"Milagroso", "heroico", "histórico", "hermoso", "inolvidable"... Estos son sólo algunos de los calificativos que recibió el modesto Mirandés, de la tercera categoría del fútbol español, por una actuación en la Copa que invita a pensar que en el fútbol todavía hay lugar para el romanticismo.
Miranda de Ebro, fría localidad del norte de España cercana a 40.000 habitantes, amaneció más orgullosa que nunca de su equipo de fútbol tras verle instalado en las semifinales de la Copa del Rey después de ganar 2-1 al Espanyol con un gol en el último minuto.
El Mirandés, equipo puntero de la Segunda División B, está escribiendo una de las páginas más memorables de la historia del fútbol español. Con sólo 1,2 millones de euros de presupuesto, está haciendo frente y eliminando a equipos que multiplican su prespuesto en decenas.
Y no sólo lo está logrando haciendo honor a su alias de 'jabato', una especie de jabalí caracterizado por su bravura y valentía. Más que eso, lo está haciendo con un gran fútbol.
El mirandes es un equipo familiar, ese carácter 'familiar' del club se ve reflejado en el hecho de que jugará la semifinal en su pequeño estadio de Anduva, de 5.000 localidades, renunciando a acudir a un estadio más grande y a una mayor recaudación. , a las puertas de dicho estadio se puede leer 'Esto es Anduva'.
Pablo Infante, pichichi con ocho goles
El mandatario del Mirandés también recuerda el sacrificio que tiene que hacer el plantel cada día, con varios jugadores que compaginan trabajos en oficinas o talleres por la mañana con la práctica del fútbol por la noche. De ahí que buena parte del año el equipo se entrene con temperaturas bajo cero.
Uno de estos futbolistas con historia singular es Pablo Infante, el jugador más conocido del equipo por su calidad. Siendo un media punta, es el máximo goleador de la Copa del Rey, con ocho goles, los mismos que la pasada temporada lograron en el torneo 'cracks' mundiales como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
Pablo Infante, de 32 años, acude cada mañana a su oficina de una sucursal bancaria y por la tarde se entrena. Durante cada visita en Copa, se ve obligado a viajar de vuelta en coche particular de madrugada, nada más concluir el partido, para poder llegar a tiempo a su despacho por la mañana.
Este es el sueño del Mirandés y de una ciudad que, como tantas otras de carácter industrial, se vio terriblemente golpeada por la crisis y el desempleo. Su fábrica de papel cerró hace dos años y centenares de trabajadores, entre directos e indirectos, perdieron su puesto. Pero sus habitantes tienen ahora muchas cosas que celebrar. Por ejemplo, que toda España estos dias sea hincha del romántico Mirandés.
31.01.2012 23:59
Una pena la derrota de hoy con el Athletic
30.01.2012 18:32
me alegran las historias de débiles que derrotan a los fuertes...arriba mirandés, de parte de un cilé
30.01.2012 13:25
tenían que subirlos a primera pero las semis ya no las pasan