso experimental, o la inquietante "Raxx", de Sandy V, donde la cuerda suena compungida y emocional.
Del tercer CD me inspiran especialmente cortes como "Opia", de Sharif, que derrocha luminosidad y contagia paz, la espiritual "Recs Tra", de Bam Budd, que con sus coros casi gregorianos resulta emocionante, "Caravan", de Hofar, una pieza instrumental de sabor minimalista, "Pacific Motion", de Mettle Music, que a base de guitarra consigue entusiasmar y contagiar al oyente de una suerte de alegría contenida y sucinta, o "My only Love", de Dust, una de las pocas canciones donde la voz tiene verdadero protagonismo. ¿Qué es Buddha Lounge sino un excelente viaje a través de la musicalidad del mundo? Lo realmente excitante de este álbum es que consigue situarse en un punto intermedio entre la carga trágica de la música auténticamente folklórica, y aquella otra música destinada a las pistas de bailes que se sazona aquí y allá con una floritura asiática. Esta música te acompaña sin escandalizar, de un modo elegante y discreto. Te lleva sin que te percates de ello a universos paralelos donde se disfruta del ritmo de un modo sosegado. Tranquilizadora sin ser soporífera, y excitante sin ser frenética, esta compilación se convertirá en la banda sonora de tus momentos más especiales. Un saludo.
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01.12.2007 10:28
no conocia nada de ellos, muy buena opi
18.09.2007 11:32
Con críticas tan apasionadas como esta consigues despertar mi curiosidad por música que, a priori, no son de mi estilo. Un saludo