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Argentina, diario de viaje: Buenos Aires.

3  24.10.2008

Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable: Sí 

tarrou

Sobre mí: Estoy en www.librosyliteratura.es/tag/I van-Pedrosa.html

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Opiniones:58

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Mi primera visión de América es desde el aire, cuando el sol se despierta en el este y una increíble sucesión de colores inunda el horizonte. Sobrevolamos las costas de Brasil y desde la ventanilla de nuestro Airbus asisto a un espectáculo sobrecogedor, como si todos los arcos iris del mundo se hubiesen reunido en este primer amanecer al otro lado del Atlántico. Un par de horas después, ya con la luz del día, será Buenos Aires quien nos brinde su propio espectáculo, esa inmensidad de urbe inabarcable, infinita, un enredo de asfalto y actividad que parece nacer desde el Río de la Plata hasta devorar todos los horizontes posibles.


NO TAN BUENOS AIRES

No siempre la primera impresión es la que vale, pero a veces resulta difícil de remontar. Me pasa a veces con las ciudades: si no las amo a primera vista tal vez podamos llegar a ser amigos, pero difícilmente amantes. El caso es que Buenos Aires nos recibe esquiva, con un gran atasco en la autopista, y esa impresión de abandono y decadencia que transmiten los alrededores de la estación de Constitución, nuestro taxi zigzagueando entre viejos y ruidosos colectivos…

San Telmo condensa entre sus calles adoquinadas todas las contradicciones de la vida porteña: una mezcla de encanto y decadencia, de rincones amables y pasajes oscuros, bonitas tiendas de anticuarios y sucios portales donde se trafica y se consume, bares de tango junto al ruido y el humo del tráfico sobre los adoquines, turistas y chicos de la calle, elegantes edificios coloniales y solares abandonados que se caen a pedazos. Quizás sea una buena forma de conocer la ciudad, con sus tópicos y sus realidades abrazados sin remedio, pero a veces suscita un miedo tibio recorrer por las noches esas cinco cuadras que separan nuestro hotel del centro del barrio.


SOBRE MÁQUINAS DE ESCRIBIR Y RECUERDOS EN TECNICOLOR

En algunos aspectos Buenos Aires parece una metrópoli estancada en el tiempo, basta con pasear por alguna de sus avenidas, 9 de Julio, Callao, Corrientes… ese aspecto de película de los años setenta, como si en cualquier esquina nos fuésemos a encontrar con Al Pacino o De Niro, una especie de Nueva York en tecnicolor, sucia y crepuscular, atrapada entre el tráfico y los viejos carteles publicitarios, una gran dama canalla y tanguera, tan orgullosa de sí misma como sólo pueden estarlo las grandes estrellas venidas a menos.

En la calle Florida los transeúntes sustituyen a los vehículos, turistas y ejecutivos se mezclan en un enjambre de vendedores ambulantes y tiendas de recuerdos, boutiques de cuero y puestos de comida rápida. Mucho más interesante resulta perderse por algunas de las calles adyacentes, donde los negocios familiares sustituyen a los turísticos y el viajero curioso puede sorprenderse con cualquier artículo en sus escaparates. Me llaman especialmente la atención las viejas máquinas de escribir, las hay a cientos, miles, nuevas y de segunda mano, como si media ciudad aspirase a convertirse en novelista

Fotos de Buenos Aires
  • Buenos Aires Plaza de la República
  • Buenos Aires Puerto Madero
  • Buenos Aires Puerto Madero
  • Buenos Aires Avenida 9 de Julio
Buenos Aires Plaza de la República
Plaza de la República
mientras la otra mitad trata de sacar un poco de plata de tanta afición frustrada. Quizás debería comprarme una y convertirme por fin en lo que siempre he deseado ser: un escritor de segunda que se deja crecer la barba y las ojeras.


FRAGATAS, BARES Y PUENTES

Si lo que se desea es olvidarse de los semáforos y el ruido, pasear tranquilamente o simplemente sentarse en una terraza y dejar pasar el tiempo, el mejor lugar para mi gusto es sin duda Puerto Madero. Quizás carezca del auténtico encanto porteño, quizás todo sea demasiado nuevo y restaurado, demasiado de moda, quizás… Pero después del bullicioso ritmo del centro uno parece entrar en el paraíso cuando pasea junto a sus diques o se sienta frente al pequeño muelle deportivo, ideal para tomar un café, degustar una buena copa de vino o probar por fin la afamada carne argentina (reconozcamos que es sabrosa y las raciones son para quitar el hipo, pero al fin y al cabo tampoco es para tanto, y si se me permite hacer patria confesaré que en Asturias se come mejor…). Un lugar hermoso del que los porteños parecen sentirse bastante orgullosos, con una atractiva combinación entre el ladrillo rojo de los viejos almacenes restaurados y el cristal de los imponentes rascacielos que se erigen enfrente. Hasta el puente de Calatrava me resulta bello y adecuado con su entorno, que ya es difícil.


CUANDO CAE LA NOCHE

Plaza Italia, cruce neurálgico de líneas de autobuses, bocas de metro y paradas de taxis, es el punto de entrada más habitual para acceder a la zona de Palermo Soho, un barrio que cobra vida alrededor de la Plaza Julio Cortázar, con sus restaurantes de moda, elegantes bares de copas, librerías, boutiques y tiendas de artesanos. Resulta liberador pasear de noche por sus calles sin el tráfico del centro ni la decadencia de San Telmo, se respira una movida tranquila, sin sobresaltos en las esquinas, un ambiente relajado y ecléctico que me recuerda en cierto modo al Notting Hill londinense, un lugar donde nativos y turistas se mezclan sin ninguna prisa ni demasiadas estridencias.

Desde las ventanillas del taxi, de vuelta al hotel, descubrimos una Buenos Aires distinta, recorriendo la avenida Santa Fe y girando en 9 de Julio, a la luz de las farolas y los neones, de los teatros y los McDonalds, aparece ante nuestros ojos embellecida por ese halo seductor que otorgan la oscuridad y la madrugada, en la soledad de las calles vacías cada rincón nos parece más tranquilo y más hermoso, una capital de amplias avenidas y regusto europeo. Una lástima que al llegar a Bolivar el lado menos amable de San Telmo nos vuelve a saludar desde el otro lado del cristal.


MÁS ALLÁ DEL RÍO DE LA PLATA

Según me cuentan, cuando los porteños desean dejar atrás las prisas de la ciudad y respirar aire puro, viajan a Colonia de Sacramento. Y no me extraña. El viaje apenas dura una hora (en el buque rápido, el lento tarda unas tres horas), pero en ese tiempo no sólo se cambia de país y se cruza el estuario más ancho del mundo, también se pasa de la noche al día, o del negro al blanco, cualquier comparación es válida, porque todo lo que es Buenos Aires, en lo bueno y en lo malo, tiene su antítesis en este pequeño pueblo de Uruguay, antigua colonia portuguesa al otro lado del Río de la Plata. Frente al bullicio, la calma; frente al tráfico, las calles peatonales y las bicicletas; frente al ruido, el silencio. Es una auténtica delicia pasear por sus calles adoquinadas, comer en una de las terrazas del barrio histórico o simplemente tumbarse a respirar en alguna de sus playas, y recuperar de paso ese horizonte que nos niegan las grandes urbes y sin el cual siempre acabo por sentirme preso. Quizás sea su pasado portugués, sus adoquines irregulares, la brisa que sopla desde un estuario que sabe a mar, ese ritmo lento con que la vida parece transcurrir en sus tabernas, pero el caso es que casi diría que Colonia inspira 'saudade', o al menos así lo siento yo, al otro lado del Atlántico pero experimentando un pedazo de Lisboa en la piel.


NOSTALGIA DE TANGO Y CANCIONES DE SABINA

En todas las ciudades existe ese lugar que el turista no puede dejar de lado, donde la foto de turno prueba y recuerda que efectivamente se estuvo allí. En Buenos Aires ese lugar se llama Caminito. Y aunque uno pretenda ser más viajero que turista no está de más reconocer que al fin y al cabo todos los somos, cada uno a su manera, más o menos convencional, pero todos hacemos turismo (actividad o hecho de viajar por placer). Así que caminito arriba y caminito abajo nos paseamos entre las casas de colores y las tiendas de recuerdos, entre las cartas de los restaurantes y los espectáculos de tango callejero. Típico y tópico, pero con un punto de divertimento. Para tomarse una copa más relajadamente, mejor olvidarse de las terrazas y entrar en el cercano café La Perla, todo un clásico bonaerense, con su aspecto retro y elegante, como si el siglo no hubiese cambiado en su interior, con sus sifones y sus asientos de madera, y el piano, y las paredes llenas de fotos y recuerdos, desde Mastroianni a Serrat, y cómo no, el Gran Diego por doquier, que por algo estamos en La Boca y ya se sabe: 'Maradona no es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota'.

Última noche, nostalgia de tango y cierta sensación de pérdida, una ciudad que se nos escapa sin llegar a conocerla del todo. Difícil penetrar en su esencia, Buenos Aires esquiva, bulliciosa, inabarcable, quizás nunca te ame pero intuyo que escondes secretos que apenas he alcanzado a comprender. La nostalgia nos vence y cenamos en compañía de uno de esos espectáculos de tango para turistas, no demasiado auténtico pero al menos íntimo, tres mesas en el comedor y aplaudimos sin vergüenza las estridencias milongueras de la pareja protagonista. Para despedirnos una cerveza en Plaza Dorrego, sobre el escenario un cantautor homenajea a Sabina, qué bueno sentirse tan lejos y tan cerca de casa…

'No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió
Mándame una postal de San Telmo, adiós cuídate
y sonó entre tú y yo el silbato del tren'


BUENOS AIRES: DATOS PRÁCTICOS

- Cómo desplazarse:

Desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza la mejor forma para llegar al centro son los llamados 'remises'. Cuestan unos 80 pesos y se pueden contratar desde el aeropuerto o a través de los propios hoteles. El mismo servicio al Aeroparque (desde donde salen todos los vuelos nacionales) cuesta unos 30 pesos.

Para desplazarse dentro de Buenos Aires los taxis son un medio seguro, abundante y barato. Ir desde Palermo a San Telmo, atravesando de lado a lado el centro de la ciudad, viene a salir por unos 25 pesos. Para el resto de viajes, en distancias más cortas, entre 10 y 15 pesos.

El metro ('subte') es el medio más económico (0,90 centavos de peso el viaje, conviene llevar justo o comprar bonos de diez viajes, porque no abundan los expendedores automáticos y las colas en algunas estaciones son de consideración). Es una buena solución para desplazarse desde los barrios hacia el centro, especialmente útil la línea 'D' que conecta la Avenida 9 de Julio con Palermo.

Mejor olvidarse de los autobuses o 'colectivos': son lentos, ruidosos e incómodos.

- Dónde comer

La caballeriza (www.lacaballerizapuertomadero.com): En Puerto Madero, un sitio agradable, tanto en su interior de madera como en su bonita terraza con vistas al dique. Dispone de un interesante menú fijo (ojo, hay que pedirlo, porque si eres extranjero te enseñan la carta directamente). Cuesta 68 pesos (unos quince euros al cambio actual) y se compone de: empanada, ensalada, parrillada de carne, vaso de vino de la casa, botella de agua, postre y café. Raciones grandes y sabrosas, de la mejor carne que he probado en todo el viaje. Recomendable.

Meridiano 54 (José Luis Borges 1689): Situado en pleno corazón de Palermo Soho y acorde con el estilo del barrio, cuenta con varias plantas de ambiente íntimo y moderno, con distintos tipos de mesas y sillones y una cocina internacional, de ingredientes autóctonos pero toque de autor. Raciones algo pequeñas para lo que es habitual en Argentina pero la comida es sabrosa y bien presentada. Precio medio (cena para dos unos 180 pesos: dos empanadas, bifé de chorizo, salmón rosado, dos cafés, una cerveza y una copa de malbec 'Los Alamos'). Recomendable para una cena relajada.

- Dónde dormir

Casa Bolivar (www.casabolivar.com): Se trata de un edificio espléndidamente restaurado, con todas las ventajas e inconvenientes que cada cual pueda encontrar en hospedarse en el barrio de San Telmo. El hotel consta de varios estudios y lofts, todos ellos amplios y bien equipados. Los precios son adecuados a la calidad que se ofrece (entre 80 y 120 USD dependiendo del apartamento). Mejor escoger los que no dan directamente a la calle porque son bastante ruidosos, mientras que los patios interiores son luminosos, acogedores y mucho más silenciosos. El precio incluye un buen desayuno y acceso gratis a internet. Atención algo informal pero agradable. Un hotel recomendable para quien desee alojarse en San Telmo.

Tarrou.
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Comentarios sobre esta opinión
Desen

Desen

28.11.2008 12:49

Viajar a Argentina es uno de mis sueños, uno de esos viajes, junto ir a la India, que he querido hacer tiempo, aún no he tenido la oportunidad, pero gracias por compartir la experiencia de tu viaje con nosotros, gracias a Alexpintor he podido "conocer" parte de Marruecos (donde muy pronto espero ir) y ahora gracias a ti he podido disfrutar desde la comodidad de mi asiento de este paseo por Buenos Aires. En cuanto a la carne, yo no la he degustado en Argentina, pero sí en un argentino que hay en Sevilla y que es excelente, y me encanta, y de postre un buen dulce de leche, pero tienes razón, en Asturias también se come estupendamente. Un abrazo.

Octubre2007

Octubre2007

13.11.2008 19:03

Me parece una opinión excepcional en cuanto a informativa, detallada, personal (para mi, fundamental), sincera e ilustrativa. Sin embargo, me permito disentir en un par de cosas que mencionas con gran alegría. En mi modesta opinión, la carne argentina es INSUPERABLE, así de claro. En España, hay carne estupenda. Yo, personalmente, lo más parecido que he probado ha sido en Galicia. Es verdad que en Asturias se come una carne excelente, pero lo dicho, la carne argentina es punto y aparte (es muy importante comerla en un sitio de garantía). En cuanto a los buses urbanos, lo mismo. De lentos, nada. O, al menos, la línea que solíamos coger nosotros cuando fuimos por allí. Son viejos, no muy cómodos, pero bastante rápidos y con una frecuencia envidiable. En todo caso (apunto coincidencias....) una gran señora, a la que se le derrite el rimmel en el fin de fiesta....:-( Saludos

Brezo

Brezo

02.11.2008 20:34

Quizá del retrato de escritor sólo te falten la barba y las ojeras, porque del talento literario ya eres dueño .Saludinos

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  1. Desen
  2. Octubre2007
  3. Brezo
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  1. Motocas
  2. guantanamo
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