Una sierpe muy particular

5  17.02.2010

Ventajas:
¡Coño, que lo he escrito yo !

Desventajas:
Que no te lo creas y caigas

Recomendable: Sí 

sumlego

Sobre mí: Pdto semanal: "La rebelión de Atlas". Casi 1400 páginas de sesudo conflicto filosófico ent...

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Aunque sea muy por encima, hoy voy a hablaros de un pueblo pequeño, precioso, de la provincia de Guadalajara (aquí en España)


Perdido en toda su majestuosidad porque si llegas a él, es porque realmente quieres hacerlo.


Has de tomar un desvío que solo te lleva allí, porque así lo quieres.


Majestuoso, porque siempre es desde lo alto como te puedes hacer con él...cuando llegas...cuando sales...¡SI SALES!


Desde tiempos inmemoriales se habla de la existencia de una serpiente con vello, pelos -si no cerdas -, en el lomo y que con la meticulosidad del mejor de los artesanos, sin llamar la atención más allá de lo justo, viene cobrándose el impuesto de sangre que su condición asesina requiere.


Ha encontrado su hábitat natural, como no podía ser de otra manera, en la peña más alta...donde se ubica el cementerio, que no por antiguo y cada vez menos utilizado conserva, mejor que el mejor de los documentos, la historia, si no viva, más vívida de esa pequeña localidad.


La leyenda, supuesta según el también supuesto sentido común, está trufada de desapariciones inexplicables...sin pistas que seguir...sin esperanza de recuperar lo ya perdido.


Muchos son los testimonios que aseguran haberla visto deslizarse entre los panteones de aquellos que se los pudieron permitir, las sepulturas todavía relativamente frescas de los que murieron por la infalibilidad de la Naturaleza y también, dado que la muerte a todos nos iguala, por entre esas sepulturas tan antiguas en el tiempo que solo sabes que existen porque se mantienen, no conozco a nadie que sepa por qué, unas cruces anoréxicas, clavadas como por el tiempo y que, de forma desigual, las ¿adornan? y solo en contadas ocasiones, un ramo de flores de plástico.


Allá por los primeros años 40 se echó a faltar a un niño, escasos 11 años, que nunca logró ser encontrado...aunque solo fuera para darle cristiana sepultura.


Quizás las penurias propias de la época, el hambre que le llevó a subir, peña arriba, a buscar nidos de tamaño que pudiesen cubrir siquiera las más perentorias necesidades alimenticias de ese día...justo allí, junto al cementerio, quizás digo, fue el momento que aprovechó la bicha para hacerse con él, para fagocitarlo.


El resultado cierto es que nunca más se volvió a saber de él.


En la década de los 60, unos holandeses aparecieron por allí interesados en unas construcciones, en apariencia, neolíticas.


Trabajaron 2 mese escasos, uno de ellos fué a llenar las cantimploras de agua en el nacimiento de un arroyo, pequeño él, pero de agua fresca, rica y cristalina. Muy cercano al campamento.


Pasaron horas sin echarlo de menos, el paraje invitaba al paseo aún en solitario, pero al día siguiente, cuando constataron la falta del compañero desaparecido...algunos quisieron recordar gritos ahogados, gritos de agonía que no supieron interpretar.


El resultado...desparecido...nunca más se supo de él.

Muchos años más tarde, llegó un profesor de los devotos de su profesión.


Listo e inteligente; culto pero popular.


Descreyó de las creencias, no quiso escuchar la verdad de la sierpe que, siempre a traición, enganchaba sus inmensos colmillos en la tela de la camisa que la víctima lucia como, sin saberlo, último sudario...y acababa con ellos.


Fué en febrero, una tarde muy fría, una caminata propia de quien quiere mantenerse en forma aún en las condiciones más adversas...y surge la sed.


Empezaba a anochecer.


Se oye el brotar límpido de las aguas de un arroyo todavía puro, sin contaminar.


Se agachó a beber, estaba avisado de que la sierpe no respetaba las estaciones del año, ella estaba a salvo del frío por su recubrimiento piloso.


Todo fue muy rápido, se sintió enganchado por detrás y perdió pie...su corazón no lo resistió.


A la mañana siguiente, todo el pueblo estaba alterado...terminaron por encontrarlo en la orilla del arroyo...estaba enganchado a unos tamujos...tan blandos...tan inofensivos.


¡¿Qué fue lo último quie vio?!


Sus ojos desórbitados, abiertos hasta lo imposible...implorantes...inoculaban terror.


Se le dio, cómo no, cristiana sepultura...


Quieren archivar tan luctuoso suceso en el la "C" de CASUALIDAD, pero la sierpe existe...está allí...¡YO TAMBIÉN LA HE VISTO!


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Comentarios sobre esta opinión
Hanna2

Hanna2

16.03.2010 01:57

Caray con la serpiente!!!!.... Con razón nunca me han gustado. Esa meticulosidad, que no te enteras que te hace compañía, hasta que ya es tarde. Las he odiado desde siempre.... Buena leyenda y como para acercarse por allí. Besos, Ana.

andrea-marta

andrea-marta

15.03.2010 16:38

Recuerdame que no debo ir por ese pueblo de Guadalajara, Pero la historia en si me ha encantado, creo que vas a entrar en mi lista. Un beso.

El-gran-Darkseid

El-gran-Darkseid

24.02.2010 07:23

Buena leyenda urbana. Conozco muchos pueblos en Mexico donde tienen sus propias leyendas y son tan interesantes como esta. Nos leemos.

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