EL MADRID DE LOPE Y CERVANTES
24.03.2011
Ventajas:
Descubrir Madrid, Carpetania y Juan Carlos, acercarnos a Lope y Cervantes
Desventajas:
. . .
Recomendable:
Sí
 ITACA213
Sobre mí:
La primavera sabe que la espero en Madrid www.itacabuscandoaulises.blogs pot.com. Take a smile :) ...
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Lo siento, últimamente ando a mil revoluciones por minuto, me pasan las semanas y tengo un montón de temas y experiencias pendientes de ser convertidas en opiniones para publicar aquí. Como diría mi amigo barre1968, debéis perdonarme, últimamente no guardo buenas relaciones con el Dios Cronos. Una vez más, me doy cuenta de que ya ha pasado casi una semana y que todavía no os he hablado de la excursión-paseo-visita guiada que tuve el inmenso placer una vez más de disfrutar la mañana del sábado pasado con la asociación Carpetania Madrid y con mi querido amigo Juan Carlos El Carpetano. Se trataba en esta ocasión del Barrio de las Letras pero en su dimensión de visita matinal. Especifico porque Carpetania Madrid dispone de dos rutas por este barrio: una nocturna (que tuve el placer de disfrutar hace años y de la que ya os hablé en su momento) y otra diurna (la que pude disfrutar el sábado pasado).
El Barrio de las Letras es un barrio bastante desconocido en Madrid en general. Conocemos la Calle Huertas, la Plaza Santa Ana y poquito más, pero en este barrio de escritores, bohemios y soñadores, la Historia ha habitado entre sus paredes durante siglos, y a pesar estar en pleno centro, es un barrio prácticamente desconocido para los madrileños. Por eso, Carpetania quiere descubrírnoslo a través de dos paseos: uno nocturno, que visita la parte alta del Barrio, y otro diurno que visita su parte baja. El primero de ellos, como acabo de comentar, lo hicimos hace unos años, un paseo nocturno maravilloso que nos enseñó muchas cosas del Barrio, sus corrales de comedia, sus teatros, las historias de algunos de sus habitantes más insignes, y que incluyó una fantástica visita al Ateneo, así como una tradicional cañita ya que los paseos nocturnos incluyen visita a taberna o tabernáculo. En el segundo de ellos, la visita diurna, pasea por la parte baja del Barrio, las calles más cercanas al Paseo del Prado, donde en sus tiempos acababa Madrid y donde vivieron grandes literatos como Lope de Vega, Miguel de Cervantes o Luis de Góngora. En este caso, al tratarse de un paseo diurno incluye visita a una iglesia, la del Convento de las Trinitarias, un lugar muy difícil de visitar si no es a través de esta ruta carpetana, por ejemplo.
Conclusión: que a través de estos dos paseos, Carpetania pone a nuestra disposición conocer el Barrio de las Letras de Madrid como se merece, echando algo de luz sobre un barrio muy céntrico y también muy desconocido. Por ello, si haces uno, deberás hacer el otro, aprenderás mucho con ellos.
BAJO LA ESTATUA DE CERVANTES.
10.30 de la mañana, una hora demasiado temprana para mi gusto tratándose de un sábado, pero allí estábamos como clavos, dispuestos a iniciar y a disfrutar nuestra visita matutina por el Barrio de las Letras. ¿Qué mejor punto para iniciarla que bajo la estatua de Cervantes? Al fin y al cabo, si pensamos en las Letras españolas, probablemente el primer nombre que se nos venga a la cabeza sea el de Miguel de Cervantes Saavedra, que desde su pedestal frente al Congreso nos invita a descubrir el Barrio en el que vivió durante su etapa en Madrid. Aunque a través de este paseo conoceremos con más profundidad y entenderemos mejor la confrontación que tuvo con su coetáneo Lope de Vega, Fénix de los Ingenios, quien incluso estuvo a punto de arrebatarle su hegemonía como símbolo de las Letras españolas.
La estatua de Cervantes posee numerosas referencias a su vida. En su mano izquierda podemos ver una espada, símbolo de su etapa como soldado, mientras que en la derecha sostiene unos papeles, simbolizando su faceta de escritor. Cervantes ha pasado a la Historia con el sobrenombre de El Manco de Lepanto, ya que en dicha batalla perdió la movilidad de su mano izquierda, no así la mano en sí. Por ello que Valle Inclán, siglos después, reclamaría para sí el título del manco más famoso de entre los literatos españoles, ya que el verdadero manco era él, y no Cervantes, que nunca perdió ninguna de sus extremidades superiores.
Es interesante fijarse en las dos placas de relieves situadas en el pedestal de la estatua, que representan a Don Quijote y Sancho Panza (los dos personajes más célebres creados por Cervantes) y una de las escenas más famosas del Quijote. Curiosamente, Cervantes siempre pensó que él era mucho mejor escritor de teatro que novelista, pero quiso la Historia reconocer su labor como novelista y no su faceta de escritor de teatro, ya que sus textos en este género hoy han caído en el olvido y en su época tampoco gozaron de gran fama (todo lo contrario a lo que le sucedió a su enemigo el Fénix de los Ingenios, reconocido precisamente por su faceta como escritor teatral).
El Barrio de las Letras era durante el Siglo de Oro el último barrio de Madrid, ya que donde hoy se ubica el Paseo del Prado en la época había únicamente prados, y donde hoy está la calle Huertas había precisamente huertas, ya que aquí acababa Madrid y el resto estaba sin construir. En la época, sus habitantes eran lo que se denominaba “gentes de mal vivir”: bohemios, escritores, actores y comediantes… Hoy, el Barrio de las Letras, sigue siendo un barrio con cierto carácter bohemio, donde también vive gente cercana de uno u otro modo a las letras y a la cultura.
CALLES Y CASAS DE CERVANTES Y LOPE.
En cuestión de literatos, siempre ha habido confrontaciones. Y si no, para muestra un botón: Quevedo y Góngora o por qué no Lope y Cervantes. Después de dejar a este último sobre su pedestal, tomamos la calle San Agustín para desembocar posteriormente en la calle Cervantes. En esta calle es donde casualmente vivían los dos grandes genios: Cervantes y Lope de Vega, aunque cuando vivían allí existían grandes diferencias entre ellos, ya que mientras Cervantes no era precisamente querido entre la gente ni tampoco tenía grandes seguidores literarios, Lope de Vega triunfaba en todos los niveles: personal y profesional. Curiosamente, el Ayuntamiento terminó por darle a esta calle el nombre de Cervantes, en lugar del de Lope. Ambas casas donde residieron los dos estaban en esta calle, pero mientras la de Lope aún se conserva, la de Cervantes no, y en el lugar donde se levantaba la original hoy podemos ver una placa.
La Casa de Lope de Vega fue un lugar donde el escritor pasó algunos de los años más maravillosos de su vida, pues fue allí donde vivió con uno de sus grandes amores, Amarilis, aunque la historia acabó mal ya que ella terminó sus días muy enferma e impedida, y Lope moriría en esa misma casa pero encontrándose bastante amargado. Lope de Vega fue un mujeriego capaz de encandilar con su verso a cualquier mujer. Muchas de las jóvenes actrices que interpretaban sus textos teatrales (por los que Lope era absolutamente venerado) terminaban convirtiéndose en sus amantes. Lope escribió un pequeño ensayo, titulado “El arte nuevo de hacer comedias”, donde exponía las características que tenía que tener una obra teatral para convertirse en un éxito. Él revolucionó el teatro escribiendo obras más cortas y con más ritmo.
Mientras Lope de Vega era adorado por todos, de Cervantes se sabía más bien poco y se hablaba más bien mal de él. Se contaban de él algunas historias oscuras de su etapa en Valladolid por ejemplo. Justo al lado de su casa, en el cruce de las calles León con Infante se encontraba uno de los tres mentideros de Madrid, el Mentidero de los Representantes, donde se hablaba de teatro y donde no se hablaba demasiado bien de Cervantes precisamente.
Continuamos nuestro camino por la Calle Lope de Vega, paralela a la Calle Cervantes y que en la época se llamaba Calle Cantarranas porque al fondo de su inclinación, en las noches de verano, cantaban las ranas. En esta calle vivía Luis de Góngora, Quevedo compró la casa que habitaba (justo frente al Convento de las Trinitarias) y terminó echándolo de allí. Era una calle llena de tabernas, bodegones y mancebías.
IGLESIA DE LAS TRINITARIAS. Uno de los principales alicientes de esta ruta era la visita al Convento de las Trinitarias, o más concretamente a su Iglesia. El Convento es de clausura y no es posible visitarlo, pero sí se puede visitar su iglesia, una auténtica joyita a la que no resulta fácil tampoco su visita. La Iglesia es de finales del siglo XVII y se dice que en ella fue enterrado Miguel de Cervantes, sin embargo en la actualidad no se sabe dónde está el cuerpo de Cervantes, y además el escritor murió varias décadas antes de que fuese levantada la Iglesia, por lo que en el caso de que Cervantes fuese enterrado allí, sería en una capilla anterior.
En el Convento de las Trinitarias entraron como monjas de clausura una hija de Lope de Vega y también una hija de Cervantes. La primera de ellas, conocida como Sor Marcela de San Félix, escribió versos maravillosos, aunque siempre se mantuvo bajo la alargada sombra de su padre. Cervantes además tuvo siempre una relación muy estrecha con esta orden, desde que un par de monjes trinitarios le ayudasen a salir de su prisión en Argel.
La Iglesia es de estilo barroco tardío y tiene auténticas joyas entre sus paredes, empezando por los retablos de Manuel de Mena y José de Mora (alumno este último de Pedro de Mora), destacando en ellos dos Tablas Flamencas del siglo XV. También existe en la iglesia un Cristo de Churriguera situado encima de unos espejos que aumentaban su dramatismo. También pudimos observar dos lienzos, uno de los cuales representa a Santa Cecilia, así como una reproducción del Cristo de Burgos.
Las Trinitarias se encuentran bajo la tutela de la Real Academia de la Lengua Española, razón por la que en el jueves más próximo al 23 de abril (en este caso se trata del Jueves Santo, así que no sé cómo se van a apañar) se celebra una misa.
Creo que fue una oportunidad única poder visitar la Iglesia de las Trinitarias, un lugar que, siglos después, se mantiene prácticamente igual a como era en el Siglo de Oro. Resulta complicado poder visitarla, pero más aún que te la expliquen detalladamente como nos lo hicieron a nosotros. Una verdadera maravilla, merece la pena disfrutarla y disfrutar el paseo.
ÚLTIMA PARTE DEL PASEO: DESDE LA CALLE HUERTAS HASTA LA PLAZA SANTA ANA.
Ya lo decía Galdós, que al final de la Calle Huertas no se iba sin intención de ir. Y es que en la parte baja de la calle existían prostitutas, por cierto mejor reguladas en el Siglo de Oro a como están hoy en pleno siglo XXI. Hoy la cosa ha cambiado bastante y la Calle Huertas es una calle de bares y jolgorio. Fuimos subiendo la calle tranquilamente, dejando atrás la Calle Amor de Dios, llamado así porque en ella se encontraba el Hospital del Amor de Dios, donde se trataban enfermedades venéreas.
Un poco más arriba, en la propia calle Huertas encontramos el actual edificio de la Academia de la Historia, conocido en el pasado como Academia del rezado, ya que tenía la exclusiva de la venta de los libros de rezo. Más adelante también pasamos delante de otro edificio oficial, el Instituto de Contabilidad y de Auditoría de Cuentas, antiguo edificio de La Mesta y sede del primer Ministerio de Agricultura.
En nuestro trayecto hacia la Plaza de Santa Ana (fin de nuestro paseo de aquel día) atravesamos la calle del Príncipe, llamada así en alusión a un príncipe bereber que tenía allí un Palacio. Allí al lado, pero en la Calle Huertas, vivió Cervantes en su primera época, de alquiler frente al Palacio del Príncipe Negro.
Llegamos finalmente a la Plaza Santa Ana, en concreto a nuestro punto final, delante del Teatro Español. En ese lugar se levantaba la Iglesia-Convento de Santa Ana de Jesús. También aquí cerca se levantaba el Corral de la Pacheca, donde se representaron numerosas obras de teatro.
Hasta aquí un paseo fantástico con el que, una vez más gracias a Carpetania y al excelente hacer de Juan Carlos descubrimos un nuevo pedacito, hasta entonces casi desconocido, de Madrid.
LA EXPERIENCIA DE ITACA. Una vez más, me ha encantado este paseo literario alrededor del Barrio de las Letras. Recomiendo, como siempre, que os animéis a disfrutar del buen hacer de mi querido Juan Carlos Carpetano y de la asociación Carpetania Madrid, que nos descubre nuestra querida ciudad y nos hace verla con nuevos ojos. Para aquéllos que estéis interesados en esta ruta o en cualquier otra de las que están realizando ahora, os recomiendo echar un vistazo a su web: http://www.carpetaniamadrid.com/visitas.html, donde podréis encontrar toda la información, y a ver si se os ponen los dientes largos y os animáis a disfrutarlas.
Como os comentaba, he disfrutado muchísimo esta ruta. El Madrid del Siglo de Oro y acercarse un poco más a la vida de algunos de los grandes literatos patrios siempre es una excelente idea. Además, visitar las Trinitarias además de difícil resulta sumamente recomendable e interesante. Creo que merece la pena hacer este paseo y completarlo con el paseo nocturno, ambos nos desvelarán muchos de los secretos de este barrio tan interesante y desconocido.
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25.06.2011 16:53
me encantan estas excursiones tuyas, jejeje. . . Saluditos.
19.05.2011 16:33
Si sigues explicándolo tan bien le vas a quitar el trabajo a tu amigo Carpetano...
18.04.2011 11:35
Este es de mis barrios favoritos, un saludo.