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El domingo pasado me fui con una amiga a disfrutar de otra ruta carpetana, en concreto la titulada “Cronistas, gacetilleros, memorialistas y blogueros de Madrid”. Era una '''ruta matutina que arrancando desde las puertas de San Francisco el Grande nos llevaría en un paseo por la calle San Isidro, la Plaza de la Cebada, la Plaza del Alamillo, la calle Segovia, las escalinatas del Fotógrafo Alfonso, hasta hacernos llegar a la esquina de la calle Mayor''', ya frente a la Catedral de la Almudena.
Siempre resulta la mar de agradable pasear con los carpetanos y disfrutar del paseo, además de las maravillosas explicaciones del guía (en este caso, ya por todos conocido y mi muy querido Juan Carlos) y aprender mil y una historias de Madrid, para aprender más de esta ciudad y verla con otros ojos, pudimos disfrutar de una maravillosa y “primaveral” mañana de invierno del mes de enero. Hizo una temperatura ideal y un sol radiante (hay pocos cielos tan bonitos como el de Madrid cuando brilla el sol), por lo que disfrutamos muchísimo el paseo, y además, al acabarlo y estar en el Madrid antiguo, nos sobraron los motivos (como diría mi idolatrado Joaquín) para quedarnos por la zona y seguir disfrutando el día de cañas y tapas por Madrid, que siempre es un buen plan.
Yo me autodeclaro madrileña de adopción y de devoción (porque aunque nací en Oviedo, hace tiempo que vivo y adoro Madrid) y siempre disfruto muchísimo conociendo sus pequeños rincones o sus historias. Como no podía ser de otra manera, adoro los paseos y visitas de Carpetania, porque disfruto y aprendo al mismo tiempo, y además así conozco un poquito más de mi adorado Madrid. Pero es que además esta ruta versaba sobre los cronistas, gacetilleros, memorialistas y blogueros de Madrid. Todos ellos son figuras surgidas con el paso de los tiempos (luego os hablaré pormenorizadamente de las diferencias habidas entre ellos), pero tienen muchos elementos en común. Todas estas figuras han querido recoger con la palabra escrita la memoria y los acontecimientos de Madrid a lo largo de los años. Creo que en mayor o menor medida éste sigue siendo nuestro afán, de todos aquellos que escribimos (en este caso en internet) para dejar reflejado un momento, una experiencia, una realidad. Y por aquí por Ciao hay muchos que con frecuencia escribimos sobre nuestro Madrid, dejando en nuestras crónicas, escritos y opiniones una parte de la ciudad tal como la vivimos hoy.
RECORRIDO: DE SAN FRANCISCO EL GRANDE A LA CALLE MAYOR.
Esta ruta de crónicas e historias no es precisamente la más larga de las de Carpetania en cuanto a lo que nos desplazamos andando, ya que de las puertas de San Francisco el Grande a la esquina de la calle Mayor con la calle Bailén, debe de haber unos 500 metros. Sin embargo, no fuimos en línea recta, sino que hicimos un recorrido que nos llevó por parte de La Latina, la calle Segovia… hasta llegar al punto final en la calle Mayor. Os diré que existen dos visitas a dos templos dentro de esta ruta. La primera es la Iglesia de San Francisco el Grande y la segunda la Capilla del Obispo, reabierta al público muy recientemente tras cuatro décadas cerrada.
1. LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO EL GRANDE.
Empecemos por la Iglesia de San Francisco el Grande, punto de salida de la ruta carpetana. Nos comentó Juan Carlos que cuando hacen esta ruta entre semana (peticiones de grupos, empresas etc.) visitan pormenorizadamente la iglesia durante alrededor de 45 minutos, pero al tratarse de un domingo solamente entramos, la vimos y salimos (ya que iba a haber misa) y Juan Carlos nos explicó fuera algunas de las peculiaridades de la historia de esta iglesia. Creo que todos aquellos que conocemos Madrid en mayor o menor medida, tenemos claro cuál es la Iglesia de San Francisco el Grande, la iglesia de la gran cúpula ubicada cerca del Palacio Real y de la Latina. Algunos la hemos visitado en alguna ocasión, otros ni siquiera han estado dentro de ella. Pero creo que son pocos los que conocen su historia (yo he de reconocer que la desconocía).
Esta iglesia fue mandada construir por el rey Carlos III, apodado como uno de los mejores alcaldes que ha tenido Madrid. Fue una idea un tanto arriesgada y que resultó bastante peregrina por parte del monarca. A este rey le pasó algo parecido a lo que le ocurriera siglos atrás a Felipe III (no sé si el número III tendrá algo que ver), que tras morirse su mujer, ambos se convirtieron en personas piadosas o muy asociadas a la oración y la religión. De hecho, a Felipe III lo reconoce la historia con el sobrenombre de “El Piadoso”.
El caso es que Carlos III no tenía autorización papal para construir una catedral, razón por la que quiso construir una iglesia de proporciones grandiosas. Y tanto que lo hizo, la cúpula de San Francisco es una de las más grandes del mundo. Dicen que se trata de la iglesia “más romana” de Madrid, y, de hecho, cuando uno entra en ella, con su monumental cúpula llena de frescos, su estructura y sus múltiples capillas, puede imaginar fácilmente que está en la Roma Antica, al lado del Panteón de Agripa o del Gesú. De hecho, en aquella época, '''no se quisieron los trabajos de grandes arquitectos españoles en el proyecto, por lo que aunque inicialmente éste debió recaer en Ventura Rodríguez, pronto tuvo que cederlo a otros arquitectos como Sachetti, o Sabatini, así como un fraile franciscano, Fray Alonso Cabeza''', a quien le debemos entre otras cosas sus malos cálculos que pueden verse perfectamente en las desigualdades de la fachada (que debería ser simétrica pero que sin embargo está lejos de serlo).
Pero volvamos a la idea peregrina del rey Carlos III a la que aludía antes. ¿Realizar un gran templo en Madrid al estilo de una de las catedrales más grandes del mundo es peregrino? Pues sí, puede y debe serlo cuando te da por ubicarlo en el lugar en que lo hizo. Uno ve el emplazamiento de la iglesia de San Francisco el Grande ahora mismo, situada en línea recta a unos 500 metros del Palacio Real y no le parece que fuese mala la idea. Pero la realidad era otra, en la época de Carlos III no estaba hecho lógicamente el Viaducto de la calle Segovia, y precisamente en este lugar había un barranco, que hacía imposible que por allí fuesen a subir los carruajes de los nobles, que era precisamente quienes Carlos III quería para que frecuentasen San Francisco El Grande. Pero es que por el otro acceso (desde el río), la cosa no se planteaba mucho más fácil precisamente ya que además de los grandes desniveles (que tampoco hacían posible que los carruajes transitaran por ellos) allí estaba el conocido como “Portillo de Gilimón”, dueño de aquellas tierras y que cobraba aduana por transitar por las mismas y no tener que dar toda la vuelta hasta el arco de San Vicente (actual zona de Príncipe Pío).
Para más inri, la zona estaba sin urbanizar (no se urbanizaría hasta mediados del siglo XX), razón por la que ni nobles ni pueblo llano, aquella iglesia de proporciones pantagruélicas permanecía invariablemente vacía. Lo mismo ocurrió con las órdenes militares, que el rey Carlos III quería que celebrasen sus misas en San Francisco, pero opinaban (con tino, sin duda) que no podrían realizar allí sus celebraciones porque nadie se desplazaría hasta aquel lugar.
Curioso… sumamente curioso… Yo desde luego desconocía toda esta historia de San Francisco El Grande, y una vez más, he podido conocerla gracias a Carpetania y a Juan Carlos.
Una de las historias asociadas a esta iglesia es su “supuesta” creación por parte del mismísimo San Francisco de Asís. Ojo a la historia, que no tiene desperdicio. Cuentan que San Francisco estaba haciendo el Camino de Santiago, se desvió “un poquito” y llegó hasta Madrid (un poquito = 400 kilómetros) y en el lugar donde hoy se emplaza San Francisco El Grande construyó con sus propias manos una choza, donde luego se ubicó una pequeña iglesia y después el enorme templo que hoy constituye San Francisco El Grande. Bueno, más aún, San Francisco El Grande anteriormente era una Iglesia-Convento, pero el convento se demolió y sólo se conserva la iglesia. En el solar donde estuvo el convento hoy hay un pequeño parque con unas vistas hacia la zona del Manzanares; durante años fue un descampado y como dato anecdótico, decir que en él se rodaron algunas escenas de “Las bicicletas son para el verano”, de Fernando Fernán Gómez.
2. RECORRIENDO LA LATINA: DESDE LA CALLE SAN ISIDRO HASTA LA CALLE MAYOR.
Desde San Francisco El Grande nos fuimos paseando y adentrándonos en el barrio de la Latina, antigua Morería. Para ello, la primera calle que tomamos fue la calle San Isidro, que lleva por nombre el del patrón de Madrid. Ya decía Mesonero Romanos (con mucho acierto creo yo) que era “muy poca calle para tan grande santo”. Cuánta razón, se trata de una pequeña callejuela, totalmente intrascendente, por la que yo había pasado en varias ocasiones sin siquiera darme cuenta de su nombre.
Desde allí, continuamos camino por la calle Don Pedro hasta la Plaza de la Paja, donde se encuentra la Capilla del Obispo. En la misma calle de Don Pedro existen varios palacios. Resulta muy curioso, siempre digo que Carpetania te enseña a redescubrir Madrid con otros ojos, y es totalmente cierto, porque a pesar de haber transitado por esta calle muchísimas veces (hay un restaurante en ella al que he ido varias veces desde que vivo en Madrid) no me había fijado en la cantidad de palacios que alberga. Uno de ellos pertenecía a la Duquesa de Alba (la de Goya) y hay una historia que cuenta que estando asomada al balcón un grupo de romeros la llamó guapa y ella ni corta ni perezosa les lanzó un saco de monedas. Su marido, que estaba a su lado, la increpó por haber tirado entre ellas varias monedas de oro, a lo que ella muy lozana contestó que un buen piropo a la Duquesa bien valía unas cuantas monedas de oro.
Pero es que además en esta misma calle hay otros palacios como el que hoy es sede del Colegio de los Españoles de Bolonia, que alberga la Escuela Diplomática. Y justo enfrente de él un edificio modernista con unos balcones de lo más bonito y que suele pasar desapercibido. Además, fue allí donde nació Lina Morgan y así hay una plaza recordándolo.
Continuamos por la Plaza de la Cebada en dirección a la Plaza de la Paja. Podemos ver el imponente edificio de la Iglesia de San Andrés, una parte de la cual se incendió durante la Guerra Civil. Esta iglesia dio durante un tiempo nombre al barrio, que también era conocido como el Barrio de San Andrés. Frente a ella, y en la calle que baja a la Plaza de la Paja, se levantaba la Casa-Palacio de los Lasso de Castilla (hoy desaparecida) y existía un pasadizo que unía el palacio con la iglesia.
Llegamos a los pocos metros a la Plaza de la Paja, donde se ubica la Capilla del Obispo. Esta joya pertenece a la Casa de Alba y ha estado cerrada durante cuarenta años, por lo que poder verla ahora es un auténtico lujo. Destaca su sobriedad con las paredes encaladas, su luminosidad y un magnífico retablo barroco. Lo ocupan las Hermanitas del Cordero, una orden francesa de monjas inusitadamente jóvenes, que tienen la capilla abierta durante casi todo el día en un rezo prácticamente continuo.
Continuamos bajando en dirección a la Plaza del Alamillo y nos llevamos otra nueva sorpresa. Haciendo esquina con la Plaza de la Paja se encuentra el famoso Colegio de San Ildefonso, donde estudian los niños que cantan el Gordo de Navidad cada año. Fue un Colegio en su día fundado para acoger a niños expósitos y hoy sigue estando en el mismo lugar.
Un poco más abajo, la Plaza del Alamillo, lugar donde se concentran varias leyendas de las que ya os hablé en otra ocasión, con motivo de la ruta carpetana sobre Fábulas y Leyendas de Madrid. Como curiosidad, Juan Carlos nos comentó que allí se rodó la película “La verbena de la Paloma” protagonizada por Concha Velasco, pero antes de la remodelación de la plaza. Ya aprovecho para volver a recomendaros el maravilloso restaurante mexicano La Taquería del Alamillo, situado precisamente allí.
Continuamos descendiendo la calle Segovia hasta el Viaducto, construcción ésta que obtuvo todo tipo de reacciones (adversas y favorables) cuando fue construido. El Viaducto actual no es el inicial de metal, pero curiosamente Madrid es la única ciudad europea que cuenta con una viaducto, precisamente para salvar el gran desnivel y permitir entroncar el Palacio Real con San Francisco el Grande (otro gallo le hubiera cantado a Carlos III si llega a tener el viaducto). Para salvar el desnivel existente desde debajo del Viaducto hasta la calle Mayor (punto final de nuestra visita) ascenderemos la Escalinata del Fotógrafo Alfonso, uno de los fotógrafos de Madrid más famosos del siglo pasado. Y es que los fotógrafos también reflejaron el Madrid de su época, pero en lugar de a través de la palabra, a través de sus imágenes.
Todos ellos sólo quieren dejar reflejado su Madrid a través de su obra. Y en esta visita carpetana, entre otras cosas, nosotros queríamos redescubrir Madrid a través de sus ojos, de lo que nos contaron o nos dejaron como legado.
CRONISTA. Autor de una crónica histórica o periodística.
GACETILLERO. Recogían en sus escritos las noticias y eventos que sucedían en la Villa y Corte.
MEMORIALISTA. Escribían para aquellos que no sabían escribir: cartas, versos, memorias…
HISTORIADORES. Aquellos que recogían en sus escritos la Historia tal como había sucedido, o a veces tal como nos la han contado.
FOTÓGRAFOS. Recogían los cambios de Madrid a través de sus fotografías.
BLOGUEROS. Qué os voy a contar que no sepáis, todo el mundo sabe a estas alturas qué es un blog, muchos de nosotros lo tenemos y escribimos en él nuestras impresiones, pensamientos, experiencias, realidades… o a veces ensoñaciones.
Todos ellos querían dejar constancia de cómo era el Madrid que conocieron. El primero en ser presentado en esta ruta fue MESONERO ROMANOS, autor de “El Madrid antiguo. Paseos históricos y anecdóticos por las calles y casas de esta villa”. En este libro se convierte en un auténtico cronista del Madrid de su época. Mesonero Romanos era un conservador del Madrid antiguo, no veía con buenos ojos la demolición de viejas casas ni la construcción de otras nuevas.
Tras él vendrían posteriormente RICARDO SEPÚLVEDA primero y ANTONIO CASERO después. El primero de ellos fue autor de un libro que recogía la historia del Corral de la Pacheca, así como también escribió “El Madrid Viejo. Costumbres, leyendas y descripciones de la Villa y Corte en los siglos pasados”.
El testigo lo recogería ya en las primeras décadas del siglo XX PEDRO DE RÉPIDE, quien escribió “Las calles de Madrid”; y también EMILIO CARRERE (pomposo modernista) “Cuentos de San Plácido, poesía sobre balcón de la Plaza del Alamillo.
Como os comentaba antes, Madrid fue reflejada además de mediante la palabra, también mediante la imagen. En el siglo XX existieron importantes fotógrafos que retrataron nuestra querida ciudad. Probablemente el más famoso de todos fue el Fotógrafo Alfonso (y su hijo Alfonsito), estando dedicada al primero La Escalinata del Fotógrafo Alfonso por la que transitamos al final de nuestra visita. Fueron también muy famosos en la época otros fotógrafos como Marín y Martín Santos Yubero.
Ya en el siglo XX vendrían escritores como Luis Carandel o Francisco Umbral, que retratarían en sus escritos el Madrid que vivieron. Igualmente lo hizo mi muy adorado Pedro Almodóvar a través de algunas de sus más famosas películas. Precisamente Almodóvar ha rodado en lugares como el Palacio de la Duquesa de Alba en la calle de Don Pedro (donde se produjo la anécdota de las monedas de oro) o en una de las casas de la Latina que se pueden ver desde el Viaducto y desde la calle Segovia.
ITACA CARPETANA.
Me encanta Carpetania, ya lo sabéis, por ello, siempre es para mí un placer realizar con ellos una ruta y redescubrir mi adorado Madrid. Y, como podréis haber constatado al leer la opinión, esta vez no ha sido ninguna excepción. Además, había varios elementos para que me encantase la ruta: Juan Carlos (con el que siempre aprendo muchísimo y al que le tengo un cariño y una amistad personales), la maravillosa mañana “primaveral” de invierno y que la ruta girase en torno a la figura de los que de alguna manera quisieron reflejar el Madrid que vivieron (yo también intento hacer mis pinitos en este sentido).
No puedo hacer otra cosa que recomendar de nuevo que visitéis la web de Carpetania (www.carpetaniamadrid.com) y aprovechéis para disfrutar sus rutas y paseos, seguro que los disfrutaréis y os gustarán muchísimo. Y desde luego, la ruta de Cronistas, está muy bien, pero especialmente para aquellos que ya conocen Madrid y desean conocer algo más de sus pequeños (o grandes) secretos.
11.05.2011 10:46
Normal que te encante Carpetania, a cualquiera le gustaría. Beso.
26.04.2011 00:38
me encantan estas rutas que haces, saluditos.
24.03.2011 18:11
Pues nada, te haremos caso! Excepcional!!