Al rellenar los criterios específicos he tenido que indicar mi valoración de la comida del hotel. Si no pongo nada no se publica y al tratarse de un conjunto de 8 Bungalows nada más, lógicamente no hay cafetería ni restaurante. Se trata de un terreno en el que hay instalados estos pequeños edificios que comparten piscina y no hay nada más.
En otra de nuestras visitas a Gran Canaria elegimos estos apartamentos porque nos daban un precio bastante razonable.
El Trigal Bungalows:
Se trata de un conjunto de 8 casitas de uno y dos dormitorios cerca del campo de Golf que sale bastante bien de precio y que como todo, se puede adaptar a un tipo de gente mientras que a otros no les agrade.
Situación:
Al encaminarnos hacia allí tomaremos la autovía del sur o GC1 que discurre desde Las Palmas hasta la bonita playa artificial de Puerto Rico.
Para llegar a estos bungalows debemos dejarla a la altura de la Av Touroperador Jahn Reisen y después de un largo trecho encontraremos la intersección con la Av Touroperador Vingresor, que es donde se encuentran.
Los encontramos cerca del campo de golf en la parte más alejada de la línea de playa.
La distancia a la playa es de casi dos km, supongo que por eso el precio baja bastante, sin embargo es un lugar muy adecuado para quien desee practicar golf porque se encuentra a pocos metros.
Cuando toda la zona está urbanizada y llena de tiendas la distancia no parece tanta, aunque eso va en gustos.
Recepción:
No hay.
El método es llamar a Bookings.com para que avise al dueño cuando estamos cerca y que se acerque a entregar las llaves y formalizar la reserva, lo cual hace con amabilidad y agrado.
Para nosotros no fue muy difícil porque conocemos la zona lo suficiente pero por lo que pudimos observar los clientes extranjeros que no hablen español lo tienen más complicado.
Por lo demás tiene otras ventajas como son la tranquilidad de un lugar pequeño y el desconectar del mundanal ruido una vez acabado el tiempo de playa o de salidas nocturnas.
La impresión que dan al llegar es buena porque son pequeñas casitas blancas de una sola planta con tejados (la típica casa canaria siempre tiene azotea), no muy separadas entre sí pero totalmente independientes que forman un conjunto alrededor de la piscina, que es de uso común.
Rodeadas de grama con caminos hechos con losas de piedra y algo de vegetación, tienen el aspecto típico de los bungalows de la zona del sur de la isla.
Antes de entrar nos recibe un pequeño porche al que se accede atravesando dos arcos hechos en un muro blanco, queda bastante bien. La puerta es de tipo ibicenco, o de lamas fijas e inclinadas, para dejar pasar el aire si se abre el cristal de dentro, pero de forma que la luz quede tamizada y no entre tan fácilmente el polvo en suspensión que producen las cercanas dunas.
Un pequeño pasillo distribuidor separa el salón con cocina americana de los dormitorios.
Salón:
Es bastante amplio y está bien iluminado, se separa de la cocina mediante una barra abierta por un lado.
Consta de lo esencial y en buen estado: un sofá cama nido de madera provenzal, una mesa rectangular baja en la misma madera que dispone de baldas debajo para poner revistas, tres recios taburetes de madera situados en la barra de la cocina, la barra en sí que también es de madera en el mismo tono, y la cocina con su equipación demasiado básica pues dispone de microondas, vitrocerámica para cocinar, fregadero de un seno y muebles aparadores arriba y abajo conteniendo la batería de cocina, las sartenes, el cubo de basura etc.
Sin embargo, se echan en falta algunos utensilios de cocina teniendo en cuenta que las reservas suelen ser de una semana en adelante y que muchas veces se cocina allí. Echamos a faltar un sacacorchos, abrelatas etc. En eso era muy escueto y tuvimos que hacernos con varias cosas aunque no tengan demasiada importancia.
El dormitorio:
Corriente, no destaca por nada. Más madera provenzal al gusto nórdico repartida entre dos camitas con colcha cursi, una mesita de noche, y un armario ni grande ni pequeño. Nada insuperable, pero en estos tiempos se queda un poco atrasado según con qué lo comparemos. Lo importante es que estaba todo en buen estado aunque el motivo de la colcha causara pavor.
Encima de cada cama hay un foco de metal orientable para iluminar la lectura y en el lado opuesto a la puerta encontramos una ventana que da a la piscina.
El cuarto de baño:
En la misma tónica, se ve todo limpio y sin desconchones ni desperfectos pero no es demasiado grande, tiene lavabo con una pequeña encimera, bañera, bidet y el inodoro, todo en blanco sin más adornos.
Piscina:
Aquí no se puede añadir lo de ‘y zonas comunes’ porque la piscina es toda la zona común que hay y está completamente vacía: no hay hamacas ni bases para sujetar las sombrillas por lo que vimos y medio entendimos, algunos clientes con niños pequeños protestaban entre ellos.
No sabemos la razón de que esto sea así pero le da un cierto aire triste.
Es pequeña y de tipo arriñonado, de tamaño adecuado al grupo de bungalows, más grande habría sido un absurdo pues es difícil que coincida todo el mundo a la misma hora.
No encontramos el agua sucia ni con demasiados líquidos, lo cual era de agradecer.
Solarium:
Dispone de una zona privada para tomar el sol que se ha hecho abriendo un hueco en el tejado. Este detalle es de lo más convincente que tiene, pues nos pareció una idea muy ingeniosa para no tener que romper la intimidad con gente a la que jamás hemos visto, si no es nuestro deseo.
De esta forma aunque nos encontremos en la piscina, una vez finalizado el baño nos retiramos a nuestro sitio y no nos vemos, aunque sí nos escuchamos, pero en nuestro caso ni nos entendían ni nosotros a ellos porque cuando estuvimos había holandeses y escandinavos.
Nuestra experiencia personal:
El paseo hasta la playa lo hicimos más de una vez en autobús (la guagua) porque no siempre nos levantábamos con buen cuerpo debido a las parrandas nocturnas (si digo otra cosa no me vais a creer).
La parada queda muy cerca y el servicio es bueno.
El supermercado que hay al lado nos sacó de más de un apuro y nos evitó desplazamientos intempestivos al centro comercial.
El dueño fue muy amable y solícito, pero no es como en un hotel en el que hay limpieza diaria y cambio de toallas si así se requiere, pero esto se refleja en el precio pues pagamos menos de 300€ por una estancia de una semana para tres personas y dispusimos de un bungalow de dos dormitorios cuando pensábamos que sería de los de uno.
Hicimos la cuenta y nos salía por menos de 42€ diarios a dividir entre tres.
El hecho de no haber recepción no nos molestaba una vez hubimos hecho la entrada y conocido al dueño. En nuestro caso no nos hacía falta para nada.
¿Volveríamos? Pues creo que si se diesen las mismas circunstancias sí, porque al final y vencidas las reticencias de la distancia hasta la playa estuvimos en un sitio bastante decente, tranquilo aunque cerca (en coche) de todo, y en una de las playas más bonitas que conocemos por un presupuesto bastante ajustado.
Al final nos gastamos más en salir y en comer bien en el puerto deportivo de Mogán y en Teror, dos de los sitios obligados además de Guía y Gáldar en el norte de la isla, excursiones que se hacen en un par de días.
Recomendable si sabéis estas cosas y no esperáis atenciones de hotel de cuatro o cinco estrellas.
23.05.2011 13:14
tiene buena pinta... sludos
29.04.2011 23:56
bonito bulwalos eh!
14.04.2011 11:01
Me encantan estos sitios en los que te dejan a tu aire. Con los criterios específicos de Ciao, no te preocupes, ya verás que a veces salen cosas absurdas. Bss!